Motores Diesel. Por Qué y Con Qué debemos refrigerarlo.
Debemos pensar que un motor no necesita solamente aceite para su normal funcionamiento; tan importante como éste, es el refrigerante, que permite mantener la temperatura adecuada en su operación.
Para que un motor de combustión interna pueda alcanzar los límites de trabajo previstos, tenemos que pensar en el enfriamiento y más específicamente en mantener la temperatura del mismo en las condiciones de diseño de forma constante en el tiempo.
El sistema de enfriamiento de un motor diesel debe ser capaz de remover de manera continua aproximadamente el 30% del calor generado por la combustión de su combustible sin recalentarse. Recordemos que en un motor diesel solamente entre el 35 % y el 40% de la energía producida por el combustible se transforma en potencia.
El resto de la energía generada por el combustible, vale decir, casi dos tercios, se elimina del motor a través de los gases de escape, de la radiación y por el sistema de refrigeración.
Si se presentan fallas en el sistema de refrigeración, probablemente se producirán incrementos de temperatura considerables en el interior del motor, lo que podría causar severos daños irreversibles.
Sabemos que la temperatura en el interior de la cámara de combustión puede llegar a 900/1000°C; las cabezas de las válvulas de escape pueden llegar a ponerse al rojo y, si bajo estas condiciones suspendemos el flujo de enfriamiento, en muy poco tiempo podemos llegar a fundir los metales más cercanos a la cámara de combustión.
El efecto de sobrecalentamiento en el motor genera fallas como picaduras por corrosión, cavitación, erosión, agrietamiento de culatas, agarre de aros en los pistones.
También, sobre el aceite de lubricación puede generar una aceleración en la velocidad de oxidación del aceite lubricante, provocando de esta manera una deficiente lubricación, formación de depósitos carbonosos y desgaste metálico con todas las consecuencias que esto significa.
Cualquier incremento de temperatura por encima del valor de diseño, provocará una disminución de la viscosidad de la película de lubricante sobre las paredes del cilindro, provocando el roce de metales con el consiguiente desgaste de las piezas. Este daño es de tipo irreversible, ya que si de manera inmediata mejoráramos el enfriamiento, el desgaste producido, ya no se podrá solucionar.
Hasta aquí hablamos de por qué debemos refrigerar, pero ¿con qué refrigerar?
El sistema de enfriamiento del motor se debe llenar con un refrigerante que brinde protección contra corrosión, erosión y picaduras en las camisas de cilindros, y que no se congele en temperaturas frías.
Los refrigerantes de motor diesel contienen en general una combinación de agua de buena calidad, glicol etilénico (anticongelante) y aditivos inhibidores de la corrosión.
¿Por qué No usar solamente agua?
Es importante nunca usar exclusivamente agua como refrigerante, ya que ésta es corrosiva a las temperaturas de operación del motor.
Se usa agua en la mezcla de refrigerante porque es el agente de disipación de calor más eficiente, más conocido y más accesible en todo el mundo. Sin embargo, cada fuente de agua tiene diferentes niveles de contaminantes. A la temperatura de operación de los motores diesel modernos, estos contaminantes forman ácidos o escamilla que pueden reducir la vida útil del sistema de enfriamiento.
El agua debe cumplir con los niveles establecidos en cuanto a:
contenido de cloruros.
contenido de sulfatos.
dureza total.
cantidad total de sólidos.
nivel de pH.
¿Por qué usar glicol etilénico?
El Etilén-Glicol es un líquido soluble en agua, extiende la temperatura de congelación y ebullición al diluirse con agua, reduce la dureza del agua por volumen en proporción al porcentaje de la mezcla, lubrica partes metálicas y no-metálicas.
Una mezcla de 50% de glicol etilénico, que tiene un calor específico de 0,880, y de 50% de agua, aumentará la temperatura de ebullición atmosférica de la mezcla a aproximadamente 107ºC.
Tendremos que ser muy cuidadosos que el Glicol NO entre en el aceite del motor diesel a consecuencia de sellos defectuosos, daño en las juntas, grietas en el cilindro, daño por corrosión y cavitación.
Está comprobado que la contaminación del aceite por glicol:
Incrementa sustancialmente la viscosidad del aceite, lo que perjudica la lubricación y el enfriamiento del aceite.
Se oxida y forma ácidos corrosivos, que causan una caída rápida en la alcalinidad del aceite (número básico), dando por resultado un ambiente corrosivo desprotegido y la oxidación del aceite base.
Reacciona con aditivos antidesgaste en el aceite de motor causando precipitación, formando productos de reacción y obstrucción en los filtros de aceite.
Muy poca cantidad de refrigerante con glicol en el aceite de un motor diesel produce la coagulación del hollín y generar lodos, depósitos, restricción del flujo de aceite y obstrucción del filtro.
¿Por qué usar Aditivos Inhibidores de Corrosión?
El uso de aditivos en el refrigerante reduce la corrosión, erosión y picaduras. Esto lo hacen reduciendo la cantidad de burbujas de vapor en el refrigerante y forman una película protectora en la superficie de las camisas de cilindros. La concentración de aditivos del refrigerante disminuye gradualmente durante el funcionamiento del motor, y es necesario restituirlos.
Prestémosle mucha atención al circuito de refrigeración
Los lubricantes. Costo del ciclo de vida del aceite.
Después de tomar la decisión de utilizar determinado tipo o marca de aceite, ya sean estos minerales o sintéticos y teniendo en cuenta todas las consideraciones tecnológicas, constitución química y física del aceite, condiciones de mantenimiento, etc., desde nuestro punto de vista de la conducción o mantenimiento de las máquinas, tendremos que sentarnos con los otros departamentos de la empresa y evaluar los costos de dicha decisión.
Como escribí en el post anterior, por ejemplo, a fin de obtener el valor de usar un aceite sintético de alto precio, debemos asegurarnos que estamos aprovechando el potencial desempeño mejorado de esos productos.
¿Cuál es el significado de "costo del ciclo de vida del aceite?
El costo del ciclo de vida del aceite es el costo total de uso a largo plazo entre uno y otro cambio de aceite. Muchas veces un producto de alto desempeño cuesta menos que un producto común, aún cuando el precio por litro sea mayor.
Para evaluar si éste es el caso, debemos ver el costo del ciclo de vida del producto en lugar del precio de compra, sumándole a éste los costos indirectos que influyen en un cambio de aceite, incluyendo lo siguiente:
Costo del aceite
Compra del aceite, incluyendo la generación y envío del documento de compra
Recepción y almacenamiento del aceite, incluyendo: seguimiento del envío para confirmar su recepción y re-trabajos por errores y omisiones
Recepción, aprobación y pago de la factura
Costo de mano de obra asociado con el cambio de aceite
Costo de otros materiales asociados con el cambio de aceite
Costo de monitoreo del aceite nuevo durante la vida del aceite
Costo de paro de la máquina asociada con el cambio de aceite
Costo de disposición del aceite usado
Seguramente a los costos anteriores se podrían identificar algunos más para una situación especifica y estimar con mucha exactitud el costo de ciclo de vida total de un cambio de aceite.
Éste seguramente es más alto de lo que podríamos esperar de la idea que teníamos referente al costo de compra de un litro de aceite.
Reflexiones sobre Lubricación, Aceites y Aditivos
Como cuando vamos al médico, después de un análisis de sangre, y nos encuentra algún problema de salud, pensamos solucionarlo tomando un remedio; pero el médico nos indica que tendremos que cambiar el estilo de vida. Así, Jim Fitch (Noria Corp.) reflexiona sobre Lubricación, Aceites y Aditivos.
Esos aditivos no existen
Jim Fitch
(Noria Corp.)
Me temo que les tengo malas noticias… Y no, no es sobre la economía. Es sobre lo que algunas veces llamo ‘aditivos imaginarios’. Estos son aditivos que existen en la cabeza de algunos profesionales de la lubricación, pero que no existen físicamente en el mundo real. Esos aditivos parecen dar consuelo a aquellos que está comprometidos con una lubricación negligente, pero para aquellos que pagan las cuentas por la no confiabilidad de las maquinarias, es un tormento.
Por muy buenos que sean los lubricantes modernos, nunca serán un remedio milagroso tratándose de malas prácticas de lubricación. En cambio, los aditivos auténticos pueden ser verdaderos solucionadores de problemas, que incrementen el desempeño y la confiabilidad de la máquina y el lubricante. Así que hay una diferencia entre lo real y lo imaginario. Y quiero que conozcan esas diferencias. En este artículo listaré esos aditivos imaginarios y aclararé los muchos conceptos erróneos que dominan la comunidad de la lubricación.
Odio ser un destructor de mitos, pero la realidad es la realidad, así que comencemos.
Antisuciedad.
El único remedio para un aceite sucio es pasarlo a través de un filtro o cambiarlo. Sin embargo, es mejor, en primer lugar, no tener suciedad en el aceite (a través de la exclusión rutinaria de los contaminantes). No se imaginen que su lubricante formulado incluirá algún aditivo virulento para curarla suciedad. A la suciedad no le importa lo sofisticado de la química de su lubricante. Sin importar si su lubricante proviene de una trastienda o de un laboratorio de la era espacial, la suciedad no tendrá ningún reparo en cortar, causar abrasión, hacer incisiones y rayar las superficies de su maquinaria.
Corrector de aceite equivocado.
Los lubricantes y sus aditivos no se ajustan automáticamente al medio ambiente y a las necesidades de la máquina en la cual son colocados. Por alguna razón, hay en el mercado miles de fórmulas diferentes de lubricantes. No son iguales y no se desempeñan por igual, de ahí que los usuarios no recibirán los mismos beneficios. La lubricación de precisión es precisamente eso: seleccionar el lubricante correcto para cada máquina en particular, y asegurarse de usar siempre el mismo lubricante y sustituirlo antes
de que su vida útil termine.
Exterminador de agua.
El agua es como una maldición diabólica para el lubricante y la maquinaria. Acelera el desgaste, la corrosión, el crecimiento microbial, la fricción, la degradación de los aditivos, la aireación,
la formación de barniz, la oxidación y… bueno, la lista sigue y sigue. Más allá de la capacidad limitada de los inhibidores de herrumbre, los aditivos no pueden detener
la penetración y el daño ejercido por el agua. Sólo controlando su ingreso y dispersión en nuestros lubricantes se pueden solucionar estos problemas.
Analgésico para falta de aceite.
A pesar de las afirmaciones de algunos comerciales de televisión de media noche, los aditivos no son la solución para un bajo nivel de aceite o para la falta de relleno del mismo. Los lubricantes realizan muchas funciones más allá de simplemente controlar la fricción y el desgaste. Por lo tanto, necesitan estar presentes como una formulación en su totalidad, no simplemente como residuos de algunos químicos adheridos a las superficies de nuestras máquinas.
Pacificador de barniz y lodo.
El barniz y el lodo se producen de muchas maneras por la degradación del aceite. Una vez que se infiltran en el lubricante
y se depositan en las superficies de la máquina, no hay una solución fácil para erradicarlos sólo con un cambio de aceite o un lavado de la máquina. Los aditivos
pueden ayudar a retardar la formación de los precursores de lodo y barniz, pero harán muy poco para aplacar el daño una vez que se han formado.
Neutralizador de glicol.
El etilén glicol se mezcla con agua y se utiliza como refrigerante en una gran cantidad de máquinas. Cuando se le permite invadir el
lubricante, se convierte en un duro contaminante que puede causar estragos de muchas maneras. Lamentablemente, pensar que hay aditivos que puedan neutralizar los efectos de una contaminación con glicol, es pura fantasía. Alrededor del 10% de todos los lubricantes para motor diesel en servicio, tienen trazas de contaminación con glicol. Muchos de ellos se encuentran severamente contaminados.
Exterminador de hollín.
Los aditivos pueden dispersar el hollín, pero éste no puede ser fácilmente eliminado. Aun estando disperso, el hollín provoca desgaste
cuando la película de aceite se contrae, tal y como sucede en los contactos de los lóbulos/seguidores de levas y en el área posterior del anillo sobre las paredes de los cilindros en motores diesel. El hollín puede arrasar con importantes aditivos polares del aceite, removiéndolos prematuramente, de tal manera
que ya no pueden realizar su trabajo.
Elixir contra sobreengrasado.
Una de las causas raíz más comunes de fallas de rodamientos, es el sobreengrasado. Esta práctica daña los sellos y escudos, y provoca un incremento no controlado de temperatura, la cual acelera el desgaste y la degradación del lubricante. Ningún aditivo tiene la capacidad de trabajar como un elixir mágico bajo tales condiciones de perturbación.
Conclusión
La confiabilidad emerge de la óptima combinación entre la calidad del lubricante y la mejor práctica de lubricación. No gaste mucho dinero en lubricantes Premium esperando gastar menos en lubricación.
Este es un falso ahorro. No hay un sustituto para una inspección diligente, para un análisis de aceite frecuente y concienzudo, y para prácticas bien implementadas
(y bien diseñadas) de lubricación.
No cabe duda, la tecnología actual de los aditivos puede servir como un proveedor de soluciones en una amplia gama de problemas potenciales que con frecuencia atacan a la maquinaria. Sin embargo, no puede considerarse como la cura milagrosa para otros muchos males.
Los profesionales necesitan de un arsenal de herramientas y habilidades para conseguir los resultados deseados de confiabilidad. Comience con adiestramiento y siga después con una estructura programática y procedimientos.
Desarrolle una cultura de excelencia en lubricación.
Y recuerde, la confiabilidad es responsabilidad de todos.
Debemos pensar que un motor no necesita solamente aceite para su normal funcionamiento; tan importante como éste, es el refrigerante, que permite mantener la temperatura adecuada en su operación.
Para que un motor de combustión interna pueda alcanzar los límites de trabajo previstos, tenemos que pensar en el enfriamiento y más específicamente en mantener la temperatura del mismo en las condiciones de diseño de forma constante en el tiempo.
El sistema de enfriamiento de un motor diesel debe ser capaz de remover de manera continua aproximadamente el 30% del calor generado por la combustión de su combustible sin recalentarse. Recordemos que en un motor diesel solamente entre el 35 % y el 40% de la energía producida por el combustible se transforma en potencia.
El resto de la energía generada por el combustible, vale decir, casi dos tercios, se elimina del motor a través de los gases de escape, de la radiación y por el sistema de refrigeración.
Si se presentan fallas en el sistema de refrigeración, probablemente se producirán incrementos de temperatura considerables en el interior del motor, lo que podría causar severos daños irreversibles.
Sabemos que la temperatura en el interior de la cámara de combustión puede llegar a 900/1000°C; las cabezas de las válvulas de escape pueden llegar a ponerse al rojo y, si bajo estas condiciones suspendemos el flujo de enfriamiento, en muy poco tiempo podemos llegar a fundir los metales más cercanos a la cámara de combustión.
El efecto de sobrecalentamiento en el motor genera fallas como picaduras por corrosión, cavitación, erosión, agrietamiento de culatas, agarre de aros en los pistones.
También, sobre el aceite de lubricación puede generar una aceleración en la velocidad de oxidación del aceite lubricante, provocando de esta manera una deficiente lubricación, formación de depósitos carbonosos y desgaste metálico con todas las consecuencias que esto significa.
Cualquier incremento de temperatura por encima del valor de diseño, provocará una disminución de la viscosidad de la película de lubricante sobre las paredes del cilindro, provocando el roce de metales con el consiguiente desgaste de las piezas. Este daño es de tipo irreversible, ya que si de manera inmediata mejoráramos el enfriamiento, el desgaste producido, ya no se podrá solucionar.
Hasta aquí hablamos de por qué debemos refrigerar, pero ¿con qué refrigerar?
El sistema de enfriamiento del motor se debe llenar con un refrigerante que brinde protección contra corrosión, erosión y picaduras en las camisas de cilindros, y que no se congele en temperaturas frías.
Los refrigerantes de motor diesel contienen en general una combinación de agua de buena calidad, glicol etilénico (anticongelante) y aditivos inhibidores de la corrosión.
¿Por qué No usar solamente agua?
Es importante nunca usar exclusivamente agua como refrigerante, ya que ésta es corrosiva a las temperaturas de operación del motor.
Se usa agua en la mezcla de refrigerante porque es el agente de disipación de calor más eficiente, más conocido y más accesible en todo el mundo. Sin embargo, cada fuente de agua tiene diferentes niveles de contaminantes. A la temperatura de operación de los motores diesel modernos, estos contaminantes forman ácidos o escamilla que pueden reducir la vida útil del sistema de enfriamiento.
El agua debe cumplir con los niveles establecidos en cuanto a:
contenido de cloruros.
contenido de sulfatos.
dureza total.
cantidad total de sólidos.
nivel de pH.
¿Por qué usar glicol etilénico?
El Etilén-Glicol es un líquido soluble en agua, extiende la temperatura de congelación y ebullición al diluirse con agua, reduce la dureza del agua por volumen en proporción al porcentaje de la mezcla, lubrica partes metálicas y no-metálicas.
Una mezcla de 50% de glicol etilénico, que tiene un calor específico de 0,880, y de 50% de agua, aumentará la temperatura de ebullición atmosférica de la mezcla a aproximadamente 107ºC.
Tendremos que ser muy cuidadosos que el Glicol NO entre en el aceite del motor diesel a consecuencia de sellos defectuosos, daño en las juntas, grietas en el cilindro, daño por corrosión y cavitación.
Está comprobado que la contaminación del aceite por glicol:
Incrementa sustancialmente la viscosidad del aceite, lo que perjudica la lubricación y el enfriamiento del aceite.
Se oxida y forma ácidos corrosivos, que causan una caída rápida en la alcalinidad del aceite (número básico), dando por resultado un ambiente corrosivo desprotegido y la oxidación del aceite base.
Reacciona con aditivos antidesgaste en el aceite de motor causando precipitación, formando productos de reacción y obstrucción en los filtros de aceite.
Muy poca cantidad de refrigerante con glicol en el aceite de un motor diesel produce la coagulación del hollín y generar lodos, depósitos, restricción del flujo de aceite y obstrucción del filtro.
¿Por qué usar Aditivos Inhibidores de Corrosión?
El uso de aditivos en el refrigerante reduce la corrosión, erosión y picaduras. Esto lo hacen reduciendo la cantidad de burbujas de vapor en el refrigerante y forman una película protectora en la superficie de las camisas de cilindros. La concentración de aditivos del refrigerante disminuye gradualmente durante el funcionamiento del motor, y es necesario restituirlos.
Prestémosle mucha atención al circuito de refrigeración
Los lubricantes. Costo del ciclo de vida del aceite.
Después de tomar la decisión de utilizar determinado tipo o marca de aceite, ya sean estos minerales o sintéticos y teniendo en cuenta todas las consideraciones tecnológicas, constitución química y física del aceite, condiciones de mantenimiento, etc., desde nuestro punto de vista de la conducción o mantenimiento de las máquinas, tendremos que sentarnos con los otros departamentos de la empresa y evaluar los costos de dicha decisión.
Como escribí en el post anterior, por ejemplo, a fin de obtener el valor de usar un aceite sintético de alto precio, debemos asegurarnos que estamos aprovechando el potencial desempeño mejorado de esos productos.
¿Cuál es el significado de "costo del ciclo de vida del aceite?
El costo del ciclo de vida del aceite es el costo total de uso a largo plazo entre uno y otro cambio de aceite. Muchas veces un producto de alto desempeño cuesta menos que un producto común, aún cuando el precio por litro sea mayor.
Para evaluar si éste es el caso, debemos ver el costo del ciclo de vida del producto en lugar del precio de compra, sumándole a éste los costos indirectos que influyen en un cambio de aceite, incluyendo lo siguiente:
Costo del aceite
Compra del aceite, incluyendo la generación y envío del documento de compra
Recepción y almacenamiento del aceite, incluyendo: seguimiento del envío para confirmar su recepción y re-trabajos por errores y omisiones
Recepción, aprobación y pago de la factura
Costo de mano de obra asociado con el cambio de aceite
Costo de otros materiales asociados con el cambio de aceite
Costo de monitoreo del aceite nuevo durante la vida del aceite
Costo de paro de la máquina asociada con el cambio de aceite
Costo de disposición del aceite usado
Seguramente a los costos anteriores se podrían identificar algunos más para una situación especifica y estimar con mucha exactitud el costo de ciclo de vida total de un cambio de aceite.
Éste seguramente es más alto de lo que podríamos esperar de la idea que teníamos referente al costo de compra de un litro de aceite.
Reflexiones sobre Lubricación, Aceites y Aditivos
Como cuando vamos al médico, después de un análisis de sangre, y nos encuentra algún problema de salud, pensamos solucionarlo tomando un remedio; pero el médico nos indica que tendremos que cambiar el estilo de vida. Así, Jim Fitch (Noria Corp.) reflexiona sobre Lubricación, Aceites y Aditivos.
Esos aditivos no existen
Jim Fitch
(Noria Corp.)
Me temo que les tengo malas noticias… Y no, no es sobre la economía. Es sobre lo que algunas veces llamo ‘aditivos imaginarios’. Estos son aditivos que existen en la cabeza de algunos profesionales de la lubricación, pero que no existen físicamente en el mundo real. Esos aditivos parecen dar consuelo a aquellos que está comprometidos con una lubricación negligente, pero para aquellos que pagan las cuentas por la no confiabilidad de las maquinarias, es un tormento.
Por muy buenos que sean los lubricantes modernos, nunca serán un remedio milagroso tratándose de malas prácticas de lubricación. En cambio, los aditivos auténticos pueden ser verdaderos solucionadores de problemas, que incrementen el desempeño y la confiabilidad de la máquina y el lubricante. Así que hay una diferencia entre lo real y lo imaginario. Y quiero que conozcan esas diferencias. En este artículo listaré esos aditivos imaginarios y aclararé los muchos conceptos erróneos que dominan la comunidad de la lubricación.
Odio ser un destructor de mitos, pero la realidad es la realidad, así que comencemos.
Antisuciedad.
El único remedio para un aceite sucio es pasarlo a través de un filtro o cambiarlo. Sin embargo, es mejor, en primer lugar, no tener suciedad en el aceite (a través de la exclusión rutinaria de los contaminantes). No se imaginen que su lubricante formulado incluirá algún aditivo virulento para curarla suciedad. A la suciedad no le importa lo sofisticado de la química de su lubricante. Sin importar si su lubricante proviene de una trastienda o de un laboratorio de la era espacial, la suciedad no tendrá ningún reparo en cortar, causar abrasión, hacer incisiones y rayar las superficies de su maquinaria.
Corrector de aceite equivocado.
Los lubricantes y sus aditivos no se ajustan automáticamente al medio ambiente y a las necesidades de la máquina en la cual son colocados. Por alguna razón, hay en el mercado miles de fórmulas diferentes de lubricantes. No son iguales y no se desempeñan por igual, de ahí que los usuarios no recibirán los mismos beneficios. La lubricación de precisión es precisamente eso: seleccionar el lubricante correcto para cada máquina en particular, y asegurarse de usar siempre el mismo lubricante y sustituirlo antes
de que su vida útil termine.
Exterminador de agua.
El agua es como una maldición diabólica para el lubricante y la maquinaria. Acelera el desgaste, la corrosión, el crecimiento microbial, la fricción, la degradación de los aditivos, la aireación,
la formación de barniz, la oxidación y… bueno, la lista sigue y sigue. Más allá de la capacidad limitada de los inhibidores de herrumbre, los aditivos no pueden detener
la penetración y el daño ejercido por el agua. Sólo controlando su ingreso y dispersión en nuestros lubricantes se pueden solucionar estos problemas.
Analgésico para falta de aceite.
A pesar de las afirmaciones de algunos comerciales de televisión de media noche, los aditivos no son la solución para un bajo nivel de aceite o para la falta de relleno del mismo. Los lubricantes realizan muchas funciones más allá de simplemente controlar la fricción y el desgaste. Por lo tanto, necesitan estar presentes como una formulación en su totalidad, no simplemente como residuos de algunos químicos adheridos a las superficies de nuestras máquinas.
Pacificador de barniz y lodo.
El barniz y el lodo se producen de muchas maneras por la degradación del aceite. Una vez que se infiltran en el lubricante
y se depositan en las superficies de la máquina, no hay una solución fácil para erradicarlos sólo con un cambio de aceite o un lavado de la máquina. Los aditivos
pueden ayudar a retardar la formación de los precursores de lodo y barniz, pero harán muy poco para aplacar el daño una vez que se han formado.
Neutralizador de glicol.
El etilén glicol se mezcla con agua y se utiliza como refrigerante en una gran cantidad de máquinas. Cuando se le permite invadir el
lubricante, se convierte en un duro contaminante que puede causar estragos de muchas maneras. Lamentablemente, pensar que hay aditivos que puedan neutralizar los efectos de una contaminación con glicol, es pura fantasía. Alrededor del 10% de todos los lubricantes para motor diesel en servicio, tienen trazas de contaminación con glicol. Muchos de ellos se encuentran severamente contaminados.
Exterminador de hollín.
Los aditivos pueden dispersar el hollín, pero éste no puede ser fácilmente eliminado. Aun estando disperso, el hollín provoca desgaste
cuando la película de aceite se contrae, tal y como sucede en los contactos de los lóbulos/seguidores de levas y en el área posterior del anillo sobre las paredes de los cilindros en motores diesel. El hollín puede arrasar con importantes aditivos polares del aceite, removiéndolos prematuramente, de tal manera
que ya no pueden realizar su trabajo.
Elixir contra sobreengrasado.
Una de las causas raíz más comunes de fallas de rodamientos, es el sobreengrasado. Esta práctica daña los sellos y escudos, y provoca un incremento no controlado de temperatura, la cual acelera el desgaste y la degradación del lubricante. Ningún aditivo tiene la capacidad de trabajar como un elixir mágico bajo tales condiciones de perturbación.
Conclusión
La confiabilidad emerge de la óptima combinación entre la calidad del lubricante y la mejor práctica de lubricación. No gaste mucho dinero en lubricantes Premium esperando gastar menos en lubricación.
Este es un falso ahorro. No hay un sustituto para una inspección diligente, para un análisis de aceite frecuente y concienzudo, y para prácticas bien implementadas
(y bien diseñadas) de lubricación.
No cabe duda, la tecnología actual de los aditivos puede servir como un proveedor de soluciones en una amplia gama de problemas potenciales que con frecuencia atacan a la maquinaria. Sin embargo, no puede considerarse como la cura milagrosa para otros muchos males.
Los profesionales necesitan de un arsenal de herramientas y habilidades para conseguir los resultados deseados de confiabilidad. Comience con adiestramiento y siga después con una estructura programática y procedimientos.
Desarrolle una cultura de excelencia en lubricación.
Y recuerde, la confiabilidad es responsabilidad de todos.