Pocos sabores son tan apreciados alrededor del mundo como el chocolate. Cualquier momento y lugar son buenos para disfrutarlo, especialmente cuando apremia el frío y las calorías aportadas justifican aún más la dulce elección. Culturas precolombinas de América (de lo que hoy conocemos como Centroamérica, más precisamente), colonizadores y luego los países más alpinos de Europa se encargaron de producir los deliciosos bocados que nacen del fruto del cacao.
La industria supo tomar la posta en este siglo, pero aún se sigue apreciando mucho la confección artesanal, especialmente cuando hay algún reconocido maestro chocolatero detrás.
La Argentina tiene mucho para aportar en materia de chocolate, con una interesante producción artesanal en diversos sitios de la Patagonia y en zonas serranas. Es difícil pensar en ciudades como San Carlos de Bariloche, Río Negro, o Villa General Belgrano, Córdoba, sin hacerlo también en chocolate artesanal. De hecho, ambas ciudades son los referentes de la que podría ser considerada la ruta del chocolate artesanal en la Argentina, que incluye un conjunto de atractivas celebraciones.
Justamente, estamos en tiempos de festejos para lo dulce, con el comienzo mañana de la 28º Fiesta del Chocolate Alpino en Villa General Belgrano, que dura hasta fin de mes con una variada oferta de sabores, propuestas gastronómicas, shows artísticos y la elección de la Reina del Chocolate.
Los festejos se llevan a cabo en el Salón Alpino y allí las maestras chocolateras locales despliegan los diferentes stands con repostería, dulzuras y chocolates, e invitan a degustar todos los sabores, ya sean barritas de negro o blanco, dulce o amargo, con nueces, almendras, pasas de uva, crocantes y frutados.
Tampoco falta la tradicional taza de chocolate caliente, ideal para una tarde de invierno.
Como es sabido, los inmigrantes que dieron vida a Villa General Belgrano son de origen alemán, aunque también llegaron suizos, austríacos e italianos. La tradición de la fiesta del chocolate nació en 1985 cuando se decidió recibió a los turistas de vacaciones de invierno con chocolate caliente.
Bariloche es la otra capital del chocolate artesanal en la Argentina. Allí también tuvieron mucho que ver los inmigrantes de Europa Central y de Italia, al punto de que el primer maestro chocolatero fue el italiano Aldo Fenoglio, al que luego siguieron muchos otros. La fama creció tanto que hoy muchos hablan del «chocolate Bariloche». Marcas como Mamuschka y Del Turista son también famosas y son muy buscadas por los turistas que recorren la Patagonia, al igual que los productos surgidos de pequeños negocios de carácter artesanal.
Cada año desde 1969 Bariloche celebra la Fiesta del Chocolate, que actualmente coincide con Semana Santa, con un exquisito despligue de sabores. La fiesta es famosa por actividades como la carrera de chocolateros, confiteros, pasteleros y reposteros, que deben recorrer cien metros sin derramar sus tasas; la presentación de la fondue de chocolate más grande del mundo, para 5.000 comensales; el concurso de esculturas de chocolate y el concurso de tortas artesanales de chocolate.
Este año los barilochenses dieron la nota con la elaboración del huevo de Pascua artesanal más grande del mundo, de 8,5 metros de altura, 5,5 metros de diámetro y 7.500 kilos de chocolate. El disfrute del chocolate también se extiende a toda la región patagónica, con exquisiteses artesanales en ciudades como Villa La Angostura, San Martín de los Andes y Villa Pehuenia, en Neuquén; Esquel, en Chubut; y Ushuaia, en Tierra del Fuego.
Lejos del frío y la montaña, la ciudad bonaerense de La Plata también hace su aporte a la ruta del chocolate argentino. Ocurre que este año se realizó en abril, durante la Pascua, la Primera Jornada Nacional del Chocolate Artesanal Argentino. Para ello se instaló durante cuatro días una carpa en la que se desarrollarán diversas actividades relacionadas a la pastelería, con participación de las confiterías de la ciudad y de otras localidades de la provincia, incluyendo clases magistrales de pastelería en vivo.
Otras plazas de Buenos Aires donde el chocolate se luce se encuentran en la costa atlántica, sobresaliendo Mar del Plata y Miramar, ciudad que elaboró este año un huevo de Pascua artesanal de 3.000 kilos y 8 metros de alto.
Al hablar de chocolate también merece ser mencionado el alfajor, ese orgullo argentino que suele ser souvenir de regreso de un viaje a la costa (Havanna fue distinguida este año como Marca País por el Ministerio de Turismo de la Nación). Claro que también hay celebraciones en las provincias: la ciudad de Santa Fe tiene la Fiesta del Alfajor Santafesino, que suele organizarse en el mes de julio y La Falda, Córdoba, es sede de la Fiesta Nacional del Alfajor Cordobés.