Colombia, Comienzos de los años ochenta.
La region colombiana del Magdalena Medio, desde siempre una de las regiones mas ricas del país, se veía invadida por grupos alzados en armas que buscaban los recursos para su lucha, cada vez mas penosa, con el por-siempre-lacayo-estadounidense gobierno colombiano (haciendo referencia al servilismo prestado al vecino del Norte debido a los gruesos dineros provenientes de este país para financiar el exterminio de fuerzas de izquierda). Las llamadas guerrillas, a saber el ELN (Ejercito de Liberacion Nacional) y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), atacaban por ese entonces a todo ganadero, empresario, terrateniente, propietario, etc. que se encontrara en la región [1]. Desde un punto de vista izquierdista (de verdadera izquierda y no solo izquierda de vitrina) este comportamiento no pudiera ser objetable; se podria comparar (a muy grandes razgos, sin embargo) a aquella historia de Robin Hood.
Lo lamentable de esta historia fueron las repercusiones que tuvieron estos sucesos cada vez mas frecuentes y despreocupados para la Colombia ajena al conflicto que se vivia.
Como era de esperarse (no se entiende como ni el ELN ni las FARC no lo previeron) los "atacados" reaccionaron creando, junto con algunos efectivos del aparato militar de la época, lo que por segunda ocasión en la historia Colombiana fue llamado como "grupos paramilitares". Quizas siendo estos los abuelos, pues no se le puede negar la paternidad al actual presidente de La Colombia, de las "extintas" (mucho se puede decir para demostrar la no-extinción de las mismas) AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), se concentraron primordialmente en la destrucción sistemática de estos grupos armados (guerrilla) y con el tiempo buscaron la desarticulación total de cualquier grupo socialista que pudiera germinar en el país.
Comenzaba así, con estos mal llamados paramilitares el Sangriento Exterminio De La Oposición en Colombia. Años antes de levantarse la Unión Patriótica - UP, tal vez el mas aguerrido (y con seguridad el mas explosivo) grupo de izquierda en Colombia, ya sus verdugos preparaban las armas avasallantes.
Colombia. Ultimos años... Alvaro Uribe como mandatario del país.
En una sociedad comparable, conservando las proporciones, al régimen de la Alemania Nazi en el sentido de obediencia ciega al Regente y control total del poder por parte del mismo (entiendase A.Hitler para los europeos y A.Uribe para los latinoamericanos), intentan esta vez levantar su voz un grupo de cortadores de caña de azucar de la región del Valle del Cauca. Piden ellos y ellas aumentos a sus precarios salarios, condiciones de trabajo dignas (no mas dignas, sino dignas), término de las llamadas "Cooperativas de Trabajo Asociado" que explotan y denigran a los obreros. Siendo las anteriores condiciones mínimas de trabajo que el mismo Gobierno debería garantizar (constitucionalmente), se pensaria que la resolución del conflicto es inmediata. El Gobierno deberia mediar entre cortadores y compañias para asegurar una resolución "amigable". Sin embargo, el gobierno actual, en cabeza del presidente Uribe, ha optado por señalar a los cortadores como influenciados por las FARC [2], dandole así una estocada maestra a la justificada revuelta al desvirtuarla y caracterizarla ante la incauta sociedad como una protesta "terrorista" (recordemos la ecuación uribista FARC = Terrorismo).
Este aparte de la actual realidad colombiana solo pone de relieve la asombrosa vulnerabilidad que tiene ante el gobierno y cualquier gran compañia (aún mas si es esta multinacional, por extraño que parezca) cualquier grupo opositor. Hace un poco mas de un par de decadas empezó la justificación de masacres y censuras a la oposición, hoy ya es un fenómeno cotidiano.
Javier Orozco, sindicalista de la CUT (Central Unitaria de Trabajadores, de Colombia) refugiado en España, denunció que más de 560 sindicalistas han sido asesinados bajo el mandato del presidente Álvaro Uribe. Dicho así, de golpe, la cifra no impacta, es una estadística mas. Pero si se considera por separado cada uno de estos casos se encuentran miles de colombianos golpeados una y otra vez por el escondido terrorismo de estado en Colombia. Por ejemplo, Guillermo Rivera Fúquene, a quien las cámaras de vigilancia del instituto de donde salia registraron mientras se despedia de su hija a la vez que dos patrullas de la policia nacional entraban en la escena. Meses mas tarde, el cuerpo torturado y ya sin vida del sindicalista fue devuelto a sus familiares y amigos sin posibilidad alguna de esclarecimiento de su muerte [3]. O Alexander Blanco Rodríguez, dirigente sindical y miembro activo de las organizaciones sociales del municipio de Cantagallo (Bolivar), asesinado "a quemaropa" delante de sus compañeros el martes 26 de Agosto [4].
Son mas de quinientas personas asesinadas, muchas mas desaparecidas por levantar voces de oposición en el país. Son mas de quinientos testimonios de la impunidad y del desarrollo de las técnicas terroristas de un Estado que hace mucho (por lo menos 6 años) dejo de velar por el bienestar de la población.
Referencias citadas:
[1] Armas y Urnas. Historia de un genocidio politico. Steven Dudley, 2008
[2] http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/alba/38515
[3] http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/rivera.html
[4] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=71984