Un nuevo estudio de neuroimagen publicado en la revista especializada Archives of General Psychiatry sugiere que las personas con un largo historial de comportamiento violento tienen más materia gris en ciertas áreas del cerebro.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores identificaron en varios sujetos varones, con edades comprendidas entre 23 y 54 años, cuál era la morfología cerebral relacionada con el abuso de ciertas sustancias, como el alcohol o las drogas, que en muchas ocasiones acompaña a los comportamientos violentos. de este modo pudieron observar que, independientemente de si un sujeto abusa de determinadas sustancias, los sujetos violentos tienen más sustancia gris en ciertas regiones cerebrales que los sujetos no violentos, concretamente en las áreas mesolímbicas, donde se libera dopamina, y que estudios previos relacionan con el deseo y la recompensa, así como con comportamientos antisociales.
La dopamina es un neurotransmisor relacionado con el desarrollo de adicciones. Asimismo, trastornos como déficit de atención con hiperactividad, esquizofrenia o adicción a sustancias estimulantes se caracterizan por una alteración en los circuitos dopaminérgicos cerebrales. Pero hasta este momento no se conocía si la alteración era la causa o el efecto de estos trastornos de conducta. Ahora, investigadores del Reino Unido han relacionado el temperamento impulsivo con el riesgo a desarrollar adicciones. La culpa la tiene un neurotransmisor, la dopamina, principal alquimista del placer.
Yolanda Peña, investigadora del Departamento de Psicología Médica y Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha tomado parte en una investigación de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que concluye que las personas impulsivas son más propensas a desarrollar adicciones. El estudio, publicado en marzo por la revista Science, describe como ratas cuya mayor impulsividad se justifica por un menor número de receptores de dopamina en el núcleo accumbens, la región del cerebro relacionada con el placer, son mucho más propensas a desarrollar adicciones. A través de una cuantificación de los niveles de unos receptores de dopamina, D2 y D3, en el núcleo accumbens, los firmantes del estudio afirman que es posible predecir la vulnerabilidad adictiva de una persona impulsiva.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores identificaron en varios sujetos varones, con edades comprendidas entre 23 y 54 años, cuál era la morfología cerebral relacionada con el abuso de ciertas sustancias, como el alcohol o las drogas, que en muchas ocasiones acompaña a los comportamientos violentos. de este modo pudieron observar que, independientemente de si un sujeto abusa de determinadas sustancias, los sujetos violentos tienen más sustancia gris en ciertas regiones cerebrales que los sujetos no violentos, concretamente en las áreas mesolímbicas, donde se libera dopamina, y que estudios previos relacionan con el deseo y la recompensa, así como con comportamientos antisociales.
La dopamina es un neurotransmisor relacionado con el desarrollo de adicciones. Asimismo, trastornos como déficit de atención con hiperactividad, esquizofrenia o adicción a sustancias estimulantes se caracterizan por una alteración en los circuitos dopaminérgicos cerebrales. Pero hasta este momento no se conocía si la alteración era la causa o el efecto de estos trastornos de conducta. Ahora, investigadores del Reino Unido han relacionado el temperamento impulsivo con el riesgo a desarrollar adicciones. La culpa la tiene un neurotransmisor, la dopamina, principal alquimista del placer.
Yolanda Peña, investigadora del Departamento de Psicología Médica y Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha tomado parte en una investigación de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que concluye que las personas impulsivas son más propensas a desarrollar adicciones. El estudio, publicado en marzo por la revista Science, describe como ratas cuya mayor impulsividad se justifica por un menor número de receptores de dopamina en el núcleo accumbens, la región del cerebro relacionada con el placer, son mucho más propensas a desarrollar adicciones. A través de una cuantificación de los niveles de unos receptores de dopamina, D2 y D3, en el núcleo accumbens, los firmantes del estudio afirman que es posible predecir la vulnerabilidad adictiva de una persona impulsiva.