Si bien los arqueólogos han descubierto numerosas tumbas con características especiales –que hoy se sabe que pertenecieron a brujas o hechiceras–, como la bruja de la Toscana, en Italia, o la de Lilias Adie en Escocia, podemos agrupar en tres las maneras de enterrar a las brujas: boca abajo, con objetos que taparan la boca o en fosas comunes, lejos del poblado. A algunas les colocaban encima una pesada losa, para “asegurar” que no pudiesen salir.
Considerando lo poderoso que podía ser el demonio, según los que se encargaban de enterrar a las brujas, resultan risibles esas precauciones, ya que no importaría qué, la bruja podría volver de la muerte.
Con respecto al entierro boca abajo, las creencias antiguas indicaban que el alma abandona el cuerpo a través de la boca. Cuando se enterraban a personas en esta posición, se pensaba que los espíritus impuros se verían impedidos de escapar y seguir amenazando y aterrorizando a los vivos. Pero también era una manera, la última, de humillar a quien tenía la desgracia de ser acusada de bruja.
En cuanto a colocar objetos en la boca, esta costumbre estaría relacionada con la misma creencia, pero con la particularidad de que se le estaría cerrando la boca. En la tumba de la bruja de la Toscana, por ejemplo, el esqueleto tenía varios clavos en la mandíbula: sin duda, una feroz prevención para que la mujer no profiriera más maldiciones o hechizos después de su muerte.
Asimismo, se han encontrado tumbas con huesos femeninos y ladrillos en la boca, para asegurarse de que no siguiera haciendo magia en el más allá. Recordemos que las palabras tenían mucho valor (aún lo tienen), y según esta lógica, habría que cerrarles la boca para evitar futuros males a los vivos.
Las fosas comunes eran eso, un sitio donde lanzaban los cuerpos sin ninguna señal. En el caso de las brujas, era recomendado enterrar sus cuerpos lejos de las aldeas o ciudades, preferiblemente cerca del mar o en los bosques, para que nadie supiese dónde reposaban sus restos y pudiesen seguir con aquellos ritos. Eso, en caso de que no hubiesen sido quemadas en la hoguera.
Desgraciadamente no hablamos de casos aislados. En Italia, particularmente, parece que hubo una gran “epidemia” de brujas –o de acusaciones de brujería, que no es lo mismo–, y se han hallado tumbas con alguna de las características que hemos descrito.
La pesada losa era para impedir que aquella peligrosa bruja pudiese ser resucitada… pero en muy pocos casos la colocaron, ya que era una indicación del entierro.
Considerando lo poderoso que podía ser el demonio, según los que se encargaban de enterrar a las brujas, resultan risibles esas precauciones, ya que no importaría qué, la bruja podría volver de la muerte.
Con respecto al entierro boca abajo, las creencias antiguas indicaban que el alma abandona el cuerpo a través de la boca. Cuando se enterraban a personas en esta posición, se pensaba que los espíritus impuros se verían impedidos de escapar y seguir amenazando y aterrorizando a los vivos. Pero también era una manera, la última, de humillar a quien tenía la desgracia de ser acusada de bruja.

En cuanto a colocar objetos en la boca, esta costumbre estaría relacionada con la misma creencia, pero con la particularidad de que se le estaría cerrando la boca. En la tumba de la bruja de la Toscana, por ejemplo, el esqueleto tenía varios clavos en la mandíbula: sin duda, una feroz prevención para que la mujer no profiriera más maldiciones o hechizos después de su muerte.

Asimismo, se han encontrado tumbas con huesos femeninos y ladrillos en la boca, para asegurarse de que no siguiera haciendo magia en el más allá. Recordemos que las palabras tenían mucho valor (aún lo tienen), y según esta lógica, habría que cerrarles la boca para evitar futuros males a los vivos.
Las fosas comunes eran eso, un sitio donde lanzaban los cuerpos sin ninguna señal. En el caso de las brujas, era recomendado enterrar sus cuerpos lejos de las aldeas o ciudades, preferiblemente cerca del mar o en los bosques, para que nadie supiese dónde reposaban sus restos y pudiesen seguir con aquellos ritos. Eso, en caso de que no hubiesen sido quemadas en la hoguera.

Desgraciadamente no hablamos de casos aislados. En Italia, particularmente, parece que hubo una gran “epidemia” de brujas –o de acusaciones de brujería, que no es lo mismo–, y se han hallado tumbas con alguna de las características que hemos descrito.
La pesada losa era para impedir que aquella peligrosa bruja pudiese ser resucitada… pero en muy pocos casos la colocaron, ya que era una indicación del entierro.