Rupert Murdoch intenta volver atrás en las tendencias respecto a los costes de consultar información online. ¿Tendrá éxito?
Hay espacio, efectivamente, pero deberán diferenciarse en algo de los contenidos gratuitos. La coexistencia de ambos modelos de comercialización y publicación de contenidos de todo tipo (texto escrito, audio, vídeo) será posible, así como inevitable la piratería en mayor o menor medida de todo aquello que sea de pago.
El "todo gratis" en Internet no tiene fecha de caducidad, como tampoco es un fracaso seguro intentar cobrar por los contenidos (ni, indudablemente, puede criticarse tal medida; cada uno hace lo que le parece con lo que elabora). Siempre habrá bloggers, periodistas e internautas ocasionales que cuelguen contenidos de libre acceso en la Red de redes, ya sean de baja o de alta calidad.
Lo que sí tengo como seguro es que los contenidos de pago deberán diferenciarse de los gratuitos por ofrecer algún plus más a los internautas: una información determinada (no sacada de la manga, evidentemente), una calidad o una utilidad que justifique el pago, ya sea de unos pocos céntimos o centavos, hasta unas decenas o incluso centenares de dólares, euros o lo que sea.
En general, creo que los contenidos gratuitos (incluso disponibles en medios en los que ciertas secciones serán de pago) van a ser informaciones de actualidad, textos y vídeos en los que se expliquen el qué, el como y el donde, mientras que los contenidos de pago van a contar el porqué y las consecuencias.
Entre estos contenidos de pago vamos a encontrarnos con estudios, libros blancos, predicciones (de mercado, de evolución tecnológica) e, incluso, contenidos a medida del lector.
Nos encontramos con dos problemas para aceptar ahora mismo los contenidos de pago. El primero es porque no estamos seguros del modelo de negocio. Tampoco lo estamos con los gratuitos. ¿Ganancias de la publicidad? ¿escribir para terceros? ¿tener una red de blogs? Todo esto está muy bien, y a muchos les salen los números, pero a muchos más no.
Con los contenidos de pago pasa otro tanto; hasta ahora han fracasado las formas probadas para venderlos (suscripciones, micropagos,...). Será cuestión de seguir buscando modelos viables, tanto para uno como para otro, sin descartar continuar utilizando los modelos existentes solo que refinándolos y ajustando el precio. En esto último tendrán que ver también las empresas que facilitan el poder ejecutar el pago, Paypal y similares, y entidades bancarias.
El segundo problema es que si empezamos a cobrar por los contenidos, se rompe el halo utópico de Internet como medio en el que todo es libre, todo es gratuito. Despertemos: la conexión a la Red de redes se ha pagado desde siempre y se continuará pagando. Y también podemos buscarnos una biblioteca o un bar donde las tengan gratuitas y podamos disfrutarlas a cambio de una módica consumición. Para los contenidos, va a ser otro tanto.
En el futuro nos encontraremos con que al acceder a un diario de prestigio, vamos a tener una sección de información gratuita, general y poco específica. Pero si queremos ser de los afortunados en consultar las opiniones de los expertos sobre la temática de la que trate el rotativo, vamos a tener que pagar por ella, que es de donde el periódico podrá pagarles el sueldo. En definitiva, lo que vamos a pagar será el sello de calidad que nos ofrezcan los redactores y columnistas del medio.
Ni el intento de Rupert Murdoch de que se pague por acceder a sus contenidos representa el fin del "todo gratis", ni su fracaso significará que un editor no pueda ganar dinero con Internet. Significará que la Red encarna el verdadero espíritu que se atribuía al continente americano como la tierra de las oportunidades donde uno puede hacerse a si mismo.
Velemos, pues, que como aquella tierra, no dejemos el paisaje virtual sembrado de cadáveres de nativos.
Copyleft 2010 www.imatica.org
Esta obra se encuentra sujeta a la siguiente licencia:
La difusión, reproducción y traducción de este texto se permite libremente en cualquier medio o soporte con las únicas obligaciones de mantener la presente licencia e incluir un enlace o referencia a la página en la que se encuentra el original dentro del servidor www.imatica.org . En medios audiovisuales se requiere la cita al medio www.imatica.org
Hay espacio, efectivamente, pero deberán diferenciarse en algo de los contenidos gratuitos. La coexistencia de ambos modelos de comercialización y publicación de contenidos de todo tipo (texto escrito, audio, vídeo) será posible, así como inevitable la piratería en mayor o menor medida de todo aquello que sea de pago.
El "todo gratis" en Internet no tiene fecha de caducidad, como tampoco es un fracaso seguro intentar cobrar por los contenidos (ni, indudablemente, puede criticarse tal medida; cada uno hace lo que le parece con lo que elabora). Siempre habrá bloggers, periodistas e internautas ocasionales que cuelguen contenidos de libre acceso en la Red de redes, ya sean de baja o de alta calidad.
Lo que sí tengo como seguro es que los contenidos de pago deberán diferenciarse de los gratuitos por ofrecer algún plus más a los internautas: una información determinada (no sacada de la manga, evidentemente), una calidad o una utilidad que justifique el pago, ya sea de unos pocos céntimos o centavos, hasta unas decenas o incluso centenares de dólares, euros o lo que sea.
En general, creo que los contenidos gratuitos (incluso disponibles en medios en los que ciertas secciones serán de pago) van a ser informaciones de actualidad, textos y vídeos en los que se expliquen el qué, el como y el donde, mientras que los contenidos de pago van a contar el porqué y las consecuencias.
Entre estos contenidos de pago vamos a encontrarnos con estudios, libros blancos, predicciones (de mercado, de evolución tecnológica) e, incluso, contenidos a medida del lector.
Nos encontramos con dos problemas para aceptar ahora mismo los contenidos de pago. El primero es porque no estamos seguros del modelo de negocio. Tampoco lo estamos con los gratuitos. ¿Ganancias de la publicidad? ¿escribir para terceros? ¿tener una red de blogs? Todo esto está muy bien, y a muchos les salen los números, pero a muchos más no.
Con los contenidos de pago pasa otro tanto; hasta ahora han fracasado las formas probadas para venderlos (suscripciones, micropagos,...). Será cuestión de seguir buscando modelos viables, tanto para uno como para otro, sin descartar continuar utilizando los modelos existentes solo que refinándolos y ajustando el precio. En esto último tendrán que ver también las empresas que facilitan el poder ejecutar el pago, Paypal y similares, y entidades bancarias.
El segundo problema es que si empezamos a cobrar por los contenidos, se rompe el halo utópico de Internet como medio en el que todo es libre, todo es gratuito. Despertemos: la conexión a la Red de redes se ha pagado desde siempre y se continuará pagando. Y también podemos buscarnos una biblioteca o un bar donde las tengan gratuitas y podamos disfrutarlas a cambio de una módica consumición. Para los contenidos, va a ser otro tanto.
En el futuro nos encontraremos con que al acceder a un diario de prestigio, vamos a tener una sección de información gratuita, general y poco específica. Pero si queremos ser de los afortunados en consultar las opiniones de los expertos sobre la temática de la que trate el rotativo, vamos a tener que pagar por ella, que es de donde el periódico podrá pagarles el sueldo. En definitiva, lo que vamos a pagar será el sello de calidad que nos ofrezcan los redactores y columnistas del medio.
Ni el intento de Rupert Murdoch de que se pague por acceder a sus contenidos representa el fin del "todo gratis", ni su fracaso significará que un editor no pueda ganar dinero con Internet. Significará que la Red encarna el verdadero espíritu que se atribuía al continente americano como la tierra de las oportunidades donde uno puede hacerse a si mismo.
Velemos, pues, que como aquella tierra, no dejemos el paisaje virtual sembrado de cadáveres de nativos.
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