Antes de empezar, quiero advertirles: hago éste post sin la intención de generar bardo entre usuarios de Windows o Linux. Si usás Windows y vas a bardearnos a los linuxeros, acordate que estás en la sección Linux.
Domingo a la noche. Busco cómo instalar Mac con dual-boot en mi pc porque quería ver que tal era. Luego de mucho tiempo buscando encuentro un tutorial ultra difícil sobre hacer eso. Preferí desistir, bastante enojado, ya que estaba aburrido de Windows. Entonces, recordé esa palabra.
Linux.
Luego de informarme sobre el tema de las distribuciones, decidí instalar:
Elegí Ubuntu porque era de la que más había oído hablar y decían que era muy buena para novatos bla bla bla...
Voy a la página de Ubuntu, elijo mi arquitectura y aprieto el botoncito de descargar. Me quedé asombrado cuando vi lo que pesaba: apenas 600MB.
Luego de efectuar la descarga, grabo el cd, booteo, y pongo la opción de usarlo como LiveCD. Me encantó. Es casi perfecto, es muy versátil y bonito y parecía sencillo de usar. Luego de hacer el particionado, lo dejo instalando y me voy un rato de mi casa.
Al llegar, veo que se instaló, y cruzo los dedos para que el GRUB haga su trabajo. Luego de eso, perfecto dual-boot entre los dos OS. Compruebo que Windows esté bien, y me dispongo a bootear con Ubuntu.
Sencillamente genial. Luego de eso quise probar aplicaciones y a aprender cómo usar el terminal. Lo que ocurre es que Ubuntu es una versión reducida de Debian (otra distro, que es una de las 3 ramas de las distros Linux, junto con Red Hat y Slackware), por lo que me di cuenta de que si quería aprender más sobre Linux, tenía que cambiar mi distro. Y lo hice. Para el tuje.
Fue una pésima decisión intentar instalar Arch.
Arch en sí, según me contaron, es una distro difícil de instalar, pero fácil de usar. Son dos cosas distintas, y es con lo primero en que me quedé atascado y desistí.
Entonces probé con algo más sencillo.
Luego de instalar Fedora, pensé que iba a ser algo muy, pero muy distinto a Ubuntu, pero no. Rápidamente me acostumbré al YUM y a usar el RPM. Fedora me gustó mucho más que Ubuntu y hasta pensé en dejarla instalada. Pero había un pequeño probrema:
La compatibilidad.
Me fue prácticamente imposible instalar Java o aplicaciones en Wine usando Fedora. Simplemente, era demasiado difícil y gracias a la "gran personalización" de KDE, quedé lleno de archivos corruptos y versiones distintas de la misma aplicación. Eso también es culpa mía, pero es que, sencillamente, no pude desinstalar nada en Fedora.
Entonces quise cambiarme de distro de nuevo. Con Fedora aprendí mucho, y sé bastante más sobre cómo utilizar Linux y hasta aprendí un poquito de programación. Pero estaba el problema antes mencionado, y no podía seguir usándolo.
Me creía capacitado para instalar Debian. Lo intenté, pero es que antes de iniciar la instalación desistí. Me mostraba una pobre resolución de 1024x768 , cuando mi pantalla es widescreeen, y no podía conectarme por wi-fi . Por último, la herramienta de particionado era muy rara, me mostraba las particiones con todos sus datos de una forma que no entendí.
Luego de mucho dar vueltas y vueltas, me acordé de otra distro que me habían nombrado, que decían que era una de las mejores.
Pensaba bajar la versión Debian, pensando que la instalación sería más sencilla y esas cosas. Lo que ocurre, es que me confundí y bajé la versión de Ubuntu, y cuando me di cuenta la descarga ya estaba avanzada, así que decidí probarlo.
Me puse a buscar info en internet sobre el particionado, porque sabía que en las distribuciones eso variaba. Me fue muy difícil encontrar info sobre eso. Buscaba cuánto espacio era necesario para / , pero no encontré nada. Así que decidí no hacer la /home y lo instalé.
ES BUENÍSIMA DISTRO. Es genial, casi perfecta, es increíble todo, el gestor de aplicaciones es incluso más fácil de usar que el de Ubuntu, el Cinnamon es muy bonito gráficamente, es muy rápido, y todo eso.
El problema, es que hay algunos problemas con los repositorios y todo eso, pero nada del otro mundo, aunque estuve batallando para instalar Cinnamon (había bajado la versión MATE)
Si me dieran a elegir entre las tres, definitivamente elegiría a...
Mint
También lo salva lo de los códecs de video y audio, que sea un LiveCD perfecto, y las aplicaciones que trae por defecto, cosas que Ubuntu jamás podría imitar.
Además, Cinnamon le da 100 patadas a Unity,
Eso fue todo amigos, espero que les haya gustado