"Caminaba tranquilo por la vereda…" ¿Y por qué carajo caminabas tranquilo a la salida de un Banco, después de sacar plata, no te enteraste de que hay algo llamado "inseguridad", sos boludo o te hacés? Pero resulta que este es uno de los problemas de la “inseguridad” argentina, la insistencia pelotuda de la clase media en vivir, a pesar de su protesta y reclamo constante por la inseguridad, como si ese reclamo fuera un juego en realidad, como si no pasara nada, como si no hubiera ningún problema.
Por lo mismo no se les ocurre pedirle más trabajo a la policía, que tendría que patrullar todo el día, porque si hay "inseguridad", no es una situación normal, y por tanto tendrían que tener una respuesta diferente para esta situación especial.
La "clase media bien", se da cuenta de las cosas que pasan, cuando le pasan. Los que vivimos con la realidad hace tanto, tenemos que ver a todos estos pelotudos cuando les roban, hablando como si fuera algo que pasa hace un par de años, o hace días, sorprendidos de cómo son las cosas, "indignados" por esto "raro" que les pasó. Cuando pasa hace casi veinte años que hay inseguridad. Me acuerdo bien, haber escuchado ya en 1999 hablar de "ola de inseguridad", y es cuando yo lo empecé a notar, puede ser todavía más atrás el comienzo de esta situación. Sin tomar en cuenta los antecedentes que hay en la historia moderna de nuestro país.
Y cuánto tendrá que ver también la efectista cobertura "sorprendida" que hacen los medios de comunicación de cada hecho, tan amarillos como son la mayoría hoy en día; en la "sorpresa" con la que recibe a su vez la gente cada hecho de "inseguridad".
Es que la fantasía del paraíso burgués tiene que ver con eso, no sueñan con grandes amores, con grandes experiencias, sino con una vida plácida y tranquila, de lujos y confort. Algo que, a veces, incluso despreciamos los que estamos en otra, como puede ser la de tratar de encontrar la felicidad, la de buscar el amor, o por lo menos tratando de ser nosotros mismos, de encontrarnos, algo más que sólo “funcionar”.
Pero los “burgueses”, cortos de mente vocacionales, sólo esperan esa fantasía de la "seguridad absoluta", de la comodidad total, y lo esperan tanto, viven tanto para eso, que no sólo son capaces de bancarse cualquier sometimiento y abuso laboral, con tal de lograr esos "bienes", sino que, llegan a alucinar con una vida, con un país, que no existe. Tienen como una enfermedad mental que los hace intentar todo el tiempo vivir de esa forma, aun no habiendo un contexto para ello, de la manera más pelotuda y caprichosa.
Como si, para empezar, más allá de la plata, más allá de las desigualdades que tiene esta imperfecta forma de la sociedad americana, no fuera un gesto de simple y llana mala educación, y hasta una muestra de hijaputez.
No sólo son boludos, no sólo les falta calle, y les sobra desprecio por los que están más abajo económicamente, al punto de, ni siquiera poder darle la importancia que merece a la cercanía de "esa gente", como para aceptar algo tan simple, como que pueden ser un “peligro”, como cualquiera puede serlo, cualquier ser humano. Sino que no pueden evitar tener esos arranques de burgués sin inteligencia que sale a mostrar lo bien que le va, como si a alguien más que a él, le importara lo que gana en ese trabajo de esclavo lustroso que tiene. No sólo son boludos, además están enfermos, es como un virus mental que los hace querer vivir como si el mundo no fuera lo que es, sino esa fantasía burguesa.
Cuando nunca fue así, porque, además, jamás existió esa sociedad. Desde que el ser humano camina en dos patas se tiene que cuidar de lo que anda al rededor, no existió nunca esa sociedad que se inventaron los burgueses de principios del siglo XX y finales del XIX, donde la persona con dinero anda tranquilo por la calle de su ciudad rica y sin problemas, saludando con una sonrisa socarrona a los que tienen un poco menos, como un juego de gente feliz. "Mirá, tengo esto", dicen sus distraídas sonrisas boludas, "¡pero, metételo en el orto, pelotudo!", les contesta la realidad.
Y esas sociedades y ejercicios de ostentación, siempre estuvieron custodiados por enormes sistemas de represión, no existen naturalmente. Tal vez por eso votan sistemas represivos ellos, esperando que esa “natural” discriminación de los “menos afortunados”, que ese “orden” de la sociedad, que suponen justo y obvio, se haga cumplir, como si fuera la mejor forma del mundo. Y nos molesta tanto la ostentación a nosotros, los que, si no lo estamos, preferimos estar del otro lado de esos egoísmos civilizados. Quizás existe una lógica tan básica en esto, que no puede hacer otra cosa que salir a la luz en todos nosotros de la manera que lo hace, y separarnos en grietas. Capaz hasta es algo tan natural que fuera parte de la naturaleza humana, pero no creo esto, la sociedad civilizada no es natural, sino un invento humano, así que puede ser que se limite a ser propio de esta invención nuestra, la sociedad.
Por lo mismo no se les ocurre pedirle más trabajo a la policía, que tendría que patrullar todo el día, porque si hay "inseguridad", no es una situación normal, y por tanto tendrían que tener una respuesta diferente para esta situación especial.
La "clase media bien", se da cuenta de las cosas que pasan, cuando le pasan. Los que vivimos con la realidad hace tanto, tenemos que ver a todos estos pelotudos cuando les roban, hablando como si fuera algo que pasa hace un par de años, o hace días, sorprendidos de cómo son las cosas, "indignados" por esto "raro" que les pasó. Cuando pasa hace casi veinte años que hay inseguridad. Me acuerdo bien, haber escuchado ya en 1999 hablar de "ola de inseguridad", y es cuando yo lo empecé a notar, puede ser todavía más atrás el comienzo de esta situación. Sin tomar en cuenta los antecedentes que hay en la historia moderna de nuestro país.
Y cuánto tendrá que ver también la efectista cobertura "sorprendida" que hacen los medios de comunicación de cada hecho, tan amarillos como son la mayoría hoy en día; en la "sorpresa" con la que recibe a su vez la gente cada hecho de "inseguridad".
Es que la fantasía del paraíso burgués tiene que ver con eso, no sueñan con grandes amores, con grandes experiencias, sino con una vida plácida y tranquila, de lujos y confort. Algo que, a veces, incluso despreciamos los que estamos en otra, como puede ser la de tratar de encontrar la felicidad, la de buscar el amor, o por lo menos tratando de ser nosotros mismos, de encontrarnos, algo más que sólo “funcionar”.
Pero los “burgueses”, cortos de mente vocacionales, sólo esperan esa fantasía de la "seguridad absoluta", de la comodidad total, y lo esperan tanto, viven tanto para eso, que no sólo son capaces de bancarse cualquier sometimiento y abuso laboral, con tal de lograr esos "bienes", sino que, llegan a alucinar con una vida, con un país, que no existe. Tienen como una enfermedad mental que los hace intentar todo el tiempo vivir de esa forma, aun no habiendo un contexto para ello, de la manera más pelotuda y caprichosa.
Como si, para empezar, más allá de la plata, más allá de las desigualdades que tiene esta imperfecta forma de la sociedad americana, no fuera un gesto de simple y llana mala educación, y hasta una muestra de hijaputez.
No sólo son boludos, no sólo les falta calle, y les sobra desprecio por los que están más abajo económicamente, al punto de, ni siquiera poder darle la importancia que merece a la cercanía de "esa gente", como para aceptar algo tan simple, como que pueden ser un “peligro”, como cualquiera puede serlo, cualquier ser humano. Sino que no pueden evitar tener esos arranques de burgués sin inteligencia que sale a mostrar lo bien que le va, como si a alguien más que a él, le importara lo que gana en ese trabajo de esclavo lustroso que tiene. No sólo son boludos, además están enfermos, es como un virus mental que los hace querer vivir como si el mundo no fuera lo que es, sino esa fantasía burguesa.
Cuando nunca fue así, porque, además, jamás existió esa sociedad. Desde que el ser humano camina en dos patas se tiene que cuidar de lo que anda al rededor, no existió nunca esa sociedad que se inventaron los burgueses de principios del siglo XX y finales del XIX, donde la persona con dinero anda tranquilo por la calle de su ciudad rica y sin problemas, saludando con una sonrisa socarrona a los que tienen un poco menos, como un juego de gente feliz. "Mirá, tengo esto", dicen sus distraídas sonrisas boludas, "¡pero, metételo en el orto, pelotudo!", les contesta la realidad.
Y esas sociedades y ejercicios de ostentación, siempre estuvieron custodiados por enormes sistemas de represión, no existen naturalmente. Tal vez por eso votan sistemas represivos ellos, esperando que esa “natural” discriminación de los “menos afortunados”, que ese “orden” de la sociedad, que suponen justo y obvio, se haga cumplir, como si fuera la mejor forma del mundo. Y nos molesta tanto la ostentación a nosotros, los que, si no lo estamos, preferimos estar del otro lado de esos egoísmos civilizados. Quizás existe una lógica tan básica en esto, que no puede hacer otra cosa que salir a la luz en todos nosotros de la manera que lo hace, y separarnos en grietas. Capaz hasta es algo tan natural que fuera parte de la naturaleza humana, pero no creo esto, la sociedad civilizada no es natural, sino un invento humano, así que puede ser que se limite a ser propio de esta invención nuestra, la sociedad.