El 2 de abril del 82 me encontró haciendo la colimba (COrrer, LIMpiar, BArrer: aclaracion para mas jovenes), habia entrado el 9 de marzo, estabamos haciendo la instrucción básica, los jefes nos convocaron con solemnidad a informarnos y vimos algo por la tele, obviamente les preguntamos si iríamos, a los que se nos respondió “donde van a ir TAGARNAS, si no saben agarrar un fusil”.
Desde ese dia hasta el 8 que salimos en el primer franco, tuvimos instrucción de tiro, navegacion nocturna, servicio los cañones antiaereos que tenia la unidad en que estaba (el GADA 601 de Mar del Plata), el franco tenia carácter de despedida, pues ya sabiamos que el lunes viajabamos al sur, aunque nadie esperaba guerra- ibamos de paseo decian los jefes-.
Nos subieron a un avion hasta Comodoro, donde aprestamos equipos y un grupo grande fuimos hasta Puerto Deseado al descargar el buque mercante (estatal) “Córdoba", donde venian los cañones, radares, camiones, provisiones, etc, etc,varios dias, durmiendo en contenedores en el puerto. Un dia estabamos en las bodegas del barco cargando montacargas con las municiones (de origen inglés), cuando subimos a cubierta, los camiones, nuestros compañeros, nuestros jefes, no estaban en el puerto, ¡se habian ido! Asi que quedamos sin jefes a cientos de km de Comodoro, en epocas que no habia celular. Resolvimos esperar al dia siguiente a que salieran los camiones civiles que llevaban parte de la carga.
El 16 a la noche salimos a las islas en Hercules, lo que nos valio mejores condiciones de viaje que a los que iban solo tropa, que iban como sardinas, ya que el peso de los cañones hacia que hubiera espacio mas o menos cómodo. Por si hace falta aclararlo, era emocionante el momento de poder llevar a Malvinas que, independientemente de las motivaciones (oscuras) de la accion militar, son una causa nacional que apredimos a querer desde chiquitos en las escuela.
Sobrevolando el aeropuerto que aún se llamaba Port Stanley, no habia condiciones para aterrizar, por lo que el avion volvió a Comodoro. En la mañana siguiente volvimos a volar, esta vez pudiendo bajar. Estuvimos un par de dias acampando juntos a una playa de arenas blancas como nunca he visto, no se podia bajar, porque estaban minadas.
Luego nos destinaron a hacer la defensa aerea del Puerto, a pocos kilometros, y pegados al pueblo, hacia el este. Ahi nos dirigimos, armamos el campamento permanente para el grupo que atendia el la pieza (cañon) Nº5 de la Bateria A, que eramos 11, dos suboficiales y 9 soldados, a un centenar de metros estaba el radar director de tiro con el jefe de la seccion y otro tanto más allá la pieza Nº6. Pasamos varios dias de campamento, armamos una tarima de madera para dormir, porque el suelo era húmedo (despues se indundó), hicimos una estufa con medio tambor de 200 litros, cortado a pico (picador), con el otro medio hice el asiento de la letrina, para no sacrificar ese momento tan importante. La estufa la abasteciamos con turba, que estaba cortada en los yacimientos o en galpones. Viviamos el dia tratando de pasarla lo menos mal posible, ya extrañabamos los amores del continente, el cafecito, la birra, la cancha... El dia que nos trajeron una manzana, en lugar de comerla rapidamente, la guarde para hacerla “al horno” en una latita de nesquick que habia visto tirada por ahi (ahi cerca habia un basurero con monton de cosas utiles, sin materia organica).
El 1 de mayo, como a las 4 de la mañana, estaba haciendo guardia mirando hacia el Este, donde está el aeropuerto, para lo cual habia girado el cañon (que tenia un joystick para manejarlo) para que me proteja del viento helado del oeste, y vi unos resplandores que tarde unos segundos en decodificar: eran las bombas de 450kg que cayeron sobre la pista del aeropuerto, dando comienzo a las acciones de ese primer dia de combate, con lo que todos salimos a las trincheras y arriba del cañon. Recien con la salida del sol, tipo 7, volvió el ataque aéreo, esta vez sobre el puerto, es decir, arriba nuestro. Ese día de intensos ataques fueron infructuosos para la aviación inglesa, lo que nos valió a los grupos antiaéreos el aprecio de las demas armas. Esto, ademas de aportar al reciente balance bélico, tuvo otra consecuencia mucho mas concreta para nosotros: los camiones que llevaban la comida a unidades alejadas iban y venian por a ruta que pasaba a unos 200 metros nuestro, y cuando, por probar, los parabamos para ver si les quedaba comida, al decirles que éramos de la antiaérea, nos daban lo que tenían, que les habia sobrado despues de distribuir a su gente; para lo cual despues armamos baldes con latas de aceite de 4 litros para ir puntualmente a parar camiones. Esto no le gustó al jefe de la sección, un subteniente ¿se puede decir forro? que usaba la cámara de televisión que tenia el radar, destinada a vigilar los cielos por posible ataque aéreo, para vigilarnos a nosotros para que no fueramos a manguear comida. A raíz de esto, tuvimos que echar mano de las aptitudes adquiridas en la instrucción y hacer esos metros cuerpo a tierra con los baldes, para evitar ser vistos. Aca hago un parentesis para comentar que los jefes inmediatos, los suboficiales antes mencionados tuvieron una actitud diferente, ya que no solo nos dejaban, sino que una ocasión se enfrentaron con el subteniente porque este reclamaba que no teniamos los borceguíes lustrados. Estos se ponian en la fila de los 11 para recibir la comida sin privilegios, y aquel se encanutaba los chocolates que iban destinados a todos, lo que en una ocasión nos llevó a hacer una recuperación.
Las acciones aéreas sobre el puerto no se repitieron nunca mas hasta los ultimos días, lo que nos hizo estar algo más tranquilos, aunque los radares detectaban el movimiento de aviones que en segundos podian estar arriba nuestro y por eso estuvimos los 2 meses en alerta roja, durmiendo por turnos. Sólo dos veces nos llevaron al centro de la ciudad para ducharnos ¡con agua salada! era una porquería, a la mugre que teniamos, se le sumaba el jabón cortado con el agua salada. Una excepción a la tranquilidad eran los bombardeos navales nocturnos que primero eran cada tantos días y despues todas las noches. Ya que en donde estabamos, habia muchos puntos de interes estrategico: cañones y misiles antiaereos, tanques y 2 o 3 puestos de comando. A este efecto, nos habiamos hecho un refugio antibombas, bien protegido, que en el primer bombardeo vimos que se habia inundado porque subió la napa de agua. Otro aparte: esa primera noche de bombardeo naval, yo habia hecho la primera guardia y, como nos habiamos relajado, el primero dejaba el casco y el fusil en el cañon y el resto despues se levantaba sin tanta cosa. Cuando nos despiertan al grito de alerta gris (por los barcos, ven que imaginación) salimos todos corriendo al refugio, agarramos los cascos y el fusil, porque vestidos ya estábamos, pero ocurre que yo, recién despierto, no encontraba mi armamento, asi que me quede solo donde dormíamos, mientras caían bombas a nuestro alrededor, no puedo explicar la deseperación que tenía hasta que, creer o reventar, sentí una presencia física al lado mío que me llamó a la calma que, para mi, era jesús (si, el de la crush), despues de ahi prometi hacerme monje, no, no, era joda.
Cuando paro la andanada, agarré el casco y el fusil y me fui al refugio, por ignorancia, ya que en ese entonces no sabiamos que las bombas tenian minas antipersonales adentro que explotan al contacto, y era de noche (si, estan prohibidas por la convencion de ginebra, pero el referí no estaba). Ahi llegue al refugio y estaban los otros arriba de piedras para no tenar las patas en el agua. de ahi en mas, resolvimos no usarlos mas y quedarnos en las bolsas de dormir, ya que el albergue estaba parcialmente bajo tierra, nos tenia que caer una “pepa” justo arriba, lo que era mucha mala leche, o el destino que le dicen.
Los últimos días, con el desembarco ingles fueron los mas pesados, aunque nosotros nunca entramos en combate de infanteria (gente contra gente), ya que los genios de la estrategia pusieron miles de combatientes hacia el Este, esperando el desembarco por ese lado, y los gringos bajaron por el Oeste donde habia un par de cientos de hombres. La acción propia de la artillería antiarea, creemos que bajamos un helicoptero de noche, segun registros del radar.
No teniamos informacion, aunque el cañon tenia telefono con el pueblo, nos enteramos de la venida del Papa porque hubo alto el fuego y de la rendición, al levantarnos una mañana vimos una columna de tropas caminando rumbo al aeropuerto, le dijimos al jefe “mi cabo primero, se va todos”, a los que respondió. “bueno , vamos. Cargamos nuestras pilchas en los bultos a las apuradas, desactivamos las armas, los bultos cargaron la mitad de lo que entraba ordenadamente y un aún así no lo pude levantar, me caía, días despues vi que habia perdido unos 15 kilos (normalemente pesaba 63, volvi con 48, una lagrima), asi que cargaron mi bulto en un camion y fuimos al aeropuerto caminando, porque ahi nos evacuarian, en el camino nos sacaron las armas. A la noche nos despiertan diciendo que no venian aviones, asi que volviamos al pueblo caminando (unos 8 km) para ser embarcados.
Ahi estuvimos prisioneros en galpones de lana que habian servido de depositos de comida, o sea que era una especie de paraíso, aunque el agua era escasa. Al cabo de dos días nos embarcaron en un buque portacontenedores, porque el Camberra, que se llevó a casi todos, se habia llenado. Ahí dos días a Madryn, avion a Campo de Mayo, dos dias cebandonos y bañandonos, nos dieron ropa nueva, nos “recomendaron no hablar de la guerra como último servicio que la Patria nos pedia, nos cargaron en tren a Mar del Plata, en el camino paramos durante hora, era para no llegar de dia, porque habia 5000 personas en la estación, pero no les funcionó, porque nadie se movio y le dio tiempo a mas gente a ir a recibirnos. Ahi nos abrazo tanta gente que no conociamos, la llegada a casa, los amigos del barrio, el asado, el puto mundial del 82. Dos meses despues nos dieron la baja, ¡¡claro que antes juramos la bandera!! No nos ibamos a ir sin jurarle a la patria defenderla hasta morir, solo que antes algunos se murieron en la guerra. Son cosas que pasan.
Ninguno de mis compañeros inmediatos murió, a un par del otro cañon los estaqueron. Despues pude estudiar, me case, me descase, me volvi a casar y hoy abrazo a mi hijita.
La guerra fué, son todas, al pedo, al menos para los de abajo
Perdon si salio largo
Gabriel, un excombatiente