Si tu corazón se sumerge en el pesimismo, no esperes nada mejor de la vida. Si te la pasas diciendo que las cosas van a ir mal, lo único seguro es que tu vida será el cumplimiento de tu “profecía”. Las cosas, con seguridad, van a ir mal.
Si, por el contrario, tu corazón se llena de optimismo, fruto de la comunión con Jesús, tu vida será un “banquete continuo”, afirma Salomón. Levanta los ojos y mira a lo lejos, bien lejos. Aprende a vivir por la fe. ¡La fe es permitir que tu corazón vuele más allá de lo que tus ojos ven!
Era una noche negra cuando Pablo y Silas fueron encarcelados por causa de su cristianismo. Estaban presos en Filipos. Las espaldas desnudas de ambos sangraban por causas de los latigazos que habían recibido al defender sus convicciones. Como cualquier ser humano normal, tenían todos los motivos del mundo para lamentarse y sentirse derrotados, pero no se dejaron hundir en la mediocridad de los lamentos y las quejas. ¿Qué hicieron? Cantaron en medio le oscuridad, y la actitud victoriosa de su corazón les proveyó un banquete: Los muros de la cárcel cayeron, las cadenas se rompieron y ambos se volvieron libres.
En realidad, nunca estuvieron presos. Los hombres y las circunstancias pueden prender tu cuerpo. Pero no tu alma. Mientras tus ojos estén fijos en Jesús, tú podrás cantar en medio de la oscuridad y el dolor. Tu espíritu estará siempre libre.
Haz de este día un día especial de alabanza. Alaba por la vida. Reconoce la grandeza de Dios, ten un corazón alegre y agradecido, y haz todo lo que venga a tu mano para hacer, de un modo diferente. El secreto del éxito es hacer las cosas simples de la vida con alegría y de manera extraordinaria.