
En primer lugar hay que aclarar lo siguiente. Resulta impúdico e incomprensible la designación de este tipo al frente del Ejército de un gobierno como el del kirchnerismo que puso fin a décadas de impunidad para genocidas y apropiadores. Sería más que sano que Cristina diera explicaciones de por qué se insistió con su nombramiento pese a la impugnación que había realizado el CELS de Verbitsky y referentes de DDHH como Nora Cortiñas, Pérez Esquivel, entre otros.
En años anteriores al 2013, por las mismas sospechas que caían sobre Milani, cualquier otro ex militar no hubiera llegado a ser elegido por el Kirchnerismo. Por eso, insisto, no se entiende por qué se lo designó y por qué se lo defendió después de haber puesto a los derechos humanos como pilar fundamental de un gobierno que terminó con la verguenza de que los asesinos caminaran libres.
Hecha la aclaración inicial, lo que resulta igualmente repugnante y canallesco es el regocijo de los medios dominantes, de políticos oficialistas y de tilingos macristas que, HASTA AYER, estaban poniendo en duda no sólo el número de desaparecidos, sino también el plan sistemático de tortura y de desaparición de personas que implementó la dictadura. Hoy festejan y acusan a Cristina de "cómplice" del genocidio.
Así de CANALLAS SON LOS GORILAS
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Por todo esto, indigna que sean estos fachos miserables, estos tilingos globoludicos los que nos vengan a querer correr con la política de DDHH cuando hasta ayer la negaban. No somos una basura como ellos, por eso nos duele y nos da bronca este tema. Si no hubiese sido por la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que llevó a cabo el kirchnerismo, los responsables de la última dictadura militar hoy andarían sueltos, INCLUYENDO A MILANI!