Querido lector: Espero, en este preciso momento, se encuentre en un estado anímico óptimo. De lo contrario, ansío esté sobrellevando bien su tormenta. Aférrese bien a su paraguas y pise los charcos sin temor. Descanse en los ojos del huracán. Empiece a fabricar su propio sol. Estará de acuerdo conmigo en que algunos individuos tienen vidas más potables que otros. Billones de vasos con líquido. Un degradé de grises. Imposible la perfección. Intentemos llegar al color más claro de la escala. Démosle sentido a nuestra existencia. Aplaudámonos a lo largo del camino. Contentos, pero nunca satisfechos, miremos hacía atrás. Ciegos, y entusiasmados, caminemos hacía delante. Me gustaría contarle un poco de mí. Episodios que atravesé. Tempestades intentando hundir mi barco. Fragmentos de mi ser que nunca serán borrados de mi piel. Experiencias con el acoso académico. Asignaturas de una carrera en la cual mis últimos días informarán si me licencié. Supervivencia. Comentaré, de una manera estructurada, cada etapa del recorrido. Opinaré, sin tantos conocimientos en psicología, algún que otro golpe. Relataré, con intención de brindarte un contenido de calidad, cada una de mis líneas. Viajaré, acompañado de mente y corazón, por muchos antiguos senderos que fueron mi vivo sufrimiento. Tercera y primera persona. Caminaba por los pasillos de la escuela. Despreocupado, sostenía un mazo de cartas en su mano izquierda. Juego de naipes a la moda. Monstruos que daban batalla sobre cualquier superficie. Empresarios de pequeñas corbatas realizando trueques en cada recreo escolar. Ambición. Alguien decidió interrumpir su vuelta al aula. Años mayor que él. - ¡Ey! – simulando cantidades con sus manos - Yo tengo muchas de esas cartas. – persuasivo - ¿Te gustaría obtenerlas por unas pocas monedas? - Dijo el extraño sujeto. La oferta era de película. Sólo un tonto podría negarse. - Bueno. – con timidez – El problema es que he gastado el dinero en mi merienda. – Soltó lamentándose. - No pasa nada. Yo tampoco tengo los naipes aquí. – amigablemente - ¿Qué tal si mañana me buscas? Cada uno traerá su parte. – Comentó con gentileza. - Muy bien. – Anunció felizmente. Continuaron sus respectivos viajes. Estaba entusiasmado. Su colección se expandiría el doble. Burlaría, con una sola operación, a toda la competencia. Soñaba con franquicias. Acompañado de dos mujeres, allí lo vio. Corredor testigo de su previo encuentro. Timidez al acercarse. Minutos para la formación escolar. Tartamudeó. - ¿De qué cartas me hablas? – destructivo - ¡Salí de acá, tartamudo de *****! – Vociferó agresivamente. Abandonó el lugar, totalmente, desequilibrado. Bala que ingresó por el oído. Fusil que rebotó en cada centímetro del cuerpo. Sensaciones inefables. Posible inauguración de una condición. [Opinión]: Analizando mi propio ser, he llegado a teorizar esta conexión cualidad-hecho. La tartamudez, según algunas fuentes, puede ser tratada como algo psicológico. Ésta recibe el nombre de “tartamudez psicogénica”. La que, leve o medianamente, me acompaña todos los días. El resultado dependerá de cuan ansioso esté y de cuánto recuerde que, en más de una ocasión, “se me lengua la trabó”. Esta incómoda situación, como antes mencioné, pudo ser el primer ladrillo. Sepa, usted lector, que mi habla no cambió de un día para el otro. Me desarrollé, lingüísticamente, a niveles normales durante futuros años. La base de una pared necesita más piezas para sostenerse. Visitaba, junto a su madre, las dimensiones de un club. Empezaría, por primera vez, un deporte. Vestiría una camiseta. Aprendería nuevas habilidades. Sufriría. Baloncesto. Meses bastaron para generar preocupación. Amenazas efectuadas por jóvenes mayores a él. Envidia material. Rabia al verlo crecer. Compañeros. Excelente relación con profesores. Aplausos de fin de semana. Ganas de entrenar cada mañana. Sentados “en círculo”, la autoridad se apropiaba del centro junto a un muchacho. - Quiero que dejen de molestarlo. – firmemente - ¿Quedó claro? – Interrogó el canoso hombre. Sensación de debilidad. Miradas penetrantes. Vergüenza. Encerrado en un individual, sus abusivos personales, que tontamente él llamaba “amigos”, le pedían disculpas al otro lado de la puerta. Amagaban con entrar pese a ser recibidos por un cuerpo que se movilizaba a través de una frase. “Estoy harto”. Coraje temporal. Difícil estaba desvincularse. Imaginó el redoble de apuestas. Miedo que lo mantuvo prisionero. Compañeros de clase. Titanes de salón. Fin de año. Doble separación. Familia partida en dos. Abusivos rumbo a distinta institución. [Opinión]: Educación. Medio de carácter alquimista. Transformador de la envidia. Admiración. Crecemos al alentar dotes ajenas. Progresamos buscando las propias. Mejoramos separando los objetos de las personas. Deseo, seguridad y paciencia. Vestir de gala no hace al presumido. Caminar descalzo no convierte en humilde. El matón lucha por sobrevivir a sus malestares diarios. Descarga su ira de la peor forma. Evita explotar. Crea un círculo vicioso sin saberlo. Victimas hombres lobo. Calmos mientras las condiciones no los favorezcan. Bestias al encontrar presas débiles. Toda persona, al momento de nacer, es un libro en blanco. Nuestra responsabilidad, como escritores a cargo, es narrar las mejores líneas posibles. Soltarlos, despreocupados, sin su final. Deber del dueño del taller, el estado, es mantener sanas todas las mesas de trabajo. Difícil será escribir romance teniendo incontables editores amantes del género, por ejemplo, policial. No sé trata, simplemente, de expulsar a los malos compañeros de oficio. Va más allá de eso. Mientras la raíz siga estando, el árbol seguirá desarrollándose. No disfrutaba su nueva vivienda. Bruscos cambios golpeadores de hijos. Problemas familiares lo acompañaban a la escuela. Conflictos escolares volvían con él a casa. Leña interminable. Buscaba, en su nuevo amigo, algo similar a la paz. Tanto que, paradójicamente, llegó a molestarlo con tal de evitar nuevas líneas en su historial de golpes. Compartía recreo, además de las clases de educación física, con “el monstruo de las cartas”. Años atormentando estudiantes. Personas que callaban. Escuela que no veía. - ¿Puedo pegarte en el hombro? – Interrogó, fríamente, la bestia. - No. – Soltó, miedosamente, un muchacho. - Dale. – insistente – Despacio. – Comentó caprichoso. - Está bien. – Respondió sumiso. Una de la tarde. Empezaba su turno escolar. Siete de la mañana. Él se levantaba. Los horarios labores de su madre impedían, en más de una ocasión, llevarlo hasta el colegio. Hija mayor asistiendo a clases en horas matutinas. Hermano que simulaba lo mismo. La veía entrar a la institución para luego continuar caminando hasta casa de su abuela. Lo esperaban despiertos. Le prestaban la cama para dormir. Siete materias a diciembre. [Opinión]: Somos dioses en etiquetar humanos. No existe el “vago” por naturaleza. Convive, diariamente con nosotros, una mayor o menor tolerancia al sistema actual. Niveles de adoctrinamiento. La curiosidad, junto con la supervivencia, es intrínseca a nuestra raza. Siempre algo nos movió. Destruimos, mental y espiritualmente, a todo aquel que no se acomoda o llega a los estándares. El “perezoso” llegó con el estilo de vida presente. Incontables problemas también. Estudia la vida de las personas. Cada comportamiento tiene una historia detrás. Dibujaba. Ilustración de su ser. Tono caricaturesco. Robaban la hoja. Comenzaba la función. Unidos, únicamente, por el espacio compartido que se les había asignado. Clase fragmentada. Bombas lanzadas con frecuencia. Batalla entre escuadrones. Admiraban su obra con burla. Pidió, desesperadamente, su entrega. Llegaba el público. Logró alcanzar un extremo de la hoja. No deseaban soltarlo. Mismas miradas provocando sentimientos distintos. Tambaleante soberbia. Vergüenza. - Devolvé ese papel. - Peticionó, tranquilamente, la profesora. Amagó otros pocos segundos. Obra arrugada. Ojos llorosos. Matón admirado. Ninguna sanción. Subjetiva autoridad. Protegido el buen alumno. Esconderse hasta para dibujar. Comprendió el significado de la injusticia. Lo vivió en carne propia. [Opinión]: El cariño entre individuos es normal. Éste puede, inconscientemente, alterar nuestros veredictos. Dejando vencer al afecto sobre los hechos, cometemos un error. Además de fallarle a la justa objetividad, generamos destrucción. Favoreciendo al acusado, no damos razón para que éste cambie. Ignorando al acusante, no damos razón para que éste defienda la justicia. Miraba la pantalla. Escapaba de la realidad. Perdía la noción del tiempo. Juego en línea. Malos tratos en la escuela. Problemas familiares. Su segundo mundo era más fácil. Las "bromas" entre pseudo-amistades eran la perfecta excusa para descargase emocionalmente. Golpes, empujones e insultos. Entró en el juego para sobrevivir. Arañas venenosas. Todos contra todos. Autodestrucción. Academia de boxeo. Interrumpieron su cacería. Un jugador. - ¿Me dejas cazar algunos monstruos? Estás acá todo el día. – Reclamó el caballero. Ignoró cada palabra. Incansable espada. Atemorizantes golpes mentales. Más de un compañero dominaba la clase. Primeros minutos del recreo. Salón sin llave. Maldades sobre ajenos útiles escolares. Fallo educacional. Educación física. Reunión entre modalidades estudiantiles. Asamblea de acosadores. Junta de sufridos. Balón utilizado, en más de una ocasión, como proyectil. Remordimiento por malas notas. Incómodo pisando turbios charcos. Desesperado imaginando puertas por dónde salir. Desestabilizado realizando locuras. Repetiría de grado. [Opinión]: Comiencen a neutralizar los comportamientos tóxicos. Redúzcanlos, instantáneamente, con severas sanciones. Apáguenlos, a largo plazo, mediante actividades integradoras y asistencia psicológica. Den lugar a la sanación mental. Contagien de luz. Aviven el ajeno y débil fuego. Brinden troncos para la fogata. Honorifíquense como instituciones. Salven a sus alumnos. Ámbito familiar. Difícil acceso directo. Mejoras desde la conciencia. Deténgase un momento. Analice cuántas veces ha lanzado su ejército sobre tierras equivocadas. Dando bifurcación al reproche se desvía la furia. Tus familiares no son culpables de un mal jefe. Tu casta no es responsable de la pobre relación calidad-precio que brindan algunas de tus empresas contratadas. Tus parientes no son cómplices del vendedor que te estafó. No mezclen las cosas, familia. Desenvainan, constantemente, con la persona equivocada. Contagian el veneno. Lastiman más de lo que creen. Fabricaba nuevos senderos. Crecía con nuevos amigos. Mejoraba su rendimiento académico. Miraba la vida con otros ojos. Incrementaba su autoestima. Disfrutaba del viaje. Reía sin miedo. Sentado en el piso, disfrutaba de un juego de cartas. Partida de ocho personas. Ganaría el primero que agote sus naipes. Disfrutarían todos. - ¡No! – tomándose la cabeza - ¡Pensé que tenías una carta azul! – Dijo, sonriente, una muchacha. El timbre sonó. Finalizaba el recreo. Volverían a trabajar. Sentados en pupitres limítrofes, hacían las clases más llevaderas. Susurraban de vez en cuando. Desempeñaban sus funciones con comodidad. Sanaba. [Opinión]: Horrores costó salir del pozo. Increíble lucha mental. Pocas amistades. Individuos que han ganado su aprecio. Seres que lo hacen sentir cómodo. Sueños lo mantienen despierto a la hora de dormir. Visualiza cada escena. Bienestar. Disfruta tazas de café con sus colegas universitarios. Filosofa, con sus compinches, vía internet. Comparte, con mayor o menor choque, momentos con su familia. Su vida no es perfecta. Intenta sobrellevarla. Combate contra lo qué le tocó. [Opinión]: La humanidad atraviesa momentos difíciles. Carencia de filántropos. Exceso de egoístas. Disfrutamos los pequeños momentos. Damos ese significado a la felicidad. Atacamos a quien menos daño hace. Llenamos de odio a nuestro par. Destruimos sueños. Inculcamos la vida segura. Apagamos llamas. No hay mejor camino que el que ven tus propios ojos. Vuelvo con usted. Mi acompañante en este escrito. Hipócrita sería de mi parte, no mencionarle la otra cara de la moneda. Molesté, en más de una ocasión, indefensos individuos. Controladas descargas. Alquilado el uniforme de bestia, evitada, muchas veces, la compra del propio cajón. Supervivencia. Tajos. Quemaduras. Llantos. Pensamientos suicidas. Amplio fondo de comercio. Callados los problemas, mal categorizada la persona. Rareza no es sinónima de tristeza. Liberé parte de la tensión en soledad. Sobre todo durante mi adolescencia temprana. Llevará meses transformar escuelas. Florecer familias. Requerirá minutos contar tus problemas. Construir una puerta. Profesores, directivos, familiares, conocidos y/o asociaciones. Demanda su ayuda. La habitación oscurece más cuando no vemos la salida. Habla. Grita para que te escuchen. Adórate. Sepa, estimado lector, que me reservé algunas historias. Espero exista ocasión para opinarlas. Ansío, de alguna forma, haberlo entretenido. Deseo, si eso buscabas, haberte ayudado. No queda más que agradecerte el tiempo empleado en este texto. Te envío un abrazo.
Mi vida y el "bullying".
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