Mi idea con este post es seguirles mostrando relatos del gran escritor uruguayo Eduardo Galeano, extraídos de su obra "El Fútbol a Sol y Sombra". En este caso una anécdota histórica del fútbol rioplatense que, con humor (nada seriamente), replantea una vieja polémica...
Acuérdense que esto es LITERATURA, tómenla así y que la disfruten.

Las Fuerzas Ocultas
"Un jugador uruguayo, Adhemar Canavessi, se sacrificó para conjurar el daño de su propia presencia en la final de la Olimpiada del 28, en Amsterdam. Uruguay iba a disputar esa final contra Argentina. Canavessi decidió quedarse en el hotel y se bajó del autobus que llevaba a los jugadores al estadio. Todas las veces que el había enfrentado a los argentinos, la selección uruguaya había perdido, y en la última ocasión el había tenido la mala pata de hacerse un gol en contra. En el partido de Amsterdam, sin Canavessi, Uruguay ganó.
El día anterior, Carlos Gardel había cantado para los jugadores argentinos en el hotel donde se hospedaban. Para darles suerte, había estrenado un tango llamado Dandy. Dos años después, se repitió la historia: Gardel volvio a cantar Dandy deseando éxito a la selección argentina. Esa segunda vez fue en visperas de la final del Mundial del 30, que tambien ganó Uruguay.
Muchos juran que la intención estaba fuera de toda sospecha, pero más de uno cree que ahí tenemos la prueba de que Gardel era uruguayo.
Gracias por leer.