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Europa Indigena:El culto a la Diosa Madre y el Dios Astado


Hubo un tiempo en el que la cosmovisión de las primeras culturas europeas en nada se diferenciaba de la del resto de pueblos indígenas de nuestro planeta. Durante un inmenso periodo de más de 35.000 años (del Paleolítico al Neolítico) y según las evidencias del arte simbólico prehistórico y las mitologías arcaicas, una misma cosmovisión en torno a la figura de la Gran Madre Naturaleza fue compartida en todo el continente euroasiático: desde el Cantábrico hasta Siberia, llegando hasta Oriente Próximo y el Valle del Indo.

Esta visión de la naturaleza como una Gran Madre era ya plasmada en el arte prehistórico hace nada menos que 40.000 años (Venus de Hohle Fels) y sobrevivió como figura central de la mitología Europea hasta hace unos 5.000 años, cuando los primeros pueblos militarizados comenzaron a imponer una nueva forma de concebir el mundo que se prolonga hasta nuestros días.

Existen suficientes evidencias arqueológicas, mitológicas y antropológicas para asegurar sin miedo a equivocarse que en aquel tiempo los europeos entendían a la naturaleza como sagrada y que las primeras sociedades humanas estuvieron basadas en la fraternidad y el apoyo mutuo, según muestra, entre otros, el extraordinario trabajo de la arqueóloga Marija Gimbutas.

Europa Indígena nace pues, con el objeto de recuperar la memoria robada de nuestro continente, aquella que nos permita re-conectarnos con las verdaderas raíces del árbol de nuestros antepasados y derrumbar de este modo, los falsos mitos en los que se sustenta la llamada Civilización Occidental.




Europa Indigena es el nombre que se le ha puesto a este trabajo por tratar sobre la primeras culturas humanas del continente europeo y sobre la cosmovisiòn del hombre paleolitico europeo.
En cuanto a la temática, encontrarás tres partes principales: una breve introducción a la cosmovisión indígena; un acercamiento al mito de la Diosa Madre Paleolítica como personificación del principio femenino de la naturaleza; y una aproximación al mito del Dios Astado como imagen arquetípica del principio masculino. Los contenidos de estos tres apartados principales no se centran exclusivamente en las culturas paleolíticas del continente euroasiático, también hay numerosas referencias a culturas de otras latitudes y de tiempos históricos distintos, pues la etnografía comparada ofrece pistas valiosísimas para desenmarañar el enredado ovillo de la prehistoria. Además, en muchas secciones de esta obra, se profundiza en diferentes aspectos de la naturaleza humana arcaica. Así por ejemplo, para entender el mito de la Diosa Madre, se hace necesario comprender en profundidad el papel de la maternidad y la sexualidad femenina; y para entender el mito de Dios Astado, es necesario comprender el fenómeno del chamanismo y su relación con los animales, la caza y los ritos de fertilidad.




* “Cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante aguja de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío de los sombríos bosques, cada calvero, el zumbido de cada insecto... son sagrados en memoria y experiencia de mi pueblo. La savia que asciende por los árboles lleva consigo el recuerdo de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas, el venado, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Las cumbres rocosas, los prados húmedos, el calor del cuerpo de los potros y del ser humano, todos somos de la misma familia. Nosotros gozamos de alegría al sentir estos bosques.

El agua cristalina que discurre por los ríos y los arroyos no es solamente agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Cada reflejo fugaz del agua clara de las lagunas narra vivencias y sucesos de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos que sacian nuestra sed. Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Por tanto, hay que tratarlos con dulzura, como se trata a un hermano.

El aire es precioso para el piel roja, pues todos los seres comparten el mismo aliento: el animal, el árbol, el humano..., todos respiramos el mismo aire que comparte su espíritu con toda la vida que mantiene. El aire dio a nuestros padres su primer aliento y recibieron de él su última expiación. Y el aire también debe dar a nuestros hijos el espíritu de la vida.

Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a nuestros hijos: que la tierra es nuestra madre. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra. Si los humanos escupen a la tierra, se escupen a si mismos. Porque nosotros sabemos esto: la tierra no pertenece al ser humano, sino el humano a la tierra. Todo está relacionado como la sangre que une a una familia. El ser humano no creó el tejido de la vida, sino que simplemente es una fibra de él. Lo que hagáis a ese tejido, os lo hacéis a vosotros mismos.” Jefe Seattle, 1855




El animismo es una denominación que crea un antropólogo británico, Edward Taylor, según la cual el ser humano de las culturas primitivas, concibe o experimenta que todo está vivo, que todo está imbuido de alma.



* “Nuestros antepasados decían que por la mañana, antes de estar en contacto con otros seres humanos o animales, debemos hablar con los espíritus y recordar el Sol, la Tierra, el Universo; todo lo que existe en el cielo. Es lo que se conoce como la fuerza del Espíritu, que tiene un gran poder. De este modo, el espíritu abre la mente al conocimiento.” Domingo Collueque

* “Para una mente occidental la tierra no es más que un simple objeto aprovechable (y quizás piense que hasta desechable). Por ello el planteamiento de agradecerle todo lo que nos da, le resultará no menos que cursi, ridículo e incomprensible. No obstante, la cultura occidental comienza hoy a reconocer que estuvo mucho tiempo equivocada. Que la Tierra no es un mero montón de materia inanimada sino que es un ser vivo, que siente, que reacciona, que tiene ciclos, pulso y, lo más sorprendente, que posee un cierto tipo de conciencia, una especie de darse cuenta, no expresable en palabras pero no menos real o existente que el sentir, el reaccionar y el percatarse de las situaciones o ambientes afectivos o adversos (como el que tienen los animales o incluso como el que se ha demostrado que existe en las plantas). La Tierra es un ser, un maravilloso y noble ser que nos da la vida, el sustento, la protección, todo lo cual desde la óptica humana es traducible como amor, una actitud que cuando es tal, no pide nada a cambio, exactamente como el sentimiento maternal, no en balde la mayoría de las antiguas culturas del planeta coincidieron en llamarle así: Nuestra Madre la Tierra.” Armando Blanco Patiño, “Tlazocamati Tonantzin, Gracias Madre Tierra”




[font=Georgia]* “Se han descubierto más de 130 de estas esculturas, apoyadas sobre rocas y sobre tierra, entre los huesos y herramientas de estos pueblos del Paleolítico. Otras aparecieron cuando se realizó una observación más minuciosa, cinceladas sobre los salientes y terrazas de piedra sobre las cuevas donde muchas de estas personas vivían. Las estatuas siempre representan figuras desnudas; son generalmente pequeñas y con frecuencia gestantes. Algunas se asemejan a mujeres ordinarias, pero la mayoría tienen la apariencia de madres, como si cuanto fuera femenino en ellas se hubiese concentrado en el misterio abrumador del nacimiento. Muchas figuras han sido salpicadas de ocre rojo, el color de la sangre que proporciona la vida, y con frecuencia su base se va estrechando hasta formar una punta carente de pies, como si en alguna ocasión hubieran permanecido clavadas en el suelo con intención ritual.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa”

* “Son imágenes femeninas, la mayoría de ellas de formas opulentas, de nalgas y caderas exageradas, con grandes pechos y vientres de mujeres grávidas. […] las extremidades y la cabeza suelen ser de formas esquemáticas […] es evidente que no tienen el propósito de reflejar fielmente la realidad (pues cuando quieren eso, lo saben hacer muy bien, como lo demostraron en las pinturas rupestres) y que son símbolos que tienen la finalidad de expresar algo importante. Algo muy importante, en efecto, porque se trata de estereotipos utilizados a lo largo de muchos milenios. […] ¿Qué significado tienen dichas imágenes? Se ha dicho de todo: que son retratos de las mujeres de aquella época, que son imágenes eróticas, que son sacerdotisas o imágenes de antepasados, que son figuras mágicas para provocar la fertilidad, que expresan la visión simbólica del principio femenino …” Josu Naberan, “La vuelta de Sugaar”

* “En todo caso, y pese a la diversidad de modelos existentes, bien pudiera plantearse la existencia de una unidad cultural en el amplísimo territorio en el que se localizan los hallazgos. Sin embargo, el acuerdo entre los investigadores termina a la hora de dilucidar cuál puede ser el significado que puede atribuirse a estas figurillas. Según unos, cabe entenderlas como primitivas Diosas de la fertilidad, teniendo presente lo explícito de los rasgos sexuales femeninos. Partiendo de esta idea, hay quienes las consideran amuletos de uso personal (lo que explicaría la ausencia de pies o de soportes para su colocación en vertical), […] mientras que otros apuntan a que se trata de una cierta forma de autorretratos (ante lo cual tendríamos que preguntarnos porqué no los hay masculinos). Por último, no falta quien explica su existencia como manifestación del carácter matriarcal de estas sociedades paleolíticas.” Juan Diego Caballero, “ENSEÑ-ARTE: Venus paleolíticas”
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* “El clan matrifocal (y no la pareja heterosexual) es la primera forma de organización humana, original y universal. Esto significa que no es un tipo de organización cualquiera, sino la primera forma grupal que permite la consolidación de la especie en el tiempo […] El vínculo original diádico madre/criatura se expande al agregarse otras mujeres en estado de gestación-crianza, y las que habían pasado por esas etapas (abuelas). Una misma circunstancia las aúna y el conocimiento compartido permite que cristalice la solidaridad entre ellas. Los lazos que establece la cópula son momentáneos e inestables, y no parecen haber sido un elemento fundacional del grupo”. Martha Moia, “El no de las niñas”



* “El Arquetipo de la Madre es, sin duda, uno de los primeros símbolos de la historia de la humanidad. […] La importancia de este Arquetipo estriba en que constituyó la base del desarrollo de la mayoría de las religiones del planeta. Efectivamente, estudios modernos han ido verificando cada vez con mayor certeza que, en el origen de la mayoría de las concepciones mitológicas del mundo, eran Diosas las supremas deidades.
Como indica la investigadora Bárbara Walker: “A la tierra se le han dado miles de nombres femeninos (Asia, África, Europa) que corresponden a distintas manifestaciones de una misma Diosa. Diversos países llevaban el nombre de alguna antepasada o de otra manifestación de la Gran Madre: Libia, Rusia, Anatolia, Lacio, Holanda, China, Jonia, Acadia, Caldea, Escocia (Scotia), Irlanda (Eriu, Erin, Hera), fueron sólo unos pocos. Cada nación dio a su territorio el nombre de su propia Madre Tierra”.
En América, la divinidad existía bajo los nombres de Pacha-Mama o Mamanchic para los Incas; Mapu para los Mapuches; Ixchel, en el panteón Maya; Coatlicue para los Aztecas; la Sedna de los esquimales; Tacoma de los Salish; Maka Ina de los Siux Oglalas; Iyatiku de los Keres y Kokyang Wuthi de los Hopis, además de otros muchos. En Africa occidental era Mawu; Isis o Hator en Egipto; Innana, Astarté, Ishtar o Asherah en Oriente Medio; Rhea en Creta; Kubaba en Turquía, Cibeles en Grecia; Semele en Tracia y Frigia; Zemyna en Lituania; Pele en Hawai... la lista es interminable.
A este respecto, el historiador del arte Merlin Stone comenta: “No nos encontramos ante una desconcertante miríada de deidades, sino ante una variedad de títulos que son el resultado de lenguajes y dialécticas diversos, pero cada uno de los cuales se refiere a una divinidad femenina muy parecida.”[…] El Arquetipo de la Madre se vincula de este modo con los más remotos procesos de concienciación de nuestra especie.” Alexis López Tapia, “Arquetipos de la madre”




* “Cuando tratamos de hacernos una idea de cómo vivían y pensaban nuestros antepasados del Paleolítico, imaginándonos a nosotros mismos en las bocas de sus cuevas, contemplando el exterior, ¿no vemos acaso como el fenómeno más misterioso la luna … y las caras de la luna, que constantemente cambian de un modo que siempre es constante? Los dos términos, el fijo y el variable, proporcionan la primera noción de secuencia, medida y tiempo. Este significado de la luna aún se esconde en nuestro lenguaje: el griego mene significa “luna”, el latín mensis “mes”, y mensura, con la misma raíz, significa “medida”, de donde proviene el nombre del ciclo menstrual; pues los cambios de la luna hicieron posible el medir por vez primera períodos de tiempo que superasen el día (que podía calcularse por el sol).[…] La luna era indudablemente la imagen central de lo sagrado para estos pueblos primitivos; su ritmo dual, constante y cambiante, les proveyó de un punto de orientación desde el que medir diferencias, concebir patrones y establecer asociaciones. Su perpetuo regresar a los propios orígenes los impulsó a recomponer lo que en apariencia se había hecho pedazos. En todas las mitologías hasta la Edad del Hierro (1250 a. C.) se percibía la luna, gran luz brillando en la oscuridad de la noche, como una de las imágenes supremas de la Diosa, el poder unificador de la Madre de Todo. Ella era la medida de los ciclos temporales y de las conexiones e influencias celestes y terrestres.
Gobernaba la fecundidad de la mujer, las aguas del mar y todas las fases de crecimiento y decrecimiento. Las estaciones se sucedían en secuencias, al igual que las fases de la luna. Constituía una imagen perdurable tanto de la regeneración en el tiempo como en la totalidad atemporal: lo que se perdía aparentemente con la luna menguante, se restablecía con la creciente. La dualidad, imaginada como la luna creciente y menguante, era contenida y trascendida en su totalidad. De forma análoga, por lo tanto, la vida y la muerte no tenían por qué ser percibidas como opuestos, sino que podían ser consideradas fases que se suceden la una a la otra en un ritmo sin fin. No resulta sorprendente, pues, que la mitología lunar precediese a la solar en muchas, si no en todas, partes del mundo.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la Diosa”




* “En la región de los montes Altai (Sur de Siberia), un lugar donde pervive el chamanismo de origen femenino más antiguo, reconocen la llegada de la menstruación como el momento en que una mujer puede vivir el goce del sexo, el orgasmo como un modo de iluminar la conciencia y expandir la energía (aun cuando la actividad sexual sea en soledad). Creen que la sangre menstrual es la única que el cuerpo expulsa sin acto de crueldad ni heridas y es una representación de un reinicio de ciclo cada mes. Esta sangre es sagrada para quienes adoran a la Diosa (la Tierra) y se la ofrendan. Se celebra con una fiesta tradicional para dar inicio a un periodo de profunda sensibilidad en el que las mujeres estarán más perceptivas que nunca para consultar oráculos y confiar en las visiones y la intuición; un don femenino. Suponen que la Madre Tierra devuelve a sus mujeres la energía a través de la vulva, por lo que danzan desnudas sobre los campos sembrados para fertilizarlos.
[…] El pueblo apache rinde un culto amoroso a las chicas que comienzan a menstruar a través de la ceremonia de Sunrise. Durante cuatro días se celebra la unión de la chica con la Madre Tierra a través de danzas, cantos, ritos sagrados y regalos; es pintada de blanco y con arcilla para que la bendición de la tierra recaiga sobre ella. A partir de ese momento, a la mujer se le considera poderosa y bendecida por su fertilidad. Una verdadera fiesta que hasta la fecha se sigue practicando.” Mitos de la menstruación




* “Hoy en día conocemos las hormonas que acompañan el placer y la actividad sexual. Creo que es universalmente conocido que la oxitocina, la hormona del amor como la llamo Niles Newton, se segrega cuando hay alguna actividad sexual. Y al mismo tiempo, la oxitocina también esta reconocida como oxitócico; tiene el efecto de distender los haces musculares del útero y dilatar su boca. De hecho la medicina utiliza la oxitocina sintética para inducir o acelerar el parto. El que la hormona del amor tenga receptores en los músculos uterinos y sea oxitócica, creo que es una prueba de que el proceso fisiológico del parto pertenece a la esfera de los fenómenos fisiológicos amparados por la sexualidad de la mujer. Y también que la fabricación de oxitocina sintética, es una prueba de la robotización de la fisiología de la maternidad. […] En su famoso tratado sobre sexualidad, Masters y Johnsons aseguran que en todo orgasmo femenino se producen contracciones del útero, lo que viene a ser otra perspectiva para entender las contracciones del parto así como los partos orgásmicos, y que nos lleva a lo mismo; es decir, que el fenómeno conocido como orgasmo consiste en unos movimientos rítmicos del útero (contracciones o latidos) que al relajarse y distenderse, relajan también el cervix. […] Pero sin duda, una de las respuestas más importantes la encontramos en la investigación de Maryse Choisy, en base al seguimiento de la vida sexual de 194 mujeres a lo largo de 15 años, según el cual el orgasmo femenino auténtico es el cervico uterino, el que tiene su epicentro en el útero.” Casilda Rodrigañez, “La maternidad y la correlación entre la libido y la fisiologia”

* “Según la sexóloga francesa Maryse Choisy […] el útero es el centro del sistema erógeno de la mujer y actúa como una caja de resonancia de placer; Choisy habla de un orgasmo cervico-uterino que por lo general se confunde con el orgasmo vaginal, y que es el más intenso, de mayor placer y se extiende por todo el organismo: el orgasmo femenino auténtico no se produce ni en el clítoris ni en la vagina. Tiene su origen en el cuello del útero. El orgasmo cervico-uterino difiere radicalmente de todos los otros placeres en intensidad, en profundidad, en calidad, en ritmo sobre todo y en extensión. Es más difuso. Termina por abarcar el cuerpo entero. Asegura que la expresión ultravaginales, a veces utilizada para describir los orgasmos profundos e intensos, en realidad debe referirse al uterino. Choisy dice: un día las chicas descubren solas, que el gesto de apretar los muslos o las nalgas, un poco más fuerte de lo habitual, les procura un orgasmo situado en alguna parte profunda de su interior.” Casilda Rodrigañez, “Pariremos con placer”




* “Cuatro de nuestros principales sistemas hormonales están activos durante el trabajo del parto. Estos producen, durante este período, niveles altos de oxitocina, la hormona del amor; endorfinas, hormonas del placer y la trascendencia; adrenalina y noradrenalina, hormonas de la excitación; y prolactina, hormona de la ternura maternal. Estos sistemas son comunes a todos los mamíferos y se originan en nuestro cerebro mamífero o cerebro medio, también conocido como sistema límbico. Para que el parto siga su curso normal óptimamente, esta parte del cerebro debe anteponerse al neocortex, o mente racional. Esta transición puede darse en una atmósfera de silencio y privacidad, por ejemplo, al bajar las luces, hablar bajo y no provocar o esperar una respuesta o conducta racional de la mujer en trabajo de parto. Bajo estas condiciones la mujer intuitivamente escogerá los movimientos, respiración y posiciones que la ayuden a parir fácilmente a su bebé. Esto está impreso en su código hormonal y genético.” Dra. Sarah J Buckley, “Nacimiento extático”

* “Para hacernos una idea de la que se hace con los partos podemos recordar lo que ocurre en las relaciones sexuales entre adultos cuando suena el teléfono o alguien llama a la puerta. Si una llamada de teléfono nos corta, es porque las funciones sexuales requieren la pasividad del neocortex, un estado de inhibición a favor del cerebro arcaico; lo que se dice estar en un estado de abandono al deseo y al placer. Imaginémonos lo que sería lograr un orgasmo en medio de personas entrando y saliendo, hablando y diciéndonos lo que tenemos que hacer, impidiendo el abandono al deseo … Pues algo así es lo que hacemos cuando parimos, es decir, sustituir los sentimientos, el amor, el deseo entre dos personas que lleva al alumbramiento, por la técnica y las órdenes. La perdida de la intimidad que tiene lugar en los paritorios de los hospitales culmina la trágica consagración del parto violento y doloroso.” Casilda Rodrigañez, “La represión del deseo materno”




* “En todos los mamíferos hay una impronta o atracción de la madre hacia su cachorro que se le queda psicosomáticamente impresa; pero en la especie humana, que somos una especie neoténica con un prolongado periodo de exterogestación y no sólo de crianza, esta impronta o impresión se produce con una enorme producción libidinal para sustentar todo ese periodo de interdependencia. Como dice Balint se trata de un estado de simbiosis entre madre-criatura que necesariamente implica la mayor catexia libidinal de todas nuestras vidas.” Casilda Rodrigañez, “Pariremos con placer”



* “Durante los dos años y medio que pasé en la selva de Sudamérica junto a indígenas de la Edad de Piedra (cultura yequona), pude darme perfecta cuenta de que nuestra naturaleza humana no tiene mucho que ver con lo que nos han hecho creer. […] Los bebés cuyas necesidades continuum han sido satisfechas desde el principio a través de la experiencia en brazos (permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona independientemente de la actividad que esa persona realice: recolectar, dormir, bailar, etc …) desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquéllos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos mimosos o demasiado dependientes. Cuando los bebés estaban en brazos, rara vez lloraban; nunca gritaban y, lo que es más fascinante, no agitaban las manos ni pataleaban ni movían la cabeza; tampoco arqueaban la espalda ni retorcían los pies o las manos, tal y como vemos con frecuencia en nuestros niños. Se mantenían tranquilamente sentados sobre los hombros o bien se quedaban traspuestos sobre la cadera de alguien, lo cual desconfirma el mito de que los bebés tienen que ir flexionados para hacer ejercicio. Tampoco echaban buches, a no ser que estuvieran realmente enfermos, y no tenían cólicos. Cuando durante los primeros meses les atraía algo, se arrastraban por el suelo, andaban a gatas y luego caminaban sin esperar a que alguien viniera a por ellos, sino que ellos mismos iban hacia sus madres o cuidadores buscando la confianza necesaria antes de retomar sus actividades exploratorias. Sin lo que conocemos como supervisión, incluso los más pequeños rara vez resultaban heridos de alguna manera.
[…] La persona que lleva al bebé (que normalmente es la madre durante los primeros meses y luego algún/a niño/a de entre 8 y 12 años) está construyendo un propósito fundacional que va a resultar útil en posteriores experiencias. El bebé participa de manera pasiva en las actividades de la persona que lo carga: correr, caminar, reír, hablar, cantar, trabajar y jugar. El tipo de actividad, el ritmo al que se produce, las inflexiones de la lengua utilizada, la variedad de señales observadas, los cambios de luz del día y la noche, los cambios de temperatura, la humedad, la sequedad, los sonidos de su familia, la vida tribal... Todos estos elementos constituyen la base de su participación de modo activo en su entorno, hecho éste que va a comenzar a los seis u ocho meses, cuando comienza a arrastrarse, luego a gatear y más tarde a caminar. Dado que existe esta necesidad del niño por disfrutar de este tipo de experiencia prematura, se requiere que aloje en su ser esta visión panorámica de la vida en la que va a entrar. También es importante que los cuidadores no se limiten simplemente a sentarse y echar un ojo, ni que se pongan a preguntarse qué necesitará el niño, sino más bien tener una vida activa ellos mismos”. Jean Liedloff, “El concepto de continuum”




* “Los estudios etnográficos sobre sociedades actuales demuestran que lo extraño es encontrar una actividad que sólo acometan hombres o mujeres. El reparto de trabajo es una construcción social y, por tanto, cada sociedad la gestiona como mejor entiende. En las sociedades de la prehistoria no tenemos datos que nos lleven a pensar que las mujeres no cazaban o que no intervinieron en determinadas producciones, como la de piedra tallada o la metalurgia. Además, muchas imágenes del pasado las muestran plenamente integradas en cuestiones rituales y religiosas. […] En todas las sociedades conocidas existe una división del trabajo por sexos. Esta separación no implica que un grupo realice tareas menos importantes que el otro, sino que es una estrategia social para obtener más éxito en la explotación de los recursos. Algunas teorías apuntan a que en este reparto fue fundamental la vinculación de las mujeres con las crías humanas, que requieren una atención constante al menos durante los primeros años de vida. El menosprecio hacia estos trabajos es una construcción posterior de la sociedad patriarcal en la que vivimos.” Margarita Sánchez Romero, “Andalucia investiga”

* “Simplemente, mientras el hombre dedicaba más tiempo a la caza mayor, la mujer recolectaba frutos, vegetales y tubérculos, cazaba animales menores y, naturalmente, cuidaba de los niños. Sería un error creer que desde el punto de vista alimentario, la caza era una actividad más importante o de mayor rendimiento que la recolección. Como se ha demostrado recientemente, en casi todos los pueblos estudiados la dieta era ante todo vegetariana. Con la natural excepción de los pobladores del Antártico, en el resto de culturas más del 50% de las calorías y las proteínas provenían de fuentes vegetales […] En un estudio de 24 pueblos que existen actualmente se han obtenido los siguientes resultados: 3 de ellos derivan su alimentación fundamentalmente de la caza, 5 de la pesca, y el resto, 16, de la recolección. Solo en un caso la recolección representa el 10% de la alimentación, y en 2, el 20%. El estudio concluye que las actividades recolectoras que incluyen plantas y moluscos son las más productivas desde el punto de vista alimentario, seguidas por la pesca. La caza de mamíferos es la fuente más aleatoria y, por tanto, es en general menos importante que las otras dos. […] Según otro estudio sobre una muestra más amplia de 58 culturas […] 29 tienen como fuente principal de subsistencia la recolección, 18 la pesca y 11 la caza. Las conclusiones son que para los cazadores-recolectores primitivos la fuente más segura y estable de alimentación es la recolección, mientras que la carne proveniente de la caza es un suplemento necesario y codiciado, pero aleatorio, y que la mujer recolectora adquiere como proveedora tanta importancia como el hombre cazador.” Enrique Semo, “Los origenes: de los cazadores y recolectoras a las sociedades tributarias.






* “ Hay dos tipos fundamentales de visión en la cultura de la Edad de Piedra. Una de ellas se expresa en piedra, hueso y marfil de mamut (los elementos perdurables en los que las esculturas de la diosa fueron talladas). La otra se expresa mediante la pintura en las paredes interiores de las cuevas, dónde reviven los animales, dónde se dramatiza el ritual de la caza y se reflexiona sobre el mismo, y dónde los chamanes humanos y animales ofrecen los ritos de iniciación.
¿Podemos deducir de esto que originariamente no había uno, sino dos mitos básicos: el de la Diosa y el del Cazador? Las figuras gestantes de las esculturas hacen pensar que el mito de la Diosa Madre tenía que ver con la fertilidad y la naturaleza sagrada de la vida en todos sus aspectos, y por tanto con la transformación y renacimiento. Por contraste, el mito del cazador estaba relacionado sobre todo con el drama de la supervivencia; la acción de matar como un acto ritual llevado a cabo para vivir. La primera historia se centra en la diosa como la imagen eterna del “todo”; la segunda, en la humanidad que, en tanto que cazadora, ha de quebrar de continuo esta unidad para poder vivir la vida cotidiana de la temporalidad.
[…] En la historia de la Diosa Madre, el cazador humano y los animales están ambos contenidos en una misma visión. Hay una continuidad de asociación en la que los dos, cazador y cazado, participan, con lo que el mito del cazador se incluye, en última instancia, en el mito de la Diosa junto con todos los demás aspectos de la vida que forman parte del Todo. Éste es el simbolismo de las pinturas del interior de la cueva experimentada como el útero de la Diosa. Pero, desde el interior de la historia del cazador, puede llegar a olvidarse que sus cimientos están en el mito de la Diosa. […] La presencia del chaman en la cueva indica que los pueblos del paleolítico sabían lo vital que era para el bienestar de la tribu no olvidar la relación esencial entre estas dos historias y, quizá también, el continuar explorando los diversos modos en que puede entenderse su relación. Los chamanes mediaban entre dos mundos de experiencia humana y sus vuelos a la oscuridad tenían lugar necesariamente en la zona más secreta de la cueva, dónde los límites ordinarios de la percepción podían ser más fáciles trascendidos. Allí eran capaces de rememorar, o re-membrar, la relación fundamental entre estos dos mitos y de rendir honor a la necesidad esencial de asociar la caza con una visión más profunda del Todo. Semejante interpretación puede ayudar a explicar la gran importancia de los rituales de caza, incluso en ciertas tribus de hoy en día.” Anne Baring y Jules Cashford, “El mito de la diosa”





* “El hombre primitivo, cada vez que mataba a una criatura, cada vez que cortaba un árbol, cada vez que arrancaba una planta, tenía conciencia de que, de alguna manera, estaba atentando contra un ente superior en el que él mismo está integrado y que es el Todo . […] Los esquimales vivían hasta mediados del siglo XX, durante el largo invierno polar de ocho meses, de la caza de la hermana foca. Pues antes de que la foca entre en el campamento, antes de que una mujer con el cuchillo redondo destace la foca, hay que hacer un desagravio a la madre de todas las focas. Y cuando matan a un oso polar, del cual necesitan las pieles para construir sus chaquetas o la suela, impermeable y silenciosa de sus mocasines, también tienen que desagraviar a la madre de todos los osos. […] Decía el viajero mestizo, Rasmusén, hijo de una esquimal, que ha escrito libros deliciosos sobre su pueblo, que hablando con un chamán, es decir, con un depositario de la tradición, de la filosofía del pueblo esquimal, le decía con toda la tristeza de su corazón:
El pueblo esquimal, los Inuit, somos felices porque tenemos toda la libertad del mundo para vagar, porque tenemos todos los animales del mundo para cazar, pero en el fondo de nuestro corazón hay una gran tristeza y es que para sobrevivir tenemos que alimentarnos con el alma de nuestros hermanos los animales.
No hay una tribu primitiva, […] que no tenga unos tremendos y exquisitos tabúes que dictaminan en qué épocas del año han de matar a determinados animales, que un hombre no puede matar más carne de la que necesita para comer, que no se puede matar una hembra embarazada, que un hombre no puede matar a una pareja de animales cuando se encuentra en celo, que no puede cortar un árbol si no lo necesita para hacer una casa. Hay en la filosofía del hombre primitivo un profundo y exquisito respeto a ese ente superior que llamamos vida.” Félix Rodríguez de la Fuente ,“Su vida, mensaje de futuro”




* “Entre los evenk de siberia existe un ritual de caza en el que el chamán se identifica con un gran ciervo macho (Imagen nº 1). Esta asociación simbólica subrayada por otros elementos rituales , está confirmada por descripciones como el chamán es como un gran ciervo macho que defiende su manada o también, dos chamanes se enfrentan como ciervos.



* “Las trazas más antiguas de la poderosa religión del Gran Astado, que floreció a través de las tierras de Eurasia antes de que comenzara la historia, se localizan principalmente en las pinturas rupestres del período Paleolítico. […] dador de la muerte y de la fuerza vital, representado como un hombre astado, es probablemente la concepción más temprana de la Divinidad, junto a la iconografía de la Madre Suprema, que cristalizó en las profundidades de la psique prehistórica. El arquetipo es más viejo que las montañas, más allá del calendario, alcanzando cotas inimaginables de antigüedad, residuos primarios de una memoria ancestral, porque el Maestro Astado como Señor de este mundo y del Otro Mundo ha gobernado desde el tiempo antes del tiempo, omnipotente y misterioso.
Los viejos iconos son testimonios mudos de los encuentros iniciaticos y de las transformaciones sufridas por sus sacerdotes-chamanes en los vastos bosques, pantanos y montañas del mundo primigenio. El Gran Dios era el Cazador Divino que permitía a sus fieles la caza, que propiciaba y otorgaba buena suerte a los creyentes que perseguían las manadas de bisontes salvajes, ciervos y cabras. Para estos cazadores prehistóricos, el Dios de Dos Cuernos era la encarnación del Dador de Vida y Muerte, el implacable y poderoso poder que dominaba sobre las praderas. Él era el Gran Hechicero, y como tal, era la fuente de las facultades mágico-psíquicas que permitían a la temprana humanidad sobrevivir en un entorno salvaje mediante la guía de la astucia, la intuición y la fuerza de la suerte mágica.
Sin embargo, el Maestro nunca fue una simple deidad de la caza, ya que encarnaba los diferentes estados de trance del espíritu y los éxtasis mágicos cultivados entre los tempranos chamanes del Pleistoceno. Como dios cósmico de la vida y la muerte, el Astado era la divinidad Janus que permanecía entre los mundos, entre las esferas de la luz y la sombra, día y noche, tomando parte de ambos y al mismo trascendiéndolos en los estados más elevados de conciencia. Los antiguos ritos del Dios Astado se realizaban para armonizar este gran campo de numinosidad a través de los mundos visibles y los invisibles, y para despertar los poderes base de la psique mágica a la que se accedía mediante su arquetipo. Estos objetivos son todavía viables dentro de su culto, y existen hoy, buscando desvelar la Auto-Sabiduría que irradia y brilla más allá del mundo fenomenológico de la dualidad. Dentro de la imagen del Antiguo Señor, el Dios y la Bestia están unificados, y esta bi-unidad trascendental está resuelta, lo que se expresa por el Signo de los Cuernos, siendo el ejemplo del perfecto Hechicero dentro de la Antigua Religión. Nigel Jackson, “Iconos del maestro primordial”




* “Al trasladarse de la luz del día a una completa oscuridad, resulta imposible no sentir un escalofrío de temor y sobrecogimiento cuando se recorre el mismo camino hacia el corazón de la tierra que la gente realizaba hace 30.000 años. Ellos únicamente contaban con lámparas de piedra hueca, con mechas de ramitas de enebro, y aceite de grasa animal para alumbrarse. ¿De dónde sacaron la valentía para deslizarse y arrastrase por estrechos pasajes laberínticos, respirando entrecortadamente, recorriendo cavernas lo suficientemente amplias como para contener una catedral, hasta el santuario que se hallaba al fondo, a menudo a 2 o 3 Km de la entrada de la cueva? Seguir el tortuoso sendero que lleva al santuario, o descender a una caverna-útero enorme, tiene todas las características de una iniciación tribal del tipo que algunas tribus contemporáneas aún practican.” A.Baring y J. Cashford, “El mito de la diosa”



* “Todos los pueblos indígenas tienen por raíz de su cosmovisión la vivencia de lo sagrado. […] Estos pueblos viven inmersos en un cosmos impregnado de sacralidad (mal llamado mágico por ciertos antropólogos que ven la cosa desde afuera). […] Lo sagrado es expresado en la enseñanza del mito, fórmula del modelo de todo ser existente en el cosmos, y del rito, la acción cuyo sentido reposa en el modelo dado por el mito […] Estas culturas tienen un medio a través del cual se manifiesta directamente lo sagrado: el Chamán. Este es un ser humano especial que tiene comunicación directa con sus dioses, espíritus, y realidades no-ordinarias, siendo a la vez sacerdote, extático, curador, artista, poeta, músico, juez y preservador de la ecología cósmica, por citar algunos de sus atributos. […] En las culturas hierocéntricas (del griego, hieros=sagrado), cuanto menos intelectualizada y burocratizada sea la creencia religiosa, más importante será el rol del chamán. Cuando este rol predomina, nos hallamos frente a una religión chamánica y, como derivada de ella, una cultura chamánica. Un hecho de capital importancia es que las culturas chamánicas comparten, tanto a través del tiempo como del espacio, a despecho de la diversidad cultural, la migración y la difusión, las mismas estructuras básicas, adaptando tan sólo los caracteres superficiales a los distintos habitats. La religión chamánica forma un complejo coherente que siempre está presente en los orígenes de toda civilización y de toda religión burocratizada y teologizada. Cuenta con 50.000 años de antigüedad materialmente probada y nos permite, intercambiando elementos, descifrar en una cultura chamánica aquellos que están ocultos o perdidos en otra, gracias a sus analogías funcionales.” Aukanaw, “La ciencia secreta de los mapuches”

* “La palabra Shamán procede de la lengua de los evenks de Siberia. Allí se pronuncia scharmán. En su origen etimológico contiene la raíz del verbo scha que significa saber, con lo que chamán significa: alguien que sabe, que es un sabio.” Neus Florez Jimenez, “Schaman, el hombre de conocimiento”




* “Hablar del poder del chamán es referirse a la capacidad que tiene de realizar un viaje chamánico. El desplazamiento de su espíritu fuera de los límites de la realidad ordinaria, en dominio de sí, es la particularidad de su práctica, su especialidad. Es mediante sus viajes, que el chamán entra en contacto con el mundo de los espíritus y, de estos territorios paralelos, recupera información que será trascendental para la prosperidad de la comunidad y el mantenimiento del bienestar de sus miembros.
Durante este pasaje, en estado extático (del griego ektasis, desplazamiento de los sentidos), el chamán no pierde conciencia de su cuerpo, aún cuando se traslade a una realidad fuera del tiempo y del espacio que se reconoce como físico. Estos planos se vuelven accesibles para el chamán en un estado ampliado de conciencia.
El viaje chamánico constituye el núcleo de la práctica del chamán. Es su ingreso a una percepción y entendimiento expandidos, de la mano de sus maestros, ayudantes y de su animal de poder, que lo aguardan para guiarlo hacia la información que luego traerá a la realidad ordinaria, o mundo medio, para ser trasmitida a quienes la precisen. Sus experiencias en las realidades paralelas, involucran su sensitividad. De esta manera, durante el viaje, el cuerpo del chamán puede sentir frío, calor o percibir olores y sabores, así como escuchar sonidos.
Estas prácticas y sus resultados, pueden ser comprendidas desde un lenguaje propio del plano real, o bien leídas desde su simbología. El chamán tiene la habilidad no sólo de realizar el viaje, sino de transmitir certeramente el resultado de su exploración y de su comunicación con el mundo de los espíritus. Como consecuencia de un viaje, el chamán rescata conocimientos que pueden integrar o remitir a imágenes del inconsciente colectivo, a mitos, creencias y representaciones que conforman la vida espiritual de su comunidad, o a una simbología de carácter arquetípico. Para los grupos sociales tradicionales, el mundo espiritual, la naturaleza y la humanidad se encuentran vinculados en esencia. La destreza del chamán es reunirlos.” www.viajechamanico.com




* “Está científicamente demostrado que escuchar el ritmo monótono de los tambores facilita la producción de ondas cerebrales de rangos alfa y theta. Muchos nativos se refieren al sonido del tambor como a el latido de la tierra. En este aspecto, es de destacar que la frecuencia de la resonancia electromagnética de la tierra, que ha sido medida en 7,5 ciclos por segundo, resulta equivalente a las ondas cerebrales theta. Parece que el sonido del tambor permite a los chamanes alinear sus ondas cerebrales con el latido de la tierra. Para propiciar un estado mental que ayude a realizar el viaje chamánico, es necesario escuchar un sonido rítmico de 205 a 220 golpes por minuto. Este ritmo induce al cerebro a producir ondas cerebrales lentas, de entre 7 a 4 ciclos por segundo, o menos. Los chamanes describen el sonido del tambor como la voz de los espíritus. Mitológicamente, el chamán realiza la caja del tambor con un trozo del Árbol de la Vida, del Axis Mundi, proporcionado por sus guías. Así pues, cada vez que el chamán toca el tambor, accede al Eje del Mundo.” www.vibracionalterapias.com

* “En sus rituales, los chamanes sami (llamados noajdde o noaiti) utilizan el canto, acompañado por la percusión del tambor. Gracias a la monótona cadencia que genera, entran en trance para abandonar su cuerpo y acceder al mundo de los espíritus. Para acceder a él, utilizaban a modo de mapa del otro lado los dibujos del tambor, que se convierten en una suerte de guía.” Saami, los chamanes del norte

* “Para los mapuches, el kultrün es el instrumento más sagrado e importante de su cultura. Literalmente, el universo y la síntesis del mundo están contenidos en ese madero ahuecado y recubierto con un cuero de chivo. Es inseparable de las machis (autoridades espirituales) y permite la comunión o conexión con sus divinidades. El kultrün es una palabra compuesta del mapudungún (lengua mapuche) que significa instrumento del eco. El sonido monocorde de este emblemático instrumento permite a la machi entrar en trance durante su invocación y contacto con las divinidades que pueblan el intangible y mítico mundo mapuche.” Kultrün: un mundo mapuche

* “El chamán siberiano nunca abandona su tambor, elemento fundamental en todas sus ceremonias, no sólo para llamar a los espíritus sino para obtener energía vital o entrar en trance. Estos tambores son redondos en el Norte, y de forma oval en el Sur de Siberia, hechos de piel de reno o caballo, con el bastidor de madera o de junco trenzado. El ritmo que determina el tambor al ser batido por el chamán, es acompañado por las palmadas de los presentes.” www.ucm.es




* “Existen leyendas en diferentes pueblos indígenas que dicen que antes de que hubiera un lenguaje hablado, había un lenguaje de armónicos. Este lenguaje nos permitía comunicarnos con todas las criaturas de la naturaleza utilizando el concepto de información codificada en las frecuencias de tonos puros de los armónicos. Los pensamientos y la información se enviaban con la onda sonora y eran recibidos por el que escuchaba (Transmisión por el sonido de imágenes de pensamiento holográficas o tridimensionales).” www.planetanilaya.es


* “El sonido producido por la vibración musical, genera otros sonidos (sobretonos) que acompañan al sonido fundamental: a estos sobretonos se les denomina armónicos. La mezcla y participación del conjunto de estos armónicos es el que da a cada voz o timbre sonoro su particular identidad, como un ADN acústico. En el entorno de creencias naturalistas y chamánicas, este tipo de canto armónico sirve como medium para comunicarse con los espíritus de la naturaleza, imitando los sonidos de animales, el viento, los pájaros, etc. […] Desde el punto de vista fisiológico, los armónicos vocales producen cambios en la respiración, en el latido del corazón, en las ondas del cerebro y en la conciencia. Diferentes áreas del cerebro se ponen a vibrar a través de estos sonidos y se activan de tal forma que sueltan hormonas y neurotransmisores químicos que facilitan la entrada en un estado de conciencia alterado. […] En Mongolía al canto armónico se le denomina Xöömij y hay una vieja historia que dice: Vete al oeste hacía la cascada sagrada y ella te enseñará el canto armónico. Escucha solamente los sobretonos que ella produce e imítalos con tu voz hasta que los domines. Se dice que la cascada es un regalo de los dioses para dar a conocer los sobretonos a los hombres.” Erick Rivas Maya “Fonación”




“Una festividad pagana, que se mantuvo hasta bien instaurado el cristianismo entre los germanos y algunas zonas de Europa, era la cervulum o cervula facere (en el latín clerical). Así ha quedado documentada en la alta Baviera, donde hombres semidesnudos cubiertos con pieles de ciervo, perseguían a jóvenes doncellas ataviadas con adornos florales, para raptarlas y llevarlas a una cueva, donde se supone existía algún ritual de sexualidad sagrada.” Forn Sidr



* “Cernunnos es un dios con cuernos de la mitología céltica. Está vinculado con los animales machos, en particular con el ciervo en celo, y esto ha conducido a asociarlo con la fertilidad y los frutos. Descripciones de Cernunnos son encontradas en muchas partes de las Islas Británicas y la Europa occidental . Él es retratado frecuentemente con barba y un pelo salvaje, cubierto de maleza: Él es, a fin de cuentas, el Señor del Bosque.” Patti Wigington y Zan Fraser, “Cernunnos: el dios salvaje del bosque”



* “Los cuernos de ciervo son símbolo de sabiduría y conexión con el cielo, es decir, con el mundo del espíritu, por su forma arquetípica de ramaje o copa se árbol dispuesta para recoger las fuerzas celestes. Son también signo de virilidad y fertilidad, ya que en los cuernos de los ciervos hay una serie de receptores androgénicos que se activan por la acción de la testosterona durante la pubertad, y que hacen crecer la cornamenta a un tamaño acorde a los niveles hormonales: unos cuernos grandes, largos y retorcidos indican mayores niveles de testosterona. Por este motivo no extraña que en la China tradicional, el afrodisíaco más codiciado para incrementar la libido masculina estuviera fabricado precisamente a base de cuerno de ciervo adolescente, ya que era el producto donde se concentraba más cantidad de testosterona. No es casualidad, tampoco, que en inglés, la palabra horny (derivada de horn, cuerno), designe en lenguaje callejero a un estado de estimulación sexual caracterizado por la alteración del entorno hormonal” Chamanes y cérvidos: del paleolítico al Baphomet medieval , www.celtiberia.com



* “Las Ceremonias del culto al Dios Cornudo se encuentran plenamente registradas en los procesos a las brujas en todas partes de Europa. Estas ceremonias comprenden los ritos de admisión, danzas sagradas, banquetes y ritos orgiásticos, además de otras ceremonias que a nosotros nos parecen puramente religiosas, como homenajes al Dios, plegarias y similares. […] El festín era parte importante de las ceremonias religiosas, y en esto el culto al Dios Cornudo era como otras ceremonias paganas de las que se conserva noticia. La cena mitríaca y los banquetes cristianos del amor eran de la misma clase. En todas las ceremonias de esta antigua religión hay un aire de gozo y regocijo que ni siquiera el santo horror de los cronistas cristianos puede disimular por completo. Cuando reproducen sin distorsión las propias palabras de las brujas, refiriéndose a sus ritos religiosos y a su Dios, puede verse que son diametralmente opuestos a los sentimientos de los cristianos. En los grandes sabbaths, cuando aldeas completas se reunían para una combinación de ceremonia religiosa y júbilo generalizado, el festín debió de ser ocasión de gran felicidad […] Según un testimonio de la Inglaterra de 1664: En las reuniones de brujas habitualmente había vino o buena cerveza, pasteles, carne o similares. En realidad, comían y bebían bien. Cuando se reunían en sus grupos, danzaban y también tocaban música” Margaret Murray, “El Dios de los brujos”



* “En Egipto, en tiempos de Sesostris I (1900 a.C.), al dios de las cosechas, Min, se le representaba como una figura en permanente erección (itilifálica)” Clifford Bishop, “Sexo y espíritu”

* “En el lugar maya de Chichen itza se encuentra el denominado Templo de los falos, donde se tiene constancia que se rendía culto fálico relacionado con los rituales de lluvia, ya que consideraban a la lluvia como representación del semen divino que fertilizaba a la tierra que, por su parte, simbolizaba lo femenino.”. mayananswer.over-blog.com “Culto fálico Maya”

* “En la cultura zhuang de China, en los primeros días del año aún se reúne la gente para celebrar una fiesta en honor del sexo del dios Buluotou en ambiente un tanto erótico. Se cuelgan representaciones del sexo de Buluotou, generalmente como una especie de vela de papel, que cuando la hincha el viento, alegra a la gente porque se asemeja a una erección del pene del dios. La gente come y bebe, los jóvenes cantan canciones de amor. En esta fiesta se celebra no sólo a Buluotou, sino también a la diosa Miliujia, por ser ambos los creadores de la humanidad”. www.chinaviva.com, Culto fálico entre los Zhuang

* “En la mitología de la Grecia antigua había un dios menor exclusivamente fálico, Príapo, hijo de Dionisio, asociado con la fertilidad de las plantas y los animales de la vida agrícola. Era común representarlo con un falo siempre erecto (de donde procede el priapismo) y se le dedicaron santuarios especiales en distintos puntos de Grecia, como el Monte Helicón, en la actual región de Tespia.” Rafael Muñoz saldaña, “Falos y falacias”

* “El culto al lingam, en India, se remonta a la prehistoria, a los antiguos ritos sexuales de la fecundidad, al culto a la Gran Diosa. […] En la ceremonia de Linga Puja, aquel que es el oficiante acaricia un lingam de piedra pulida, lo adorna con guirnaldas y traza con él, untado con pasta de sándalo amarillo los signos rituales y simbólicos. Durante toda la celebración, el oficiante y los participantes cantan a coro, durante horas, OM NAMAH SHIVAYAH, arrojando al mismo tiempo flores y pétalos de flores sobre el lingam que queda casi cubierto con ellos. En el momento culminante, el oficiante vierte sobre el lingam un líquido blanco viscoso, hecho de leche y miel que corre lentamente por la piedra y se derrama en el arghya, para ser luego repartido entre los participantes que lo beben con devoción. En ese instante, Shiva está presente en el lingam.” Namja, “Linga y yoni”




* “La más interesante supervivencia moderna del Dios Cornudo aparece en la Feria de Puck, en Killorglin, condado de Kerry. Aunque gran parte del antiguo ritual se ha perdido irremisiblemente, aún queda suficiente para revelar el origen de la ceremonia. La fecha original era Lammastide, es decir, el 1º de agosto, fecha de uno de los cuatro grandes sabbaths de la antigua religión. […] El Puck que dio su nombre a la feria es un macho cabrío. Se trata de un animal salvaje, que vive en las colinas y es atrapado con el único propósito de presidir la fiesta.

[…] El primer día de la feria es llamado Día de reunión (Gathering Day). Las multitudes se pasean por las calles del pueblo y los callejones de la feria, bebiendo y divirtiéndose.[…] Ya al atardecer, pero antes de la puesta del Sol, empieza la procesión del macho cabrío. Consiste en una banda de flautistas, seguida por un carromato en que va el macho Puck […]. Puck va adornado con guirnaldas en torno al cuello, y lo atienden cuatro niños vestidos de verde. Tras recorrer el pueblo durante una hora, banda y carromato vuelven a la plaza, donde se ha levantado una ligera estructura de unos doce metros de alto. Una niña vestida y coronada como reina pone en la cabeza del macho una corona de lentejuelas y una guirnalda de flores en torno a su cuello. Entonces el macho cabrío, firmemente atado a su plataforma, es levantado con cuerdas y poleas hasta lo alto de la estructura, donde se queda hasta el término de la feria. Cuando el animal ha llegado a su elevada posición, un hombre proclama por medio de un megáfono: El rey Puck de Irlanda.

[…] El Segundo día es el clímax del festival. Las escenas, aunque hoy se limitan a simple embriaguez, muestran que en tiempos antiguos este era una de aquellos festivales orgiásticos tan comunes en los cultos primitivos. El tercer día, el día de dispersarse (Scattering Day), bajan al macho cabrío y lo dejan libre, sólo para volver a atraparlo, de ser posible, para que sea el rey Puck del año siguiente.

Yo sugiero que una parte de la ceremonia original fue la deificación y coronación de un nuevo rey, con ritos y ofrendas, y que los festejos y otros ritos practicados por entonces eran emblemáticos de su poder como dador de alimentos y de todas las demás formas de fertilidad.” Margaret Murray, “El Dios de los Brujos”


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