InicioApuntes Y MonografiasRazones para fumar!
Tal vez antes de comentar las razones para dejar de fumar sería conveniente preguntarse si existen razones para fumar. La respuesta a esta pregunta es que desde luego que sí. Es obvio que más de la tercera parte de la población fuma, y que los jóvenes se incorporan continuamente al hábito tabáquico. La Industria Tabaquera se viene centrando con gran éxito en desarrollar estrategias comerciales que presenten al tabaco como un bien de consumo deseable, perfectamente integrado en la cadena social, algo casi imprescindible. Los anuncios de tabaco a menudo se diseñan guardando una estética semejante a los de colonia, automóviles o alcohol, con una elaborada presentación. Frente al mensaje en negro que a veces se ha difundido contra el consumo de tabaco, que hacía referencia a aspectos amenazadores y negativos relacionados con el tabaquismo, los publicistas de la Industria se esfuerzan por ofrecer una imagen de lozanía y juventud pletórica de vida, ligada al hecho de fumar. Cada vez más vemos como la propaganda del tabaco se entremezcla con actividades deportivas, paisajes perfectos y nuevas tecnologías, o bien se idealiza el esfuerzo solidario que podemos hacer destinando el 0.7% del gasto en tabaco para ayudar a países en desarrollo. Efectivamente, como evolución de los anuncios de los años 50 y 60, en que el consumo de tabaco se identificaba con cualidades viriles o actitudes sofisticadas, actualmente parece ser que los objetivos se centran en identificar el tabaquismo con valores sociales que casi nadie discute: ecología, deporte, modernidad, solidaridad... etc. Además, parece que la búsqueda del placer, el hedonismo y el desenfado son mensajes se repiten con gran insistencia. No cabe duda de que esta estrategia está teniendo un éxito notable, habida cuenta que cada vez son más los jóvenes que fuman, y más aún las mujeres fumadoras. Según los datos de la Encuesta de Nacional de Salud de 1997 , la prevalencia del tabaquismo entre la población española de mayores de 16 años se sitúa en torno al 35%, lo cual supone un ligero descenso respecto del 38% previo. No obstante, se aprecia un aumento del porcentaje de mujeres fumadoras, que han aumentado desde el 23% al 27.2%. Por grupos de edad el porcentaje de población fumadora más alto se sitúa en la franja de edad entre los 16 y 24 años (39.7%), lo cual mantiene la preocupación acerca de los efectos del tabaquismo en la población, y asegura el recambio de fumadores en la edad media de la vida. La obligatoriedad de incluir en los envases comerciales la advertencia de que el tabaco perjudica seriamente la salud no parece impresionar demasiado a los potenciales consumidores. Como tampoco parecen impresionar mucho las informaciones que dicen que en los países industrializados el tabaco mata más que el SIDA, la Tuberculosis, los accidentes de tráfico, los incendios, suicidios, homicidios y consumo de drogas ilegales combinados. En España el consumo de tabaco ha supuesto un 14% de la tasa de mortalidad global anual en el periodo comprendido entre 1978 y 1992, con un incremento de la mortalidad prematura y una pérdida en años potenciales de vida entre 10 y 20 años . Sin embargo, parece que estos mensajes no llegan con la suficiente claridad a la población, o que en todo caso se diluyen entre una avalancha de información general que les resta trascendencia. Por otra parte, el tabaquismo no deja de ser una drogadicción socialmente aceptada y sujeta a impuestos. En la adicción al tabaco intervienen factores sociales, neurobiológicos, conductuales, psicológicos, culturales y económicos que se superponen para iniciar o mantener el hábito. En este sentido convendría recordar que los impuestos sobre el tabaco suponen un beneficio a corto plazo para los gobiernos, pero no para la sociedad, ya que la pérdida en años potenciales de vida, el sufrimiento personal y el gasto social que ocasiona el tabaco es muy superior a los posibles beneficios que pueda generar su producción, distribución y venta . Y ante este panorama ¿qué razones pueden esgrimirse para convencer a alguien que fuma para que lo deje?, y ¿qué razones podemos argumentar a los jóvenes para que no se inicien en el consumo del tabaco?. En primer lugar, tal vez sería conveniente insistir en el mensaje de que el tabaquismo es una drogadicción, con todas sus características, que deviene en una enfermedad crónica con múltiples complicaciones potenciales. Acabar con la imagen idílica del fumador que cabalga hacia el crepúsculo o corona la cima de una montaña sería un buen primer paso. En una encuesta que realizamos recientemente sobre hábitos de consumo de tabaco a más de 5000 adolescentes de la provincia de Granada, incluíamos preguntas en las que se les proponía que valorasen las razones para fumar o dejar de hacerlo . De los resultados de dicha encuesta cabe destacar que no existen grandes diferencias entre los fumadores, los no fumadores y los exfumadores en lo que se refiere a la valoración de las razones por las que se fuma. En este aspecto, y en consonancia con lo ya apuntado por otros autores, cabe destacar que existe un fuerte componente social en el inicio del tabaquismo, de forma que la influencia del entorno, y el considerar que el tabaco ayuda a la relación social es uno de los factores que más fuertemente influyen a la hora de iniciar el consumo. Como complemento de lo anteriormente expuesto, cabe destacar que encontramos otro factor que podemos denominar factor salud, y que engloba conceptos como: "Si dejo de fumar engordaré", y "Creo que exageran respecto de los peligros del tabaco", que explica gran parte de las razones que los adolescentes consideran como válidas para fumar. En este grupo de edad, y en relación con lo ya comentado en estudios anteriores, existe una relación inversa entre el consumo de tabaco y la práctica del deporte, de manera que fuman en menor proporción los que practican algún deporte de forma habitual. Finalmente, el hedonismo, la búsqueda del placer, el considerar que fumar puede resultar relajante y la costumbre, son factores que se identifican con la adicción al tabaco. En este sentido cabe destacar que es el concepto de búsqueda del placer lo que induce a los adolescentes a iniciarse en el tabaquismo. A este respecto hemos de reconocer que los mensajes de los publicistas están bien dirigidos y que no es casualidad que la mayoría de los anuncios se centren en este aspecto.
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