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Armas Quimicas y biologicas - Parte 2 TABÚN Apariencia y color: líquido incoloro a café ámbar; ligero aroma a frutas. Métodos de absorción: contacto con la piel y/o Inhalación. Rango de acción: rápida (en minutos) .dosis mortal (en miligramos; 400 (inhalado); 1000(piel) Efectos: escurrimiento de la nariz, pupilas contraídas, opresión en el pecho, visión borrosa, nauseas vómito, convulsiones, perdida de control de funciones corporales, parálisis respiratoria. Tratamiento: retirar a la victima del área contaminada, quitarle la ropa; lavar la piel con agua jabonosa, mantener vías respiratorias y circulación, proporcionar oxigeno si presenta convulsiones o no respira, buscar tratamiento con antídoto especifico y cuidados médicos. VX Generalidades Compuesto altamente tóxico tanto en sus formas líquida y como en vapor. Ataca el sistema nervioso central. Métodos de absorción: puede causar la muerte minutos después de la exposición. Entra en el cuerpo por inhalación, ingestión, o contacto (a través de los ojos y la piel) Síntomas: en general incluyen congestión nasal, ojos acuosos, babeo y transpiración excesiva, dificultades respiratorias, visión disminuida , deterioro de la sangre... etc. ANTIDOTO: El tratamiento inmediato es la descontaminación sacando la ropa y rociando los ojos y la piel con agua. La gente expuesta a dosis bajas o moderadas por lo general se recupera completamente. La gente expuesta con severidad es poco probable que sobreviva.La recuperación de quién se exponga a soman es posible con el tratamiento, pero los antídotos disponibles deben ser usados rápidamente para que sean eficaces. Por lo tanto, la mejor cosa que se puede hacer es evitar la exposición: o Abandone el área donde el Vx fue liberado y póngase al aire fresco. Movilícese a un área donde el aire fresco está disponible y siendo esto sumamente eficaz para reducir la posibilidad de muerte a la exposición al Vx en forma de vapor. o Si la liberación del Vx ocurriera al aire libre, aléjese del área donde fue liberado. Diríjase a los sitios más altos porque el VX es más pesado que el aire y se concentrará en las áreas de mas bajas. o Si la liberación del Vx ocurriera en el interior, salga al exterior. o Si piensa que podría haber estado expuesto, debe quitarse la ropa, y bañarse rápidamente. Consiga asistencia médica. El tratamiento consiste en quitarse los restos de Vx del cuerpo cuanto antes y proporcionar asistencia médica de apoyo. Los antídotos están disponibles. Ellos son más útiles si son suministrados lo mas rapidamente posiblr . • El VX es un agente de guerra humano químico secreto como agente neurotóxico. Estos son los más tóxicos agentes químicos de guerra conocidos. Los efectos tóxicos y el modo como actúan son similares a la de los pesticidas organofosforados, sin embargo,los agentes nerviosos son mucho más potentes que los pesticidas organofosforados. • El VX fue desarrollado en el Reino Unido a principios de 1950. • El VX es inodoro e insípido. • El VX es un líquido aceitoso de color ámbar que se evapora en forma muy lenta. • Es posible que el VX u otros agentes neurotóxicos fueran usado en la guerra química durante la Guerra de Irán-Irak en los años 1980. • Al ser elaborado sinteticamente, el VX no se encuentra naturalmente en el ambiente. • La liberación de VX en el aire, hace que la gente pueda quedar expuesta por contacto con la piel, contacto de ojos, o inhalación (aspirandolo en forma de niebla). • Aunque VX no se mezcle facilmente con el agua como otros agentes nerviosos, este podría ser liberado en el agua, lo que causaria exposición por ingesta del agua contaminada.. • La contaminación de allimentos con VX produciria la exposición de la gente que utilice dicho alimento. • La ropa de una persona puede liberar VX durante aproximadamente 30 minutos después del contacto lo e puede conducir a la exposición de otra gente. Como trabaja el Vx • El grado de envenenamiento causado por la sustancia depende del grado de exposición, del tiempo y forma de la misma. • Los síntomas pueden aparecer en segundos si la exposición ocurrió a la sustancia en forma de vapor, y desde minutos hasta un máximo de 18 horas si la exposición fue al VX en su forma líquida. • El VX es el más potente de todos los agentes neurotóxicos. Comparado con el hgas sarin el VX se considera mucho más tóxico si la intoxicación es resultado del contacto por via cutanea y algo más tóxico si ocurre por la inhalación. • Como VX se evapora lentamente puede ser una amenaza a largo plazo así como una amenaza a corto plazo. Las superficies contaminadas con VX por lo tanto deberían ser consideradas un riesgo a largo plazo. Síntomas de la exposición al Vx • Como es inodoro no puede saberse si se ha estado expuesto al Vx.. • La gente expuesta a una dosis baja o moderada de VX por inhalación, ingesta, o absorción por piel puede experimentar algunos o todos los síntomas luego de la exposición: o Ojos llorosos o Aumento de la secreción nasal o Pupilas dilatadas o Dolor de ojos o Visión Nublada o Excesiva sudoración o Tos o Sensación de opresión en el pecho o Respiración rápida o Diarrea o Turbación o Somnolencia o Debilidad o Dolor de cabeza o Náusea, vómitos, y\o dolor abdominal o Taquicardia o bradicardia • Incluso gota diminuta de agente neurotóxico sobre la piel puede causar sudor y contracción muscular donde el agente tocó la piel. • La exposición a una dosis grandes de VX por cualquier ruta puede terminar en estos efectos de salud adicionales: o Pérdida de conocimiento o Convulsiones o Parálisis o Paro respiratorio que conduce a muerte TERROR FUTURO Bill Clinton, pidió a su administración el refuerzo de las medidas de defensa nacional contra los gérmenes y la creación de una reserva nacional de vacunas, antibióticos y antídotos para tratar a las víctimas, de un posible ataque terrorista con armas químicas o biológicas. La decisión se conoció después de que el diario The New York Times publicara una extensa investigación que revelaba el macabro plan de la secta japonesa Verdad Suprema: atentar nueve veces con gérmenes mortales en diferentes zonas de Japón. La secta es la misma que mató a 12 personas e intoxicó a otras miles en 1995, mediante un ataque con gas Sarín al subterráneo de Tokio LAS ARMAS BIOLÓGICAS EN LA HISTORIA. La guerra biológica no data del siglo XX. El armamento bacteriológico, según las investigaciones que circulan en Internet, ha sido efectivo en el combate durante siglos. Provocar enfermedades naturales es una de las mejores formas de debilitar al adversario. Por ejemplo, tirando cadáveres a las fuentes de agua. Se dice que durante la guerra civil estadounidense, a mediados del siglo pasado, los soldados confederados del sur mataban a los caballos y a otros animales de granja para que los cuerpos en descomposición contaminaran los lagos y ríos. La Guerra Fría incluyó denuncias mutuas de uno y otro lado sobre amenazas bacteriológicas. En 1951, los coreanos acusaron a Washington de arrojar plagas sobre los campos de cultivo de su país en plena guerra. Aunque nunca fue probado, algunos archivos históricos indican que entre fines de los años setenta y principios de los ochenta, la ex Unión Soviética utilizó armas biológicas en Laos, Camboya y Afganistán . En 1991, un microbiólogo iraquí que escapó del país tras la guerra del golfo Pérsico aseguró en una entrevista con un diario británico que en 1983 el gobierno de Bagdad ya estaba ensayando la guerra con agentes biológicos. "Había botulismo, salmonella y ántrax -aseguró-. Algunos amigos me dijeron, incluso, que se había descubierto la vía para hacer al ántrax mucho más nocivo. Yo lo que sé es que experimentaron con clostridium botulinum tipo C (la fuente del botulismo)." Irak firmó en 1972 la Convención de Armas Biológicas, a la que adhieren hoy 118 países, bajo el lema "Nunca desarrollar, producir, acumular, adquirir o retener armas biológicas". Pero los inspectores de las Naciones Unidas no han podido hasta ahora concluir con el pleno desarme de los almacenes de armas de destrucción masiva que, dicen, oculta Saddam Hussein ALERTA Desde su aparición a mediados del siglo XIV, la peste bubónica -enfermedad que transmiten las ratas- mató a 25 millones de europeos. Un solo gramo de ántrax distribuido "apropiadamente" sería suficiente para matar hoy a unas 90 millones de personas. La toxina del botulismo, que se calcula cientos de miles de veces más mortífera que los gases nerviosos como el sarín, puede matar por lo menos 60 millones de personas, según algunos autores . EFECTO DOMINO: Tras la noticia de un posible atentado perpetrado por Saddam Hussein contra Gran Bretaña, reconocida por el primer ministro, Tony Blair, se produjo una cadena de terror. Canadá puso en estado de alerta a todas sus fuerzas en los puestos fronterizos y el Departamento de Defensa norteamericano pidió autorización al organismo que controla alimentos y sustancias químicas para distribuir, en caso de una emergencia terrorista, vacunas de eficacia no comprobada. La secretaria de Justicia estadounidense, Janet Reno, y el director del FBI, Louis J. Freeh, reconocieron que las ciudades y pueblos de los Estados Unidos son vulnerables al terrorismo químico y biológico ADVERTENCIA: Dos meses antes de las declaraciones públicas de Reno y Freeh, mientras Washington, Bagdad y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas negociaban por la nueva crisis del desarme de Irak, fueron detenidos en el estado de Nevada, Estados Unidos, miembros de un grupo racista nazi que poseía ántrax. El grupo, autobautizado Nación Aria, pretendía -supuestamente- atacar a Nueva York con la agresiva bacteria. ALERTA 2 El bioterrorismo, que hace uso de los agentes biológicos de la naturaleza para convertirlos en armas letales, fue en el pasado tema de literatura de ficción. Hoy, sin embargo, el temor que despierta está latente en los gobiernos de muchos países, que ya consideran la posibilidad de ser desbordados en su capacidad de prevención y asistencia médica posterior ante un eventual ataque terrorista. Los virus mas amenazadores son el ántrax y la toxina del botulismo. LOS MAS LETALES Los virus más amenazadores, coinciden los especialistas, son el ántrax y la toxina del botulismo. El primero es una bacteria -con esporas en forma de bastoncitos- que vive en la tierra. Los seres humanos se infectan mediante el contacto físico o la inhalación de sus esporas, que producen una toxina que puede ser fatal. El período de incubación es de 1 a 6 días, con síntomas de fiebre muy alta, fatiga y tos hasta que se produce la muerte. El ántrax se previene con vacuna y se lo puede tratar a tiempo con antibióticos, incluyendo la penicilina. El problema es que es relativamente fácil utilizarlo como arma y diseminarlo. "La vacunación contra el ántrax es una segura y prudente medida de protección", afirmó el secretario de Defensa estadounidense, William Cohen . La toxina del botulismo es una bacteria que se desarrolla en la ausencia de oxígeno. Sólo un mil millonésimo de gramo (el tamaño de una partícula de polvo) afecta los músculos de la respiración y provoca una lenta asfixia. Sus síntomas son aturdimiento, sequedad de garganta y visión borrosa. Se contagia por inhalación; por eso se lo previene usando máscaras de gas o ropa protectora. La enfermedad se desarrolla entre las 24 y las 72 horas después de producido el contacto. Se puede tratar con una antitoxina inyectable, incluso ante una dosis mortal OBJETIVOS La mayor parte de los especialistas asegura que los ataques a sectores más pequeños son más factibles para los terroristas. Cuanto más pequeño es el blanco, más probabilidades tiene el agresor de salirse con la suya, especialmente si la población reside o trabaja dentro de un edificio cerrado con un aire acondicionado central. Son consideradas las armas de destruccion masiva de los paises pobres. FACILES, BARATAS Las armas biológicas son tentadoras para los grupos terroristas por varias razones:  Son fáciles de traficar.  Son baratas (se estima que para empezar puede necesitarse menos de un millón de dólares, pero la toxina del botulismo puede producirse por apenas 400 dólares).  Es muy difícil ubicar a los que las usen en un eventual ataque.  Son una vía ideal para causar pánico social.  Muchos especialistas las consideran como "el arma de destrucción masiva de los países pobres".  No pueden ser captadas por los detectores de metales en los aeropuertos, por los rayos X o por perros entrenados, como sí pueden descubrirse las armas de fuego, las granadas y los explosivos plásticos.  A diferencia de las armas químicas, necesitan sólo de su simiente para reproducir el agente en gran cantidad. Una simple cervecería puede producir armas de destrucción masiva que provocan enfermedades tales como ántrax, criptocosis, cólera, brucelosis y tifoideas. Si la organización es lo suficientemente sofisticada, puede elaborar los virus que causan la viruela, el tifus y la fiebre amarilla.  Las instrucciones para hacerlo libremente se encuentran en bibliotecas, libros y hasta revistas. Y por qué no, en Internet. Con mínima experiencia y cierta capacidad financiera, un grupo puede lograr por sí mismo una devastadora arma de destrucción masiva. COMO FUNCIONAN: Los especialistas aseguran que si un grupo terrorista contamina las aguas, los efectos de los virus pueden inhibirse con bastante velocidad. Si se contaminan alimentos, en cambio, el riesgo de una infección masiva es mayor. No hay certeza sobre la efectividad de los aerosoles como arma biológica porque, una vez dispersados, los agentes que contienen deben sobrevivir en el aire demasiado tiempo para poder infectar. QUE SON LAS ARMAS BIOLÓGICAS Se trata de armas hechas con agentes infecciosos -como bacterias y virus- que provocan enfermedades humanas o plagas en los cultivos y en el ganado. Algunos de los agentes que se prestan al uso como armas biológicas son los microorganismos vivientes, como las bacterias o los virus y las toxinas producidas por los propios microorganismos, plantas y animales. Algunos autores consideran a las toxinas como agentes químicos; sin embargo, en 1972 fueron incluidas dentro del listado de la Convención de Armas Biológicas. PAISES OBSERVADOS A pesar de creer que la principal amenaza biológica en la actualidad es la de los grupos terroristas, más que las de los poderes nacionales, la inteligencia estadounidense tiene una extensa lista de naciones sospechadas de poseer o fabricar armamento bacteriológico: * Bulgaria * India * Pakistán * China * Israel * Rumania * Corea del Norte * Irán * Rusia * Cuba * Irak * Sudáfrica * Egipto * Libia * Taiwán Estados Unidos reconoce su vulnerabilidad frente a este terrorismo ALERTA TOTAL Desaparecido el fantasma de una guerra nuclear entre las potencias, los conflictos ideológicos dejaron paso a los enfrentamientos de carácter nacionalista, étnico y religioso. En medio de la controversia que provoca el pasaje del arsenal de las viejas potencias al mercado negro, empieza a circular otro fantasma, el de los agentes biológicos capaces de producir desastres, que se pueden hoy conseguir mediante el robo, la compra o a través de un "gobierno amigo". Teniendo en cuenta que los servicios de inteligencia deberían detectar lo difícilmente detectable y, una vez ocurrido el ataque, operar junto a los servicios médicos, ¿qué ocurriría si se arrojara una sola toxina de botulinum, considerada 3 millones de veces más potente que el gas sarín, aquel que mató a 12 personas y dejó miles de intoxicados en el atentado efectuado en un subterráneo de Tokio por una secta religiosa? ¿Si Estados Unidos reconoció su vulnerabilidad frente a este tipo de terrorismo, qué puede ocurrir con la Argentina, que sufrió dos sorpresivos atentados en 1992 y 1994, sin poder prevenirlos? ARMAS BIOLÓGICAS La historia de las armas de la humanidad, que probablemente se inició con el hacha de sílex, no terminó con el descubrimiento de la bomba atómica y la puesta en escena de los misiles intercontinentales. Gracias a la ingeniería genética, en los laboratorios militares secretos se cuece hoy una nueva generación de armas biológicas que puede superar las fantasías de todos los genios de la ciencia ficción. Ya en la antigüedad, los militares estuvieron fascinados por el poder de las armas biológicas. En la época clásica y durante la dominación romana, los ejércitos tenían especialistas en envenenar las fuentes de agua potable de las que se abastecían las ciudades, e incluso en algunas ocasiones se llegaron a introducir en ciudades asediadas vasijas conteniendo humores de enfermos de cólera, peste o lepra, con la esperanza de que la epidemia acabase con las fuerzas de los defensores. Este procedimiento militar volvió a ponerse de moda durante los siglos XVIII y XIX, en que los colonos europeos aniquilaron a poblaciones enteras de nativos de los otros continentes, de forma voluntaria o involuntaria, al introducir la sífilis, la gripe, la viruela o el tifus, armas más efectivas que el acero o la pólvora. Tras el uso intensivo de las armas químicas durante la Primera Guerra Mundial, durante la Segunda también se hicieron algunos intentos de emplear armas biológicas. Se sabe que el ejército británico lanzó como prueba gran cantidad de esporas del bacilo del ántrax sobre una pequeña isla escocesa, habitualmente desierta, llamada Gruinard. El éxito fue tal que todavía en 1979 los soldados del ejército británico tenían que hollar el suelo de la isla con trajes protectores, a fin de evitar la peligrosa infección del bazo que produce el ántrax y que generalmente lleva a la muerte. Entre 1940 y 1944, los japoneses fueron mucho más lejos en la aplicación de armas biológicas. Por primera vez en la historia se bombardearon, en la campaña contra Corea y Manchuria, once ciudades chinas con bombas que contenían material contaminado por peste y tifus. La cifra de muertos que produjeron estas armas biológicas entre la población civil nunca ha sido evaluada. En campos de concentración de prisioneros de guerra, los japoneses inyectaron a tres mil prisioneros chinos, mongoles, británicos, americanos y coreanos, soluciones con principios activos de diversas enfermedades epidémicas; como mínimo unos mil prisioneros fallecieron en estos experimentos. Tras la Segunda Guerra Mundial, en los años 50 y 60, el Gobierno de los Estados Unidos instaló en el estado de Maryland un complejo de laboratorios militares conocido como Fuerte Detrick. En sus mejores días llegaron a trabajar en él un millar de científicos dedicados a la investigación de armas biológicas. Y en 1970 Nixon declaró que el gobierno iba a renunciar a desarrollar armas biológicas con fines ofensivos. Dos años después, en abril de 1972, se firmaba simultáneamente en Londres, Moscú y Washington el Acuerdo Internacional sobre Armas Biológicas, que prohibía el desarrollo, fabricación y almacenamiento de armas biológicas con fines bélicos. Hasta la fecha, aparte de Estados Unidos, Gran Bretaña y la ex URSS, han firmado dicho acuerdo casi 130 estados de todo el mundo. De esta forma, a principios de la pasada década parecía que la humanidad iba a verse libre de este tipo de armamento. De hecho, los gobiernos estadounidense y soviético renunciaron a seguir financiando estos proyectos porque los expertos señalaron que, en relación con las armas atómicas y químicas, las armas biológicas no eran suficientemente operativas. Dichas armas continuaban teniendo el problema, que ya sufrían en la antigüedad, de que podían volverse contra los mismos agresores, lo que implicaba todo un programa de vacunas para los ejércitos que las empleasen; además, en su manipulación existían también graves riesgos. La era de la ingeniería genética. Los militares no podían imaginarse que solo un año después de la firma del mencionado tratado, iba a ocurrir un acontecimiento que revalorizaría las armas biológicas. En 1973, en la Universidad de Stanford en California, los biólogos Stanley Cohen y Herbert Boyer consiguieron transferir por primera vez genes ajenos al material hereditario de determinadas bacterias. Este gran salto sobre los mecanismos de seguridad que protegen la materia hereditaria en las especies vivientes vino a reanimar la moribunda investigación en torno a las armas biológicas. Los microorganismos patógenos que antes eran difíciles de obtener y cuyo manejo exigía enormes precauciones podían desde ese momento ser diseñados de nuevo, adaptándolos a las necesidades militares. Con las nuevas técnicas de recombinación genética se abría para los expertos militares del Pentágono un abanico de posibilidades inimaginable dos años antes. Este renovado interés por las armas biológicas recombinadas por medio de la ingeniería genética se demuestra examinando las cifras del presupuesto estadounidense de los años 80. Desde 1980 a 1987, el Pentágono incrementa sus inversiones en investigación y producción de armas biológicas y químicas en un 554% con respecto a años anteriores, invirtiendo nada menos que 1.440 millones de dólares en estos proyectos. A la investigación de armas biológicas se destinan en 1986 casi 90 millones de dólares, mientras el número de proyectos de manipulación genética financiados por el Ministerio de Defensa estadounidense ha pasado de 0 en 1980 a más de 200 en el presente año. Las instalaciones de Fuerte Detrick fueron remozadas a principios de los ochenta y vuelven a acoger científicos. En diversos laboratorios construidos bajo la máxima seguridad, investigadores del USAMRIID (Instituto Médico del Ejército de los Estados Unidos para el estudio de Enfermedades Infecciosas) estudian el efecto de los virus de Lasa, Ébola o Chikungunya, o de virus de la viruela, fiebre amarilla, encefalitis equina, gripe, enfermedad de Marburg y la fiebre del Rift. De gran interés militar en Fuerte Detrick son también las bacterias del ántrax, el botulismo, la brucelosis, la peste, el tifus y las esporas de tétanos, así como otras veinte clases de toxinas tales como los venenos de serpientes, setas, escorpiones y algas. Curiosamente, la investigación y producción de armas biológicas a través de la ingeniería genética ni tan siquiera viola las reglas del tratado internacional de prohibición de armas biológicas firmado en 1972. Según tal acuerdo, se tolera la producción de determinadas cantidades de armas biológicas con fines estrictamente defensivos. Y aquí empieza la ambivalencia del acuerdo, puesto que en ningún otro sector militar como en el de la guerra biológica es tan difícil marcar la diferencia exacta entre qué es ofensivo y qué defensivo: el estado potencialmente agresor con este tipo de armas debe empezar necesariamente por elaborar toda una serie de vacunas a fin de inmunizar sus propias fuerzas; es decir, un ataque en este campo presupone prepararse antes para la defensa, crear nuevas vacunas. Mientras que la creación de gérmenes patógenos recombinados genéticamente puede lograrse en algunos meses, elaborar las vacunas pertinentes -caso de que existiesen- requiere una tarea de años. Los horrores de estas armas. Una pregunta se impone: ¿cómo serían estas armas? ¿cuáles son sus efectos?. Científicos que han trabajado en proyectos militares de este tipo, como el catedrático de biología molecular Doctor Michael Breindl, de la Universidad de San Diego, afirman lo siguiente: «Existen planes, por ejemplo, para recombinar genéticamente una bacteria de la flora intestinal inofensiva, la Escherichia coli, obteniendo un arma terrible. Para empezar, a través de genes de resistencia se le podría hacer inmune a la acción de los antibióticos; luego podría elevarse su resistencia contra los ácidos intestinales a fin de asegurar su libre circulación por todo el aparato digestivo, además se le podrían implantar genes de toxinas procedentes de otros organismos, como una toxina neural u otras que detuviesen la acción coagulante de la sangre. Finalmente, se le podría insertar un gen del tipo «invasor», que permitiría a la bacteria penetrar desde la pared del intestino en los tejidos interiores y las células del organismo. La bacteria así recombinada podría escaparse de la acción de defensa del organismo y verter sus toxinas directamente en los tejidos celulares». Lo triste de toda esta explicación es que la mayoría de los procesos de laboratorio que describe el Doctor Breindl no son ciencia ficción, pues ya se han conseguido realizar o son de práctica corriente en el mundo de la ingeniería genética. Por lo que se conoce actualmente, los técnicos estadounidenses que trabajan para el estamento militar han conseguido secuenciar y clonificar los genes de diversos venenos biológicos. Ya se conocen las estructuras genéticas del ántrax, el botulismo, el cólera, la difteria, el tétanos y la toxina del veneno de determinadas serpientes. El conocimiento de las secuencias genéticas significa que en cualquier momento los científicos pueden producir de forma rápida, sencilla y barata enormes cantidades de estos venenos. En el proyecto USAMRIID de Fuerte Detrick se han empezado a insertar genes del veneno de serpiente en el DNA de colibacterias de tipo E. Por supuesto que la posición oficial ante estos experimentos es que se realizan con fines estrictamente médicos, en aras de obtener nuevas vacunas. Algunos militares han llevado la ironía hasta el extremo de afirmar que estos experimentos también se hacen pensando en la salud de los países del Tercer Mundo: «En países donde anualmente mueren 40.000 personas por mordedura de serpiente -argumentan los generales- nuestras vacunas y nuestros experimentos sobre la toxina del veneno de cobra pueden ser de gran utilidad». En Fuerte Detrick también se está trabajando en la obtención sintética de sustancias venenosas, como por ejemplo el veneno de un hongo llamado tricoteceno, asimismo conocido como «lluvia amarilla», un veneno trescientas veces más activo que los gases químicos convencionales que atacan al sistema nervioso central. Se tiene además conocimiento de que el Pentágono se ha gastado 1,3 millones de dólares en secuenciar el gen que codifica a la enzima acetilcolinesterasa. Esta enzima es fundamental para regular la acción de los neurotransmisores de determinadas funciones cerebrales. Según informes del Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo, estos conocimientos pueden posibilitar la producción de toxinas especializadas en atacar ciertos centros nerviosos. Según la mayoría de los expertos, las toxinas son las armas biológicas recombinadas genéticamente que más posibilidades tienen de ser empleadas en un conflicto que exigiese la aplicación de este tipo de armas. Su producción por métodos de ingeniería genética es fácil y de muy bajos costos. Aquí también debe destacarse la gran manejabilidad de dichas armas y sus facilidades de producción, lo que hace que su almacenamiento sea obsoleto. Expertos europeos y norteamericanos coinciden en indicar que un Estado que desee producir armas biológicas recombinadas por la tecnología genética solo necesitaría una instalación frigorífica con unas 200 probetas llenas de material y cultivos originales, más la infraestructura de un laboratorio farmacéutico convencional. El resto de las operaciones, es decir el transporte, llenar con los virus las cámaras huecas de las bombas, los aerosoles, etc., se podrían realizar con la misma infraestructura militar existente para las armas químicas. En cuanto a su aplicación directa, los militares piensan que el aerosol es el mejor vehículo para expandir las armas biológicas entre la población y los ejércitos enemigos. El sistema de aerosol permite proyectar virus y bacterias manipulados genéticamente en grandes nubes hacia áreas determinadas. Desde 1984, el ejército de Estados Unidos trata de crear en Dugway (Utah) una gigantesca instalación para la dispersión de armas biológicas a través de aerosoles; el presupuesto se cifra en 2.300 millones de dólares. En lo que respecta a los efectos de estas armas sobre las personas, nos encontramos con la problemática de siempre cuando se valoran los resultados de la ingeniería genética: ignorancia absoluta. No obstante, es muy probable que estas armas multipliquen varias veces los horrores y el poder mortífero que siempre han poseído las armas biológicas convencionales. Sabemos, por ejemplo, que bastan unos pocos cultivos para poder infectar a una población de millones de personas con ántrax, fiebre amarilla o peste, enfermedades de alta mortalidad; sin embargo, la mayoría de estas enfermedades epidémicas son bien conocidas, por lo que el estado agredido podría, dentro de ciertos límites, organizar actividades terapéuticas contra la epidemia. Eso sería casi imposible si los virus y bacterias agresores se hallan recombinados genéticamente, ya que la experiencia de la medicina oficial con esos seres manipulados es nula. VIRUS Y BACTERIAS CON LOS QUE SE EXPERIMENTA MILITARMENTE. Tipo de microbio. Enfermedad. Factor de contagio. Mortalidad (sin tratamiento). Virus. Encefalitis venezolana. bajo. baja. Virus. Encefalitis equina oriental. bajo. alta (60%). Virus. Enfermedad de Margburg. alto. alta. Virus. Fiebre amarilla. bajo. alta (40%). Virus. Fiebre Chikungunya. bajo. muy baja. Virus. Fiebre Dengue. bajo. muy baja. Virus. Fiebre del Rift. pobre. alta. Virus. Gripe. muy alto. baja. Virus. Viruela. muy alto. alta. Bacterias. Ántrax. bajo. casi siempre mortal. Bacterias. Brucelosis. cero. intermedia (25%). Bacterias. Cólera. alto. alta (85%). Bacterias. Enfermedad del legionario. cero. alta. Bacterias. Muermo. cero. casi siempre mortal. Bacterias. Peste pulmonar. alto. casi siempre mortal. Bacterias. Tifus. alto. baja (10%). Bacterias. Tularemia. bajo. intermedia. Otros riesgos de las armas biológicas. Por supuesto que los militares y políticos afirman que dichas armas jamás se emplearán con fines ofensivos y que se investigan y producen para mantener la paz. Pero independientemente del cinismo -consciente o inconsciente- que implican estas afirmaciones, la mera investigación en esta área puede implicar graves riesgos para la población que habite en las cercanías de los laboratorios y el transporte de las armas puede comportar graves riesgos. Sobre este tema existe un desgraciado precedente que sucedió en la ciudad de Birmingham. El catedrático de virología de la Universidad de Birmingham, Henry Bedson, tenía instalado un laboratorio semiprivado en el primer piso de una antigua edificación en donde también existían otras instalaciones pertenecientes a la Universidad. En 1978 se hallaba trabajando él con otros asistentes en su laboratorio con cultivos del virus de la viruela. A las pocas semanas de haber manipulado los virus, se dio sorprendentemente en la misma ciudad un caso grave de viruela en una chica joven: Janet Parker. Casualmente, la muchacha fue internada en el hospital donde trabajaba el profesor Bedson y a éste se le heló la sangre cuando supo que Janet trabajaba como fotógrafa para el Instituto Anatómico de la Facultad de Medicina de la ciudad, ya que el Instituto se hallaba precisamente sobre su laboratorio. El 11 de septiembre de 1978 moría Janet Parker víctima de la viruela, pero un par de días antes el Doctor Bedson se había suicidado seccionándose la garganta con unas tijeras de césped. Técnicos de la Universidad que semanas después reconstruyeron el contagio de Janet Parker, llegaron a la conclusión de que los virus habían subido al piso superior a través de un respiradero de reducidas dimensiones, adyacente a la habitación donde trabajaba Janet. También indicaron que el laboratorio del Doctor Bedson no cumplía al cien por cien las líneas de seguridad marcadas por la OMS. El caso Parker-Bedson es una muestra de los riesgos potenciales para la población que conlleva la investigación con microorganismos; en especial en Europa, donde en varios países los Ministerios de Defensa han encargado proyectos de investigación de ingeniería genética a laboratorios y equipos investigadores pertenecientes a las Universidades. Aunque en los laboratorios en donde se realiza manipulación genética de microorganismos, las medidas de seguridad se rigen por las directrices de Asilomar que son mucho más estrictas que las de los laboratorios convencionales (el contar con circuitos de reciclado de agua y aire propios y de compuertas de descontaminación en sus comunicaciones en el exterior), en los últimos años la mayoría de los laboratorios, tanto privados como estatales, en donde se practica la ingeniería genética han empezado a apartarse de estas severas reglas. En la actualidad se llevan a cabo en empresas multinacionales numerosos experimentos de manipulación genética en laboratorios semiconvencionales. En cuanto a los riesgos del transporte o de un sabotaje mencionaremos brevemente que en septiembre de 1981 desaparecieron de Fuerte Detrick 2,3 litros del virus Chikungunya, cantidad suficiente para infectar a toda la humanidad con fiebres tropicales. Hasta hoy el Pentágono no ha podido averiguar dónde fue a parar tan peligrosa arma. ARMAS QUIMICAS Y BIOLOGICAS PARTE 3 http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/1306083/Armas-quimicas-y-biologicas---Parte-3.html
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