La Diferencia entre ser Compañero y ser Acompañante
¿Qué es lo que todos buscamos en un vínculo, especialmente en el de pareja?
La compañía, todos buscamos esa persona compañera con la cual COMPARTIR. En tal sentido, vamos a suponer que el otro espera lo mismo de nosotros, que seamos ese compañero de ruta para recorrer nuestras vidas. Cuando me refiero a la palabra compartir lo digo en el sentido amplio de la misma, esto abarca tanto los buenos como malos momentos; existe una frase popular que dice más o menos así: “Una alegría compartida se disfruta el doble, una pena compartida duele la mitad”.
Compartir el tiempo con el otro, no es otra cosa que una manifestación de DESEO, yo utilizo mi tiempo también para estar con el otro, y lo hago porque quiero, no porque nadie me lo imponga o me sienta presionado a hacerlo. Es un tipo de vínculo AUTENTICO, transparente, porque la sensación de elegir al otro no se encuentra contaminada por ningún otro tipo de circunstancia.
Sin embargo, a veces, por distintos motivos propios o ajenos, la compañía se transforma en ACOMPAÑAMIENTO, y en vez de darse una situación de compartir, lo que se da es una ASISTENCIA. El vínculo se transforma, y lo que no es compartido por ambas partes, pasa solamente a ser sentido y vivido por una de ellas, entonces una sola persona es la que disfruta o la que sufre, y no comparte pero si acompaña a la otra.
La asistencia o ASISTENCIALISMO no tiene que ver con el deseo, por el contrario, refiere al campo de la OBLIGACIÓN. Si estoy con el otro, lo hago porque tengo que hacerlo; en estos casos, lo más común es que la obligación esté alimentada de alguna sensación de CULPA o de LASTIMA, lo que hace que este tipo de relación sea FALSA, fingida… y por consiguiente la condena al FRACASO, porque uno no puede sostener una mentira eternamente, en algún momento las caretas caen…
Busquemos que nuestros vínculos sean auténticos, que si elegimos estar con el otro sea desde un lugar de compañía y no de acompañamiento. Huyamos de cualquier situación o vinculo donde nos veamos en el lugar de acompañantes o que estamos siendo acompañados; la mejor forma de disfrutar y de soportar el dolor que nos trae aparejado el hecho de estar vivos, es siempre en compañía, no con un acompañamiento o en soledad.
¿Qué es lo que todos buscamos en un vínculo, especialmente en el de pareja?
La compañía, todos buscamos esa persona compañera con la cual COMPARTIR. En tal sentido, vamos a suponer que el otro espera lo mismo de nosotros, que seamos ese compañero de ruta para recorrer nuestras vidas. Cuando me refiero a la palabra compartir lo digo en el sentido amplio de la misma, esto abarca tanto los buenos como malos momentos; existe una frase popular que dice más o menos así: “Una alegría compartida se disfruta el doble, una pena compartida duele la mitad”.
Compartir el tiempo con el otro, no es otra cosa que una manifestación de DESEO, yo utilizo mi tiempo también para estar con el otro, y lo hago porque quiero, no porque nadie me lo imponga o me sienta presionado a hacerlo. Es un tipo de vínculo AUTENTICO, transparente, porque la sensación de elegir al otro no se encuentra contaminada por ningún otro tipo de circunstancia.
Sin embargo, a veces, por distintos motivos propios o ajenos, la compañía se transforma en ACOMPAÑAMIENTO, y en vez de darse una situación de compartir, lo que se da es una ASISTENCIA. El vínculo se transforma, y lo que no es compartido por ambas partes, pasa solamente a ser sentido y vivido por una de ellas, entonces una sola persona es la que disfruta o la que sufre, y no comparte pero si acompaña a la otra.
La asistencia o ASISTENCIALISMO no tiene que ver con el deseo, por el contrario, refiere al campo de la OBLIGACIÓN. Si estoy con el otro, lo hago porque tengo que hacerlo; en estos casos, lo más común es que la obligación esté alimentada de alguna sensación de CULPA o de LASTIMA, lo que hace que este tipo de relación sea FALSA, fingida… y por consiguiente la condena al FRACASO, porque uno no puede sostener una mentira eternamente, en algún momento las caretas caen…
Busquemos que nuestros vínculos sean auténticos, que si elegimos estar con el otro sea desde un lugar de compañía y no de acompañamiento. Huyamos de cualquier situación o vinculo donde nos veamos en el lugar de acompañantes o que estamos siendo acompañados; la mejor forma de disfrutar y de soportar el dolor que nos trae aparejado el hecho de estar vivos, es siempre en compañía, no con un acompañamiento o en soledad.