A pesar de que se calcula que en todo el mundo se consumen unas 1.000 especies de insectos, en la Unión Europea no existe normativa específica que los regule como alimentos. Hasta la fecha, se ha considerado que los animales invertebrados no entran en el ámbito de nuevos alimentos, según una nota informativa que publicaba el pasado 20 de abril la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en cambio, acaba de publicar el informe Los insectos comestibles: Perspectivas de futuro de la seguridad alimentaria, en el que apoya la ingesta de insectos como alimento y como alternativa a la lucha contra el hambre en todo el mundo. Un consumo que todavía tiene que salvar barreras legislativas en países de la UE y occidentales en general.
El menú entomófago, es decir, el que se basa en ingerir bichos, no es nada nuevo. En mercados de países como Tailandia, por ejemplo, pueden encontrarse gusanos de seda y saltamontes, y muchos supermercados japoneses ofrecen en sus estanterías larvas de insecto acuáticas. Los estudios realizados sobre si este tipo de "alimento" es nutritivo o no indican que, en algunos casos, pueden llegar a tener más proteínas que cualquier otro alimento (se calcula que pueden llegar a tener más del 70% de valor proteínico).
También son fuentes importantes de vitaminas A y C, potasio, calcio o magnesio. Según la FAO, los insectos que más se consumen en todo el mundo son los escarabajos, las orugas, las abejas, avispas y hormigas, seguidos de saltamontes, langostas y grillos. Por sus propiedades biológicas, deben tenerse en cuenta cuestiones de seguridad microbiana, toxicidad y presencia de compuestos orgánicos ya que, como otros productos, también proporcionan un entorno favorable al crecimiento microbiano, incluyendo bacterias, hongos o virus.
El menú entomófago, es decir, el que se basa en ingerir bichos, no es nada nuevo. En mercados de países como Tailandia, por ejemplo, pueden encontrarse gusanos de seda y saltamontes, y muchos supermercados japoneses ofrecen en sus estanterías larvas de insecto acuáticas. Los estudios realizados sobre si este tipo de "alimento" es nutritivo o no indican que, en algunos casos, pueden llegar a tener más proteínas que cualquier otro alimento (se calcula que pueden llegar a tener más del 70% de valor proteínico).
También son fuentes importantes de vitaminas A y C, potasio, calcio o magnesio. Según la FAO, los insectos que más se consumen en todo el mundo son los escarabajos, las orugas, las abejas, avispas y hormigas, seguidos de saltamontes, langostas y grillos. Por sus propiedades biológicas, deben tenerse en cuenta cuestiones de seguridad microbiana, toxicidad y presencia de compuestos orgánicos ya que, como otros productos, también proporcionan un entorno favorable al crecimiento microbiano, incluyendo bacterias, hongos o virus.