Los que creen que publicar algo personal como el dolor por una pérdida en una red
social
no tiene sentido, que averigüen qué sentido tienen las lápidas de los cementerios que todos pueden ver. Como la intención de dejar una huella, un registro del paso por este mundo de los que no quieren ser olvidados.
Somos seres comunicacionales. La necesidad de expresar, de exteriorizar nuestras emociones más fuertes es inherente al ser humano, como si fueran demasiado pesadas para contenerlas, y contarlas aliviara la carga, negarla es no entender una parte de lo que somos como seres emocionales. Por éso Wilson en la película Náufrago. El deseo de manifestar lo que sentimos ni siquiera depende de la cercanía de alguien que nos escuche, es una actitud natural.
Las personas que retrucan la publicación en redes de lo que sentimos o nos pasa, diciendo que son parte de la intimidad y no tendrían por qué contarlo en las redes sociales, no sólo desconocen una condición propia de la sentimentalidad humana cuando analizan así esas actitudes, sino que también desconocen la naturaleza misma de la red social . Cuando la persona no usa redes sociales, exterioriza igual sus estados de ánimo, sus circunstancias, por otros medios de expresión personal que probablemente no haya notado.
Las redes sociales no tienen que ver en estas manifestaciones con la sociabilidad en la vida de la persona, aunque sí tiene alguna relación con la soledad que experimentan muchas. Pero la verdadera intimidad está en otra parte, de ninguna manera puede ser tan pobre y superficial como para limitarse a las circunstancias o lo que cambia el gesto del rostro una mañana.
La supuesta defensa de la intimidad que reclaman, hubiera hecho inexistente a la mayor parte del arte. La obra de Frida Khalo por ejemplo (como la de otros artistas que ponen su alma en lo que crean y vemos parte de ella en su obra, algunos son más expresivos, pero todos lo hacen aunque se ignore), no hubiera existido.
Somos seres comunicacionales. La necesidad de expresar, de exteriorizar nuestras emociones más fuertes es inherente al ser humano, como si fueran demasiado pesadas para contenerlas, y contarlas aliviara la carga, negarla es no entender una parte de lo que somos como seres emocionales. Por éso Wilson en la película Náufrago. El deseo de manifestar lo que sentimos ni siquiera depende de la cercanía de alguien que nos escuche, es una actitud natural.
Las personas que retrucan la publicación en redes de lo que sentimos o nos pasa, diciendo que son parte de la intimidad y no tendrían por qué contarlo en las redes sociales, no sólo desconocen una condición propia de la sentimentalidad humana cuando analizan así esas actitudes, sino que también desconocen la naturaleza misma de la red social . Cuando la persona no usa redes sociales, exterioriza igual sus estados de ánimo, sus circunstancias, por otros medios de expresión personal que probablemente no haya notado.
Las redes sociales no tienen que ver en estas manifestaciones con la sociabilidad en la vida de la persona, aunque sí tiene alguna relación con la soledad que experimentan muchas. Pero la verdadera intimidad está en otra parte, de ninguna manera puede ser tan pobre y superficial como para limitarse a las circunstancias o lo que cambia el gesto del rostro una mañana.
La supuesta defensa de la intimidad que reclaman, hubiera hecho inexistente a la mayor parte del arte. La obra de Frida Khalo por ejemplo (como la de otros artistas que ponen su alma en lo que crean y vemos parte de ella en su obra, algunos son más expresivos, pero todos lo hacen aunque se ignore), no hubiera existido.