El Paraná es un río de América del Sur que atraviesa la mitad sur del subcontinente y forma parte de la extensa cuenca combinada del Plata.
Esta cuenca recoge las aguas de la mayoría de los ríos del sur del subcontinente, como el Paraná, el Paraguay, el Uruguay, sus afluentes y diversos humedales, como el Pantanal. Es la segunda cuenca más extensa de Sudamérica, sólo superada por la del río Amazonas.
La unión de los ríos Paraná y Uruguay forman el estuario denominado Río de la Plata, donde el Paraná desemboca en un delta en constante crecimiento, producto de los sedimentos que aportan, principalmente, los ríos Paraguay y Bermejo.
Paraná es el apócope de la expresión "para rehe onáva" que en idioma guaraní significa "pariente del mar" o "agua que se mezcla con el mar".
El río nace entre los estados brasileños de São Paulo, Minas Gerais y Mato Grosso del Sur, de la confluencia del río Grande y el río Paranaíba, aproximadamente a 20° de latitud sur y 51° de longitud oeste.
Fluye hacia el suroeste, marcando el límite del estado de Mato Grosso del Sur con los de São Paulo y Paraná hasta la ciudad de Salto del Guairá, desde donde demarca la frontera entre Brasil y Paraguay en una extensión de 190 km hasta la Triple Frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil.
Desde ese punto, en la confluencia con el río Iguazú, pasa a ser límite entre Argentina y Paraguay. Aquí el río describe una amplia curva que lo desvía hacia el oeste, hasta su confluencia con el río Paraguay, donde gira bruscamente hacia el sur, internándose completamente en territorio argentino hasta su desembocadura en el Río de la Plata. En este trayecto final, el río sirve de límite natural entre varias provincias, ya que a su margen derecha (oeste y sudoeste) quedan las provincias de Chaco, Santa Fe y Buenos Aires, mientras que a la izquierda, se encuentran las de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
La cuenca del Paraná se compone de dos subcuencas: las cuencas de los ríos Paraná (1.414.132 km²) y Paraguay (1.168.540 km²). El conjunto comprende las cuencas de los tributarios andinos de estos, como el río Bermejo y el río Pilcomayo. En tan enorme extensión se pueden encontrar distintos ambientes acuáticos naturales, que van desde los típicos de agua dulce hasta aquellos en que esta se mezcla con agua de mar en un típico estuario, en la desembocadura del Río de la Plata. Sólo el Paraná, a su vez, abarca dos zonas con distintas características hidrográficas, económicas y socioculturales: el Alto Paraná y el Paraná Medio e Inferior.
La cuenca del río Paraná es la de mayor superficie de los dos (1.414.132 km²) y este río es, a la vez, el de curso más largo: 2.570 km. Si se le suman los 1.370 km del río Paranaíba, la longitud total asciende a 3.940 km. La longitud combinada de los ríos Paraná y Grande es de 3.870 km y la longitud desde el nacimiento del río Paraguay hasta la desembocadura del Paraná en el Río de la Plata es de 3.645 km. Desde su nacimiento hasta la desembocadura pueden diferenciarse tres tramos:
Curso superior o Alto Paraná
Comprende los primeros 1.550 km del río, desde su nacimiento hasta la confluencia con el río Paraguay. En este trayecto atraviesa el macizo de Brasilia, por lo que es un río de meseta, que discurre sobre un lecho rocoso, entre barrancas que se van distanciando progresivamente entre sí. En épocas pasadas presentaba gran cantidad de saltos de agua y rápidos que han sido aprovechados para construir embalses y represas, como las de Itaipú y Yaciretá, lo que hizo desaparecer el valle de inundación bajo las aguas.
El tramo brasileño es el más modificado por la acción del hombre: la vegetación subtropical circundante ha sido completamente reemplazada por campos dedicados a la agricultura y la cría de ganado y su valle de inundación fue sumergido bajo los embalses, lo que alteró totalmente los regímenes fluviales del río.
Tras la represa de Yaciretá el río presenta una clara dirección hacia el oeste, ensanchándose progresivamente y ramificándose en varios canales que forman gran cantidad de islas fluviales hasta unirse frente a Paso de la Patria con el río Paraguay.
La Represa de Itaipú
Curso medio
Comprende unos 722 km desde la confluencia con el río Paraguay por el norte hasta la ciudad de Diamante en el sur, donde comienza el predelta. Al unirse con el Paraguay, el curso del río vira bruscamente hacia el sur, a lo largo de una falla geológica ocupada por el ancho valle de inundación, convirtiéndose en un río de llanura con gran cantidad de meandros, islas fluviales y bancos de arena.
El río ahora es de curso lento, sobre un lecho limoso y sus aguas transportan gran cantidad de sedimentos provenientes de las estribaciones andinas fuertemente erosionadas por los ríos Bermejo, Pilcomayo y sus tributarios.
El valle de inundación está limitado por barrancas en la margen izquierda, mientras que en la margen derecha, sus costas son bajas y anegadizas con numerosos riachos y lagunas que se inundan en época de crecientes. A partir de la ciudad de Santa Fe, la margen barrancosa es la derecha y la baja y anegadiza, la izquierda, en territorio de la provincia de Entre Ríos.
Vista del río desde la toma vieja (Paraná). En el fondo se aprecian los edificios de la Ciudad de Santa Fe.
Principales afluentes: por la margen izquierda, Santa Lucía, Corriente y Guayquiraró. Por la margen derecha, Paraguay, Negro y Salado.
Curso inferior
Se extiende por los últimos 298 km del río, desde la ciudad de Diamante hasta su desembocadura en el río de la Plata. El río sigue una dirección este- sudeste y su valle comprende el Predelta y Delta del Paraná (antiguamente llamado por sus pobladores originarios Carapachay, denominación que ha quedado para algunos brazos), dividiéndose en varios brazos principales: Paraná Pavón, Paraná Ibicuy, Paraná Miní, Paraná Bravo, Paraná Guazú y Paraná de las Palmas así como en varios riachos menores que forman islas como la de las Lechiguanas.
Este tramo se corresponde con la zona más poblada y desarrollada económicamente de la Argentina, por lo que en sus riberas se encuentran gran cantidad de puertos y áreas industriales, sobre todo en el Up-river; siendo además el tramo con mayor navegación fluvial, por lo que se requiere un dragado constante del mismo.
El Parana en su paso por Rosario
Principales afluentes: por la margen derecha, Carcarañá y Luján. Por la margen izquierda, Victoria y Gualeguay.
La floresta tropical y subtropical que antes ocupaba buena parte de la cuenca del Paraná se encuentra largamente extinta; el área mejor preservada es la provincia argentina de Misiones.
Son típicos de la fauna de la cuenca, entre otros, el gavilán caracolero (Rostrhamus sociabilis, un ave rapaz que caza los grandes caracoles operculados prosobranquios del orden Mesogastropoda, Ampullariidae), los Belostomátidos (Belostomatidae, familia del orden Hemiptera, Heteroptera que agrupa las nipas, chinches acuáticas gigantes), grandes reptiles y ofidios como el curiyú, la anaconda, el caimán, el cocodrilo, y el tupinambis, entre otros.
Entre los mamiferos sobresalen los grandes roedores ligados a humedales, característicos de América del Sur (carpincho, coipo, paca común), el yaguareté, el puma, el tapir del llano, el ciervo de los pantanos, el venado de las pampas, el aguará guazú, el zorro pampa y el tamanduá. El delfín franciscana, del estuario del río de la Plata ha sido citado a veces como un habitante del delta del Paraná y, aun en cuanto hay dudas, en el tramo inferior del río.
Destaca la ictiofauna, por el tamaño y abundancia de sus representantes. En sus aguas se encuentra el dorado, el surubí, el surubí atigrado, el manduvá, el manduví, el bagre sapo, el bagre hocicón, el bagre blanco, el bagre amarillo, el pacú, la boga, el sábalo, la tararira, la anguila picuda, varias especies de palometa o piraña, varias especies de mojarra, salmón de río y varias especies de raya de río.
El Paraná recibe numerosas fuentes de contaminación en su curso: cloacas máximas del Gran Santa Fe, Gran Rosario y del Gran Buenos Aires y termoeléctrica de San Nicolás.
Flora
La vegetación nativa característica del valle de inundación del río Paraná medio es una ramificación de la ecoregión de la selva Misionera o paranaense y sus selvas o bosques marginales se extienden hacia el sur, formando angostas galerías a lo largo de los ríos Paraná y Uruguay, penetrando hacia el oeste por todos sus afluentes, esteros y lagunas. También existe una influencia de especies vegetales del espinal.
Cubriendo las costas de las lagunas y bañados se hallan diversas comunidades vegetales, entre las que se destacan los varillares de duraznillo blanco, juncos, cataizales, pajonales y en aguas profundas aparece el camalotal. El duraznillo blanco suele ser excluido por la totóra, una delgada ciperácea que puede alcanzar hasta dos metros de altura. El gran desarrollo del junco llega a producir la desecación de algunos cuerpos de agua: al morir sus tallos elevan el fondo de muchas lagunas interiores, avanzando un paso más en la sucesión natural.
En los albardones se encuentran los bosques fluviales o ribereños, que son angostos (varían desde una sola hilera de árboles hasta más de setenta metros de ancho) y cuya vegetación va cambiando de acuerdo a su grado de madurez. El sauce criollo y el aliso suelen formar colonias casi puras, denominadas genéricamente sauzales, en las márgenes de los ríos. Son las primeras especies que colonizan los albardones recientemente formados o sitios despojados de su vegetación natural a causa de una perturbación.
Timbó Blanco
Ceibo
En los sitios más altos se desarrollan otras especies como el ceibo, el laurel de río, el timbó blanco o el curupí, que enriquecen la composición de estos bosques, que presentan también un estrato herbáceo de gran importancia: arbustales de espinillo, chilcas, rama negra, sarandíes, y pastizales de cortadera, totora, espadaña, carrizo, canutillo y numerosas especies de gramíneas.
En suelos bajos, próximos a los cursos de agua, se hallan pequeños bosques de espinillo o aromito, que destacan por la fragancia y el colorido de sus flores.
Fauna
La fauna es particularmente rica comparada, por ejemplo, con la pampeana, a causa de la influencia ecorregional misionera mencionada, la variedad de ecosistemas y la presencia de refugios naturales.
Entre los reptiles, el lagarto overo, la tortuga acuática de cuello largo y las tortugas terrestres son abundantes localmente. El yacaré negro y el yacaré ñato llegan desde el norte hasta el delta superior entrerriano, donde el último incluso nidifica. También sobresalen como especies carismáticas la yarará, la víbora de coral y la cascabel cascabel, y una variedad de especies de tortugas de río, lagartijas, víboras y culebras.
Hay una gran diversidad de anfibios compuesta por un elevado número de especies de ranas, sapos, escuerzos, etc (familias Microhylidae, Leptodactylidae, Hylidae, Bufonidae, y Pseudidae).
Entre las aves encontramos el hornero, el arañero cara negra, el tordo renegrido, la cardenalilla, el pico de plata, el cabecita negra, la torcacita, el jilguero, la tacuarita azul, el benteveo, el carpintero real, el chingolo, el zorzal colorado, el cardenal, entre otras.
Hornero
Asociadas a lagunas, bañados y cursos hídricos, hallan hábitat propicios diferentes aves acuáticas, entre las que podemos reconocer al biguá, el caraú, la garza blanca, la garza bruja, la garcita azulada, la gallareta chica, el gallito de agua y el pato sirirí pampa, como los más abundantes.
Entre las aves migratorias que hacen escala en la ecoregión se pueden mencionar a la golondrina doméstica, la golondrina parda, el suiriri real y a la tijereta.
Tatú
Carpincho con sus crias
Los mamíferos más característicos son el peludo o tatú, el lobito de río, el carpincho, el gato de los pajonales, la rata acuática, la rata colorada, el ratón de campo, el cuis común, el coipo, la comadreja colorada, la comadreja overa, la comadrejita rojiza o enana, la marmosa común, el colicorto pampeano, el murciélago cola de ratón, el murciélago pardo y el vampiro, entre otros.
Principales ciudades
En la cuenca del Paraná-Paraguay viven cerca de 75 millones de personas (90 millones en la Cuenca del Plata). Abarca la zona más urbanizada de Sudamérica y su población crece a razón de aproximadamente un millón de habitantes por año. En ella se encuentran varias de las ciudades más pobladas del subcontinente, como São Paulo, Buenos Aires, Curitiba, Asunción, Campinas y Rosario.
Sobre las riberas del Paraná o en cercanías de su valle de inundación se destacan las siguientes ciudades:
* Tres Lagoas, con 100.000 habitantes, es la ciudad más importante del Mato Grosso sobre el Paraná.
* En la Triple Frontera, Foz do Iguaçu, Ciudad del Este y Puerto Iguazú, conforman un área metropolitana de 800.000 habitantes.
* Posadas y Encarnación, juntamente llegan a los 400.000 habitantes.
* Aguas abajo de la confluencia con el Paraguay, Resistencia y Corrientes, conforman un área metropolitana de más de 700.000 habitantes.
* Reconquista, en el norte de Santa Fe, con aproximadamente 100.000 habitantes.
* En la confluencia con el río Salado, Santa Fe y Paraná, conforman un área de 800.000 habitantes.
* Rosario, la tercera ciudad más grande de la Argentina, con 1.300.000 habitantes, se extiende por más de 50 km sobre la ribera derecha del Paraná.
* San Nicolás de los Arroyos, importante centro industrial del norte de la provincia de Buenos Aires, 140.000 habitantes.
* Zárate y Campana, conjuntamente superan los 180.000 habitantes.
* Buenos Aires y su área metropolitana, con 14.000.000 de habitantes, se extiende sobre la ribera del último tramo del delta y sobre el Río de la Plata.