UNIVERSIDAD
0. MANTENTE EN PIE - CONSIDERACIONES PREVIAS
Por María Gutiérrez Pechemiel
Por María Gutiérrez Pechemiel
Está de moda, no tiene muchos números, no hay que leer mucho…
Un poco por intuición y un poco a conciencia, empezamos a estudiar “algo” (una carrera) y llegamos a la UBA porque es reconocida y, sí, también porque es gratis. Pero más allá de las motivaciones personales, la universidad tuvo desde sus inicios, como es lógico, una función social y una razón de ser. No se creó por capricho de algún espíritu culto o un apasionado de la enseñanza. A alguien o “alguienes” les interesó en su momento que la universidad se fundara y que a lo largo de las décadas se siguiera manteniendo. Los intereses han sido variados, cambian, se renuevan, pero existen y hacen existir a la Universidad. Están conformados por los intereses de la sociedad, de los profesores, de los dirigentes, de un país, de los estudiantes y de los nuestros propios.
Parece que fue ayer
Nuestra universidad se creó en 1821 y fue pensada como una “instancia educativa suprema del territorio de la naciente Argentina”, bajo la inspiración de Bernardino Rivadavia, para dirigentes y conciencias al servicio del proyecto de país de carácter capitalista y centralista, agroexportador y de fuerte concentración político económica en Buenos Aires.
Un dato: Aunque su fin fue la consolidación de un modelo de país, nunca fue nombrada Universidad Nacional.
Recién en 1885, se le dio a la Universidad formato legal, con la sanción de la Ley Avellaneda, con la cual se estableció que el Poder Ejecutivo Nacional tenía la función de elaborar los estatutos, determinar la cobertura de las cátedras y la destitución de profesores. En ese entonces había una fuerte vinculación entre la universidad y el gobierno, funcionarios políticos y legisladores eran a su vez profesores universitarios y formaban a los alumnos como sus asistentes herederos de sus cargos.
En 1916 asume Hipólito Yrigoyen y con él termina el dominio de los sectores oligárquicos en el poder. Sin embargo en las universidades no sucedió lo mismo y esto generó una sucesión de conflictos que terminó con una huelga general convocada por los estudiantes, y luego la reforma universitaria en 1918, en la cual, entre otras cosas, se reclamó por la autonomía universitaria, se cuestionó a la universidad como fábrica de exámenes y títulos profesionales y se remarcó la centralidad de los estudiantes como destinatarios y protagonistas de la universidad. Veremos qué pasa después.
Universidad Ping pong
Al igual que en todos los gobiernos que le sucedieron, en 1945 cuando Perón asume el poder, interviene las facultades y promueve a profesores opositores, limitando fuertemente la autonomía universitaria. Siguiendo sus ideas de justicia social y soberanía nacional, en 1949 se estableció el ingreso libre y gratuito a la universidad, posibilitando así el acceso a sectores sociales que hasta ese momento eran marginados de la educación. Sin embargo la mayor innovación institucional fue la creación de la Universidad Obrera Nacional (hoy Universidad Tecnológica Nacional), creada en 1948 por ley 13.329, destinada a formar un nuevo tipo de profesionales con el título de Ingeniero de fábrica.
Nuevamente intervenidas las facultades, con el golpe militar de 1955 fueron declarados cesantes gran parte de los profesores y se integró a aquellos que apoyaron la destitución de Perón. Se derogaron las leyes Nº 13.031 y Nº 14.297 sancionadas durante el gobierno de Perón y se reestableció la ley Avellaneda de 1885.
Un dato: En 1959 con la aprobación de la ley Nº 14.557 se posibilita la creación de universidades privadas.
Y seguimos…
Tras el golpe militar de Onganía, en 1966, fueron intervenidas todas las universidades nacionales, y se protagonizó lo que se conoce como “la noche de los bastones largos”, ese día un grupo de jóvenes y profesores de la Universidad de Buenos Aires fue brutalmente agredido por las fuerzas policiales y militares. En
1967 el gobierno militar dictó un decreto-ley Nº 17.245 con el que quedaron eliminadas todas las cláusulas vinculadas a la propuesta de la Reforma Universitaria. Muchos profesores renunciaron y muchos fueron cesanteados, esto significó varias movilizaciones, especialmente en Córdoba, lo que desembocó en la importante explosión política y social, el Cordobazo en 1969.
Un dato: Entre los años 1971 y 1973 se crean 12 universidades nacionales. ¿Acceso a la educación o descentralización del poder universitario?
En mayo del `73 el peronismo vuelve al poder y son designados como rectores, intelectuales y profesores vinculados con la Juventud Peronista. Se formularon planteamientos político-universitarios relacionados con las concepciones de reconstrucción y liberación nacional, y fueron dejados cesantes los profesores vinculados con el gobierno militar anterior.
Con la dictadura militar de 1976, también se intervinieron las universidades, y se cesantearon decenas de miles de docentes y estudiantes universitarios, muchos muertos, encarcelados o exiliados. En 1980 se dictó la ley de facto Nº 22.207 mediante la cual se establecía entre otras cosas, prohibiciones que se referían a las actividades políticas en el ámbito de la universidad y se señalaba que ésta estaba destinada al cumplimiento de los objetivos y propósitos del Proceso de Reorganización Nacional.
¿Llegó o no llegó?
En diciembre de 1983 asume Raúl Alfonsín y se inicia un proceso de recuperación de la democracia, lo que se reflejó en las universidades nacionales. A los pocos días de su asunción, el presidente dictó un decreto, el Nº 154/83, por medio del cual se restableció la aplicación de los estatutos universitarios vigentes en julio de 1966, y permitió la participación de los centros de estudiantes en los consejos superiores. Se derogó la ley de facto Nº 22.207 y se aseguró la reincorporación de los docentes cesanteados u obligados a renunciar durante la dictadura militar.
El Estado tuvo una fuerte incidencia en la definición de las políticas universitarias, tanto durante las dictaduras como durante los gobiernos democráticos, sin embargo hasta la sanción de la Ley de Educación Superior en 1995, el gobierno nacional no desarrolló políticas definidas de educación superior.
Dato: En este período se autoriza la creación de 23 universidades privadas.
Y hoy en qué andamos…
En 1998 la Organización Mundial de Comercio (OMC) definió a la educación (especialmente a la enseñanza superior) como uno de los 12 servicios públicos que pasaban a considerarse bienes mercantiles transables. Esto significa que la educación deja de ser un derecho para ser una adquisición privada, lo que implica la producción de conocimiento y mano de obra especializada a partir de los criterios del mercado.
Se intervienen facultades, se cesantean profesores, se sancionan leyes, derogan decretos, los estudiantes se movilizan, actúan los gobiernos, se mete el mercado… Mientras tanto, los que estamos en el día a día, seguimos; una materia menos, no aparecemos en actas, habrá que recursarla, faltan 2 años más… Y una masa de docentes ad honorem la sostienen (9 mil en la facultad de medicina, 20% de los profesores de la facultad de ciencias sociales).
En definitiva “somos” la universidad quienes cada día recorremos los pasillos, vamos a las clases, nos sofocamos en aulas sin ventanas, escribimos en el piso, agradecemos el regalito inesperado de alguna paloma entrometida y compartimos unos mates… A veces con entusiasmo y otras muchas con obstáculos, nos guste o no, formamos parte de una institución que hace historia.
1. INTRODUCCIÓN
Como consecuencia de las grandes transformaciones regionales en la realidad latinoamericana, asociados a fenómenos de naturaleza política, social, educativa y económica, entre otros, que han propiciado situaciones de inestabilidad y cambios de rumbos motivados por los nuevos paradigmas; se plantea la necesidad de reenfocar el rol social universitario como mecanismo inductor de mejora no sólo de la calidad de vida de la comunidad en la cual se encuentra inserta, sino también de la calidad de las instituciones involucradas en la organización, desarrollo y proyección de la vida política y social regional.
Este proceso de cambio, trae aparejado una serie de problemáticas actuales, que pueden sintetizarse en los siguientes términos:
• Creciente brecha social a partir de la desigualdad en la distribución del ingreso, la riqueza y el capital educativo entre los diferentes estratos.
• Crisis de participación, representación y responsabilidad política por la realización
de los derechos sociales.
• Marcado retroceso de sentido, de valores y de aquellos aspectos ético-morales que hacen al desarrollo del capital social.
• Presencia de una "crecimiento invertido" que muestra las contradicciones latentes y manifiestas que trae aparejado un proceso de crecimiento económico, que a su vez acentúa el atraso de la estructura de la producción y la distribución de los beneficios asociados.
2. ANTECEDENTES: SED DE ÉTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL
Reivindicación de derechos humanos, sociedad civil organizada, vigilancia ciudadana, transparencia y lucha contra la corrupción, promoción de una economía con rostro humano, exigencia de estándares de calidad para las empresas, lucha contra la pobreza, protección del medio ambiente, democratización de la vida pública, logro de acuerdos internacionales para promover un desarrollo global sostenible y equitativo…
El mundo actual tiene cada vez más “sed de ética” ( Bernardo Kliksberg)
Aquí pueden plantearse algunas de las tantas paradojas éticas de América Latina
Responsabilidad Organizacional
La idea básica es que, no obstante la libertad de acción e iniciativa que debe caracterizar a las organizaciones en nuestro mundo democrático y de libre mercado, no podemos contentarnos con sólo defender nuestros intereses corporativos propios dentro del marco legal vigente, abandonando a su suerte las consecuencias secundarias, los impactos que generan nuestras acciones en el entorno social y ambiental: la Ética de la Responsabilidad por los efectos (cercanos como lejanos) que nuestra presencia en el mundo genera, nos exige preocuparnos por el mundo presente y futuro, ser actores partícipes de la solución de los más agudos problemas de nuestra sociedad
La Responsabilidad Social es a la vez una exigencia ética y una estrategia racional de desarrollo para la inteligencia organizacional, que pide a las organizaciones responder por sus acciones y consecuencias en el mundo y responder a los diversos grupos interesados o afectados por dichas acciones y consecuencias.
3. DE LA RSE A LA RSU: GESTIÓN SOCIALMENTE RESPONSABLE DE IMPACTOS
Era obvio que las Universidades no podían quedarse alejadas de la reflexión sobre Responsabilidad Social, aunque es una concepción totalmente diferente a la de RSE, ya que les toca formar futuros profesionales que trabajaran en las organizaciones, sino que además deben formar futuros ciudadanos que tendrán que promover democráticamente los derechos humanos, civiles de justicia, a futuros funcionarios, etc. Es por eso que hoy en día, cada vez más Universidades quieren promover y practicar la Responsabilidad Social Universitaria (RSU)
Pero debemos reflexionar cuidadosamente qué significa la Responsabilidad Social Universitaria y sobretodo qué cambios implica en el modo habitual de considerar a la “participación y proyección social” desde la Universidad. Y aquí la comparación con la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puede ser muy útil:
En realidad, la Responsabilidad Social es un modo de gestión integral de la empresa, que podemos caracterizar como Gestión de Impactos (humanos, sociales y ambientales), que la actividad de la organización genera, en un esfuerzo constante por abarcar y satisfacer los intereses de todos los afectados potenciales.
Definiendo cuáles son los impactos de la organización universitaria:
Los dos principales propósitos de la Universidad son ante todo (1) la formación humana y profesional (propósito académico) y (2) la construcción de nuevos conocimientos (propósito de investigación), sabiendo que estos dos fines se relacionan estrechamente: es a partir de las investigaciones de sus profesores que la Universidad construye los contenidos académicos que se transmiten a los estudiantes para su formación. Notemos que la Universidad no está naturalmente destinada a jugar un papel de ONG de Desarrollo, ni de substituto del Estado en el alivio de la pobreza, por lo que su “Responsabilidad Social” no puede ser confundida con la de dotarse de una oficina de ayuda social.
Los impactos se pueden dividir en cuatro:
1) Impactos de funcionamiento organizacional: Como cualquier organización laboral, la Universidad genera impactos en la vida de su personal administrativo, docente y estudiantil (que su política de Bienestar social debe de gestionar) y también contaminación en su medioambiente (desechos, deforestación, polución atmosférica por transporte vehicular, etc.). La Universidad deja “huellas” en las personas que viven en ella y tiene también su “huella ecológica”.
2) Impactos educativos: La Universidad tiene por supuesto un impacto directo sobre la formación de los jóvenes y profesionales, su manera de entender e interpretar el mundo, comportarse en él y valorar ciertas cosas en su vida… Influye asimismo sobre la deontología profesional, orienta (de modo consciente o no) la definición de la ética profesional de cada disciplina y su rol social.
3) Impactos cognitivos y epistemológicos: La Universidad orienta la producción del saber y las tecnologías, influye en la definición de lo que se llama socialmente “Verdad, Ciencia, Racionalidad, Legitimidad, Utilidad, Enseñanza, etc.” Incentiva (o no) la fragmentación y separación de los saberes al participar en la delimitación de los ámbitos de cada especialidad. Articula la relación entre tecnociencia y sociedad, posibilitando (o no) el control social de la ciencia. Genera actitudes como el elitismo científico, la “expertocracia” o al contrario promueve la democratización de la ciencia. Influye finalmente sobre la definición y selección de los problemas de la agenda científica.
4) Impactos sociales: La Universidad tiene un impacto sobre la sociedad y su desarrollo económico, social y político. No sólo tiene un impacto directo sobre el futuro del mundo en cuanto forma a sus profesionales y líderes, sino que ella es también un referente y un actor social, que puede promover (o no) el progreso, que puede crear (o no) Capital Social, vincular (o no) la educación de los estudiantes con la realidad social exterior, hacer accesible (o no) el conocimiento a todos, etc. Así el entorno social de la Universidad se hace una cierta idea de su papel y su capacidad (o no) de ser un interlocutor válido en la solución de sus problemas.
Estos 4 impactos definen 4 ejes de gestión socialmente responsable de la
Universidad:
1. La gestión socialmente responsable de la organización misma, del clima laboral, la gestión de recursos humanos, los procesos democráticos internos y el cuidado del medio ambiente.
2. La gestión socialmente responsable de la formación académica y la pedagogía, tanto en sus temáticas, organización curricular como metodologías didácticas.
3. La gestión socialmente responsable de la producción y difusión del saber, la Investigación, y los modelos epistemológicos promovidos desde el aula.
4. La gestión socialmente responsable de la participación social
en el Desarrollo Humano Sostenible de la comunidad.
4. DE LA MERA PROYECCIÓN SOCIAL VOLUNTARIA HACIA LA RSU: LOS
DESAFÍOS DE LA GESTIÓN UNIVERSITARIA SOCIALMENTE RESPONSABLE.
DESAFÍOS DE LA GESTIÓN UNIVERSITARIA SOCIALMENTE RESPONSABLE.
El nuevo enfoque dista mucho del modelo clásico de la Proyección Social Voluntaria que sólo abarcaba al cuarto rubro de impactos (el impacto social). Este desplazamiento de la atención desde el exterior de la Universidad (hacer proyectos sociales hacia afuera) hacia la gestión integral de la organización académica es la clave para comprender de modo maduro lo que puede (y debería) significar la Responsabilidad Social Universitaria, más allá de cambios cosméticos de nombre para seguir haciendo lo mismo de siempre.
Entendemos a la Universidad como una estructura basada en cuatro funciones básicas que son: la Administración (Gestión institucional), la Formación académica (Docencia, Carreras y Pedagogía), la Investigación (Producción de conocimientos) y
la Participación social (Extensión, Proyección, Asociación, Difusión).
Podemos presentar el camino que va desde la Proyección Social Voluntaria hasta la
Responsabilidad Social Universitaria gracias al siguiente cuadro de oposición:
5. DESAFIOS
6. RESPONSABILIDAD SOCIAL UNIVERSITARIA EN ARGENTINA
La Argentina y en especial la Región del Noroeste (NOA) no se haya exenta de la distribución desigual del capital educativo. Este elemento repercute de una manera significativa en la distribución del ingreso porque genera condiciones futuras para el desigual acceso al mercado laboral y las escalas remunerativas asociados a cada categoría (en gran parte de los países latinoamericanos el ingreso laboral, principal componente de la distribución del ingreso, depende del perfil ocupacional, que está predeterminado en un 80% o más según el hogar de origen del trabajador).
Todo lo cual configura desde el ámbito universitario, la necesidad de buscar, desarrollar y difundir nuevas prácticas en sintonía con estos nuevos escenarios sociales. El enfoque no parte de centralizar la problemática en un aspecto estrictamente técnico, económico o político; ya que la situación abarca en su dimensión un problema ético de mayor profundidad y es aquí donde la Universidad debe ofrecer sus respuestas para favorecer mecanismos de integración y movilidad social ascendente.
El análisis del rol universitario en el marco de la sociedad per se no debe omitir las implicaciones éticas de los diferentes cursos de acción posibles, ya que de primar la racionalidad técnica y científica por sobre la ética, pueden derivarse resultados altamente regresivos para la comunidad en su conjunto, puesto que la falta de equidad en una esfera puede generar pérdida de eficiencia y desigualdades en otras.
Uno de los mayores desafíos de la Universidad actual, transita no por influir solamente en los acontecimientos sociales, sino en construir procesos sociales con identidad regional sostenibles que aseguren un verdadero empoderamiento desde la base.
Para ello se debe entender cómo la Universidad redefine su responsabilidad para establecer un equilibrio entre las necesidades reales y el lograr incidir en la transformación de la comunidad, acabando con la organización separada del saber en especialidades y, al contrario, instituir el pensamiento holístico, complejo, transdisciplinario y práctico para formar una comunidad de aprendizaje asociativo con calidad y pertinencia.
Si establecemos, que la condición de base para un desarrollo social sostenible universitario, depende del grado en que los individuos puedan llevar a cabo la construcción de un verdadero sentido de comunidad que preserve no solamente la libertad sino que induzca a incrementar los estamentos de Responsabilidad Universitaria como forma de proyección social; nos introducimos en el campo en el que la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), no ha permanecido ajena y ha sabido dar respuesta a estos desafíos del Siglo XXI, desarrollando actividades enfocadas por y hacia la comunidad; pero no con una visón unilateral sino propendiendo a formar una comunidad de aprendizaje con beneficios amplios y recíprocos.
Así germinó la idea de producir un salto intelectual, capaz de construir sinergia mediante procesos de aprendizaje diferentes, por medio de la reflexión crítica que permitiese generar condiciones institucionales y académicas, congruentes con el rol socialmente responsable de la Universidad.
En este sentido, se comenzó a trabajar en un ámbito proyectivo incorporado y formando al potencial humano bajo un criterio prosocial, constructor de un comportamiento altruista. Así la participación activa, se traduce en un trabajo integrado que partiendo del estudio de necesidades regionales y en articulación transversal trabaja en principios de educación formal y no formal para validar el peso estratégico del capital humano para cualquier proceso de desarrollo.
Bajos estos parámetros, se trabaja en la integración, cooperación y extensión comunitaria a través, entre otros mecanismos, de las Diplomaturas en Organizaciones No Gubernamentales, en Recursos Humanos y en Formulación de Proyectos Sociales; para la formación y solidificación de liderazgo asociativo. Este proceso endógeno trabaja sobre la motivación del individuo, el respeto por la significación del trabajo realizado y el compromiso traducido en acción. Estas mismas actividades, se extendieron a la Región del Noreste Argentino (NEA) por convenios de la UNLaR con organismos de dicha región, a efectos de propender no sólo a la integración regional sino trabajar asociativamente con principios y valores pertenecientes tanto al plano personal como al plano social (bien común y equidad social).
Dado que el fortalecimiento de la identidad y de la pertenencia, suponen el reconocimiento de los aportes constructivistas que cada actor puede realizar a la propia comunidad, la Universidad trabaja sobre el concepto de sostenibilidad ciudadana que implica una participación multidimensional desplegada en un abanico que incluye trabajos de campo, intervinculación comunitaria, convenios con organismos públicos de la esfera social, encuentros abiertos, jornadas y otras actividades.
Esta iniciativa de trabajo aunado entre directivos, docentes, no docentes, alumnos, graduados, organismos públicos, empresas y comunidad, se orienta y apoya en los Niveles de Responsabilidad Social de las Universidades, fijados por la Red Universitaria de Ética y Desarrollo Social:
• Manejo transparente y eficiente de los recursos disponibles.
• Formación de los estudiantes como personas reflexivas capaces de ver las consecuencias de su sentir, pensar y hacer en el medio en que viven.
• Aporte reflexivo, propositivo y práctico de la Universidad a la sociedad. Para lograr estos objetivos fue menester:
• Entender cómo la Universidad debe redefinir su rol social y comprometido.
Establecer un equilibrio entre las necesidades reales de la vida personal/profesional para incidir en la transformación de la sociedad y las organizaciones que la componen.
• Resolver la ambigüedad y ambivalencia de valores entre la universidad y su entorno.
• Acabar con la organización separada del saber en especialidades y, al contrario, instituir el pensamiento holístico, complejo, trandisciplinario y práctico para formar profesionales con responsabilidad y compromiso social.
La idea subyacente en el desarrollo de las Diplomaturas citadas, es permitir que los contenidos y marcos académicos, incluyan formación y reflexión que impulsen a la transformación de situaciones; así como tender a la aplicación de los conocimientos de una manera activa y positiva en programas y acciones de interés comunitario.
A partir de la a combinación de prácticas de campo, con seguimiento tutorial
especializado y personalizado, se ha logrado:
• Incorporar la solidaridad como experiencia de aprendizaje y formación profesional.
• Trabajar en forma paulatina para tender a la integración del concepto de Responsabilidad Social a los documentos estratégicos de las distintas organizaciones de la comunidad riojana y chaqueña como parte de su visión, misión y principios.
• Aumentar la conciencia ética y social, incentivando conductas éticas y responsables dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Las actividades desarrolladas a nivel de gestión, docencia, investigación aplicada y extensión comunitaria (proyección social), se materializaron en base a:
• Desarrollo de una óptica innovadora para visualizar los problemas emergentes y potenciales regionales, no solamente con un sesgo académico sino utilitario y práctico.
• Facilitamiento de la apertura hacia la comunidad para lograr una alternancia entre la lógica y las necesidades de bien común.
• Generación de incentivos permanentes para el logro de acciones persistentes basadas en el logro, crecimiento y proyección de metas plurianuales concordantes con las estrategias universitarias.
• Manejo de prácticas pedagógicas de Educación No Formal coadyuvantes al proceso de apertura e integración de la universidad hacia la comunidad.
La creación y el apoyo de sinergia al fomento de estructuras solidarias y participativas, constituye una de las estrategias de acción principales llevadas a cabo por la UNLaR; que en forma coordinada con los múltiples actores involucrados, se ha proyectado a la comunidad de una sólida manera, mediante la formulación y ejecución de actividades conjuntas y de su seguimiento mediante la bibliografía.
FUENTE ( Y BIBLIOGRAFIA PARA AMPLIAR):
COHEN, Daniel: “Responsabilidad Social: Desafíos de la Universidad. Revista DirCom, Nº 65,
2006. Buenos Aires. Noviembre de 2006. En página Web:
ETKIN, Jorge: "La doble moral: el vacío ético en las organizaciones duales", en Enoikos, Ed.
Facultad de Ciencias Económicas, Univ. de Buenos Aires, 1998.
GUTIERREZ PECHEMIEL, María en página Web:
KLIKSBERG, Bernardo. “Más ética más desarrollo”. Temas Grupo Editorial, 3º Edición.
Buenos Aires. 2004.
KLIKSBERG, Bernardo: "La Responsabilidad Social Universitaria", programa PNUD, Buenos
Aires 2005.
VALLEAYS, François en página Web:
VALLEAYS, François en página Web:
SALUDOS
ESPERO QUE ALGUNO LE INTERESE
AVE1990
