José Ingenieros, en un patio borgeano, predijo que los países serían controlados por medio de la usura de las deudas externas inventadas a través de gobiernos militares y farsas democráticas. Siempre hemos dicho que la única cuestión es la DEUDA EXTERNA ilícita, infame y apátrida ... Así como se controlan, someten y humillan países con DEUDAS EXTERNAS, del mismo modo se hace legislando a favor de la USURA para la reducción a pobreza, sometimiento a servidumbre y forzamiento a esclavitud (precisamente esta trilogía es la etimología de REDACTAR y, precisamente, así redactan nuestros políticos y legisladores) de los individuos. Con estas consideraciones los invito a sopesar y ponderar este mensaje:
Jorge Rodolfo Brieba http://ar.mc1126.mail.yahoo.com/mc/welcome?.gx=1&.tm=1302364294&.rand=3v2r9r21rgbts#_pg=showMessage&sMid=3&&filterBy
LA USURA GOZA DE BUENA SALUD
por Roberto Roth
El Código Civil Argentino fue sancionado en 1869.A diferencia de otras legislaciones que establecen un limite determinado al interés sobre el dinero, pasado el cual se transforma en usura, no estableció la tasa usuraria, que dejó a criterio de los jueces.
Durante los próximos 97 años todos los jueces coincidieron en que la tasa que superase el 12% anual era usuraria, que tenía como consecuencia que no había que pagar la tasa ni el préstamo.
En el año 98 después de sancionado el Código ocurrió algo curioso: todos los jueces que habían estado de acuerdo en que el interés que superraba el 12% era usurario se pusieron de acuerdo en que no existía más la usura. La tasa de interés respondía meramente al juego de la oferta y la demanda y, como enseñaba el adalid de la economía liberal, Adam Smith, la establecía el mercado. El principal defecto de este argumento es que Adam Smith predicaba exactamente lo contrario: no se puede permitir que el mercado determine la tasa de interés, que debe ser establecido por el estado.
¿Qué había pasado?
La caída de Perón (1955) cuyo gobierno fue calificado de estatizante permitió la entrada de una nueva camada de economistas que se proclamaron liberales.
No hubiera bastado para cambiar casi un siglo de jurisprudencia, pero coincidió con el comienzo de la industria automotriz, para financiar cuyas ventas aparecieron las “financieras” al margen del control del Banco Central. Entre las dos concentraban la opinión empresaria del país. La primera víctima de la combinación fue la usura, que como concepto desapareció de la economía argentina.
.Al desaparecer la usura ¡aparecieron tantos buenos negocios! El más común era sacar préstamos del Banco Nación o del Provincia al 12% anual para comprar hacienda que se colocaba al 2% mensual en cualquier financiera que a su vez financiaba la venta de autos al 3 % mensual. Un poco más arriesgado era tomar préstamos en Estados Unidos al 6% para colocar el dinero aquí, por los riegos de devaluación, pero el Banco Central era generoso con los seguros de cambio y las compras de dólares a futuro.
Estos buenos negocios crearon un problema grave para los nuevos millonarios que habían juntado parvas de pesos sobre los cuales debían el impuesto a las ganancias – llamado réditos por aquellas épocas. Su dilema fue resuelto cuando Alvarito Alsogaray en el gobierno de Frondizi estableció la exención impositiva para las ganancias financieras.
Sobre estos dos pilares, la inexistencia de usura y la exención impositiva para ganancias financieras, se erigió la “patria financiera” que desde entonces gobierna el país. Vendrán y se irán gobiernos militares y civiles, radicales y peronistas , liberales o populistas, estatizantes o privtizadores , pero estas dos conquistas de la patria financiera no se tocan.
Hace un par de semanas la patria financiera fue conmovida por una alerta roja. Al proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados por la oposición para elevar el monto a partir del cual se pagaría impuesto a las ganancias algún chistoso había agregado un artículo eliminando la exención para ganancias financieras.
De inmediato se pusieron en marcha los mecanismos defensivos. Cuando llegó el proyecto al seno de la Cámara para ser votado lo apoyaban todos los sectores, tanto oficialistas como opositores que hacían gala de su apoyo – pero ¡Mandinga! – faltó un voto.
Curioso. Tanto los gobiernos radicales de Illia, Alfonsín y DelaRúa, como los peronistas de Cámpora, Perón, Isabelita, Menem y Kirschner con aplastantes mayorías en el Congreso podrían haber eliminado la exención hace tiempo. Ahora, estando todos juntitos ¡les faltó un voto!
Para evitar nuevos sofocones y alertas rojos la patria financiera optó por la sencillez: el monto para elevar el límite del impuesto a las ganancias se establecería por decreto – y todo el mundo se olvidaría de eliminar el impuesto a las ganancias-
Es lo que efectivamente ha ocurrido.
En las elecciones de octubre nuestros votos podrán encumbrar a Alfonsín, Cobos o Sanz, Macri, Cristina o quien fuera. La patria financiera seguirá gobernando. Los préstamos personales seguirán al 40%. Los atrasos en el pago de tarjetas de crédito al 70% y así sucesivamente – y a nadie se le volverá a ocurrir que las ganancias financieras deban pagar impuesto
Jorge Rodolfo Brieba http://ar.mc1126.mail.yahoo.com/mc/welcome?.gx=1&.tm=1302364294&.rand=3v2r9r21rgbts#_pg=showMessage&sMid=3&&filterBy
LA USURA GOZA DE BUENA SALUD
por Roberto Roth
El Código Civil Argentino fue sancionado en 1869.A diferencia de otras legislaciones que establecen un limite determinado al interés sobre el dinero, pasado el cual se transforma en usura, no estableció la tasa usuraria, que dejó a criterio de los jueces.
Durante los próximos 97 años todos los jueces coincidieron en que la tasa que superase el 12% anual era usuraria, que tenía como consecuencia que no había que pagar la tasa ni el préstamo.
En el año 98 después de sancionado el Código ocurrió algo curioso: todos los jueces que habían estado de acuerdo en que el interés que superraba el 12% era usurario se pusieron de acuerdo en que no existía más la usura. La tasa de interés respondía meramente al juego de la oferta y la demanda y, como enseñaba el adalid de la economía liberal, Adam Smith, la establecía el mercado. El principal defecto de este argumento es que Adam Smith predicaba exactamente lo contrario: no se puede permitir que el mercado determine la tasa de interés, que debe ser establecido por el estado.
¿Qué había pasado?
La caída de Perón (1955) cuyo gobierno fue calificado de estatizante permitió la entrada de una nueva camada de economistas que se proclamaron liberales.
No hubiera bastado para cambiar casi un siglo de jurisprudencia, pero coincidió con el comienzo de la industria automotriz, para financiar cuyas ventas aparecieron las “financieras” al margen del control del Banco Central. Entre las dos concentraban la opinión empresaria del país. La primera víctima de la combinación fue la usura, que como concepto desapareció de la economía argentina.
.Al desaparecer la usura ¡aparecieron tantos buenos negocios! El más común era sacar préstamos del Banco Nación o del Provincia al 12% anual para comprar hacienda que se colocaba al 2% mensual en cualquier financiera que a su vez financiaba la venta de autos al 3 % mensual. Un poco más arriesgado era tomar préstamos en Estados Unidos al 6% para colocar el dinero aquí, por los riegos de devaluación, pero el Banco Central era generoso con los seguros de cambio y las compras de dólares a futuro.
Estos buenos negocios crearon un problema grave para los nuevos millonarios que habían juntado parvas de pesos sobre los cuales debían el impuesto a las ganancias – llamado réditos por aquellas épocas. Su dilema fue resuelto cuando Alvarito Alsogaray en el gobierno de Frondizi estableció la exención impositiva para las ganancias financieras.
Sobre estos dos pilares, la inexistencia de usura y la exención impositiva para ganancias financieras, se erigió la “patria financiera” que desde entonces gobierna el país. Vendrán y se irán gobiernos militares y civiles, radicales y peronistas , liberales o populistas, estatizantes o privtizadores , pero estas dos conquistas de la patria financiera no se tocan.
Hace un par de semanas la patria financiera fue conmovida por una alerta roja. Al proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados por la oposición para elevar el monto a partir del cual se pagaría impuesto a las ganancias algún chistoso había agregado un artículo eliminando la exención para ganancias financieras.
De inmediato se pusieron en marcha los mecanismos defensivos. Cuando llegó el proyecto al seno de la Cámara para ser votado lo apoyaban todos los sectores, tanto oficialistas como opositores que hacían gala de su apoyo – pero ¡Mandinga! – faltó un voto.
Curioso. Tanto los gobiernos radicales de Illia, Alfonsín y DelaRúa, como los peronistas de Cámpora, Perón, Isabelita, Menem y Kirschner con aplastantes mayorías en el Congreso podrían haber eliminado la exención hace tiempo. Ahora, estando todos juntitos ¡les faltó un voto!
Para evitar nuevos sofocones y alertas rojos la patria financiera optó por la sencillez: el monto para elevar el límite del impuesto a las ganancias se establecería por decreto – y todo el mundo se olvidaría de eliminar el impuesto a las ganancias-
Es lo que efectivamente ha ocurrido.
En las elecciones de octubre nuestros votos podrán encumbrar a Alfonsín, Cobos o Sanz, Macri, Cristina o quien fuera. La patria financiera seguirá gobernando. Los préstamos personales seguirán al 40%. Los atrasos en el pago de tarjetas de crédito al 70% y así sucesivamente – y a nadie se le volverá a ocurrir que las ganancias financieras deban pagar impuesto