Ayer acompañé a un amigo a recoger su Nissan al taller. El trato era que yo le acompañaba en transporte público y él me acercaba después hasta mi casa.
Pues bien en el trayecto de vuelta, el auto nos dejó tirados, y lo que es peor, el motivo de la avería fue exactamente lo que se supone que tendría que haberse arreglado durante la visita al taller, pero eso es otra historia.
Tras ponerme el chaleco reflectante, me dispuse a colocar los triángulos reflectantes, cosa que por cierto me costó porque nos quedamos parados en una zona de la carretera en la que había un ligero cambio de rasante y tuve que poner uno de ellos bastante lejos (estábamos en una carretera secundaria de doble sentido).
Pues bien, mientras mi amigo intentaba resucitar el coche, repitiendo una y otra vez (empezaba a parecer un mantra) el nombre del mecánico, un coche que circulaba en nuestra misma dirección comenzó a frenar hasta quedarse a nuestro lado.
Lo que pasó a continuación aún me deja perplejo. El conductor detuvo el vehículo por completo, engranó marcha atrás, recorrió al menos 25 metros, recogió uno de los triángulos de señalización y continuo su camino.
Ingenuo de mí, cuando ví como el copiloto abría la puerta aún no sospechaba que pretendían hacer esos dos individuos. No me lo podía creer. No me entraba en la cabeza lo que acababa de pasar. Tal era mi sorpresa que si les digo la verdad ni siquiera me fijé en la matricula.
No hace falta que diga que pusieron en riesgo sus vidas, la mía y la de mi amigo, y por supuesto la de los ocupantes de cualquier vehículo que hubiera pasado por allí en ese preciso momento.
La conclusión que saco de todo esto es que, por increíble que parezca, hay personas a las que realmente les da igual la seguridad vial, y, o son unos inconscientes, o directamente malas personas.
Lo peor de todo es que, este tipo de conductores, a los que realizar este tipo de maniobras les parece lo más normal del mundo, acaban teniendo una accidente más tarde o más temprano, y en muchas ocasiones implican a otros vehículos en los que viajan personas que iban circulando responsablemente. Sinceramente, qué pena.
Para más mi amigo me dice "y pensar que estábamos haciendo todo bien" refiriéndose a lo de los chalecos reflectantes y las balizas...sinceramente nadie se esperaba eso.
Perdón si parezco dramático pero esto me pareció el colmo y pensé en compartirlo con ustedes.
Si tienen una historia similar déjenla en los comentarios.
"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. De lo primero no estoy tan seguro"
Albert Einstein