El árbol genealógico de cada especie es un auténtico rompecabezas y los vacíos no pueden llenarse con meras conjeturas.En este sentido, el reciente trabajo publicado publicado en PLOS One por los paleontólogos argentinos Diego Pol, Alberto Garrido e Ignacio Cerda, es una piedra roseta en la historia de los saurópodos, los herbívoros monumentales que deambularon sobre la tierra.
A los sauropodoformos primitivos se los conoce como prosaurópodos. Eran bípedos, también herbívoros, de craneo bajo y alargado, y desarrollaron dientes de márgenes aserrados. Podían medir entre 2 y 9 metros, y tenian el cuello largo pero no tanto como su descendencia.
Habitaron todo el planeta, incluso la Antártida, entre el Triásico superior (220 millones de años) y el Jurásico inferior (180 millones de años). En 2005 partió una misión del Conicet a la sierra de Taquetrén, en el centro norte de la provincia del Chubut, dentro del marco de un proyecto para la exploración de rocas jurásicas. La mision rescató un registro fósil en la formación Las Leoneras y lo denominó Leonerasaurus taquetrensis. Los análisis posteriores determinaron que estos restos rellenaban una brecha evolutiva. El Leonerasaurus tiene una serie de características intermedias entre los saurópodos y los prosaurópodos.
"Era pequeño, de tres metros de largo, y poseía un cuello ligeramente alargado, como las formas primitivas. Pero encontramos que tenia cuatro vértebras sacras en la pelvis y que los dientes poseen características intermedias: los de adelante, como los de los saurópodos, en forma de cuchara y sin márgenes aserrados, y los de atrás, parecidos a los de los prosaurópodos, aserrados y planos", aclara Pol.
A los sauropodoformos primitivos se los conoce como prosaurópodos. Eran bípedos, también herbívoros, de craneo bajo y alargado, y desarrollaron dientes de márgenes aserrados. Podían medir entre 2 y 9 metros, y tenian el cuello largo pero no tanto como su descendencia.
Habitaron todo el planeta, incluso la Antártida, entre el Triásico superior (220 millones de años) y el Jurásico inferior (180 millones de años). En 2005 partió una misión del Conicet a la sierra de Taquetrén, en el centro norte de la provincia del Chubut, dentro del marco de un proyecto para la exploración de rocas jurásicas. La mision rescató un registro fósil en la formación Las Leoneras y lo denominó Leonerasaurus taquetrensis. Los análisis posteriores determinaron que estos restos rellenaban una brecha evolutiva. El Leonerasaurus tiene una serie de características intermedias entre los saurópodos y los prosaurópodos.
"Era pequeño, de tres metros de largo, y poseía un cuello ligeramente alargado, como las formas primitivas. Pero encontramos que tenia cuatro vértebras sacras en la pelvis y que los dientes poseen características intermedias: los de adelante, como los de los saurópodos, en forma de cuchara y sin márgenes aserrados, y los de atrás, parecidos a los de los prosaurópodos, aserrados y planos", aclara Pol.