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Distracciones a la hora del Sexo

Por Lic. Benedetto, Ma. Noelia
Muchas veces a las personas les suele pasar que durante el encuentro sexual su mente parte hacia otro lado y da apertura a una serie de pensamientos racionales, preocupaciones, asuntos pendientes, o tópicos que poco tienen que ver con el momento que están viviendo. Su cuerpo está ahí, pero su “cabeza” en otra dimensión. En consecuencia, el deseo sexual ya no es el protagonista y entran en escena diversas dificultades sexuales tales como falta de lubricación, dispareunia, problemas de erección y/o de eyaculación. Cuando sucede que en la relación sexual nuestro pensamiento está pendiente de otras cosas es porque justamente le estamos poniendo demasiada “cabeza” (corteza cerebral), al encuentro. Esta imposibilidad de “decorticarse” nos inhibe a la hora de abandonarnos a las sensaciones eróticas, ya que nos impide desconectarnos de nuestra parte más racional, la cabeza está en otro lado porque justamente hay demasiada “cabeza” implicada. Si la mente nos lleva a otros lugares que nada tienen que ver con el “aquí y ahora” del encuentro con el otro, nos alejamos de las sensaciones y emociones y nos acercamos mucho más a los pensamientos sobre los deberes, obligaciones, asuntos pendientes, rutina, agenda, un celular que suena, etc. Es como si la persona no estuviera ahí, piensa en cualquier cosa menos en lo que está pasando y claro, no le pasa nada.

Si bien este es un problema frecuente y tiene su base en personalidades controladoras, meticulosas y obsesivas; puede también sucederle a cualquier persona desprovista de estas características en algún momento particular de su vida afectado por una situación que sea de por sí agobiante: un duelo, problema laboral, situación de examen. Las mujeres se distraen con más facilidad, ya que suelen estar muy pendientes de su cuerpo, del momento, de si el otro está disfrutando o no y del espacio físico. El hombre no está pendiente de estas cosas, aunque algunas pre-ocupaciones (conflictos previos) suelen arruinarle el momento. A la mujer, en cambio, cualquier situación que la afecte emocionalmente puede distraerla y restarle energía de la sexualidad.

Si la pareja, o el paciente individual consideran haber tenido regularmente una vida sexual satisfactoria, puede suceder que estén atravesando situaciones particulares, en las cuales uno es candidato a padecer una especie de desconexión sexual. Las causas son varias, pero puedo enumerar algunas: aparición de hijos, problemas financieros, laborales, académicos, conflictos familiares, infidelidades, la rutina, el mismo encuadre siempre, falta de creatividad que hace “adelgazar a los ratones”.

Las causas diádicas son muy particulares pero puede verse normalmente que hay parejas que carecen de un espacio de intimidad emocional y corporal, que desvanece el erotismo. Hay parejas que ejercen su sexualidad ponderando la genitalidad y el encuentro de los cuerpos, sin intimidad emocional. Es un sexo deserotizado, disociado, donde uno no puede involucrar todo lo que concierne a una relación sexual. Los participantes no se conectan emocionalmente, en cierta manera se trata de una manera de autoestimulación (masturbación) pero con un otro. La pasión y la atracción pueden darse automáticamente, pero el surgimiento del deseo y el erotismo es una cuestión más bien artesanal que implica confianza y comunicación para sostener eso día a día. Lo que es agradable hoy, puede no serlo mañana, o ya ni siquiera llamar la atención. Pareciera que el sexo es lo primero que cae cuando la relación sufre, es por esto que muchas veces las dificultades sexuales son el último eslabón de una cadena, donde el inicio es algún problema de pareja. Es necesario entenderse y “saber llevarse” tanto dentro como fuera de la cama.

La paradoja de desconectarse de ciertas cosas para conectarse con el encuentro sexual implica abandonarse a las sensaciones, desconectarse de lo más controlador, no estar pendiente de lo que va a pasar sino entrar en contacto con las emociones y aspectos sensoriales que estás sucediendo en el aquí y ahora. En vez de pensar que al techo le falta pintura, o que mañana vence el seguro del auto, hay que conectarse con la sensación que provoca una caricia, una lamida, el perfume del compañero, los fluidos, los gemidos, el ritmo de la respiración, la tersura de la piel, cómo se siente la desnudez de la piel del otro sobre nuestro propio cuerpo. Hay que salir a buscar el deseo prófugo en lugar de sentarse a esperar a que vuelva espontáneamente. Los pacientes, automáticamente cuando notan que están “en otro lado”, piensan en “no pensar” y eso convoca todavía más a otros pensamientos, así el problema ingresa en una circularidad sin escapatoria y el encuentro se frustra.

Es interesante activar la parte creativa, dar rienda suelta a las fantasías, ser egoístas por unos momentos y preponderar los encuentros sexuales por encima de los problemas que los aquejan o los distraen, es la posibilidad de abrir una puesta y escaparse por un momento a otro lugar donde lo que prima es dar y recibir placer por sobre todas las cosas. Darle un lugar protagónico al algo que muchas veces se da por sentado, por el simple hecho de conformar una pareja ya establecida. Recuperar, reconectar, desconectar implica trabajo y cortejo constante… como en todas las áreas de la vida cuando perdemos algo, o carecemos de ello, hacemos hasta lo imposible diariamente para obtenerlo, la vida sexual implica el mismo desafío. Muchas veces los pacientes pretenden imposibles: naturalidad, espontaneidad; el encuentro sexual deja de ser una cuestión instintiva en los humanos desde el momento en que no nos manejamos por ciclos de celos o apareamiento y hay miles de aspectos a tener en cuenta en relación a la elección de pareja. Sin mencionar que la relaciones sexuales humanas tienen una vertiente recreativa además de la reproductiva. El cortejo en la pareja no es algo que debe morir una vez que ésta se encuentra establecida, conquistarse es un trabajo mutuo, que implica trabajar en ello todos los días; porque cuando el deseo no se sostiene se escabulle hacia otros rumbos.

Lic. Benedetto, Ma. Noelia

Terapeuta sexual

Terapia de parejas y sexología



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