Celedonio Flores
Mano A Mano (1920)
Rechiflao en mi tristeza, hoy te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer;
tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego del remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión;
hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones:
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión;
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás;
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás en las paradas con cafishios milongueros,
y que digan los muchachos: "Es una buena mujer".
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en el pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p' ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer;
tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego del remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión;
hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones:
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión;
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás;
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás en las paradas con cafishios milongueros,
y que digan los muchachos: "Es una buena mujer".
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en el pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p' ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
Nunca Es Tarde (1924)
Recibiste los biandazos de la suerte mistonguera
y a la nada se te fueron los momentos de esplandor.
De tu percha tan debute, tan jailaife y tan diquera,
perdoná que te lo bata, no te queda ni el color.
Te viniste para abajo como bafi de italiano,
andás huido de la gente como gato 'e corralón.
Tu chamuyo tan debute, decidor y campechano
sólo bate fulerías de cadáver ilusión.
Y total porque la mina te la dio por la azotea
y en el medio de la vía amurado te dejó,
cara a cara con la vida, con tu pobre vida rea,
adonde ella sin quererlo poco a poco te llevó.
Vos dejaste los encantos de un bulín donde tenías
una madre viejecita y una hermana que cuidar,
un bulín donde vos eras esperanza y alegría
por seguir a esa malvada que te acaba de amurar.
Olvidaste los deberes por seguir la caravana
que apenado y afligido hoy tenés que abandonar.
No llorés, que eso no es de hombres; con llorar nada se gana.
Vos sos joven y sos bueno, te podés acomodar.
Todavía estás a tiempo de pegar el batacazo
más debute y provechoso que podés imaginar.
Andá a verla a tu viejita, dale un beso y un abrazo
y llorando preguntale si te quiere perdonar.
y a la nada se te fueron los momentos de esplandor.
De tu percha tan debute, tan jailaife y tan diquera,
perdoná que te lo bata, no te queda ni el color.
Te viniste para abajo como bafi de italiano,
andás huido de la gente como gato 'e corralón.
Tu chamuyo tan debute, decidor y campechano
sólo bate fulerías de cadáver ilusión.
Y total porque la mina te la dio por la azotea
y en el medio de la vía amurado te dejó,
cara a cara con la vida, con tu pobre vida rea,
adonde ella sin quererlo poco a poco te llevó.
Vos dejaste los encantos de un bulín donde tenías
una madre viejecita y una hermana que cuidar,
un bulín donde vos eras esperanza y alegría
por seguir a esa malvada que te acaba de amurar.
Olvidaste los deberes por seguir la caravana
que apenado y afligido hoy tenés que abandonar.
No llorés, que eso no es de hombres; con llorar nada se gana.
Vos sos joven y sos bueno, te podés acomodar.
Todavía estás a tiempo de pegar el batacazo
más debute y provechoso que podés imaginar.
Andá a verla a tu viejita, dale un beso y un abrazo
y llorando preguntale si te quiere perdonar.
Porque Canto Así (1929)
Porque cuando pibe me acunaba en tangos
la canción materna que llamaba al sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio pobre.
Porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos de llorar abiertos,
y en aquella pieza de mis buenos viejos
tuvo la pobreza su mejor canción...
Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en odio, en tristeza,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madres,
en las rebeldías del que es fuerte y tiene
que cruzar los brazos
cuando el hambre viene...
Y yo me hice en tangos,
porque es bravo, fuerte,
tiene algo de vida,
tiene algo de muerte...
Porque quise mucho, porque me engañaron,
y pasé la vida barajando sueños...
Porque soy un árbol que vivió sin flores,
porque soy un perro que no tiene dueño...
Porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero me desangro en besos...
Porque quise mucho y no me han querido...
¡Por eso yo canto tan triste, por eso!
la canción materna que llamaba al sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio pobre.
Porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos de llorar abiertos,
y en aquella pieza de mis buenos viejos
tuvo la pobreza su mejor canción...
Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en odio, en tristeza,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madres,
en las rebeldías del que es fuerte y tiene
que cruzar los brazos
cuando el hambre viene...
Y yo me hice en tangos,
porque es bravo, fuerte,
tiene algo de vida,
tiene algo de muerte...
Porque quise mucho, porque me engañaron,
y pasé la vida barajando sueños...
Porque soy un árbol que vivió sin flores,
porque soy un perro que no tiene dueño...
Porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero me desangro en besos...
Porque quise mucho y no me han querido...
¡Por eso yo canto tan triste, por eso!
Tengo Miedo (1926)
En la timba de la vida me planté con siete y medio,
siendo la única parada de la vida que me acerté;
yo ya estaba en la pendientede la ruina sin remedio
pero un día dije:- ¡Planto!..., y ese día me planté...
Yo dejé la barrera de la eterna caravana;
me aparté de la milonga y su rante berretín.
Con lo triste de mi noche hice una hermosa mañana;
cementerio de mi vida convertido en un jardín.
Garconnire, carreras, timbas, copetines de viciosos,
y cariños pasajeros, besos falsos de mujer;
todo enterré en el olvido del pasado bullicioso
por el cariño más grande que un hombre pueda tener.
hoy, ya ves, estoy tranquilo, por eso es que, buenamente,
te suplico que no vengas a turbar mi dulce paz...
Que me dejes con mi madre, que a su lado, santamente,
edificaré otra vida, ya que me siento capaz...
¡Te suplico que me dejes, tengo miedo de encontrarte,
porque hay algo de mi existencia que no te puede olvidar...!
Tengo miedo de tus ojos, tengo miedo de besarte,
tengo miedo de quererte y de volver a empezar.
Sé buenita, no me busques; apartate de mi senda...
Tal vez en otro cariño encontrés tu redención....
Vos sabés que yo no quiero que mi chamuyo te ofenda
¡Es que tengo mucho miedo que me falle el corazón...!
siendo la única parada de la vida que me acerté;
yo ya estaba en la pendientede la ruina sin remedio
pero un día dije:- ¡Planto!..., y ese día me planté...
Yo dejé la barrera de la eterna caravana;
me aparté de la milonga y su rante berretín.
Con lo triste de mi noche hice una hermosa mañana;
cementerio de mi vida convertido en un jardín.
Garconnire, carreras, timbas, copetines de viciosos,
y cariños pasajeros, besos falsos de mujer;
todo enterré en el olvido del pasado bullicioso
por el cariño más grande que un hombre pueda tener.
hoy, ya ves, estoy tranquilo, por eso es que, buenamente,
te suplico que no vengas a turbar mi dulce paz...
Que me dejes con mi madre, que a su lado, santamente,
edificaré otra vida, ya que me siento capaz...
¡Te suplico que me dejes, tengo miedo de encontrarte,
porque hay algo de mi existencia que no te puede olvidar...!
Tengo miedo de tus ojos, tengo miedo de besarte,
tengo miedo de quererte y de volver a empezar.
Sé buenita, no me busques; apartate de mi senda...
Tal vez en otro cariño encontrés tu redención....
Vos sabés que yo no quiero que mi chamuyo te ofenda
¡Es que tengo mucho miedo que me falle el corazón...!
Sos Vos? Que Cambiada Estás (1930)
Perdoná si al campanearte luciendo como al descuido
el caché de ese vestido de lujo que aura gastás
quedé diciendo pavadas y sin poner disimulo
te batí como un chitrulo:
"¿Sos vos? ¡Que cambiada estás!"
Pero ponete en mi caso y batímelo a mi solo
si no es pa' volverse colo pensando cómo has cambiao:
puro retoque en las cejas, ojeras a la violeta,
las uñas a la shusheta y la trompa al colorao.
Las pilchas que un día en el barrio usaste
tal vez las tiraste en algún rincón;
en fija has tirado tus llantos y quejas
como pilchas viejas de tu corazón.
La risa del barrio, el sol del suburbio,
la bronca, el disturbio en el callejón...
Y tal vez tiraste los buenos consejos
de tus pobres viejos y mi admiración...
Perdoná sin en el recuerdo te traigo un poco de pena:
es que revivo en la escena lo que fuiste y lo que sos.
Yo sigo siendo el de siempre, de gorra y de zapatillas,
no he entrao con los cajetillas y sigue aquí el corazón...
A vos la suerte te ayuda, está por tu bien cambiada.
Pero... ¿no me batís nada? ¿no querés que te haga el tren?...
Te avergonzará sin duda verte conmigo a tu lado.
Es verdad... yo no he cambiado. Adiós... Que te vaya bien...
el caché de ese vestido de lujo que aura gastás
quedé diciendo pavadas y sin poner disimulo
te batí como un chitrulo:
"¿Sos vos? ¡Que cambiada estás!"
Pero ponete en mi caso y batímelo a mi solo
si no es pa' volverse colo pensando cómo has cambiao:
puro retoque en las cejas, ojeras a la violeta,
las uñas a la shusheta y la trompa al colorao.
Las pilchas que un día en el barrio usaste
tal vez las tiraste en algún rincón;
en fija has tirado tus llantos y quejas
como pilchas viejas de tu corazón.
La risa del barrio, el sol del suburbio,
la bronca, el disturbio en el callejón...
Y tal vez tiraste los buenos consejos
de tus pobres viejos y mi admiración...
Perdoná sin en el recuerdo te traigo un poco de pena:
es que revivo en la escena lo que fuiste y lo que sos.
Yo sigo siendo el de siempre, de gorra y de zapatillas,
no he entrao con los cajetillas y sigue aquí el corazón...
A vos la suerte te ayuda, está por tu bien cambiada.
Pero... ¿no me batís nada? ¿no querés que te haga el tren?...
Te avergonzará sin duda verte conmigo a tu lado.
Es verdad... yo no he cambiado. Adiós... Que te vaya bien...
La Puñalada(1937)
Mentan los que saben
que un malevo
muy de agallas
y de fama
bien sentada
por el barrio
de Palermo
cayó un día,
taconeando,
prepotente,
a un bailongo
donde había
puntos bravos
pal facón.
Lo empezaron a mirar
con un aire sobrador;
pero el mozo, sin chistar,
a una puerta se arrimó.
Se dejó sobrar.
Los dejó decir.
Y pa no pelear
tuvo que sufrir.
Pero la pebeta
más bonita,
la que estaba
más metida
en el alma
de los tauras,
esa noche,
con la vista,
lo incitaba
a que saliera
a darles dique
y a jugarse
en un tango
su cartel.
Se cruzó
n gran rencor y otro rencor
a la luz
de un farolito a querosén
y un puñal
que parte en dos un corazón
porque así
lo quiso aquella cruel mujer.
Cuentan los que vieron
que los guapos
culebrearon
con sus cuerpos
y buscaron
afanosos
el descuido
del contrario
y en un claro
de la guardia
hundió el mozo
de Palermo
hasta el mango
su facón.
que un malevo
muy de agallas
y de fama
bien sentada
por el barrio
de Palermo
cayó un día,
taconeando,
prepotente,
a un bailongo
donde había
puntos bravos
pal facón.
Lo empezaron a mirar
con un aire sobrador;
pero el mozo, sin chistar,
a una puerta se arrimó.
Se dejó sobrar.
Los dejó decir.
Y pa no pelear
tuvo que sufrir.
Pero la pebeta
más bonita,
la que estaba
más metida
en el alma
de los tauras,
esa noche,
con la vista,
lo incitaba
a que saliera
a darles dique
y a jugarse
en un tango
su cartel.
Se cruzó
n gran rencor y otro rencor
a la luz
de un farolito a querosén
y un puñal
que parte en dos un corazón
porque así
lo quiso aquella cruel mujer.
Cuentan los que vieron
que los guapos
culebrearon
con sus cuerpos
y buscaron
afanosos
el descuido
del contrario
y en un claro
de la guardia
hundió el mozo
de Palermo
hasta el mango
su facón.
Julio Sosa - Mano A Mano