Hablan las pirámides
Fertilidad, proporción, misterio, poder, hieratismo, eternidad. ¿Cuáles son las claves del antiguo Egipto? En el creciente fértil hace 5000 años surgen las primeras grandes civilizaciones de la historia, revolución urbana, que crea un mundo de compleja sociedad y alto desarrollo cultural. La civilización egipcia es la mejor conocida gracias a la enorme cantidad de restos encontrados y al desciframiento de la escritura jeroglífica. Cuando Julio César tomó Alejandría la famosa biblioteca fue incendiada, cuatro siglos más tarde implantado el cristianismo el emperador Teodosio decretó el cierre de todos los templos paganos, la escritura jeroglífica todavía utilizada dejó de cultivarse y durante siglos fue olvidada. El sabio francés Champollion en 1822 a partir de la piedra de Rosetta descifró la escritura egipcia, tomando del texto griego el nombre de Ptolomeo pudo identificar los símbolos de las formas jeroglíficas que en un cartucho representaban el nombre del faraón y así sucesivamente. Desde entonces se abría para arqueólogos e historiadores un mundo apasionante casi desconocido. A lo largo de tres milenios se desarrolla el antiguo Egipto desde las cataratas al Mediterráneo. El Nilo como columna vertebral de un ser vivo le ofrece la riqueza de su limo y la unidad geográfica.
Junto al Nilo la pirámide esa extraordinaria y perfecta montaña de construcción humana para la eternidad, símbolo del antiguo Egipto encarna todos los pilares de la civilización a la que pertenece, su estructura manifiesta ya una sociedad fuertemente jerárquica, en la base unido la tierra se encuentra el pueblo que sostiene y alimenta a la casta sacerdotal a los guerreros y a los escribas, en la cúspide el faraón, hijo de la divinidad, él mismo divinizado es el dueño y señor de los hombres y tierras. Sociedad jerárquica y estabilizada como una pirámide que basa su concepción del mundo en una preparación para el más allá.
Mundo dominado por una constelación de divinidades siempre presentes en la vida de los hombres, en un principio los egipcios adoraban a las fuerzas de la naturaleza que pronto identificaron en ciertos animales creando un olimpo de dioses con cuerpo humano y cabeza zoomórfica. Únicamente una forma incomprensible e incomparable podía sustentar la idea de la divinidad.
Anubis el dios tutelar de las tumbas y de las momias, Hapi el fecundador, crepis símbolo del sol, Hator diosa del cielo del amor de la alegría, Horus el sol naciente el halcón. A través de sus divinidades los egipcios interpretaban el mundo que les rodeaba. El dios Osiris todos los días recorre el firmamento en su carro prodigando la luz y el calor al final de la jornada su hermano Seth escondido tras la línea del horizonte mata a Osiris y lo despedaza enrojeciendo con su sangre el crepúsculo.
Seth extiende entonces su dominio de noche y oscuridad. Isis la Luna llora la pérdida de su esposo y sus lágrimas brillan en el cielo recoge uno a uno los trozos del cuerpo lo une y lo arma. Horus el hijo del Sol y de la Luna vence al asesino de su padre e inicia una nueva era de luz y calor.
El mito de Osiris simboliza la fuerza de la naturaleza que germina periódicamente, es el señor del reino de los muertos dios del bien y de las almas ligado a los ricos funerarios del embalsamamiento sus templos son elevados en todos los lugares desde Nubia hasta el delta y en todos los tiempos desde el imperio antiguo hasta el imperio romano.
Si casas y palacios se construyen con barro cocido, para los templos residencia de los inmortales se emplea la piedra labrada embellecida con el bronce, la plata y el oro. Auténtico microcosmos unión de la tierra y el cielo. Sus columnas en forma de papiro, loto o palmera se elevan hacia la bóveda celeste.
¿Cuál es el secreto de las pirámides?
Nos cuenta Herodoto que para edificar la pirámide de Keops durante 30 años 100 mil hombres trabajaban 3 meses cuando las aguas inundaban los campos y que los canteros no interrumpían nunca su labor. ¿Qué fuerza podía impulsar a levantar tan colosal tarea? Se han lanzado las más diversas hipótesis.
El tesoro que el faraón guardaba en su tumba, ¿exigía tan enorme montaña? ¿Era el despótico capricho de un faraón ansioso de gloria? ¿Respondía a secretos cósmicos? ¿A revelaciones astronómicas de arcana interpretación?
Sucumbieron millares y millares de esclavos bajo el cruel látigo de los capataces y el ardiente sol. La pirámide tiene tal precisión que difícil es explicarla es una obra de afán colectivo de entusiasmo religioso comparable a las catedrales occidentales.
Para el egipcio construir una pirámide formaba parte de su concepción del mundo, del equilibrio cósmico esencial para su propia supervivencia. Escrito en los muros de las pirámides podemos leer: "Te construimos una rampa, oh faraón para que puedas ascender al cielo". Al lado de la tumba la gran esfinge de cuerpo de león y cabeza humana, cubierta con los atributos reales es el símbolo en la tierra del poder del faraón, bajo la protección de Ra el dios Sol.
Alrededor de la pirámide como centro solar del destino humano se disponen las tumbas de las reinas, de los nobles y de los sacerdotes. El faraón es el nexo entre el hombre y el universo, entre la tierra y la vida. La pirámide constituye el ejemplo máximo de los conocimientos científicos de los egipcios. La gran pirámide de Keops es la única de las 7 maravillas del mundo que ha llegado hasta nuestros días. La pirámide escalonada de kioser supone la conquista de una arquitectura basada en la medida en la que ninguna dimensión, ninguna dirección parece hecha al azar. Arquitectos, astrónomos y matemáticos aunaban sus esfuerzos. La gran pirámide se orienta de Norte a Sur y en su intersección se determinan los cuatro puntos cardinales.
Aplicaron 141 veces por lado un rodillo cuyo diámetro era el codo egipcio la unidad de medida, logrando así una planta cuadrada de 232 metros de largo, multiplicando 2 veces el codo por 141 obtenían la altura de la pirámide 146 metros, todavía nos preguntamos como pudo hacerse con tal precisión la medición de la panta con tanta exactitud. Los ángulos rectos entre cada dos lados miden 89° 59' 5" y 90°0' 58" respectivamente, semejante precisión es difícilmente imaginable con los sistemas rudimentarios de la época consiguiendo que los cuatro lados fueran prácticamente iguales.
Para la nivelación del terreno procedían a la división de la planta en damero y cada porción era aplanada con ayuda de niveles de agua. Se colocaron 12 millones de bloques de piedra que hacían un total de cerca de 10 millones de metros cúbicos. Los arquitectos trabajaban no sólo con planos sino con auténticas escalas 1 a 10 que hacían de banco de pruebas. Finalmente se recubría con una envoltura externa de piedra caliza que hacía un acabado piramidal perfecto. Muchas casas del Cairo y del antiguo Jesé han construidas con estas piedras arrancadas.
En el interior nos encontramos con la morada funeraria del faraón, el corredor de entrada está orientada al Norte, hacia a estrella Alfa del dragón que desempañaba el papel astronómico de la estrella polar. Una primera cámara sepulcral se escavó a 30 metros por debajo del nivel de la base en el eje del vértice, después de un pasadizo ascendente y horizontal una segunda cámara se abrió en el cuerpo de la pirámide. Finalmente tras la gran galería se emplazó la cámara definitiva con un techo protegido por cinco estructuras de descarga y otra a doble vertiente. Unos conductos orientados hacia la estrella sirio la que marca la crecida del Nilo servían de aireación y simbólica iluminación nocturna.
Cuando Napoleón dirigió su expedición militar en Egipto mando a los sabios que le acompañaban que hicieran un cálculo con los bloques de las tres pirámides se podría construir una muralla de 3 metros de altura que rodeara toda Francia. Otros faraones también construyeron su tumba piramidal, un templo funerario a orillas del Nilo y una calzada que lo unía a la pirámide completaban el conjunto.
En el imperio nuevo los faraones no olvidaron su morada para eternidad, al Oeste de Tebas se encuentran el valle de los Reyes y el Valle de las Reinas donde hallamos las mas ricas tumbas excavadas de la historia de Egipto. Un largo corredor desciende hasta las salas donde se encuentra el sarcófago, pero lo que más nos atrae es su deslumbrante decoración pictórica y los ricos objetos que atesora. La tumba no es sino el final del ritual funerario, antes el cuerpo del faraón ha sido sometido a una profunda transformación divinizadora.
En el templo del valle se procede a la momificación se extraen, menos el corazón, todas las vísceras que son guardadas en cuatro recipientes los vasos canopos protegidos por los dioses tutelares, los cuatro hijos de Osiris. Relleno el cuerpo de mirra y otras sustancias aromáticas es cocido e inmerso en sales durante 70 días. Envuelto en vendajes cuidadosamente dispuestos entre cuyos pliegues se disponen numerosos amuletos el cuerpo momificado es finalmente introducido en sarcófagos que reproducen el retrato del faraón. Un sacerdote practica el rito de la apertura de la boca con el que se devuelve mágicamente al cuerpo la capacidad de ver y de tomar los alimentos que se le ofrendan en la tumba. El Va o alma del difunto representada en forma de pájaro con cabeza humana emprende entonces su unión con Osiris.
"Oh faraón, los servidores de Horus te purifican, te bañan, retan a tu intención el camino recto de la oración y de la ascensión. Osiris tu dispones de su corazón, tan cierto como Osiris vive, también tú vivirás. Toma el camino del cielo con el viento sobre el viento"
Pero en esta tumba nada hay de melancólico ni macabro; alrededor del sarcófago por medio del pincel o del cincel se representa todos los placeres de la vida, escenas de caza y pesca, escenas cortesanas, rituales, banquetes, fiestas con músicos y bailarinas y un ejército de servidores que realizan labores agrícolas y ganaderas. Todo un microcosmos al servicio del difunto.
Otras pinturas se inspiran en el libro de los muertos que describe las formas de adoración, los ritos y sortilegios que debe seguir el difunto para presentarse ante el tribunal de los dioses. Con los atributos reales, la corona, el cetro y el látigo, Osiris preside el tribunal de 42 jueces uno por cada nomo de Egipto más la diosa de la justicia, introduce al difunto. En la gran balanza se sopesan el corazón y una pluma de avestruz símbolo de la verdad. Horus dirige la operación, Anubis es el fiscal, el difunto defiende su derecho a la eternidad.
"No he cometido pecado alguno contra los hombres, no he perjudicado a nadie, jamás he atentado contra el trono de la verdad, no he perpetrado ningún delito, nada he hecho para desagradar a los dioses"
Si el juicio le es contrario, el difunto acaba en las fauces de un monstruo la devorada de poniente mezcla de cocodrilo, león e hipopótamo, si le es favorable es conducido ante Osiris que le acoge en el reino de ultratumba. El Faraón como el resto de sus súbditos también acude ante el tribunal aduciendo a sus privilegios. El faraón quiere justificar todos sus actos y sube al cielo en calidad de custodio de la justicia, ningún ser viviente, ningún súbdito alza el dedo para acusarle. Declarado puro, el difunto gobernante, sube a la embarcación hasta alcanzar la rivera de las tierras de la luz de fértiles campos, donde al lado de los dioses se sienta en el trono de Osiris.
Durante el imperio antiguo el único beneficiario del ritual funerario era el faraón, los simples mortales podían disfrutar de una vida en el más allá como servidores del culto. Los tiempos agitados del final del imperio antiguo produjeron una quiebra de la autoridad del faraón y los rituales funerarios se democratizaron alcanzando a sectores más amplios de la población.
El ajuar funerario reúne toda clase de objetos desde el más cotidiano la vasija y la cama, hasta el más suntuoso el cofre y el trono, la diadema y el pectoral con incrustaciones de piedras preciosas. ¿Quién no ha admirado el magnifico tesoro de Tutank-Amón? El más rico jamás hallado.
Y el oro el metal divino, metal preciado por su simbolismo, las imágenes de los dioses, los sarcófagos, las puertas del templo, las puntas del obelisco, la máscara funeraria, todo lo destinado a la divinidad o al otro mundo debe ser de oro. Carne centellante e incorruptible del dios Sol.