¿De donde vienen las ganancias de los dueños de las empresas?
El que vamos a tratar, es un tema tabú entre los «economistas titulados». Los estudiosos, los que sirven al sistema y deciden que pasa con nuestra economía.
Vamos a tratar de que sea de amena lectura, y simple, porque es un tema que no nos gusta mucho en general. ¿A quién le gusta estudiar economía? Tal vez sea también por las inconsistencias de las teorías dominantes, los prejuicios y los grandes mitos.
Vamos por el principio. ¿que es lo que le da valor a una mercancía?
Los economistas, por lo menos los serios, hacen una distinción con respecto a lo que denominamos valor. Una cosa es el valor de cambio, y otra el valor de uso. Como las ganancias provienen del intercambio de mercancías, nos vamos a centrar en el primer concepto.
La producción de una mercancía es el resultado de la transformación de la materia prima en el producto final. Para esto se requiere realizar un trabajo. Revender una mercancía a un precio más caro, no es producir. (Y de hecho, los comerciantes pueden hacer plata revendiendo sin aplicar trabajo extra porque en el precio de venta está incluido el trabajo necesario para llevar al mostrador el producto final, está incluido en el proceso productivo.) Por lo tanto, lo que le da valor a una mercancía es el trabajo necesario para producirla. Ninguna otra cosa. Una mercancía que requiere más trabajo que otra, tendrá un valor de cambio mayor que la otra. Por eso una botella de wisky vale más que una de agua mineral.
Acá es donde surgen las divergencias. Muchos podrán decir que la oferta y la demanda también son determinantes, así como la abundancia o no de la mercancía, la inversión inicial, etc. Pero vamos a hacerla corta: la oferta y la demanda hacen oscilar el valor para arriba y para abajo en relación al valor que le da a la mercancía el trabajo realizado, la abundancia o carestía influye en el trabajo necesario para producirla, y la inversión inicial es trabajo acumulado ya realizado. En fin, todo se reduce al trabajo realizado para obtener el producto final.
Por ejemplo, a pesar de que la demanda es casi nula, un anillo de circonio va a ser muy caro, porque para obtener el circonio y hacer el anillo es necesario un trabajo muy grande. En cambio una camionada de arena es relativamente barata, porque se puede hacer una cantera en cualquier lado y el trabajo que se necesita para hacerla llegar a tu casa es bastante poco, por más demanda que haya. En un ejemplo menos extremo, un auto 0 km nunca lo vas a conseguir por chirolas, porque se precisa de mucho trabajo para construirlo, la oferta y la demanda pueden hacer que suba o baje el precio pero siempre se mantiene alrededor de un valor medio.
Por lo tanto, si el valor de un producto proviene del trabajo realizado para producirlo (estrictamente hablando, del trabajo mínimo necesario para su producción, por acción de la competencia, pero no viene al caso meterse mucho en el detalle), ¿de donde proviene la ganancia del dueño de la empresa?
Si el empresario se dedicase a comprar y vender una misma mercancía, sin agregarle ningún trabajo, no habría ganancia, porque el valor de ésta no cambiaría, y lo único que se haría es cambiar plata (acá estamos hablando de la esencia del problema, por lo que la especulación con los precios no entra en el análisis por ser irrelevante). El único lugar de donde puede provenir la ganancia es del trabajo realizado para producir la mercancía. Por lo tanto, la ganancia del empresario es trabajo retenido al obrero. Veámoslo más en detalle:
Si uno de algún lado saca plata y pone una empresa, compra máquinas, materia prima y contrata obreros, es «lógico» que espere recuperar la plata que puso, no? ¿Y la ganancia, de donde sale?
Cuando uno entra en una fábrica le pagan un salario. ¿Éste equivale al trabajo realizado? Imposible. Si así fuera, a la hora de repartir el dinero producto de la venta de las mercancías, al empresario le correspondería que le devuelvan la plata invertida y al trabajador la diferencia entre el valor inicial de la mercancía y el valor final del producto, ya que como vimos, lo que valoriza un producto es el trabajo realizado. De esta forma, el empresario nunca tendría ganancia. Por lo que la ganancia del empresario es trabajo no pagado al obrero. Es lo que se llama en economía «plusvalía».
En el sistema capitalista (a diferencia del esclavista o el feudal) el obrero «alquila» su fuerza de trabajo. Esto es diferente a vender un trabajo. Cuando a uno lo contratan, le pagan para que realice un trabajo durante una determinada cantidad de horas. Pagan la capacidad de hacer el trabajo, no el trabajo en si. Si no fuera de esta manera no habría ganancia posible para el empresario.
Otra característica del sistema capitalista, es que el producto del trabajo nunca pertenece al que lo realiza sino al dueño de los medios de producción (empresario).
Este es uno de los debates más profundos en la economía, y en la sociedad, por las consecuencias que tiene el entenderlo o no, y el aceptarlo o no. Los economistas apologistas del sistema niegan esta realidad y dicen que la remuneración del obrero es igual al trabajo realizado. que lo que se paga es el trabajo, y que la ganancia provendría de otras cosas, y elaboran sesudas explicaciones que lo enredan todo y al final no explican nada.
¿Las consecuencias de esta forma de hacer ganancias?
Si tomamos el proceso de producción en su conjunto, abarca tanto la obtención de materias primas, la producción de maquinarias, la elaboración del producto en sí, y la puesta en mostrador. Y si miramos la repartición de la ganancia, por un lado tenemos una serie de individuos (dueños de las empresas, en este concepto no importa, por ejemplo, si se trata de una sociedad anónima), dueños de la producción, son dueños de los productos del trabajo, las mercancías; y por el otro, un ejército de trabajadores que trabaja de forma más o menos integrada en la producción de la mercancía, desposeídos de medios de producción. Por eso se dice que en el sistema capitalista la producción es social, y la apropiación del producto, individual. Esto es una contradicción objetiva: Producción social y apropiación individual.
A su vez existe otra gran contradicción: la producción está altamente organizada, ramas enteras de la producción totalmente integradas de arriba a abajo y de lado a lado; pero lo que se produce no responde a las necesidades materiales de la sociedad, sino que trabaja por oferta y demanda. La planificación de la producción es «caótica». A veces cosas que son realmente necesarias no se producen en la cantidad necesaria porque «no hay» demanda suficiente (no hay plata para pagarla), por ejemplo algunos medicamentos y vacunas.
Las crisis.
Dentro del sistema capitalista, las crisis son inevitables. Son producto de las contradicciones arriba mencionadas y de la caída tendencial de la tasa de ganancia, que es una ley del sistema capitalista.
Son crisis de superproducción relativa. Superproducción relativa quiere decir que se produce más de lo que se puede vender, pero en relación a lo que la gente realmente necesita, no alcanza. Por ejemplo: ahorita mismo despiden gente a roletes de las automotrices en todo el mundo, porque no tienen donde meter un solo auto, pero a la vez, no es que todo el mundo tenga auto propio, sino que la plata no da para comprar uno.
En términos técnicos, las crisis se producen cuando la tasa de ganancia se iguala a cero, por lo que el sistema, necesariamente necesita destruir fuerzas productivas para volver a aumentar la tasa de ganancia y continuar el ciclo en una fase superior (despidos, cierres de fábrica, hambruna, guerras, concentración de capitales, etc.).
La sociedad se divide en clases
Acá no se trata de espíritu divisionista, resentimiento ni xenofobia. Es la realidad objetiva. Hay un mar de desposeídos que lo único que tienen es su fuerza de trabajo para vender, y que nunca van a poder tener su empresita para alquilar fuerza de trabajo ajena y vivir de la plusvalía. Por el otro lado, están los poseedores de los medios de producción (los empresarios, que acumulan riquezas (trabajo ajeno).
Obviamente estamos haciendo una abstracción, que por ser abstracción no deja de ser real. Por supuesto que hay excepciones, me cansé de escuchar «pero tal no tenía un mango y juntó plata y se puso tal empresita». Si, es la excepción que confirma la regla. Pero a nadie medianamente cuerdo se le ocurriría la posibilidad de un mundo poblado de empresarios y sin trabajadores. Es imposible dentro de este sistema de producción. Algo así sería un mundo de productores individuales, artesanos, el sueño de algunos anarquistas, eso sería tratar de volver para atrás la rueda de la historia. Pero el mundo marcha en sentido contrario. Si es posible el reverso, un mundo de trabajadores sin empresarios, sin capitalistas que vivan de la plusvalía, sino con administradores rotativos, pero eso ya es otra historia.
Bueno, hasta acá llego con este primer texto sobre economía, si les gustó, háganlo saber, y en un próximo post escribo algo sobre el imperialismo, la fase superior y última del capitalismo. Ayuda a entender un poco como funciona el mundo en una época en la que reina el monopolio y la timba financiera, con burbujas y todo eso.
Saludos a todos.

