Agustín Laje, el príncipe azul, por Walter Romero
En los últimos días observé en las redes sociales que muchos nacionalistas se peleaban entre ellos para defender a un ícono del liberalismo clásico: Agustín Laje. Algunos camaradas fustigan a Laje, y con razón, por su nefasta ideología política. Otros camaradas apoyan a Laje, también con razón, por su excelente libro "El libro negro de la Nueva Izquierda". Camaradas, estamos mezclando la paja con el trigo. Una cosa es el libro que Laje escribió en coautoría con Nicolás Marquez. El libro es brillante. Brinda datos contundentes contra la ideología de género y otras yerbas. No podemos decir que el libro es una bosta por el solo hecho de Laje ser liberal. Sino, estamos meando fuera del tarro. Dos más dos es cuatro. Lo diga quien lo diga. Punto. No se discute. Y decir que el libro es excelente no te convierte, automáticamente, en un liberal furioso. Nada que ver.
Asi como tampoco te convierte en un marxista furioso decir que el Manifiesto Ambiental de mi amigo Enrique "Quique" Viale, ex pre-candidato a diputado por la Nueva Izquierda, es brillante. Recomiendo su lectura. Los nacionalistas podemos estar de acuerdo con dicho proyecto ecológico sin que eso te convierta en un stalinista de la primera hora. Sino, nuevamente estaríamos mezclando la paja con el trigo.
Pero, volviendo a Laje, cuando lo sacás de su tema predilecto y comenzás a hurgar en política económica y otras yerbas, ahí el Príncipe Azul muestra su verdadero rostro... Agustín es un defensor del liberalismo clásico. Una de las características más impresionantes del liberalismo es que es él mismo el que provoca las crisis económicas y financieras en todo el mundo. Hunde al mundo en recesiones profundas, utiliza las mismas recetas para intentar resolverlas, y cuando las cosas parecen equilibrarse, todo comienza de nuevo. Los argentinos ya vivimos eso varias veces. Es un sistema intrínsecamente perverso, sus métodos son el fraude, la trampa, el engaño, la codicia. El liberalismo exige que la sociedad acepte absolutamente todo y cualquier comportamiento que permita producir beneficios. “El fin justifica los medios” es el lema monstruoso del liberalismo que prioriza el dinero antes que la vida humana o el interés de la colectividad. Ideología individualista y egoísta, incapaz de ver a largo plazo, y que ha ido destruyendo el tejido económico y social de los países en nombre del crecimiento ilimitado, del beneficio sin fin, del aumento perpetuo de la ganancia y del acaparamiento. El liberalismo crea la angustia, la miseria y la ira fruto de la impotencia frente a un mal que nos presentan como inevitable. Crean guerras asesinas masacrando inocentes en nombre de los intereses egoístas de cada país. La historia no me deja mentir.
Ésta es la ideología que sostiene Agustín Laje, el príncipe azul. Nosotros los nacionalista, independientemente de la agrupación política en la que militemos, no podemos pelearnos entre nosotros por un defensor de esa ideología aberrante. Jamás.
¿Y cómo se desenmascara al príncipe? Simple. Haciendo algunas preguntas que lo saquen del contexto en donde se mueve como pez en el agua. En los últimos días, dos hechos conmovieron al país y al mundo. Sin embargo, Agustín Laje, no dijo "ni mu" sobre dichos acontecimientos. ¿Por qué? Imaginen...
Primero, el presidente de la DAIA, Cohen Sabban, intentó coimear y abusar sexualmente de una conocida actriz. El hecho repercutió en todos los medios de información del país. Y Agustín... silencio de negra... Posteriormente, el Estado genocida de Israel, para festejar su 70 aniversario, masacra a decenas de inocentes que solamente estaban manifestándose en paz. Y Agustín, nuevamente... silencio hospital... Eso significa que Laje no se mete con "ciertas personas", ciertos lobbys, que manejan todos los medios de comunicación. Ustedes saben perfectamente a quienes me refiero. No hace falta ser muy intuitivo.
Repito, si un liberal o un marxista afirma que dos más dos es cuatro, los nacionalistas no podemos decir que eso es falso solamente porque fue un enemigo de la Patria que lo ha afirmado. No somos idiotas. Y afirmar que dicha cuenta matemática está correcta, tampoco nos convierte, automáticamente, en defensores de aquellas ideologías aberrantes. El libro sobre la Nueva Izquierda es excelente. Pero la ideología que sostiene el autor de dicho libro es aberrante.
Y que Laje sea entrevistado en TLV1 no significa que nos va a contagiar por el solo hecho de brindarle un micrófono. El entrevistador, viejo lobo de mar, sabe perfectamente lo que está haciendo. Tiene mil y una entrevistas en sus espaldas. Sabe distinguir la paja del trigo. Lo único que lamento es que fue una pena que Juan Manuel Soaje Pinto no aprovechó la oportunidad para preguntarle a Laje de aquellos dos temas que mencioné anteriormente: Cohen Sabban y la Masacre de Gaza.
Agustín Laje no es el Príncipe Azul que vemos en el horizonte montado en un caballo blanco y que viene a salvarnos del monstruo progresista. No, para nada. Laje podrá atacar a una ideologia aberrante como la marxista, para imponernos otra ideologia tan aberrante como aquella... el maldito liberalismo. Ambas ideologias son enemigas mortales de nuestra Patria.
RESUMEN LEVEL 5: Agustin laje tiene una postura liberal la cual es contraria a los ideales del nacionalismo,sin embargo su critica hacia el marxismo cultural es una arma muy poderosa para combatir a dicho marxismo,ser nacionalista y que te guste el libro negro de la nueva izquierda no te convierte en liberal ni te hace menos nacionalista
En los últimos días observé en las redes sociales que muchos nacionalistas se peleaban entre ellos para defender a un ícono del liberalismo clásico: Agustín Laje. Algunos camaradas fustigan a Laje, y con razón, por su nefasta ideología política. Otros camaradas apoyan a Laje, también con razón, por su excelente libro "El libro negro de la Nueva Izquierda". Camaradas, estamos mezclando la paja con el trigo. Una cosa es el libro que Laje escribió en coautoría con Nicolás Marquez. El libro es brillante. Brinda datos contundentes contra la ideología de género y otras yerbas. No podemos decir que el libro es una bosta por el solo hecho de Laje ser liberal. Sino, estamos meando fuera del tarro. Dos más dos es cuatro. Lo diga quien lo diga. Punto. No se discute. Y decir que el libro es excelente no te convierte, automáticamente, en un liberal furioso. Nada que ver.
Asi como tampoco te convierte en un marxista furioso decir que el Manifiesto Ambiental de mi amigo Enrique "Quique" Viale, ex pre-candidato a diputado por la Nueva Izquierda, es brillante. Recomiendo su lectura. Los nacionalistas podemos estar de acuerdo con dicho proyecto ecológico sin que eso te convierta en un stalinista de la primera hora. Sino, nuevamente estaríamos mezclando la paja con el trigo.
Pero, volviendo a Laje, cuando lo sacás de su tema predilecto y comenzás a hurgar en política económica y otras yerbas, ahí el Príncipe Azul muestra su verdadero rostro... Agustín es un defensor del liberalismo clásico. Una de las características más impresionantes del liberalismo es que es él mismo el que provoca las crisis económicas y financieras en todo el mundo. Hunde al mundo en recesiones profundas, utiliza las mismas recetas para intentar resolverlas, y cuando las cosas parecen equilibrarse, todo comienza de nuevo. Los argentinos ya vivimos eso varias veces. Es un sistema intrínsecamente perverso, sus métodos son el fraude, la trampa, el engaño, la codicia. El liberalismo exige que la sociedad acepte absolutamente todo y cualquier comportamiento que permita producir beneficios. “El fin justifica los medios” es el lema monstruoso del liberalismo que prioriza el dinero antes que la vida humana o el interés de la colectividad. Ideología individualista y egoísta, incapaz de ver a largo plazo, y que ha ido destruyendo el tejido económico y social de los países en nombre del crecimiento ilimitado, del beneficio sin fin, del aumento perpetuo de la ganancia y del acaparamiento. El liberalismo crea la angustia, la miseria y la ira fruto de la impotencia frente a un mal que nos presentan como inevitable. Crean guerras asesinas masacrando inocentes en nombre de los intereses egoístas de cada país. La historia no me deja mentir.
Ésta es la ideología que sostiene Agustín Laje, el príncipe azul. Nosotros los nacionalista, independientemente de la agrupación política en la que militemos, no podemos pelearnos entre nosotros por un defensor de esa ideología aberrante. Jamás.
¿Y cómo se desenmascara al príncipe? Simple. Haciendo algunas preguntas que lo saquen del contexto en donde se mueve como pez en el agua. En los últimos días, dos hechos conmovieron al país y al mundo. Sin embargo, Agustín Laje, no dijo "ni mu" sobre dichos acontecimientos. ¿Por qué? Imaginen...
Primero, el presidente de la DAIA, Cohen Sabban, intentó coimear y abusar sexualmente de una conocida actriz. El hecho repercutió en todos los medios de información del país. Y Agustín... silencio de negra... Posteriormente, el Estado genocida de Israel, para festejar su 70 aniversario, masacra a decenas de inocentes que solamente estaban manifestándose en paz. Y Agustín, nuevamente... silencio hospital... Eso significa que Laje no se mete con "ciertas personas", ciertos lobbys, que manejan todos los medios de comunicación. Ustedes saben perfectamente a quienes me refiero. No hace falta ser muy intuitivo.
Repito, si un liberal o un marxista afirma que dos más dos es cuatro, los nacionalistas no podemos decir que eso es falso solamente porque fue un enemigo de la Patria que lo ha afirmado. No somos idiotas. Y afirmar que dicha cuenta matemática está correcta, tampoco nos convierte, automáticamente, en defensores de aquellas ideologías aberrantes. El libro sobre la Nueva Izquierda es excelente. Pero la ideología que sostiene el autor de dicho libro es aberrante.
Y que Laje sea entrevistado en TLV1 no significa que nos va a contagiar por el solo hecho de brindarle un micrófono. El entrevistador, viejo lobo de mar, sabe perfectamente lo que está haciendo. Tiene mil y una entrevistas en sus espaldas. Sabe distinguir la paja del trigo. Lo único que lamento es que fue una pena que Juan Manuel Soaje Pinto no aprovechó la oportunidad para preguntarle a Laje de aquellos dos temas que mencioné anteriormente: Cohen Sabban y la Masacre de Gaza.
Agustín Laje no es el Príncipe Azul que vemos en el horizonte montado en un caballo blanco y que viene a salvarnos del monstruo progresista. No, para nada. Laje podrá atacar a una ideologia aberrante como la marxista, para imponernos otra ideologia tan aberrante como aquella... el maldito liberalismo. Ambas ideologias son enemigas mortales de nuestra Patria.
RESUMEN LEVEL 5: Agustin laje tiene una postura liberal la cual es contraria a los ideales del nacionalismo,sin embargo su critica hacia el marxismo cultural es una arma muy poderosa para combatir a dicho marxismo,ser nacionalista y que te guste el libro negro de la nueva izquierda no te convierte en liberal ni te hace menos nacionalista