BEST SELLER?
Mujeres ejecutivas, exitosas... Argentinas
En el libro "Las jefas", la periodista Laura Di Marco elige a doce mujeres que han llegado a ocupar los máximos cargos en grandes corporaciones económicas, para tratar de entender las razones de un liderazgo femenino que emerge en la Argentina a comienzos del nuevo siglo.
"Las mujeres en el poder somos un producto nuevo en la góndola y, como tales, obligamos necesariamente a los demás (productos) a reposicionarse", le dijo la venezolana Maggie Henríquez, la entonces CEO de Chandon en la Argentina,
a la autora al comenzar esta investigación.
"Algo que descubrí mientras escribía y que comprobé con economistas como Marcela Cristini de Fiel es que de la misma manera que las obreras durante 2001 fueron las primeras en tomar las fábricas y las de clase media las cacerolas, un puñado de gerentes subieron de golpe en sus carreras y demostraron tener respuestas frente a la crisis",
subraya la autora.
Nombradas para comandar una situación inédita como lo fue esa época en poco tiempo pudieron sortear con imaginación, iniciativa y una buena administración los escollos existentes y superar con creces las expectativas
que pusieron las multinacionales en ellas.
Di Marco hace foco en que "las mujeres tienen habilidades para manejar la crisis y menciona al sociólogo francés Alan Touraine que habla de un movimiento social femenino en marcha "que está llevando adelante
una revolución cultural silenciosa".
"Cuando hablamos de liderazgo femenino, a mí me impactó mucho el trabajo de Touraine ('El mundo de las mujeres' y 'Un nuevo paradigma'), se trata de valores que las mujeres traemos del mundo privado como puede ser la cooperación en vez de la competencia", señaló.
Sin embargo, muchas de las mujeres entrevistadas como es el caso de Paula Santilli, la CEO de PepsiCo en Chile y en Argentina desde 2006, promovida ahora al frente de la subsidiaria mexicana, reflejan una gran adaptación al mundo masculino como el precio a pagar por ocupar ese cargo.
"Sí, lo que hace le sirve a ella pero no al resto de las mujeres, ella dirige Pepsi Co, y hace una especie de infiltración cultural en el mundo masculino pero sin proponer valores nuevos. No le abre puertas a las demás", reflexiona Di Marco.
"Tampoco hay que pedirles tanto, una mujer sentada en una multinacional tiene un impacto simbólico -resalta-. Es la primera camada y hay que verlas en términos de perspectiva histórica".
Para Di Marco, "el núcleo duro del poder masculino es el mundo de los negocios, de las corporaciones, donde las mujeres están sub-representadas.
"Las mujeres hemos sido inspiradas no sólo para roles diferentes sino opuestos. Y esto significa un gran desgaste. porque 'las jefas' no se han desprendido del mundo emocional, en la casa no ponen en práctica los valores del trabajo. Este permanente doble cerebro no es para cualquiera, son mujeres bastante particulares", considera.
Las distintas semblanzas muestran a lo largo del libro, publicado por Sudamericana, algunos aspectos contradictorios de estas experiencias de liderazgo femenino todavía incipiente.
"Me invitaron a un almuerzo donde se reúnen y me llamó la atención escuchar a una de ellas decir que sus principales enemigos eran otras mujeres. Es cierto, una alta ejecutiva tiene costos altos, pero no se si son mayores a los de una ama de casa sometida a la voluntad de su pareja", arriesga.
Por lo general, cuenta Di Marco, "las que llegan a CEO (Chief Executive Officer) son poco solidarias. El discurso de ellas es: 'si yo lo hice las demás lo pueden hacer y si no lo hacen es por falta de voluntad'".
"Henríquez ocultó el embarazo y en una reunión de trabajo dijo al pasar que había tenido un hijo hacia once días -ejemplificó-. Estaba orgullosa. Estas mujeres no cuestionan la responsabilidad de las empresas frente a la maternidad".
Muchas han llegado al tope de la estructura en empresas tecnológicas y en multinacionales americanas. "Porque las americanas son más conscientes de las desigualdades de género y promocionan mucho el liderazgo en las empresas", acota Di Marco.
"También tiene que ver con que la tecnología es una industria nueva, asociada al pensamiento y la cultura en red, no hay imágenes patriarcales previas". Analía Rémedi, CEO de Hewlett Packard, decía: 'me podrán criticar por petisa pero no porque sea mujer. La tecnología les dio una opción de liderar", afirma.
"Todas son pioneras y aprenden de su propia experiencia. Lo mismo dice Ana D'Onofrio, la 'dama fuerte' de La Nación: 'el lugar que yo tengo, no existía en el diario, al igual que en los diarios latinoamericanos. Las mujeres han llegado a ocupar cargos de decisión por la valorización de la diversidad, no por la crisis", agrega.
En este rubro, "son más conscientes que las ejecutivas, el aporte es otro. Ana me dijo que su función es aliviar la mirada, el hombre va a lo importante y la mujer a lo interesante. Ella tiene incidencia sobre los temas on line y se ve",
opina Di Marco.
"Las mujeres en el poder somos un producto nuevo en la góndola y, como tales, obligamos necesariamente a los demás (productos) a reposicionarse", le dijo la venezolana Maggie Henríquez, la entonces CEO de Chandon en la Argentina,
a la autora al comenzar esta investigación.
"Algo que descubrí mientras escribía y que comprobé con economistas como Marcela Cristini de Fiel es que de la misma manera que las obreras durante 2001 fueron las primeras en tomar las fábricas y las de clase media las cacerolas, un puñado de gerentes subieron de golpe en sus carreras y demostraron tener respuestas frente a la crisis",
subraya la autora.
Nombradas para comandar una situación inédita como lo fue esa época en poco tiempo pudieron sortear con imaginación, iniciativa y una buena administración los escollos existentes y superar con creces las expectativas
que pusieron las multinacionales en ellas.
Di Marco hace foco en que "las mujeres tienen habilidades para manejar la crisis y menciona al sociólogo francés Alan Touraine que habla de un movimiento social femenino en marcha "que está llevando adelante
una revolución cultural silenciosa".
"Cuando hablamos de liderazgo femenino, a mí me impactó mucho el trabajo de Touraine ('El mundo de las mujeres' y 'Un nuevo paradigma'), se trata de valores que las mujeres traemos del mundo privado como puede ser la cooperación en vez de la competencia", señaló.
Sin embargo, muchas de las mujeres entrevistadas como es el caso de Paula Santilli, la CEO de PepsiCo en Chile y en Argentina desde 2006, promovida ahora al frente de la subsidiaria mexicana, reflejan una gran adaptación al mundo masculino como el precio a pagar por ocupar ese cargo.
"Sí, lo que hace le sirve a ella pero no al resto de las mujeres, ella dirige Pepsi Co, y hace una especie de infiltración cultural en el mundo masculino pero sin proponer valores nuevos. No le abre puertas a las demás", reflexiona Di Marco.
"Tampoco hay que pedirles tanto, una mujer sentada en una multinacional tiene un impacto simbólico -resalta-. Es la primera camada y hay que verlas en términos de perspectiva histórica".
Para Di Marco, "el núcleo duro del poder masculino es el mundo de los negocios, de las corporaciones, donde las mujeres están sub-representadas.
"Las mujeres hemos sido inspiradas no sólo para roles diferentes sino opuestos. Y esto significa un gran desgaste. porque 'las jefas' no se han desprendido del mundo emocional, en la casa no ponen en práctica los valores del trabajo. Este permanente doble cerebro no es para cualquiera, son mujeres bastante particulares", considera.
Las distintas semblanzas muestran a lo largo del libro, publicado por Sudamericana, algunos aspectos contradictorios de estas experiencias de liderazgo femenino todavía incipiente.
"Me invitaron a un almuerzo donde se reúnen y me llamó la atención escuchar a una de ellas decir que sus principales enemigos eran otras mujeres. Es cierto, una alta ejecutiva tiene costos altos, pero no se si son mayores a los de una ama de casa sometida a la voluntad de su pareja", arriesga.
Por lo general, cuenta Di Marco, "las que llegan a CEO (Chief Executive Officer) son poco solidarias. El discurso de ellas es: 'si yo lo hice las demás lo pueden hacer y si no lo hacen es por falta de voluntad'".
"Henríquez ocultó el embarazo y en una reunión de trabajo dijo al pasar que había tenido un hijo hacia once días -ejemplificó-. Estaba orgullosa. Estas mujeres no cuestionan la responsabilidad de las empresas frente a la maternidad".
Muchas han llegado al tope de la estructura en empresas tecnológicas y en multinacionales americanas. "Porque las americanas son más conscientes de las desigualdades de género y promocionan mucho el liderazgo en las empresas", acota Di Marco.
"También tiene que ver con que la tecnología es una industria nueva, asociada al pensamiento y la cultura en red, no hay imágenes patriarcales previas". Analía Rémedi, CEO de Hewlett Packard, decía: 'me podrán criticar por petisa pero no porque sea mujer. La tecnología les dio una opción de liderar", afirma.
"Todas son pioneras y aprenden de su propia experiencia. Lo mismo dice Ana D'Onofrio, la 'dama fuerte' de La Nación: 'el lugar que yo tengo, no existía en el diario, al igual que en los diarios latinoamericanos. Las mujeres han llegado a ocupar cargos de decisión por la valorización de la diversidad, no por la crisis", agrega.
En este rubro, "son más conscientes que las ejecutivas, el aporte es otro. Ana me dijo que su función es aliviar la mirada, el hombre va a lo importante y la mujer a lo interesante. Ella tiene incidencia sobre los temas on line y se ve",
opina Di Marco.
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