Sobre ‘’Lecciones introductorias al psicoanálisis’’

En ‘’Lecciones introductorias al psicoanálisis (1915-1917) ’’, Freud propone dar, como su titulo lo indica, una introducción al tratamiento psicoanalítico y a sus principales elementos. En esta ocasión tendremos que contentarnos con una explicación superficial sobre la teoría psicoanalítica.
Presenta al psicoanálisis como ‘’un especial tratamiento de los enfermos de neurosis’’ que se diferencia en varios aspectos de los clásicos tratamientos médicos de la época y hasta en algunas cuestiones resultan opuestos. Deja en claro que la principal diferencia entre ambos es que la técnica medica intenta asegurar el éxito de su tratamiento en el menor tiempo posible, mientras que durante el tratamiento psicoanalítico, el analista debe informar al paciente sobre las dificultades del método, que es largo, y lo mas importante: que el éxito dependerá de su comportamiento. Es así, el analista no puede (ni debe) prometerle nada al paciente, no está seguro de la eficacia de su propio tratamiento por la sencilla razón de que no depende de él, es el paciente quien debe amoldarse a las exigencias del análisis y a las del medico. De eso dependerá el tratamiento.
En esta conferencia, Freud muestra cómo nuestros pensamientos habituales y nuestra cultura pueden impedirnos el estudio del psicoanálisis y hasta generar sentimientos de hostilidad hacia él. Esto parece ser un problema del siglo pasado, comprensible dentro de los años en que Freud inventó el psicoanálisis, pero al introducirnos en los obstáculos que se plantean en este texto, se comprenderá que pueden seguir juzgándose como claros y contemporáneos impedimentos a la hora de estudiar o enseñar el psicoanálisis.
Indiscutiblemente podemos hoy considerarnos parte de ese grupo de personas a las cuales nos atrae todo nuevo conocimiento sin importarnos los inconvenientes que su estudio pueda implicar. O como lo dice Freud: en quienes la curiosidad científica vence cualquier otra consideración.
El primer obstáculo: La enseñanza.
‘’El psicoanálisis, una cuestión de fé. ’’
El primer obstáculo señalado por Freud, tiene que ver con la enseñanza del psicoanálisis. A diferencia de ella, para aprender medicina el alumno toma contacto directo con lo que el profesor le enseña en clase. El alumno puede ver los órganos, presenciar como funcionan, como actúan ante ciertos efectos, los observan, los tocan, toman conocimiento de él mediante todos sus sentidos. También se enfrentan al enfermo, observan directamente los síntomas y el resultado de la enfermedad que padece, y pueden percatarse de los cambios producidos por el tratamiento. Por este motivo, para Freud, el profesor de medicina cumple el papel de un guía que nos acompaña a través de un museo, mientras que los alumnos se convencen, por la propia observación de los objetos, de la existencia de los mismos.
La enseñanza no es tan fácil en el psicoanálisis, y este es un claro obstáculo para creer en él.
El psicoanálisis es la cura por la palabra, y su tratamiento es solo eso: un intercambio de palabras entre el paciente y el analista. Para creer en su eficacia primero hay que considerar el valor y el poder que poseen las palabras, no hay que subestimarlas y despreciarlas como instrumento para la terapia. Un párrafo del texto resume muy notoriamente el poder actual de las palabras:
‘’ Por medio de palabras puede un hombre hacer feliz a un semejante o llevarle a la desesperación; por medio de palabras transmite el profesor sus conocimientos a los discípulos y arrastra tras de sí el orador a sus oyentes, determinando sus juicios y decisiones. Las palabras provocan afectos emotivos y constituyen el medio general para la influenciación recíproca de los hombres. ’’
Lamentablemente, uno no puede asistir al análisis para oír las palabras que transcurren en él. Qué sencillo sería percatarse de los conceptos psicoanalíticos si eso fuera posible, pero la conversación que se da en el tratamiento es ‘’absolutamente secreta y no tolera la presencia de una tercera persona’’. Solo podemos conocer al enfermo y escuchar cuales son sus síntomas, pero la ‘’información importante’’, que resulta imprescindible para el análisis, sólo se la dará al analista y al tratarse de información sobre lo mas intimo de su vida anímica, que no podría confesar a nadie, enmudecería ante la presencia de un desconocido.
Por esta dificultad que presenta el psicoanálisis, solo es posible conocer sobre él a través de la palabra, de oídas. Esto inevitablemente nos coloca en una situación extraña y comprometida al momento de elaborar un juicio sobre esta disciplina, porque va a depender de la confianza que depositemos en nuestro informante. Por este motivo es que me he atrevido a decir que el psicoanálisis, durante nuestra etapa de estudiantes, es cuestión de fé.
Es entendible la pregunta: ¿Cómo aprender el psicoanálisis si no existe una prueba objetiva? ¿Cómo creer en la verdad de sus afirmaciones si no hay posibilidades de demostración de la misma? Es muy común también preguntarse: ¿Cómo es el inconciente? ¿Dónde está?
A diferencia de los estudiantes de medicina, no podemos tocarlo, manipularlo, etc. Solo podemos ver sus efectos, pero esto también se observa durante un análisis, no en la enseñanza del mismo. Sabemos que son indemostrables mediante la enseñanza, pero no son imposibles de aprender. Freud nos advierte que su aprendizaje no es fácil, pero sí posible, y que son muy pocos los que han podido aprenderlo correctamente. Existen varios caminos para lograrlo, y uno de ellos es estudiándose a uno mismo, concurriendo a ‘’un analista competente’’, porque durante el análisis se movilizaran dentro nuestro una serie de sentimientos y fenómenos anímicos conocidos y desconocidos, que probarán la veracidad de los conocimientos descritos por el psicoanálisis y de sus afirmaciones.
El segundo obstáculo: La preparación médica.
‘’En busca de nuevas explicaciones’’
Esta segunda dificultad para acceder al psicoanálisis esta relacionada con una ‘’forma de pensamiento’’ que es construida en el estudiante de medicina. Esta forma de pensar particular del medico, no es compatible con los descubrimientos del psicoanálisis y dificulta su comprensión.
Los médicos están ‘’acostumbrados’’ a buscar una causa biológica, física o química y a creer en ella como única explicación para las funciones y perturbaciones del organismo. Esta orientación mental no da lugar a lo psíquico, restándole la importancia que realmente se merece, desconfiando de su influencia en el organismo y negando su carácter científico.
Este pensamiento medico sigue siendo un problema en nuestra época, son pocos los médicos que se atreverían a admitir la importancia e influencia de lo anímico sobre lo somático. Para un medico todavía es difícil aceptar que una parálisis pueda tener como impulso algún problema de nuestra vida anímica.
Pero esta dificultad debe ser superada, y para eso el psicoanálisis se encarga de llenar esa ‘’laguna’’ existente en la teoría medica, y sobre todo en la psiquiatría. Feud plantea la importancia de ‘’ dar a la Psiquiatría la base psicológica de que carece y esperando descubrir el terreno común que hará inteligible la reunión de una perturbación somática con una perturbación anímica. ’’
El tercer obstáculo: Los prejuicios.
‘’El psicoanálisis fundador de malestares’’
Como Freud ya lo planteó en varias oportunidades, el psicoanálisis viene a enfrentarse con los más profundos prejuicios arraigados en la sociedad. Los desafía, los pone a prueba, y demuestra lo que tienen de ficción, y esto aparte de ser un gran hallazgo, constituye una de las mayores dificultades -si no es la mayor- a la hora de estudiar el psicoanálisis.
Como él lo dice, esto ya no tiene que ver con nuestra posición personal ni con la preparación científica que adquirimos, sino con prejuicios que se sostuvieron desde pasadas fases de la evolución humana, que poseen demasiado poder y contra los cuales es muy difícil luchar porque se hallan sostenidos por fuerzas afectivas.
En esta oportunidad, Freud señala dos grandes prejuicios con los que tropieza la teoría psicoanalítica, uno de base intelectual y otro ético moral.
El primer prejuicio, el intelectual, se enfrenta con la afirmación psicoanalítica que plantea que existen procesos psíquicos que son inconcientes. Esto desafió al pensamiento de la época, que sostenía una equivalencia entre lo psíquico y lo conciente, es decir, a la Psicología como la ciencia de los contenidos de la conciencia. Al oponerse a esta teoría y al afirmar la existencia de un pensamiento y una voluntad inconciente, Freud se gano la antipatía de toda una comunidad científica, y el psicoanálisis la reputación de seudo ciencia que se ocupa de cuestiones misteriosas e incomprensibles por el hecho de ser inobservables. Con casi toda una comunidad científica en contra, y con el sello de ‘’no científico’’, Freud siguió insistiendo con sus descubrimientos, enfrentándose a lo que parecía un impedimento para el desarrollo de sus pensamientos. Afrontándose al destino, e insistiendo con su teoría que extiende los dominios de lo psíquico mas allá de los limites de la conciencia, dio lugar a una nueva orientación, a un cambio decisivo, que marcó un antes y un después en la historia de la ciencia.
Pero aceptar la existencia de procesos psíquicos inconcientes no es algo fácil de hacer, menos en esa época donde dicho descubrimiento llego para derrumbar una de las creencias mas narcisistas de la sociedad representando así, una de las grandes ofensas que sufrió el amor propio de la Humanidad (junto con las teorías de Darwin y Copérnico). Esta dificultad para reconocer las afirmaciones psicoanalíticas se debe a que el hombre se sentía seguro de ‘’ser dueño de su propia alma’’, dueño de sus pensamientos y acciones, pero esa ilusión fue destruida y sobre ella se reconstruyo una teoría que le dijo al yo: tropezaras con limitaciones de tu poder dentro de tu propia casa. De esta manera, el ser pensante tuvo que aceptarse esclavo de su propio inconciente.
El segundo prejuicio es el que se resiste a la afirmación psicoanalítica que establece la influencia de determinados impulsos instintivos, clasificados como sexuales, en las enfermedades nerviosas y psíquicas, siendo dichos impulsos la causa –hasta el momento no determinada- de ellas.
Ésta es, para Freud, la mayor resistencia con la que ha tropezado la teoría psicoanalítica, ya que no solo la comprobó como causa de enfermedades, sino también como motor para la creación de los fenómenos culturales, artísticos, y sociales. Determinando así, ciertas pulsiones sexuales como la fuente de hasta de las mas espontáneas creaciones de la humanidad, el psicoanálisis captó las mas diversas criticas que se generan hasta el día de hoy. ¿Será que es la idea de pensarse como seres manejados por instintos primitivos sexuales lo que mas lastima el ego humano? Es que al hombre no le gusta que le recuerden que está mas probada su providencia de sus antepasados animales que la idea de que procede de una creación divina, y eso incomoda.
Tampoco le agrada que nos movamos en base a instintos primitivos, y menos que dichos instintos sean de carácter sexual, como lo dice Freud: ‘’tanto en el amplio sentido de esta palabra como en su sentido estricto’’.
Sabemos que para Freud, la cultura misma fue creada en base al sacrificio de dichas pulsiones, y esta creación es permanente, se da en cada segundo, todos los días, con cada nacimiento, porque ese nuevo individuo que entra en la sociedad repite, ‘’por el bien de la humanidad’’, el sacrificio de la satisfacción de sus pulsiones. ¿Y a donde van las pulsiones si no se satisfacen? En ese caso, se convierten en ‘’objeto de una sublimación’’, desviando su fin, y siendo dirigidas a fines que sean valorados socialmente.
Freud lo dice, está en la naturaleza del hombre inclinarse a considerar equivocado lo que nos causa displacer aceptar como cierto, la humanidad se gasta en convertir lo desagradable en equivocado, en negar y rechazar toda idea que provocara alteración si se la aceptara. Esta tendencia humana es inevitable, está en nuestra base como personas el no querer aceptar lo que nos causa sufrimiento pero también sabemos que ‘’el contenido de una imagen o un pensamiento reprimidos pueden, pues abrirse paso hasta la conciencia, bajo la condición de ser negados’’.
Voy a finalizar este texto con la misma frase que Freud: ‘’Tales son algunas de las dificultades con las que tropezarás si quieres dedicarte al estudio del psicoanálisis, dificultades que ya son harto considerables para el principio de una labor científica. Si su perspectiva no los asusta, podremos continuar estas lecciones. ’’

Fuentes:
Lecciones introductorias al psicoanalisis-parte I - 1915 [1916]
La negacion - 1925
Una dificultad del psicoanálisis - 1917
Ediciones López Ballesteros
por Ana M.