Todos éstos son tan sólo algunos de los experimentos que se han llevado a cabo durante la historia de la humanidad, pero como la historia la cuentan los "vencedores" se olvidan de contar algunas cosas que ellos también hacen. Con este post te vas a enterar de muchas atrocidades ocultas en el imaginario colectivo.
Proyecto MK Ultra
El proyecto MK Ultra —a veces también conocido como programa de control mental de la CIA— fue el nombre en clave dado a un programa secreto e ilegal diseñado y ejecutado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) para la experimentación en seres humanos. Estos ensayos en humanos estaban destinados a identificar y desarrollar nuevas sustancias y procedimientos para utilizarlos en interrogatorios y torturas, con el fin de debilitar al individuo y forzarlo a confesar a partir de técnicas de control mental. Fue organizado por la División de Inteligencia Científica de la CIA en coordinación con el Cuerpo Químico de la Dirección de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos. El programa se inició en la década de 1950, oficialmente sancionado en 1953, y no fue hasta 1964 cuando empezó a reducir paulatinamente sus actividades, reduciéndolas aún más en 1967 y descontinuado oficialmente en 1973. El programa estuvo dedicado a muchas actividades ilegales, en particular al uso de ciudadanos estadounidenses y canadienses como sujetos de prueba en contra de su voluntad, lo que llevó a cuestionar su legitimidad. MK Ultra utilizó diversas metodologías para manipular el estado mental de los sujetos de prueba, como la alteración de sus funciones cerebrales con la administración de drogas como LSD y otros productos químicos, la hipnosis, la privación sensorial, el aislamiento, diversas formas de tortura, y abusos verbales y sexuales.
El alcance de MK Ultra fue amplio, realizándose investigaciones en 80 instituciones, incluyendo 44 colleges y universidades, así como hospitales, cárceles y compañías farmacéuticas.9 Los operarios de la CIA utilizaban estas instituciones como fachada, aunque muchas veces los altos cargos de estos lugares eran conscientes de las actividades que la CIA realizaba.10 Años más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos definiría el programa de esta forma:
Preocupado por «la investigación y desarrollo de armas químicas, biológicas, radiológicas y materiales capaces de emplearse en operaciones clandestinas para el control del comportamiento humano», el programa consistió en 149 subproyectos que la agencia contrató a varias universidades, fundaciones dedicadas a la investigación e instituciones similares. Participaron al menos 80 instituciones y 185 investigadores privados. Debido a que la CIA financió MK Ultra indirectamente, muchas de las personas que participaban no sabían que se trataba de la agencia.11
El proyecto MK Ultra atrajo la atención de la opinión pública en 1975, cuando el Comité Church del Congreso de Estados Unidos, que investigaba los abusos cometidos por los servicios de inteligencia en las décadas precedentes, y la Comisión Gerald Ford, investigaron las actividades de la CIA dentro de Estados Unidos. Sus esfuerzos se vieron obstaculizados por el director de la CIA, Richard Helms, que ordenó destruir todos los documentos sobre MK Ultra. Las investigaciones del Comité Church y la Comisión Rockefeller se tuvieron que basar en los testimonios jurados de participantes directos y en el pequeño número de documentos que sobrevivieron a los intentos de destrucción.12
En 1977, una solicitud a la Ley por la Libertad de la Información permitió descubrir un fondo con 20.000 documentos relacionados con MK Ultra, que condujo a nuevas audiencias en el Senado ese mismo año.3 13 En julio de 2001, algunos restos residuales de información sobre MK Ultra que aún eran secretos fueron desclasificados.
Experimentos
Algunos de los elementos usados en el programa eran la radiación y la droga LSD. También se usaron los barbitúricos y las anfetaminas simultáneamente, un proceso que se abandonó porque la muerte del interrogado era demasiado frecuente. Se utilizaban también muchas otras drogas. Los sujetos de las pruebas eran empleados de la CIA, miembros de los servicios militares, médicos, otros agentes del gobierno, indigentes, prostitutas, pacientes con enfermedades mentales y miembros del público, muchas veces sin que los involucrados supieran lo que se hacía con ellos ni se solicitara su consentimiento.20 21
Finalmente, los investigadores descartaron el LSD porque sus efectos resultaban imprevisibles.
El proyecto MK Ultra consumía el seis por ciento de los fondos de la CIA en 1953.
Drogas
No se tiene muy claro cuáles fueron las drogas utilizadas en este proceso. Se tiene más en cuenta que fueron las drogas las que causaban mayor daño cerebral, obligando al sujeto de prueba a ver cosas y a hacer lo que la "CIA" quisiera. La droga de las que sí se podría afirmar que se utilizaba eran la ya conocida "LSD", que fue una droga psicodélica usada en "lavados de cerebro".
LSD
Los primeros esfuerzos se centraron en el LSD, que más tarde llegó a dominar muchos de los programas de MK-ULTRA.
Los experimentos incluían la administración de LSD a empleados de la CIA, militares, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, pacientes con enfermedades mentales y los miembros del público en general, con el fin de estudiar sus reacciones. El LSD y otras drogas se administraron por lo general sin el conocimiento del sujeto o el consentimiento informado, una violación del Código de Nuremberg que los EE.UU. accedieron a seguir después de la Segunda Guerra Mundial.
Los esfuerzos para "reclutar" a los sujetos eran a menudo ilegales, incluso si se deduce el hecho de que las drogas estaban siendo administradas (aunque el uso real de LSD, por ejemplo, era legal en los Estados Unidos hasta el 6 de octubre 1966). En la Operación Clímax de medianoche, la CIA estableció varios burdeles para obtener una selección de los hombres para los que sería demasiado vergonzoso hablar sobre los acontecimientos. Los hombres fueron tratados con el LSD, los burdeles estaban equipados con espejos de un solo sentido, y las sesiones fueron filmadas para su posterior visualización y estudio.22
La participación de algunos de los sujetos fue de común acuerdo, y en muchos de estos casos, los sujetos parecían ser elegidos para los experimentos incluso más extremos. En un caso, a los voluntarios se les dio el LSD durante 77 días consecutivos.23
El LSD fue desestimado finalmente por los investigadores de MK-ULTRA como demasiado imprevisible en sus resultados.24 Aunque a veces se obtuvo información útil a través de los interrogatorios, no era raro que el efecto más marcado fuera una certeza absoluta y total de que el sujeto era capaz de soportar cualquier tipo de intento de interrogatorio, incluso la tortura física.
Hipnosis
"Aumentar hipnóticamente la capacidad de observar y recordar complejos arreglos de los objetos físicos", y el estudio de la "relación de la personalidad con la susceptibilidad a la hipnosis"
MKULTRA, Subproyecto 68
El proyecto de la CIA MKULTRA, que pretendía encontrar métodos para controlar la mente, pagó al doctor Donald Ewen Cameron, quien encabezó experimentos en el marco del Subproyecto 68.
En su Instituto Memorial Allen en Montreal el doctor sometía a los pacientes ingresados con depresión bipolar o trastornos de ansiedad a una 'terapia' que les dejó serios daños y alteró sus vidas de manera irreparable.
Entre 1957 y 1964 Cameron sometió a sus pacientes a una terapia electroconvulsiva, que sobrepasaba en 30-40 veces las normas.
Soldados en cámaras de gas mostaza
A medida que se intensificaba la investigación de las armas químicas en los años 40, el Gobierno de EE.UU. no vaciló a la hora de involucrar al personal militar en sus experimentos.
Para probar la eficacia de las armas y métodos de defensa, se utilizaba gas mostaza y otros productos químicos que dejaban quemaduras en la piel y arruinaban los pulmones sin que los soldados lo consintieran o conocieran el experimento.
Probaban máscaras antigás y ropas de protección encerrando a los soldados en cámaras de gas.
Pulverización de ciudades con agentes químicos
Las Fuerzas Armadas de EE.UU. y la CIA realizaron una serie de simulaciones de ataques químicos y biológicos contra varias ciudades estadounidenses a mediados del siglo pasado para entender los efectos qué se deben esperar en caso de un ataque real.
Se llevaron a cabo los siguientes ataques aéreos/navales:
- La CIA dispersó el virus de tos ferina en la bahía de Tampa, usando barcos. Como consecuencia estalló una epidemia de tos ferina, que dejó 12 personas muertas.
'Agente naranja' contra presos
Además de usar ampliamente como defoliante el producto tóxico durante la Guerra de Vietnam, que produjo varias enfermedades y mutaciones genéticas en generaciones subsecuentes, el Gobierno estadounidense probó el 'agente naranja' en presos voluntarios de una cárcel de Filadelfia, haciéndolo pasar por una "investigación dermatológica".
Los experimentos, que se realizaron entre 1951 y 1974, fueron encabezados por el doctor Albert Kligman. Los presos recibían pagos por permitir la aplicación de inyecciones de dioxina, uno de los componentes del 'agente naranja'. Entre los efectos que sufrieron los presos estaban las erupciones (cloracné) en las mejillas, detrás de las orejas, axilas e ingle.
Estalinismo: Síquicos, biología y tortura
Si algo diferencia a la ciencia-ficción soviética de la norteamericana, es la forma de entender ciertas temáticas. Cuando a un individuo occidental se le habla de temas como la telepatía y la telequinesis, este los acepta, pero como ciencia-ficción; en cambio un ciudadano ruso es capaz de aceptarlos como verdad.
Está dentro del folklore y varias creencias rusas la habilidad de desarrollar poderes más allá de nuestras capacidades mentales conocidas. Sin embargo, está fue una concepción que chocó con los principios del marxismo, que pregonaba la creencia en un mundo tangible y concreto. Así, hoy en día el ruso promedio cree en todo lo que no lo dejaron creer durante los setenta años de dictadura soviética. Empero, este régimen no desaprovechó la oportunidad que ofrecía la experimentación con el potencial del cerebro humano.
A partir de este criterio fue que se desarrolló la historia de Wolf Messing, telépata, hipnotista y vidente de origen polaco. Mientras residió en Berlín habría conocido a Albert Einstein y a Sigmund Freud, quienes habrían testeado sus supuestos poderes síquicos. Los resultados de tales dinámicas no fueron publicadas, y sólo se sabe lo que contó Messing en su autobiografía. En la época del Tercer Reich habría anticipado que, si Hitler se «volvía hacia oriente» perdería la guerra. Tal predicción fue suficiente para que el Führer pusiera precio a su cabeza (se dice que en realidad quería utilizar sus poderes para ganar la guerra), obligándolo a refugiarse en Moscú, donde siguió haciendo predicciones, bastante favorables para el futuro de la URSS, lo que llamó la atención de Stalin. Guiándose por su instinto, el dictador soviético se habría orientado en varias ocasiones por las adivinaciones de Messing.
Fraude o verdad, la unión soviética ganó la guerra, y Messing sería uno de los consejeros más relevantes en la cúpula de poder del kremlin hasta su muerte en 1974, una suerte de Rasputín renovado.
Fuera de esta fascinante excepción, la investigación paranormal había estado prohibida durante parte de la dictadura de Stalin porque se consideraba contraria a los principios del materialismo.
En términos prácticos, los rusos se preocuparon más de desarrollar técnicas de control mental y lavado de cerebro que les permitieran controlar a su antojo las ideas de desertores y/o enemigos del régimen. Estas técnicas las basaron en tortura, privación de alimentos, de sueño, empleo de fármacos, drogas y agentes químicos, entre otros. En esto los soviéticos se convirtieron en auténticos expertos, e incluso fue denunciado por Amnistía Internacional en informes sobre la utilización de la medicina para la tortura, así como en una publicación específica sobre la medicina en la URSS.
Pero los excesos más extraordinarios del totalitarismo se dieron en la biología. El dictador impuso, pasando a llevar las opiniones de los expertos más competentes en dicha disciplina, las «teorías» de Lyssenko, agrónomo que rechazó aceptar la teoría cromosomática de la herencia, generalmente aceptada por los genetistas modernos. Afirmando que sus teorías se correspondían al marxismo, consiguió hablar con Stalin en 1948 y hacer prohibir la genética de poblaciones y de otros campos relativos a la investigación biológica. Esta decisión no se revirtió hasta la década de 1960. Dicha política dio lugar al Lysenkoísmo, que lleva hasta la caricatura las concepciones deterministas y la utilización de las leyes científicas de transformación de la naturaleza, afirmando la impostura de las leyes de Mendel y proclamando la herencia de los caracteres adquiridos. Quedaba así vía libre para transformar la naturaleza de manera voluntarista. Stalin se entusiasma con estas ideas porque, combinándolas con las teorías de Pavlov sobre los reflejos condicionados, piensa que podrá crear al hombre nuevo que él confecciona a su gusto (concepto que no tenía nada que envidiar al del súper-hombre ario de Hitler). Según Stalin, la lingüística también puede participar, ya que el lenguaje puede dirigir las reacciones psíquicas de los hombres. No vacila en presentarse como un entendido en la materia cuando él mismo publica, en 1950, EL MARXISMO Y LOS PROBLEMAS DE LA LINGÜÍSTICA, obra en la cual expone sus tésis
El Experimento nor-coreano
Existen varios reportes sobre abusos en las cárceles de la República de Corea del Norte. En uno de estos informes, una prisionera relata cómo se eligió a cincuenta mujeres sanas y se les obligó a comer coliflor envenenada, a pesar de su negativa, ya que veían cómo aquellas que los comían morían a los pocos minutos, vomitando sangre. Todas ellas murieron en pocos minutos.
En otro de los testimonios, el ex jefe de seguridad del Campamento 22, relata que uno de los laboratorios del lugar estaba equipado con gases venenosos y sofocantes y que en unas celdas, con el techo transparente para que los científicos pudieran observar, se introducían a familias enteras, se sellaban y se introducían gases.
Laboratorio de venenos en la URSS
El laboratorio de Venenos del servicio secreto ruso, llamado también laboratorio 1, 12 y la “Cámara” era una instalación secreta de las agencias de espionaje ruso. Los agentes buscaban un veneno incoloro e insípido que no dejara ningún rastro ni aun en los análisis forenses post mortem. Probaron con gas mostaza, ricina, digitoxina y varios otros. Normalmente se les daba el veneno a las víctimas, provenientes del Gulag siberiano, en comidas, bebidas o como medicamento.
Finalmente dieron con lo que buscaban, al que denominaron C-2, un veneno que debilitaba rápidamente a la víctima y la calmaba hasta producir su muerte en tan solo quince minutos. Las víctimas para el experimento eran de edades y condiciones físicas distintas, para observar el efecto en cualquier tipo de persona.
Porton Down ( El "Área 51 de Inglaterra" )
Porton Down abrió originalmente en 1916 como la Estación Experimental Royal Engineers , como un sitio para probar armas químicas. El mandato del laboratorio era llevar a cabo la investigación y el desarrollo en relación con los agentes de armas químicas como el cloro , el gas mostaza y fosgeno por las fuerzas armadas británicas en la Primera Guerra Mundial .
En 1918, las dos cabañas originales se habían convertido en un gran campo de los barracones con 50 oficiales y otros 1.100 filas. Los estudios realizados en la Gran Guerra refieren principalmente a la difusión de cloro y fosgeno y, más tarde, el gas mostaza. Para mayo de 1917, el foco para la defensa y el desarrollo del respirador anti-gas se había trasladado de Londres a Porton Down.
Después del armisticio , Porton Down se redujo a un mínimo de personal.