Hola a todos
En mis dias de estudiante de Bachillerato que es la época que mejores recuerdos me dejó, una de las profesoras nos recomendo que escucharamos un programa de radio que se llamaba: "De puntitas", el cual era conducido por Emilio Ebergenyi por Radio Educación en el 1060 de AM de la Ciudad de México.
Al escuchar la transmision de este programa la primera vez, identifique la voz inconfundible que habia escuchado en los documentales televisivos "Mexico Siglo XXI" entre otros.
Desde aquellos ayeres, escuchaba las transmisiones de esta emisora (Radio Educación), dando preferencia a los programas que conducia Emilio, por que me agradaban sus enfoques y reflexiones.
Algun tiempo despues, tuve la suerte de verlo en television por TV Azteca aunque no recuerdo el nombre del Programa, personificandose en la transmision.
En los ultimos meses de 2005, dejamos de escuchar su voz en directo, porque mi estimado Emilio paso a mejor vida.
Les dejo una pequeña recopilacion de notas referentes a nuestro apreciado Emilio Ebergenyi, como un reconocimiento postumo.
Emilio te recordamos donde quiera que te encuentres........
Emilio nos reúne nuevamente y estar juntos, cerca de él, es un espléndido momento para celebrar la vida. Esa vida que supo darnos a todos quienes de muchas maneras estuvimos y estamos cerca de él. Durante mucho tiempo fue nuestra compañía desde muy temprano por la mañana, en varias ocasiones durante el día y hasta ya avanzada la noche. Podía contarnos e informarnos muchas cosas y mientras más libre se sentía, su voz era más clara, juguetona, irónica, a veces incluso desdeñosa. Su voz le permitió llegar a muchas mentes y a muchos corazones, en esa maravillosa libertad de ser él; con sus buenos y malos momentos, con sus enredos, confusiones y certezas. Emilio fue una palabra en busca de su voz, como él mismo dijera. Una voz que supo quitarse los corsets y las presiones sin que le importaran las sanciones administrativas o las imposiciones burocráticas. A muchos no les gustaba su ser desenfadado, irreverente, picante. Estoy segura que fuimos muchos más los que quedamos atrapados en su manera de comunicarse. Antes de ser mi amigo, Emilio fue una de mis mejores compañias a través de la radio, tal y como fue para tantos radioescuchas que sintieron ese roce tan simpático, íntimo, tierno y amoroso que lograba transmitir. Aunque hablara de temas muy distantes, nos conectaba con partes de nosotros con frecuencia olvidadas. Una alegría de vivir, de no tomarnos tan en serio aunque el mundo, o el país, para el caso es lo mismo, se nos viniera encima. Dejar brotar la carcajada para luego darnos una caricia, y continuar ese contacto íntimo. Contestar la llamada, relajar al entrevistado, hacerlo reir y lograr en una charla breve, o no tanto, hacer un nuevo amigo. Y cuánto nuevos amigos de tantos sitios tan dispares logró conjuntar. Emilio era inquieto, muy inquieto, y tenía una necesidad natural de comunicar no sólo lo que le ponían en un guión, ya fuera éste de radio, televisión, cine o teatro. Escribía todo el tiempo, era común que llegara con su cuaderno sin rayas y su letra redonda, a leernos algo, en la cabina, entre corte y corte, o en alguna de aquellas memorables tardes martelianas.
Atleta de la vida y nadador en alberca, tuvo además su época de carpintero, traductor, director de escena, carambolero… Emilio es un río inagotable, todavía tendremos mucho por conocer, y aprender de él: están sus libros ya publicados en una colección amorosa y atinadamente editada.
Para nosotros, en radio, es un faro que no debemos perder. Su creación libre, compleja y amable es una lección que debemos alimentar: para comunicar, protestar y amar. Es también una brújula loca cuya aguja nos indica sitios extraños para reencontrarnos en esta radio nuestra y seguir insistiendo en ser libres y quitarnos los afánes distractores: la fama o el control, el poder de decidir sobre los otros.
Celebro su recuerdo de vida atribulada en la que el disfrute personal y compartido estuvo lleno de vivencias deliciosas: la radio, los libros, la música y como río profundo, la amistad. Por eso con los amigos vamos ahora a dialogar con este Emilio pintor, que ahora muchos descubriremos.
Radio Educación nos reunió y nuestros caminos compartidos por casi 30 años tuvieron sus vaivenes, pero no dejamos nunca de estar pendiente uno del otro. Emilio, quiero agradecerte las alegrías y tristezas mutuas, la protección que le diste a mi vida sabiendo siempre que podía contar contigo.
Emilio fue un hombre enamorado de la vida, cuántos suspiros compartidos, cuantos buenos deseos: si estás bien, no te preocupes por mi. Fue la confianza y el respeto el terreno que abonamos para conocernos y querernos libremente.
Eso es a lo que siempre aspiraremos: a vivir en libertad. Ahora podremos conocer los colores que su paleta le dio, las formas por él elegidas, sus trazos y temas, otro Emilio más para seguir queriéndolo.
Murió Emilio Ebergenyi, reconocida voz de la radio y la televisión cultural
Me gustaría que se me ubicara como un ''resonador social'', dijo en entrevista reciente
Sus restos serán cremados y sus cenizas esparcidas en el mar de Acapulco
PABLO ESPINOSA, FERNANDO CAMACHO Y ALEJANDRO GARCIA
El maestro Emilio Ebergenyi ante el micrófono, en Radio Educación, hace unos días FOTO Alejandro García Vicente
El maestro Emilio Ebergengy trascendió ayer a las 11:30 horas, ''puntual como un programa de radio", según comentó su compañera, la también locutora Hilda Saray.
Sus restos mortales serán cremados y lanzados al mar de Acapulco, como fue su voluntad, así como el tener una vida digna hasta el último suspiro, decisión que también se encargaron de llevar a cabo sus hijos Ingrid y Víctor y su compañera, Hilda, quienes decidieron prescindir de todo medio artificial que prolongara ''una vida limitada" la noche del sábado pasado, luego de una operación de emergencia de la cual no se pudo recuperar.
Emilio Ebergengy ingresó al hospital ABC el sábado. Fue atendido por su médico de cabecera, el doctor Armando Kraus, y por el neurocirujano Roberto de Leo.
Luego del diagnóstico -edema subdural: una acumulación de sangre entre la corteza cerebral y el cráneo-, programaron una intervención quirúrgica de mediano riesgo para el lunes, pero la situación se complicó la noche del sábado, cuando tuvo un derrame cerebral masivo.
Consciente antes de entrar al quirófano, Hilda y Emilio bromearon: ''si me van a operar de la cabeza, al menos que no me extirpen el sentido del humor".
Así será recordado siempre uno de los protagonistas de la cultura mexicana del día a día. Emilio Ebergengy Matos, quien nació en la ciudad de México el 1º de septiembre de 1950 y durante más de tres décadas fue una de las voces más reconocidas y prestigiadas de la radio y televisión cultural del país, especialmente en Radio Educación, donde ya se prepara un homenaje en su memoria.
Por lo pronto, mañana sábado a partir de las 14 horas se realizará una ceremonia informal, pues también fue voluntad de Emilio prescindir de los velorios y los actos religiosos, a manera de despedida en Camino a Santa Teresa 1651, Jardines del Pedregal, cerca del Banco de Comercio Exterior.
Difícil, separarse del micrófono
En una entrevista realizada hace apenas unas semanas y sin saberlo nadie, Emilio vaticinó:
''A mí me sacan de Radio Educación con los tenis por delante. Es muy difícil separarse del micrófono. Cuando me dieron el premio por los 25 años de plaza federal en Radio Educación, me acordé mucho de Chucho Elizarrarás, quien me marcó mucho. Te puedo decir entonces que a mí me sacan con los tenis por delante."
La entrevista fue hecha por encargo de la Revista Tierra Adentro, para un número especial dedicado a la radio mexicana que aparecerá el 15 de diciembre. Le preguntó Alejandro García Vicente:
-¿Te consideras líder de opinión?
-No, en todo caso me interesaría que la gente me ubicara como un ''resonador social", eso es distinto. A mí no me interesa dictarle línea a la gente para que piense como yo. Más bien me interesa que lo que yo hago como locutor sea algo en que la gente se refleje porque es lo que nos pasa a todos. ''Comunicador" tampoco soy. Yo soy locutor, me gusta leer bien, me gusta leer correctamente, me gusta interpretar correctamente los textos, me gusta la entrevista, pero no en esta fiebre que se ha apoderado de los medios en México en las últimas décadas, en donde todo mundo tira de su ronco pecho cualquier cantidad de estupideces.
En medio de la consternación por la muerte repentina de quien es reconocido como la voz cultural de México y como uno de los actores más importantes de entre el amplio panorama de las artes escénicas de nuestro país, el testimonio de sus compañeros, colegas y el amplio público y amigos que lo tenemos en elevada estima, desgranaron la valía y la trascendencia de una vida consagrada al bien común, a la concordia social, a la alegría de la vida, al develamiento de sus misterios y el gozo, siempre el gozo, la ironía amable y la sonrisa plena.
Sus palabras: ''nos vemos, manito, un abrazo".