En el mercado existen multitud de alternativas a la hora de elegir unos altavoces, y la decisión de un tipo u otro depende directamente de las aplicaciones a las que irán destinados. Trataré de exponer aquí los beneficios y los handicaps de cada categoría de altavoces, y en este caso en concreto, lo haré desde un punto de vista orientado al usuario que quiere crear música, o aquel “Dj” que quiere “pinchar”en casa o para sus amigos. También se tendrá en cuenta a esa persona que simplemente busca uno altavoces para disfrutar de sus discos preferidos. El mejor método que he encontrado hasta ahora para decidir si unos altavoces son de mayor o menor calidad, consiste en cerrar los ojos y preguntarme: ¿El emisor “suena” dentro de la caja, o siento que está presente? O lo que es lo mismo. ¿Suena artificial lo que escucho? ...¿o el altavoz pasa desapercibido a mi oído? Pero antes de entrar en detalles, veamos qué factores determinan la calidad de una buena pareja de cajas acústicas, y que factores contribuyen a que unas opciones sean menos asequibles al bolsillo que otras. FACTORES A CONSIDERAR EN LA ELECCIÓN DE ALTAVOCES Respuesta en frecuencia: Nos indica en qué rango de frecuencias el altavoz es "plano", o dicho de otra forma, "cuánto ocupa" el rango de frecuencias que el altavoz es capaz de reproducir sin altibajos en su respuesta a lo largo de todo el espectro (20 Hz – 20 Khz). Los fabricantes especifican generalmente esa línea efectiva a +/-3 dB´s, que significa que la línea del espectro puede variar 3 dB´s arriba o abajo. Con esta estrategia se guardan en la manga 3 dB´s, permitiéndose así ampliar un poco más (sobre el papel) el rango de frecuencias que el altavoz puede reproducir con fidelidad. Por lo tanto, un altavoz que anuncia 45 hz a +/-3 dB´s, fácilmente rondará los 50 Hz a 0 dB, que es lo que nos interesa realmente ya que es la frecuencia a partir de la cual el altavoz deja de ser fiel a la realidad. Calidad y construcción de los drivers: Llamamos “driver” a cada altavoz que compone una caja acústica, aunque coloquialmente llamemos “altavoz” a la propia caja acústica (que en realidad suele contener varios altavoces en su interior). Existen pocos constructores de drivers especializados (ya sean woofers o tweeters), y hay varias marcas poco conocidas que suministran estos drivers a la mayoría de fabricantes de cajas acústicas, ya sean monitores, o altavoces hi-fi. Todo driver tiene una frecuencia de resonancia dada. También cuentan con una capacidad determinada para reproducir con mayor solvencia un rango de frecuencias que otro, además de poseer menos indeseables picos de respuesta a medida que ascendemos en el nivel de calidad de construcción. También influyen en el sonido los materiales con los que estén construidos, de manera que un tweeter metálico sonará más agresivo que uno de seda, por poner un ejemplo. Mencionar que el diseño de la caja en sí también tiene cierta importancia, pero no abordaremos ese tema de momento, ya que entraríamos en temas de física y acústica más complejos que requerirían de un texto dedicado. Filtros divisores de frecuencia: Se hace necesario su uso cuando una caja acústica cuenta con más de un driver. La función que desempeña un filtro divisor es la de separar la señal antes de que llegue a los diferentes altavoces que forman dicha caja. Así se consigue optimizar el trabajo de cada driver por separado, enviándole sólo aquel rango de frecuencias que puede reproducir con mayor soltura. De nada sirve obligar a un tweeter a trabajar con frecuencias graves, porque lo único que se consigue es forzarlo para que apenas reproduzca nada. El diseño de un filtro es delicado, y en su construcción se busca sobre todo que el bache creado al separar, por ejemplo, la señal en dos vías (graves/agudos), sea imperceptible al oído o que pase lo más desapercibido posible. Por ejemplo, si tenemos un filtro que separa la señal de 2 Khz hacia abajo (para el woofer), y de 2 Khz hacia arriba (de esta zona se encargará el tweeter), nos encontramos con una zona muerta y dudosa en la banda de 2 Khz y "alrededores", ya que un filtro no es capaz de “cortar” de manera radical a partir de una frecuencia determinada, y la caída se lleva a cabo de forma gradual. Por lo tanto, en la zona de 2 Khz ambos drivers están conviviendo y reproduciendo las mismas frecuencias. La dificultad del diseño entraña el intentar que la caja no suene rara en ese punto tan delicado, y que el sonido reproducido conserve un buen equilibrio tonal entre los dos altavoces que dividen cada filtro. A medida que aumenta el número de drivers que forman una caja, aumenta también el número de filtros que intervienen en la separación del sonido. De este modo, una caja altavoz de 2 vías cuenta con un filtro divisor, de 3 vías hace uso de 2 filtros...y así, sucesivamente. Cuantos más filtros, más se complica el conseguir que la caja mantenga ese ansiado equilibro tonal en las inevitables “zonas dudosas” que implican la inclusión de un filtro. Las cajas autoamplificadas evitan el uso de filtros pasivos dejando paso a filtros activos más eficaces, además de equipar en su interior un amplificador dedicado para cada altavoz que forma la caja. En las cajas pasivas de directo, los filtros suelen ser externos y se disponen en unidades de rack. En estos casos, se nos ofrece la posibilidad de ajustar la frecuencia de corte de cada filtro a nuestro antojo. Tamaño de los drivers: A la hora de fijarnos en el tamaño de un altavoz, daremos más importancia al del cono de graves. El tweeter cambia de tamaño en base a la potencia que son capaces de gestionar, y lo hace con algunos matices sonoros. Pero en nuestro caso centraremos la atención en el tamaño del woofer. Esto se debe a que el woofer determina qué frecuencias graves podemos aspirar a reproducir con fidelidad con nuestras cajas. Conos de 4" y 5" (pulgadas) son apropiados para salas pequeñas y monitoraje de campo cercano. Su extensión en graves no suele ir más allá de los 80 Hz, y repercute en que las notas más profundas del bajo no gozarán de todo su volumen y equilibrio, ni los bombos sonarán demasiado llenos. Esto se debe principalmente a que la octava más grave del espectro “musical” supone una zona inaccesible para la mayoría de altavoces pequeños. Por otro lado, un “cono” de 6,5" reproduce de manera más holgada la zona grave,...aunque esto depende del acierto en el diseño de la caja ya que algunos pecan aún de poseer “punch” inconsistente y de no trabajar con eficacia por debajo de los 60 Hz. Conos de 8" y superiores son apropiados para salas medianas y grandes, en las que las paredes cercanas no suponen un problema para las frecuencias más bajas. Estos ya son capaces de reproducir graves profundos y realistas, además de contar por lo común con más potencia que las cajas pequeñas. Sensibilidad: Cuanto mayor sea el número que determina este factor, más eficiente será la respuesta de la caja respecto a la potencia que se le suministra. De este modo, una caja de 90 dB´s de sensibilidad, necesita la mitad de potencia para proporcionar el mismo volumen que una caja de 87 dB´s, o si alimentamos cada caja con la misma potencia, la de 90 dB´s producirá el doble de presión sonora que la de 87 dB´s. Bien, pues expuestos algunos de los factores que debemos tener en cuenta a la hora de optar por una solución u otra, pasemos a conocer los diferentes tipos de cajas acústicas que tenemos a nuestra disposición en el mercado. ALTAVOCES DE ESCRITORIO Son aquellos altavoces destinados a un uso multimedia, o aplicaciones musicales sin aspiraciones demasiado profesionales. Cada vez existen modelos de mayor calidad y más orientados a un uso como monitores de referencia, aunque cuentan con ciertas limitaciones condicionadas por su tamaño y diseño económico. Pros: Tamaño reducido que facilita su ubicación en espacios pequeños. Suele representar la opción más asequible. Existen gamas enfocadas al pequeño productor, con un sonido más neutro que los típicos altavoces multimedia de ordenador. Contras: Reproducción de todo el espectro limitada e infiel. Graves poco profundos debido a su tamaño compacto, aunque existen versiones con subwoofer (aún así su fidelidad deja mucho que desear). Tienen menos sensibilidad y menos rango dinámico que los demás tipos de altavoces. Cuando hablamos de altavoces multimedia, ofrecen una potencia justa y que suele ir expresada en Watios musicales (PMPO) en vez de RMS (potencia que son capaces de suministrar de manera continua), lo que convierte las especificaciones en un dato demasiado pretencioso que sirve de cebo para posibles compradores inexpertos.Ejemplos de algunos modelos disponibles en el mercado: http://www.behringer.com/MS16/index.cfm?lang=SPN http://www.rolandus.com/products/productdetails.aspx?ObjectId=746&ParentId=114 ALTAVOCES HI-FI Aquí centraremos nuestra atención en los altavoces de gama media o alta, descartando los que se suministran con las “mini-cadenas” por su construcción económica y su irrealista respuesta. Tendremos en cuenta por lo tanto aquellos altavoces que poseen un mínimo de calidad razonable para crear, mezclar o monitorizar/escuchar música. Pros: Sonido grande y espectacular. Suelen reproducir con bastante soltura todo el espectro de frecuencias, exceptuando los de tamaño más discreto. No necesitan de una ubicación tan delicada como la que necesitan unos monitores, y cuentan con un “sweet spot” (punto óptimo de escucha) más ancho a medida que ascendemos en calidad, amén de una imagen estéreo menos comprometida que los monitores de estudio, lo que permite que su colocación no se vuelva tan crítica. También se hace más fácil la elección de un amplificador para las cajas, respetando la potencia e impedancia que el fabricante recomienda. Buena separación de frecuencias, y por lo tanto claridad para diferenciar los instrumentos (aquí no se trata del efecto de los filtros, ya que en este caso nos referimos a la capacidad de la caja para reproducir un sonido nítido y sin interferencias entre los diferentes sonidos). Contras: Colorean la señal dependiendo de la ideología y gustos de su fabricante. Se diseñan para “adornar” el sonido, no para reproducirlo fielmente, aunque esto no quita que conserven cierta fidelidad ( por eso se denominan “alta fidelidad”). Apreciaremos con menos precisión las diferencias de dinámica y señal/ruido en las distintas grabaciones que reproduzcamos, debido a su diseño enfocado a favorecer el sonido. Ejemplos: http://www.bwspeakers.com/index.cfm/fuseaction/products.models/Label/Model%20DM303 http://www.kef.com/products/cresta/cresta10.asp http://signature.paradigm.com/HTML_Site/SigProduct/S4/S4.html MONITORES DE ESCENARIO En este caso haremos referencia a las típicas cajas que podemos encontrarnos en un “pub”, ya sean colocadas en soportes de pie, o sujetadas de la pared o techo. No son tan fieles al tener una relación potencia/precio más a su favor que las cajas pequeñas, y recomendaría su uso a aquellas personas que no estén tan preocupadas por la calidad de sonido, y prefieran disponer de satisfactorios niveles de volumen y potencia. Creo que no hace falta decir que para casa, este tipo de cajas (volumen, no calidad) van sobradas por todos lados..., y a no ser que nuestros vecinos sean sordos, difícilmente pasaremos desapercibidos. Algunos modelos cuentan con la opción de añadir un subwoofer dedicado para reforzar la respuesta en las frecuencias más graves. Pros: Son económicas para el tamaño y potencia que tienen, debido en parte a su menor calidad de reproducción. Cuentan con potencia suficiente para amenizar pequeñas fiestas, así como facilitar su uso en exteriores. Contras: Su transporte suele ser más aparatoso, y más aún si las cajas no son autoamplificadas, en cuyo caso hay que añadir el peso y tamaño de la etapa o etapas de potencia que este tipo de altavoces necesita. Sonido más rudo y menos detallado que las demás opciones expuestas. Ejemplos de este tipo de cajas: http://www.electrovoice.com/Electrovoice3/products.nsf/pages/SxA100plus http://www.jblpro.com/eong2/EON10G2.htm MONITORES DE ESTUDIO Creados como herramienta clínica para la reproducción del sonido, los monitores se convierten en el arma definitiva para el productor (junto a sus oídos y experiencia) a la hora de afrontar una mezcla o masterización. Se diferencian de los altavoces hi-fi -que también presumen de arrojar un “sonido plano”-, en que unos monitores de referencia están más especializados como herramienta profesional de estudio. A grandes rasgos, un monitor suele contar con estas características: Pros: Gozan de una excelente reproducción en todo el rango de frecuencias. Sonido plano y fiel a lo que está pasando en realidad, contando lógicamente con que cada fabricante tiene su sonido particular. Imagen estéreo, por lo general, clara y precisa. Disponibilidad de gran cantidad de modelos auto-amplificados, que cuentan con amplificadores alojados en la propia caja, diseñados específicamente para los altavoces que alimentarán, a favor de logra una mayor fidelidad en la reproducción. Contras: Necesitan de un entorno ideal que justifique su uso. Generalmente no son económicamente accesibles , y a medida que subimos de rango su precio se desorbita. Son crudos con el sonido si lo que buscamos es simplemente disfrutar de escuchar o “pinchar” música. Carecen de la respuesta extendida (podría decirse favorecedora o exagerada) en graves de los altavoces hi-fi. Dependiendo del tamaño del woofer (cono de graves), unos están más limitados en respuesta que otros en la parte más baja del espectro (20 - 80 Hz), lo que dificulta el tratamiento correcto de los instrumentos que “habitan” esa zona, como puede ser un bajo o un bombo. Ejemplos de monitores de estudio: http://www.genelec.com/products/8030a/8030a.php http://www.dynaudioacoustics.com/Default.asp?Id=3680&AjrNws=663&AjrNwsPg=1 http://www.tapcoworld.com/sp/products/s8/index.html ¿NECESITO REALMENTE UNOS MONITORES DE ESTUDIO? A veces pienso y me preocupa el caos que reina en la toma de decisiones del usuario medio, a la hora de adquirir su equipo. Se convierte en una situación habitual el pensar que “más es mejor”, cuando lo más probable es que acabemos con un equipo en nuestras manos que no usaremos en las condiciones para las que éste fue diseñado. Hagamos un pequeño test, antes de decantarnos por una u otra opción a la hora de adquirir nuestros próximos altavoces: 1.- ¿Tengo una sala acondicionada acústicamente para evitar que, en mayor o en menor grado, afecte al mensaje que los monitores intentan transmitirme? 2.- ¿Considero que poseo un oído lo suficientemente educado como para poder interpretar correctamente la información que emana de los monitores? 3.- ¿Me dedicaré a producir música profesionalmente? Y si es así, ¿cuento con mejores medios/experiencia que el organismo que va a editar los trabajos que yo lleve a cabo? Si la respuesta ha sido negativa en todos los casos, creo que sería ético descartar la adquisición de unos monitores como solución ideal. Sin entrar en materia de difusión y dispersión (o difracción), fenómenos que afectan sobre todo a la correcta propagación de medios y agudos en entornos cerrados, es un hecho conocido que las frecuencias graves suponen un subestimado problema en la mayoría de salas que cuentan con un espacio limitado. Peor se vuelven las cosas si contamos con un recinto de paredes paraleles, y sin las necesarias trampas de graves acondicionadas a las medidas de la sala, que podrían facilitarnos la escucha de un material sonoro más cercano a la realidad. La acústica es siempre un factor condicionante en nuestra escucha. Ya se trate de un tipo de altavoz o de otro, la eficacia de su trabajo estará casi siempre limitada por el entorno y por la correcta ubicación de las cajas. CONCLUSIÓN Personalmente creo que el rango de frecuencias más descuidado por los fabricantes de altavoces es el que abarca la zona media del espectro. Los ingenieros que los diseñan saben de sobra que el oído humano es más sensible en esa zona, y por eso tratan de proporcionar a sus cajas unos graves y agudos aparentes, que al fin y al cabo, es en lo que nos fijaremos a primera vista gran parte de nosotros. El rango medio de frecuencias es portador de multitud de información en forma de armónicos que nos delatan el timbre y carácter de cada instrumento. Si esta franja falla, corremos el peligro de “pegar palos de ciego” cuando nos enfrentamos a una mezcla. También reflexionaría sobre el hecho de que el término “profesional” no tiene por qué ir directamente relacionado con “calidad”, ya estemos hablando de una etiqueta que define a un cierto grupo, ya sea de personas, instrumentos, herramientas, etc. De hecho, hay profesionales que no realizan su trabajo tan eficazmente como otros, bien por no contar con un oído lo suficientemente cualificado, o bien por no haber asimilado bien los conceptos que ha ido estudiando a lo largo de su carrera. La palabra profesional va asociada a personas que viven de su dedicación diaria a algo en concreto, en este caso del audio/música, y por lo tanto existe material y herramientas de trabajo expresamente diseñadas para este sector, ayudando a que las personas que lo forman puedan llevar su tarea a cabo mejor posible. Cuando era novel solía apoderarse de mí el tópico “más es mejor”, pero a medida que el tiempo te azota y deleita con su sabiduría, me voy ciñendo a la frase que aquel hombre me dijo: “La mejor solución es la más humilde con nuestras necesidades”. FUENTE: http://www.sonidoyaudio.com/sya/vp-tid:2-pid:6-altavoces__que_cajas_acusticas_escoger.html .......:::Agradece y seras recompensado aunque no te des cuenta::::.......
altavoces: ¿que cajas acusticas escojer?
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