Póntelo, pónselo...
Cómo harán los radicales para gobernar luego de haber avalado el proceder de Cobos?
¿Quién podrá hacerle caso a Cobos presidente cuando pida fidelidad y respeto?
¿Qué valor podrá tener esa palabra?
¿Quién respetará a un oficialismo radical que con tal de desgastar a un gobierno indultó a un traidor y lo ungió candidato a presidente y luego apoyó a pie juntillas la insubordinación de un funcionario como Redrado?
¿Se da cuenta el radicalismo adónde conduce el camino que ha tomado?
¿No advierte que su próximo gobierno va a durar menos que el de De La Rúa?
¿Dónde se podrá apoyar un gobierno de Cobos y el radicalismo?
¿En qué sector social?
¿En esa clase media que ante el primer ajuste le va a salir a cacerolear?
¿Creerán que el Momo Benegas, Manzano, el Coti, Barrionuevo y Duhalde les pueden garantizar control sobre los gobernadores, los intendentes y los sindicatos?
Ya hubo un amontonamiento formado con el único objetivo de enfrentar al menemismo. Ya sabemos cuál fue su derrotero ¿Alguien puede pensar que de una remake de aquel bodoque puede surgir un gobierno con proyecto y gestión?
El kirchnerismo no logró crear la famosa “transversalidad”, pero sin buscarlo creó otra tranversalidad: la transversalidad conservadora, esa entente que ayer careteó en el Senado y en TN, esas mismas caras de Morales, Giustiniani y Estenssoro, entre otros, que ya forman parte de la programación de los canales de operación política –que algunos siguen llamando “de noticias”- en la franja horaria que va de 19.00 a 21.00.
He ahí la transversalidad reaccionaria, la multipartidaria de los lameculos de Clarín, la UIA y la Mesa de Enlace. La “transversalidad” funcional a los fines de estos agrupamientos empresarios que los usan para espantar la peste K y que luego les pagarán con el puntín que tarde o temprano es la moneda con que se abona este tipo de servicios.
Como siempre, los que harán negocio son los grandes grupos económicos, que habrán logrado sacarse de encima un gobierno capitalista pero díscolo, un gobierno con el que ganaron plata pero que tuvo el tupé de intentar cambiar algunas reglas de juego.
Estos grandes grupos se habrán sacado momentáneamente de encima la incomodidad del kirchnerismo y por supuesto que con Cobos y los radicales van a ordenar todo lo que haya desordenado la pingüinada: Los fondos previsionales volverán a los bancos; las retensiones serán un recuerdo, o se reducirán a niveles meramente testimoniales; los multimedios lograrán recortar los aspectos progresistas de la ley de servicios de comunicación audiovisual y cuando ya esté todo acomodado le soltarán la mano al traidor y los indultadores, que en semanas se caerán a pedazos en medio de una prédica mediática que instalará la necesidad de un gobierno con capacidad de gestión, de esos que únicamente puede garantizar el peronismo, pero un peronismo macrizado y duhaldizado, entiéndase bien, un peronismo como el que en 2002 le acomodó básicamente las cuentas a Clarín.
Entre tanto, en una de esas Macri logra finalmente proyectarse como una figura presidenciable y se garantizan varios años de control.
A esa altura nadie se acordará de los radicales y su nuevo gobierno trunco.
Es que hay cosas que la gente olvida rápidamente.
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