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La Intuición Masculina ¿Que es? Yo diría que es aquel sexto sentido del hombre que le dice que una mujer tiene un "buen irse" al verla venir.... Aquella supra-percepción que le dice que algo anda mal en su auto...aunque su mujer diga que no escucha nada... Es el saber a ciencia cierta cuando es el momento adecuado de dar el beso... suele fallar... Es la sensación de que te equivocaste de ruta... Es el "darse cuenta" de que tu novia te ha pillado mintiendole... Es la premonición que en un contra-ataque te clavan SI o Si... ya sea aquí... o aquí... Es confirmar que una mujer no entendió un chiste... A ella no me molestaría explicarle de nuevo Es saber que un amigo te está inventando una historia... Y para terminar de arrancarles una sonrisa...un videíto de YouTube y unos chistes gráficos... link: Espero se hayan divertido!!! Si se quieren seguir riendo visiten este post!

Sobre ‘’Lecciones introductorias al psicoanálisis’’ En ‘’Lecciones introductorias al psicoanálisis (1915-1917) ’’, Freud propone dar, como su titulo lo indica, una introducción al tratamiento psicoanalítico y a sus principales elementos. En esta ocasión tendremos que contentarnos con una explicación superficial sobre la teoría psicoanalítica. Presenta al psicoanálisis como ‘’un especial tratamiento de los enfermos de neurosis’’ que se diferencia en varios aspectos de los clásicos tratamientos médicos de la época y hasta en algunas cuestiones resultan opuestos. Deja en claro que la principal diferencia entre ambos es que la técnica medica intenta asegurar el éxito de su tratamiento en el menor tiempo posible, mientras que durante el tratamiento psicoanalítico, el analista debe informar al paciente sobre las dificultades del método, que es largo, y lo mas importante: que el éxito dependerá de su comportamiento. Es así, el analista no puede (ni debe) prometerle nada al paciente, no está seguro de la eficacia de su propio tratamiento por la sencilla razón de que no depende de él, es el paciente quien debe amoldarse a las exigencias del análisis y a las del medico. De eso dependerá el tratamiento. En esta conferencia, Freud muestra cómo nuestros pensamientos habituales y nuestra cultura pueden impedirnos el estudio del psicoanálisis y hasta generar sentimientos de hostilidad hacia él. Esto parece ser un problema del siglo pasado, comprensible dentro de los años en que Freud inventó el psicoanálisis, pero al introducirnos en los obstáculos que se plantean en este texto, se comprenderá que pueden seguir juzgándose como claros y contemporáneos impedimentos a la hora de estudiar o enseñar el psicoanálisis. Indiscutiblemente podemos hoy considerarnos parte de ese grupo de personas a las cuales nos atrae todo nuevo conocimiento sin importarnos los inconvenientes que su estudio pueda implicar. O como lo dice Freud: en quienes la curiosidad científica vence cualquier otra consideración. El primer obstáculo: La enseñanza. ‘’El psicoanálisis, una cuestión de fé. ’’ El primer obstáculo señalado por Freud, tiene que ver con la enseñanza del psicoanálisis. A diferencia de ella, para aprender medicina el alumno toma contacto directo con lo que el profesor le enseña en clase. El alumno puede ver los órganos, presenciar como funcionan, como actúan ante ciertos efectos, los observan, los tocan, toman conocimiento de él mediante todos sus sentidos. También se enfrentan al enfermo, observan directamente los síntomas y el resultado de la enfermedad que padece, y pueden percatarse de los cambios producidos por el tratamiento. Por este motivo, para Freud, el profesor de medicina cumple el papel de un guía que nos acompaña a través de un museo, mientras que los alumnos se convencen, por la propia observación de los objetos, de la existencia de los mismos. La enseñanza no es tan fácil en el psicoanálisis, y este es un claro obstáculo para creer en él. El psicoanálisis es la cura por la palabra, y su tratamiento es solo eso: un intercambio de palabras entre el paciente y el analista. Para creer en su eficacia primero hay que considerar el valor y el poder que poseen las palabras, no hay que subestimarlas y despreciarlas como instrumento para la terapia. Un párrafo del texto resume muy notoriamente el poder actual de las palabras: ‘’ Por medio de palabras puede un hombre hacer feliz a un semejante o llevarle a la desesperación; por medio de palabras transmite el profesor sus conocimientos a los discípulos y arrastra tras de sí el orador a sus oyentes, determinando sus juicios y decisiones. Las palabras provocan afectos emotivos y constituyen el medio general para la influenciación recíproca de los hombres. ’’ Lamentablemente, uno no puede asistir al análisis para oír las palabras que transcurren en él. Qué sencillo sería percatarse de los conceptos psicoanalíticos si eso fuera posible, pero la conversación que se da en el tratamiento es ‘’absolutamente secreta y no tolera la presencia de una tercera persona’’. Solo podemos conocer al enfermo y escuchar cuales son sus síntomas, pero la ‘’información importante’’, que resulta imprescindible para el análisis, sólo se la dará al analista y al tratarse de información sobre lo mas intimo de su vida anímica, que no podría confesar a nadie, enmudecería ante la presencia de un desconocido. Por esta dificultad que presenta el psicoanálisis, solo es posible conocer sobre él a través de la palabra, de oídas. Esto inevitablemente nos coloca en una situación extraña y comprometida al momento de elaborar un juicio sobre esta disciplina, porque va a depender de la confianza que depositemos en nuestro informante. Por este motivo es que me he atrevido a decir que el psicoanálisis, durante nuestra etapa de estudiantes, es cuestión de fé. Es entendible la pregunta: ¿Cómo aprender el psicoanálisis si no existe una prueba objetiva? ¿Cómo creer en la verdad de sus afirmaciones si no hay posibilidades de demostración de la misma? Es muy común también preguntarse: ¿Cómo es el inconciente? ¿Dónde está? A diferencia de los estudiantes de medicina, no podemos tocarlo, manipularlo, etc. Solo podemos ver sus efectos, pero esto también se observa durante un análisis, no en la enseñanza del mismo. Sabemos que son indemostrables mediante la enseñanza, pero no son imposibles de aprender. Freud nos advierte que su aprendizaje no es fácil, pero sí posible, y que son muy pocos los que han podido aprenderlo correctamente. Existen varios caminos para lograrlo, y uno de ellos es estudiándose a uno mismo, concurriendo a ‘’un analista competente’’, porque durante el análisis se movilizaran dentro nuestro una serie de sentimientos y fenómenos anímicos conocidos y desconocidos, que probarán la veracidad de los conocimientos descritos por el psicoanálisis y de sus afirmaciones. El segundo obstáculo: La preparación médica. ‘’En busca de nuevas explicaciones’’ Esta segunda dificultad para acceder al psicoanálisis esta relacionada con una ‘’forma de pensamiento’’ que es construida en el estudiante de medicina. Esta forma de pensar particular del medico, no es compatible con los descubrimientos del psicoanálisis y dificulta su comprensión. Los médicos están ‘’acostumbrados’’ a buscar una causa biológica, física o química y a creer en ella como única explicación para las funciones y perturbaciones del organismo. Esta orientación mental no da lugar a lo psíquico, restándole la importancia que realmente se merece, desconfiando de su influencia en el organismo y negando su carácter científico. Este pensamiento medico sigue siendo un problema en nuestra época, son pocos los médicos que se atreverían a admitir la importancia e influencia de lo anímico sobre lo somático. Para un medico todavía es difícil aceptar que una parálisis pueda tener como impulso algún problema de nuestra vida anímica. Pero esta dificultad debe ser superada, y para eso el psicoanálisis se encarga de llenar esa ‘’laguna’’ existente en la teoría medica, y sobre todo en la psiquiatría. Feud plantea la importancia de ‘’ dar a la Psiquiatría la base psicológica de que carece y esperando descubrir el terreno común que hará inteligible la reunión de una perturbación somática con una perturbación anímica. ’’ El tercer obstáculo: Los prejuicios. ‘’El psicoanálisis fundador de malestares’’ Como Freud ya lo planteó en varias oportunidades, el psicoanálisis viene a enfrentarse con los más profundos prejuicios arraigados en la sociedad. Los desafía, los pone a prueba, y demuestra lo que tienen de ficción, y esto aparte de ser un gran hallazgo, constituye una de las mayores dificultades -si no es la mayor- a la hora de estudiar el psicoanálisis. Como él lo dice, esto ya no tiene que ver con nuestra posición personal ni con la preparación científica que adquirimos, sino con prejuicios que se sostuvieron desde pasadas fases de la evolución humana, que poseen demasiado poder y contra los cuales es muy difícil luchar porque se hallan sostenidos por fuerzas afectivas. En esta oportunidad, Freud señala dos grandes prejuicios con los que tropieza la teoría psicoanalítica, uno de base intelectual y otro ético moral. El primer prejuicio, el intelectual, se enfrenta con la afirmación psicoanalítica que plantea que existen procesos psíquicos que son inconcientes. Esto desafió al pensamiento de la época, que sostenía una equivalencia entre lo psíquico y lo conciente, es decir, a la Psicología como la ciencia de los contenidos de la conciencia. Al oponerse a esta teoría y al afirmar la existencia de un pensamiento y una voluntad inconciente, Freud se gano la antipatía de toda una comunidad científica, y el psicoanálisis la reputación de seudo ciencia que se ocupa de cuestiones misteriosas e incomprensibles por el hecho de ser inobservables. Con casi toda una comunidad científica en contra, y con el sello de ‘’no científico’’, Freud siguió insistiendo con sus descubrimientos, enfrentándose a lo que parecía un impedimento para el desarrollo de sus pensamientos. Afrontándose al destino, e insistiendo con su teoría que extiende los dominios de lo psíquico mas allá de los limites de la conciencia, dio lugar a una nueva orientación, a un cambio decisivo, que marcó un antes y un después en la historia de la ciencia. Pero aceptar la existencia de procesos psíquicos inconcientes no es algo fácil de hacer, menos en esa época donde dicho descubrimiento llego para derrumbar una de las creencias mas narcisistas de la sociedad representando así, una de las grandes ofensas que sufrió el amor propio de la Humanidad (junto con las teorías de Darwin y Copérnico). Esta dificultad para reconocer las afirmaciones psicoanalíticas se debe a que el hombre se sentía seguro de ‘’ser dueño de su propia alma’’, dueño de sus pensamientos y acciones, pero esa ilusión fue destruida y sobre ella se reconstruyo una teoría que le dijo al yo: tropezaras con limitaciones de tu poder dentro de tu propia casa. De esta manera, el ser pensante tuvo que aceptarse esclavo de su propio inconciente. El segundo prejuicio es el que se resiste a la afirmación psicoanalítica que establece la influencia de determinados impulsos instintivos, clasificados como sexuales, en las enfermedades nerviosas y psíquicas, siendo dichos impulsos la causa –hasta el momento no determinada- de ellas. Ésta es, para Freud, la mayor resistencia con la que ha tropezado la teoría psicoanalítica, ya que no solo la comprobó como causa de enfermedades, sino también como motor para la creación de los fenómenos culturales, artísticos, y sociales. Determinando así, ciertas pulsiones sexuales como la fuente de hasta de las mas espontáneas creaciones de la humanidad, el psicoanálisis captó las mas diversas criticas que se generan hasta el día de hoy. ¿Será que es la idea de pensarse como seres manejados por instintos primitivos sexuales lo que mas lastima el ego humano? Es que al hombre no le gusta que le recuerden que está mas probada su providencia de sus antepasados animales que la idea de que procede de una creación divina, y eso incomoda. Tampoco le agrada que nos movamos en base a instintos primitivos, y menos que dichos instintos sean de carácter sexual, como lo dice Freud: ‘’tanto en el amplio sentido de esta palabra como en su sentido estricto’’. Sabemos que para Freud, la cultura misma fue creada en base al sacrificio de dichas pulsiones, y esta creación es permanente, se da en cada segundo, todos los días, con cada nacimiento, porque ese nuevo individuo que entra en la sociedad repite, ‘’por el bien de la humanidad’’, el sacrificio de la satisfacción de sus pulsiones. ¿Y a donde van las pulsiones si no se satisfacen? En ese caso, se convierten en ‘’objeto de una sublimación’’, desviando su fin, y siendo dirigidas a fines que sean valorados socialmente. Freud lo dice, está en la naturaleza del hombre inclinarse a considerar equivocado lo que nos causa displacer aceptar como cierto, la humanidad se gasta en convertir lo desagradable en equivocado, en negar y rechazar toda idea que provocara alteración si se la aceptara. Esta tendencia humana es inevitable, está en nuestra base como personas el no querer aceptar lo que nos causa sufrimiento pero también sabemos que ‘’el contenido de una imagen o un pensamiento reprimidos pueden, pues abrirse paso hasta la conciencia, bajo la condición de ser negados’’. Voy a finalizar este texto con la misma frase que Freud: ‘’Tales son algunas de las dificultades con las que tropezarás si quieres dedicarte al estudio del psicoanálisis, dificultades que ya son harto considerables para el principio de una labor científica. Si su perspectiva no los asusta, podremos continuar estas lecciones. ’’ Fuentes: Lecciones introductorias al psicoanalisis-parte I - 1915 [1916] La negacion - 1925 Una dificultad del psicoanálisis - 1917 Ediciones López Ballesteros por Ana M.
Los maestros de la sospecha: Freud, Nietzsche y Marx La tríada Freud-Nietzsche-Marx fué propuesta por Paul Ricoeur (1913 - 2005) en "Freud: Una interpretación de la cultura" (1970), y fué ampliamente citada y trabajada por diversos autores, entre ellos, Michel Foucault, quien consideraba a estos autores como los tres críticos más lúcidos del idealismo, los defensores más brillantes de un materialismo radical. El criterio que utilizó Ricoeur para aunar a estos autores fué el tratamiento que recibió la conciencia como punto de partida para ellos. Marx afirmaba que en esta categoría influian elementos económicos, sociales e ideológicos. Nietzsche, que en la base de la noción de conciencia se halla una moralidad recibida y engendrada a partir de un resentimiento contra la vida. Y Freud, que el Yo "no es el dueño de su propia casa". En dichas propuestas se pueden encontrar puntos de contacto, a saber, la procuración por la desmitificación a partir de una exégesis del sentido, la ruptura de las ilusiones, y la duda acerca de la percepción humana de la realidad. Al respecto de esta última, Ricoeur toma al cogito cartesiano para explicar la inexistencia de una meta-duda hasta el arribo de estos autores, es decir, que si bien Descartes dudó que las cosas fueran realmente como son percibidas, jamás pensó en dudar acerca de la propia conciencia (recordemos que Descartes fundamentaba la existencia en la posibilidad de la razon de la conciencia, pienso, luego existo). Otro predicado en común para estos sujetos, sería la postura crítica que asumen frente al racionalismo imperante de la época, zeitgeist que estos autores ayudaron a deshacer, o más bien, reconstruir. Así, el materialismo marxista, la voluntad de poder nietzschiana, y lo inconsciente freudiano llegaron a deshacer esa aparente absolutez de la razon humana. El sujeto objetivo paso a ser un sujeto histórico (Nietzsche), el descubrimiento de lo inconsciente fué una herida a la omnipotencia del pensamiento (Freud),y la idea de un Dios como fundamento último fué revisada (Marx). En definitiva, esta tríada constituiría la crítica teórica radical a la sociedad burguesa, optimista y bienpensante del S XIX. A continuación veremos como la comparación entre estos maestros no es arbitrarias, sino que con un poco de ahondamiento en sus teorizaciones, podremos encontrar puntos de contacto realmente increíbles, que parecen darle la derecha a la teoría del aprendizaje axial de Jaspers. Freud y Nietzsche Empezaremos mostrando la influencia que tuvo Nietzsche sobre Freud. No es un dato menor, aclarar que el primero murió en 1900, año en que se publicó "La interpretación de los sueños", obra inaugural del psicoanalisis; es decir, que fueron relativamente contemporáneos, y que Nietzsche formaba parte de los autores respetados de la época, y es por esto díficil creer que el padre del psicoanálisis jamás lo haya leído. Las cursivas de la palabra "influencia" al principio del párrafo indican el tácito reconocimiento de Freud por Nietzsche, de quien afirmaba que "hablaba mucho y decía poco", y no perdía oportunidad para mostrar su aversión contra él. Junto con Frida Saal me animo a hipotetizar que esa aversión no es más que el producto de un instinto de independización por parte de Freud respecto de Nietzche, por dos razones, a saber, que no pretendía para su psicoanálisis algún punto de contacto con el saber filosófico, y segundo, que ese instinto de no-reconocimiento, radicase en el "enojo" por las coincidencias más que evidentes entre sus obras, pero que con Nietzsche habían sido producto de la pura reflexión intuitiva, mientras que con Freud, producto de la observación clínica. Personalmente, me inclino más por esta última explicación, puesto que el padre del psicoanálisis, era mucho menos que avaro a la hora de realizar alguna cita, y por ejemplo, citaba a Schopenahuer (filósofo) sin escatimo alguno ("La interpretación de los sueños", aunque reconocería 10 años después, que su lectura había sido tardía). Vemos así, una constante en Freud a negar su formación filosófica, tal vez por esa inquietud arriba mencionada. No obstante, en la intimidad Freud confesaba, correspondencia mediante: "Durante mi juventud, Nietzsche significó para mí algo así como una personalidad noble y distinguida que me era inaccesible". En las reuniones de la Asociación Psicoanalítica de Viena, fué que Freud expresó la no-influencia de aquel autor sobre él, afirmando que se sobrevaloraba su conocimiento acerca de él, aclarando que sus lecturas al respecto eran algo más que limitadas . No es mi intención centrarme en las coincidencias entre estos dos autores, pero, a modo de muestra, señalare algunas que no pueden ser productos de la casualidad, sino más bien de la lectura de Nietzsche por parte de Freud. El primer punto de contacto que señalaré a grandes rasgos es la similitud entre la voluntad de poder nietzschiana, y la pulsión freudiana, en tanto la primera refiere a "cantidades dinámicas en estado de tensión". Otro no menos interesante, es la utilización del término jenseits (más allá) en "Más allá del principio de placer" en clara coincidencia con "Más allá del bien y del mal", hombre cumbre del Nietzsche filósofo, que tampoco puede dejar de emparentarse con la polaridad pulsional vida - muerte freudiana. Nietzsche, en la obra mencionada, habla de un "ello" como un reemplazo de "aquel antiguo yo", para explicar la "superstición de los lógicos" quienes situaban al "yo" como condición del predicado "pienso". Otro punto lindante, es la utilización del término "sublimación" por parte de ambos autores, pero cabe aclara que su concepción era diferente, si bien su fuente la misma. Una de las pocas citas textuales que realiza Freud de Nietzsche es en "Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico", cuando muestra a los criminales que delinquen por conciencia de culpa, fenómeno que ya aquel había anticipado en "Así hablo Zaratustra", hablando de la culpa como deuda enfermiza para con la moralidad cristiana. Freud y Marx Siguiendo a Slajov Zizek, emparentamos a la doctrina marxista con el psicoanálisis, en tanto ambos constituyen un campo de saber que es intrínsecamente antagónico: los errores no son simplemente externos al conocimiento verdadero, no son algo de lo que podamos liberarnos una vez que alcanzamos la verdad. Tanto en el marxismo como en el psicoanálisis,la verdad emerge literalmente a través del error, y sus teorizaciones son radicalmente diferentes a las de la ciencia positiva, y a las demás formas tradicionales de conocimiento (sabiduría iniciática, etc.). Freud y Marx son relativamente contemporáneos, mientras este último llegaba a la cúspide de su obrar teórico y práctico, Sigmund era todavía un majestuoso bebé. Ambos autores provienen de una familia judía, en el seno de la pequeña burguesía alemana. Si bien se pueden encontrar paralelismos entre sus teorizaciones, esta unión de clases no se vería consumada hasta la aparición de Wilheilm Reich, discípulo algo delirante de Freud (que terminó afiliado al partido socialista alemán), quien dejó la huella del freudomarxismo por la que habría de transitar más adelante Hebert Marcase, y muchos otros autores. Louis Althusser, por su parte, vincula a estos autores alemanes, por ser "hijos bastardos de su siglo", mientras que Cornelius Castoriadis, los emparenta en tanto, ambos son pensadores que procuran un entendimiento de la realidad a partir de una referencia ineludible a la experiencia.La conclusión a la que arriba Luis Roca Jusmet es que ambos autores escribieron enmarcados en una ética común de la verdad, pensando acerca del presente en el que vivieron, más allá de que sus preocupaciones teóricas estaban quizás muy alejadas. Marx y Nietzsche Tanto la filosofía de Marx como la de Nietzsche, es sensible de ser considerada una crítica a la noción de sujeto, tal y cual Descartes la propuso, constituyendo la premisa de la filosofía moderna. Un importante punto de contacto entre sus teorías es el hecho del dudar-de-la-conciencia, que perdería, con sus elucubraciones, su papel de reguladora. La influencia principal de Marx fué Hegel, de quien tomó la noción de materia para explicar la dinámica social y política a partir de cambios materiales en los modos de producción social (materialismo histórico), y es por esto que consideraba a la historia como una constante y continua lucha entre clases (proletariado y burguesía). En este sentido, Nietzsche ve al mundo como una voluntad de poder, como un equilibrio entre fuerzas activas y pasivas. Ambos autores eran ateos, con el "Dios ha muerto" Nietzsche ilustra su creencia en la inutilidad de la presencia de Dios en la sociedad actual, que culminará con el nihilismo. La propuesta de Marx pretendía quitar a Dios como fundamento último, característica del racionalismo del S XIX. Para este autor, la culminación de la sociedad será el triunfo del "socialismo positivo", del comunismo por sobre la burguesía. En cuanto a su concepción de la historia, Nietzsche critica duramente a Hegel y a Marx (¡¿como puede una cosa surgir de su antítesis?!), interpretandola (a la historia) como una definitiva decadencia desde la Antigua Grecia. Marx dirá, que se puede entender a la historia a través del estudio de la economía, sosteniendo además al materialismo histórico. Mario Lavaisse Bibliografía: Nietzsche,Friedich: "Así hablo Zaratustra", Barcelona, Círculo de Lectores, 1980 Nietzsche,Friedich: "Mas allá del bien y del mal", Buenos Aires, Ediciones Orbis, 1983 Nietzsche,Friedich:" La genealogía de la moral", Alianza Editorial. Madrid. Jasper, Karl, "Psicopatología general", Buenos Aires, Beta, 1963 Checchetto, Ana María; Genise, Gabriel; Pardo, Rubén: "Nietzsche y los sujetos históricos de conocimiento",Buenos Aires, Biblos, 1996 Ricoeur, Paul: "Freud: Una interpretación de la cultura" Roca Jusmet, Luis: "Freud y Marx: Un encuentro fallido" * Saal, Frida: F.L.N (Freud, Lacan, Nietzsche) Kameniecki, José: "Freud y Nietzche: Máscara y Fantasma" * Freud, Sigmund: Amorrortu editores, (Buenos Aires/Madrid: Amorrortu, 1979) Volumen IV - La interpretación de los sueños (I) (1900) Volumen XIV 13. Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico (1916) Volumen XVIII 1. Más allá del principio de placer (1920) Volumen XIX 1. El yo y el ello (1923), El problema económico del masoquismo (1924) Marx, Karl: “Manifiesto Comunista” (1848) * textos inéditos, fuente digital