Durante los últimos días estuve pensando sobre los cambios de época que hemos experimentado los seres humanos a lo largo de la historia. En un principio me pareció sorprendente que no lo hubiera hecho antes; conforme trataba de recordar lo que mi maestra de primaria me había enseñado cuando era niño, más presente tenía mi forma de ser y actuar de aquel tiempo pasado. Los cambios que he experimentado en me personalidad, pensamiento y manera de ver las cosas ahora, son consecuencia de crisis familiares, problemas emocionales, desarrollo físico y conocimiento técnico que tuve que ir adoptando a lo largo del tiempo y que estaba disponible para que lo tomará. No fue mi decisión nacer en agosto, tampoco decidí nacer en una familia de cinco hermanos y mucho menos que yo sería el último en nacer. Cuando nací, mucho de lo que ahora conozco ya existía, y estaba ahí no por mí, sino porque había personas preocupadas e interesadas en el desarrollo cultural, científico y humano, personas que deseaban llevar al mundo hacia la modernidad. Al igual que yo, para esta gente mucho de lo que era su vida no había sido por decisión propia, también vivían la necesidad de adaptación a los eventos externos que estaban alrededor de donde se encontraban. Aunque tenía que seguir en el proceso de adaptación, al mismo tiempo sentía la necesidad de preguntar y encontrar respuestas a los comportamientos ajenos a mí, entender porque sucedieron y tienen que suceder así los hechos. Además de tener que enfrentar la responsabilidad de mis acciones, que no son otra cosa más que las consecuencias de aquellas cosas que si fueron nuestra decisión. Mientras encontraba respuestas y enfrentaba responsabilidades fue olvidando cosas de mi vida que de alguna manera considere que perdieron valor o ya no eran interesantes y comencé a madurar y darme cuenta de que ya no era tan niño, entonces decidí dejar los carritos de metal y tomar balones para divertirme. Lo que me parece increíble es como muchas de las respuestas y responsabilidades que tome, las había tomado de manera inconsciente y es que simplemente era parte de mi vida. Entonces de la misma manera pase del adolecente al joven y ahora al adulto joven. En estas últimas etapas de mi vida ha existido un esfuerzo plenamente consciente, por alcanzar alguna aspiración, sentimental, económica, etc. lo que a su vez me lleva a pensar que de cierta manera cada una de las etapas de mi vida en un algún momento fueron mi “época moderna” y que ahora estoy en entrando al “posmodernismo”, que también dentro de algunos años será mi modernidad. ¿Por qué estoy entrando al posmodernismo? Porque ahora soy consciente de lo pasado y además tengo la capacidad de cuestionarlo y en algunos casos mejorarlo o corregirlo. No considero que mi niñez haya sido en algún momento una etapa moderna de mi vida, en su momento fue mi “época actual”, pero no tenía la capacidad para entender completamente lo que sucedía a mi alrededor, no digo que ahora si la tenga, pero por lo menos ahora estoy consciente de que mis acciones y decisiones tienen impacto, por lo menos en las cosas cercanas a mí. Como seres humanos llegamos al modernismo cuando comenzamos a cuestionarnos sobre lo que estaba a nuestro alrededor, la política, los gobernantes, la economía, la religión, etcétera e iniciamos cambios sociales para abolir aquello que era incorrecto y hacer valer lo correcto. Los cambios dieron origen a otros cambios, uno tras otro volviéndose un común denominador de la época. Cada cambio trajo consigo “una crisis”, que surge en el momento en que no todos compartimos los mismas opiniones, ideas o creencias, y se tenía la necesidad de encontrar respuestas y soluciones para cada etapa de crisis, donde se incluyeran nuestros principios y valores, donde nuestras expresiones fueran escuchadas y valoradas, idealizando la igualdad entre razas y los derechos para el hombre y la mujer, compartiendo la participación y la convivencia, reinterpretando la libertad y lo que consideramos verdad, visualizando una nueva comprensión del mundo, donde este realmente fuera uno solo y sus habitantes fueran de conocimiento mutuo. La modernidad nos ha traído grandes avances culturales y tecnológicos, la extensión del capitalismo a casi todo el mundo, una concepción de la verdad menos religiosa y más terrenal. Hoy en día, con las evidencias naturales que nos arroja cada día el planeta, con los movimientos sociales y preferencias sexuales con las que convivimos libremente, con los cuestionamientos hacia la iglesia y sobre todo con conciencia, nos preguntamos si las decisiones tomadas fueron las correctas. Por nuestro afán de igualdad económico y de género, olvidamos el respeto del sexo, por el derecho a posesiones materiales olvidamos respetar la naturaleza y los buenas costumbres, esas costumbres que se juzgan a conveniencia de quien las vive y solo en el momento que ocurren, nos volvimos consumidores de estereotipos, viviendo de apariencias donde creemos que solo podemos sobresalir o ser aceptados conforme se refleje un mejor nivel económico, somos tan materialistas que dejamos de lado la calidad humana y personal de cada uno de nosotros como individuo. Y mientras cada vez nos cuestionamos más y tratamos de corregir todo lo que hicimos y estamos haciendo mal, más evidenciamos nuestra ceguera voluntaria y aceptada de manera inconsciente e ingenua. Creímos que teníamos derecho a todo y sobre todo, solo por el hecho de estar aquí. Esto es el posmodernismo, las críticas y reflexiones que hacemos a nuestras decisiones tomadas, la enmendación de nuestros actos que consideramos vanos y equívocos, buscando una cultura global. Pero a juicio o criterio de quien o quienes, la hibridación de culturas no garantiza el respeto entre seres humanos, incluso siendo algo extremista puede generar la pérdida de identidad entro los individuos de nuestras diferentes razas. Si ponemos en contexto que el modernismo son las respuestas y el posmodernismo las criticas, significa que estamos inmersos en una confrontación de ida y vuelta sobre lo que es ó no correcto, juzgando la calidad de nuestros actos desde la perspectiva de alguien más. Entonces, si las críticas se basan en el conocimiento que nos han dado las respuestas, ¿cómo tenemos certeza de que estén bien fundadas y de que estas nos ayudarán a mejorar? Creo que solo la experiencia de vivirlas nos lo podrá responder y de paso tal vez podamos comprender al modernismo y posmodernismo.
Mi vida llevada del modernismo al posmodernismo
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