“UN PAÑUELO MADE IN K"
Madres, abuelas; personajes infalibles en toda memoria. Constituyen el único resguardo no material que el hombre todavía no ha destruido; será por la sangre, por el recuerdo, por la indiscutible soledad de la vida. Esa lucha donde el sueño y la utopía son elementos que no pueden faltar, para no morir olvidado. Estas son ilusiones, fantasías; a las que ninguna teoría por mas indiscutible que sea, nunca podrá contemplar; ya que son producto de los anhelos y deseos subjetivos del hombre, ese sujeto que vaga en la existencia porque no la vive.
Ideas tales como “los dos demonios”, que subyugan en las interminables criticas, discusiones y ambivalentes transformaciones; ello podrá deberse a la falta de rigor racional del hombre, la mística individualidad que nos caracteriza o por la politización de la gente. Nunca contemplaron soluciones a la desdicha, al error; que parecen incorregibles.
Sueños, fueron los que sucumbieron en muerte inocente; por apagar fuego con más fuego siguiendo la idea del enemigo, y vaya a saber de que forma, dentro de todas. Guerrilleros, sindicalistas, peronistas, antiperonistas, de izquierda o derecha; todos eran personas con ideales, creencias; por mas diferentes que parezcan, entre todos algo añoraban, libertad.
Dentro del campo histórico y político, sangriento y nostálgico argentino; “dos demonios”, si hubo. El problema se funda en compararlos como iguales, cosa que no son, en este caso. Cada uno cumplió con sus estrategias, con sus recursos, con sus funciones; que perseguía objetivos. El considerarlos menor o mayor culpable es también incoherente, lo que debe recriminarse es la responsabilidad, que es donde se funda la diferencia.
Camas tendidas con la perfección que solo una madre puede lograr, nunca más fueron arrugadas, ensuciadas y sobre todo acompañadas en las noches por sus infames dueños. Angustia brotó entre la lucha de demonios, por la injustificada lucha subversiva de los castrenses, que libertad buscaban para gobernar dentro de sus cánones autoritarios.
Muchos murieron dentro del atroz diciplinamiento terrorista de la tortura, otros aun en día vagan vivos en la esperanza fraternal de una lista de desaparecidos, y otros existen siendo nada, algo que no son, falacias echas carne, que llevan el nombre de un demonio, pero en esencia son dos.
Ira, trajo la angustia. Que llevo a madres y abuelas, al no encontrar las respuestas y soluciones que la política de espalda atareaba. Todo, en su semejante dolor; conjugo en la formación de la mas reconocida e inmensurable organización de defensa de los derechos humanos. Ahora, Madres y Abuelas, levarían las honorables e indiscutible insignias que son la mayúscula y la Plaza de Mayo como resguardo y amparo que el estado nunca les supo dar. Durante 30 años les juraron a los jueves jamás fallar su presencia y protesta, pidiendo por las consecuencias de la inexorable idea de demonios.
“Libros de revolución fueron perdiendo el pigmento con la vuelta de la democracia”; según recuerda mi abuela. Todo parecía acabar con la llegada de la libertad, pero tantos problemas nos trajeron; que ya entre mis sueños ha perdido un lugar. Pareciera dormir a la gente ante la cándida imagen de poder correr para donde uno quiere, pero madres y abuelas fueron ejemplo de la casa sin puertas y ventanas que es nuestra democracia.
Hoy, la lucha heroica e intachable de esas madres; se ha perdido. Los sueños se transformaron en olvido, las camas en objetos de valor, la angustia y dolor en algo que dentro de la sucia política se llama estética.
“Si hablas de la piratería que hicieron con los derechos humanos, te dicen que estás con los genocidas -se queja el filósofo Tomás Abraham-. Que decepción, significo para mis concepciones y valores, la transformación de los derechos humanos en una simple empresa. Donde el poder apago los sentimientos de dolor, donde los hijos se transformaron en simple papel moneda. Pero mucho peor es la apropiación o ya que esta de moda, la estatización de la única organización independiente que todavía quedaba dentro de tanto corrupción. Más me sorprendió e inspiro la furia, al ver justificar y aplaudir a aquellos contra los que tanto han luchado, no solo ellas, sino también sus lazos por los cuales han de surgir. Entregar el único símbolo limpio que aun nos quedaba, que no es la mística bandera celeste y blanca, sino el humilde pañuelo blanco que guarda el recuerdo seco ya, de las olvidadas lagrimas de dolor; termino de significar lo que para mi fue; una venta de capitales.
Tulio Halperin Donghi, en más grande historiador argentino, se expreso de la siguiente manera, cuando le preguntaron que opina de la política de derechos humanos de los kirchner: “Lo que temo respecto de la política de derechos humanos en este gobierno es que se transforme en una coartada para todo”. Ha ello quise hacer referencia anteriormente, una venta de capitales; que esconde un coacción y a su vez una solución maldecida por la ruta de la medida. Seguramente dentro de la obviedad, la estética y la buena imagen es algo totalmente necesario para perdurar y mandar, algo que la política vacía, soberbia y autoritaria de los kirchner no correlaciona, pero indefectiblemente invisible a la ignorancia ya conspirada.” Hay una apropiación política de los derechos humanos para legitimar una construcción de poder”, según mi teoría una compra de los capitales simbólicos que representaba a las Madres y Abuelas, por la condena tan esperada, pero no en dicha forma (por la ruta de la medida), de aquellos demonios tan aberrantes e indefendibles como fueron los represores.
Pobres e indefensas mujeres, ahora ellas como sus queridos hijos y nietos, son denominadas bajo la bandera de demonios, por que como dice Halperin Donghi: “la lamentable teoría de los dos demonios…es una teoría de la inocencia de los otros”.
"ALGÚN DÍA SUS PAÑUELOS BLANCOS SUDARAN HIPOCRECIA TURQUESA POR HABER TRAICIONADO EL JUEVES" e.v