

Rubino Romeo Salmonì tenía 91 años, había nacido en Roma el 22 de enero de 1920 y murio el 11 de julio de 2011. Con él se fue uno de los últimos judíos romanos que sobrevivieron a las persecuciones nazifascistas. Su historia, que contó en la novela autobiográfica He derrotado a Hitler, inspiró a Roberto Benigni a la hora de rodar la película La vida es bella, ganadora de tres oscars en 1999.
Cuando los soldados alemanes rastrearon y destruyeron el gueto de Roma, el 16 de octubre de 1943, él consiguió escapar a la violencia que sufrieron las más de mil personas capturadas y deportadas en uno de los días más tragicos que la ciudad recuerde. La suya fue una suerte efímera: solo seis meses después acabó en manos de los camisas negras de Mussolini y su vida se transformó en un calvario. "Un largo viaje hacia la muerte", lo definió. Fue deportado a Via Tasso, calle romana tristemente famosa porque allí había una cárcel fascista donde los presos vivían en condiciones infrahumanas. Tras pasar por otras prisiones del régimen -Regina Coeli y Fossoli- Salmonì llegó a Auschwitz. Tenía 24 años y dejó de ser Rubino Romeo para ser el número A 15810, un objeto, un animal que tenía que ser eliminado.
Fue de los pocos que consiguieron sobrevivir y volvió a Roma en agosto de 1945. Se reencontró con sus padres pero no con sus dos hermanos, Angelo y Davide, asesinados por los nazis. Desde entonces, Salmonì se dedicó a transmitir la memoria de lo que muchos no pudieron contar. Lo hizo sobre todo con los niños y los chavales de colegios e institutos. Recordaba el frío que "te comía los huesos", el hambre que hacía chirriar los dientes durante el sueño, el cansancio infinito, y sobre todo el miedo, más fuerte que todo. Pero la crueldad y la locura humana no pudieron con él.
El libro de Romeo no es una letanía, ni una reflexión sobre el hombre tras Auschwitz como las de Adorno o Primo Levi. Es una narración cronológica, sencilla y directa de sus vivencias, contadas sin ínfulas retóricas, y con gran poder evocador. Al final vemos un cuadro completo del horror con pinceladas breves y, muchas veces, inocentes. “Durante el mes que pasé en cuarentena hice de todo: de cantante a recoger cadáveres: pobre gente, qué poco pesaban… lívidos, flacos, piel y huesos; prácticamente sólo quedaba la estructura ósea… ¿Quién podría decir a quién pertenecían aquellos míseros restos? A judíos, seguro”, o, “Pobre del que no se diese cuenta de que estaba a un paso de la destrucción física y moral. Había sido magistrado de la Corte Penal de Berlín y ahora me pedía una cuchara. Lo enseñé a sorber la bazofia”.
He derrotado a Hitler
Rubino Romeo Salmoní

RESUMEN
Salmoni fue deportado a Auschwitz en abril de 1944, donde se le asignó el número A15810. Cuando los soldados alemanes rastrearon y destruyeron el gueto de Roma, el 16 de octubre de 1943, él consiguió escapar a la violencia que sufrieron las más de mil personas capturadas y deportadas en uno de los días más tragicos que la ciudad...