[La Dictadura militar argentina (1976-1983) y la universitaria durante este periodo.[/color]
http://www.larepublica.com.uy/publicaciones/101/20070430/images/256063_0.gif
Introducción:
El 24 de Marzo de 1979 asumió como presidente el comandante del ejército Jorge Rafael Videla como consecuencia del derrocamiento del gobierno constitucional de la presidente María Estela Martínez de Perón e instaló en su lugar una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas.En marzo de 1981 asumió el general Roberto E. Viola hasta fines de 1981. Cuando fue desplazado por el general Leopoldo F, Galtieri.
Este periodo se caracterizó por el terrorismo de estado, la violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo sistemático de recién nacidos y otros crímenes de lesa humanidad.
La política del nuevo gobierno de facto afectó la vida universitaria. La dictadura presidida por Juan Carlos Onganía impuso sobre los claustros universitarios su sello autoritario. Procuró sujetar las universidades al poder político, constriño la libertad académica y limitó la autonomía.
La violencia apareció como una opción más en el contexto de fines de los sesenta. Se llego entonces a legitimar su ejercicio como forma de resolución de los conflictos políticos.
El régimen introdujo una nueva modalidad de ingreso a la universidad, la reducción del cupo de estudiantes por carreras, el arancelamiento de diversos trámites administrativos y la supresión o fusión de casas de estudios y carreras.
Esto dio origen a huelgas y disturbios en las casas de estudios durante este periodo, la violencia y la represión dio como resultado el desaparecimiento de estudiantes y asesinatos en los centros clandestinos.
En 1982, luego de la derrota de los militares en la guerra de Malvinas y el inicio de la campaña electoral para los comicios de octubre de 1983, la vida política renació en las Universidades. El régimen militar trato de perpetuarse pero este comenzó a desmoronarse, y empezó la transición hacia una nueva etapa.
Dictadura Militar de 1976-1983:
Durante las presidencias peronistas de1973-1976 la acción de los grupos guerrilleros fue enfrentada por una organización clandestina, la Triple A, organizada y amparadas desde el Ministerio de Bienestar Social a cargo de José López Rega. Su objetivo consistía en asesinar a los dirigentes o militantes e intelectuales conspicuos, y el ataque a organizaciones de activistas. Las Fuerzas Armadas fueron instruidas por el Poder Ejecutivo en Tucumán que comenzaron a aplicar los métodos de secuestro y tortura que luego desarrollarían ampliamente. Las fuerzas armadas desmontaron los grupos de la Triple A, y alejaron del país a López Rega.
Una vez en el poder, las Fuerzas armadas sintetizaron los dos mecanismos en uno solo: una profunda represión, con la participación de grupos parapolíticos subordinados o simplemente policiales, que habían operado bajo la triple A.
Al menos unos 10.000 personas fueron “desaparecidos”, es posible que la cifra total sea mayor. A ello se le debe sumar los detenidos y torturados que por alguna razón, salvaron sus vidas.
El accionar de este grupo de represores actuaba de forma clandestina. Se basaban en un plan básico común, con secuestro, tortura, detención y ejecución. Existían numerosos campos de detención y cada detenido suponía un expediente o ficha. El Comandante de Cuerpo o Jefe de gran área operativa tomaba las decisiones. En suma se trataba del Estado que realizaba un trabajo de exterminio masivo.
Las víctimas de esta operación fueron, en primer lugar quienes estaban o estuvieron directamente involucradas en organizaciones armadas. Luego quienes pertenecían a las organizaciones de superficie. A eso se sumaba quienes militaban en diferentes movimientos gremiales, religiosos, estudiantiles políticos, humanísticos. El objetivos de de los represores era callar e inmovilizarlos, evitar cualquier forma de protesta o de organización. La autocensura de instituciones y canales fue parte de este proceso. Además de un discurso explicativo y justificatorio de lo que estaba ocurriendo para evitar el desarrollo de versiones alternativas o contradictorias.
Quizás lo más corrupto de este Estado clandestino fue que se negaba a asumir la responsabilidad de sus actos. Fue intención de los jefes militares eludir la figura del dictador, conservar en las Fuerzas Armadas la totalidad responsabilidad de la conducción de la política. El mandato presidencial se acoto y se estableció un mecanismo de designación del sucesor. Y se creó un poder legislativo, la comisión de asesoramiento legislativo.
La práctica represiva del Estado nocturno se traslado al diurno y los operativos incluyeron apropiación de los hijos nacidos en cautiverio. Finalmente los distintos segmentos del poder comenzaron a competir entre sí. La lista de desaparecidos se incremento con un numero de víctimas surgidas entre fracciones del poder. Otro episodio de puja fue la renuncia forzada de Viola a fines de 1981 y su reemplazo por Galtieri. En 1982, la decisión de invadir las islas Malvinas tuvo mucho que ver con la puja interna entre el Ejército y la Marina y dentro del Ejecutivo. La derrota desencadeno el desmoronamiento del régimen.
José Martínez de Hoz, ministro de Economía encabezó el silenciamiento de cualquier oposición de la sociedad considerada una solución radical para los males argentinos. Su plan económico fue presentado en 1976, y tenía como objetivo detener la inflación y estimular la inversión extranjera. Se inició una reducción arancelaria, con la finalidad de incrementar la competitividad de la economía argentina y promover sus “ventajas naturales”. El resultado fue un proceso de importaciones masivas y un efecto desastroso sobre la industria. Grandes empresas industriales cerraron sus plantas. Apoyado en una política laboral que produjo una profunda reforma de las leyes laborales, la prohibición de la huelga, la intervención militar de los sindicatos, y la política represiva, Martínez de Hoz decretó el salarios. Además implementó, a fines de 1978, un sistema de devaluación programada, apodado “la tablita”. Junto con la Ley 21.526, de entidades financieras, promulgada la especulación financiera desmedida. El resultado combinado de las políticas económicas internas y la situación financiera internacional, impulsó un nivel de endeudamiento récord.
En 1980 cayó el primero de los bancos crecidos durante la euforia, el Banco de intercambio Regional, y de ahí en más la crisis avanzó. En marzo de 1981, con el relevo del ministro Martínez de Hoz, la crisis avanzó mucho más, y termino de profundizar frente al contexto. La propuesta de achicar el estado no era popular entre las fuerzas armadas. Para este entonces la preocupación de una fuerte desocupación alentó el gasto estatal en obras públicas aprovechando el fácil financiamiento del exterior.
La política del nuevo gobierno de facto modificó la vida universitaria. Afectó particularmente a las instituciones en las que los proyectos renovadores tenían mayor peso. La dictadura presidida por Juan Carlos Onganía impuso sobre los claustros universitarios su sello autoritario. Procuró sujetar las universidades al poder político, constriño la libertad académica y limitó la autonomía.
Un número relevante de docentes e investigadores abandonó la actividad académica y muchas de ellos partieron hacia el exilio. Otros permanecieron en sus cargos, hubo una “adaptación pasiva”.
Los últimos años de la década del setenta asistieron a un proceso de consolidación y de fortalecimiento de las agrupaciones juveniles y estudiantiles que remitían directamente a la relación con los partidos políticos. Los partidos de izquierda pasaron a dominar el panorama político del movimiento estudiantil. Finalmente, la violencia apareció como una opción más en el contexto de fines de los sesenta. Se llego entonces a legitimar su ejercicio como forma de resolución de los conflictos políticos.
La fascinación por la violencia constitución un elemento central de la cultura política de muchos grupos juveniles en América latina de los años setenta. El ejemplo como el de Cuba, la falta de canales institucionales de participación en la Argentina provocada por los golpes militares, rebeliones estudiantiles en Europa y Estados unidos.
Los conflictos que se desarrollaron en consecuencia de las prácticas limitacionistas diseñadas entre 1976 a 1980, introducían una nueva modalidad de ingreso a la universidad, la reducción del cupo de estudiantes por carreras, el arancelamiento de diversos trámites administrativos y la supresión o fusión de casas de estudios y carreras. En suma, se trataba de políticas destinadas a recortar el número de universidades y el porcentaje de estudiantes inscriptos.
Onganía no logro limitar la polinización creciente en la universidad.
En 1966 las fuerzas policiales se instalaron en las facultades. Pero la resistencia aumento y los estudiantes se movilizaron cuestionando las leyes y los estatutos. En 1967 y 1968 en las universidades se sucedieron episodios violentos que desencadenaron la muerte de muchos estudiantes. Las Organizaciones gremiales estudiantiles se fortalecieron en el marco de de creciente polinización. Los estudiantes participaron en forma entusiasmada en los movimientos que propiciaban cambios. Profundos en la estructura del poder en Argentina. Así surgieron grupos católicos, movimientos integralitas, peronistas, agrupaciones montoneros, la juventud radical, socialismo, franja morada
La Universidad en los últimos años de la década del setenta asistió a un proceso de consolidación y fortalecimiento de las agrupaciones juveniles y estudiantiles que remitían específicamente con los partidos políticos.
Frente a este panorama la decisión de el gobierno fue la despolitización y desconcentrar la distribución geográfica de los estudiantes.
En el año 1973 la movilización estudiantil y la represión de las organizaciones armadas provoco que se abandonara el poder. Agrupaciones de estudiantes tomo las universidades y el poder de varias provincias. Asumida la presidencia Cà’mpora decreto la intervención de las universidades. La Universidad por este entonces atravesaba una crisis.
La represión en la Universidad iniciada en 1974 se acentuó en marzo de 1976, cuando un régimen dictatorial procuro acallar los reclamos populares y aniquilar a todos los movimientos de protesta social a través de la feroz política represiva. La acción represiva ilegal se ejerció sin límites ni controles. El 21% de los desaparecidos fueron estudiantes y la gran mayoría fueron asesinados en centros clandestinos.
Durante este periodo se dicto una ley, la 21.276, que dispuso que las universidades quedasen bajo el control del Poder Ejecutivo. Se suprimieron los órganos de gobierno colegiales y se prohibieron las actividades gremiales y politización implícita en el ámbito universitario. Para los representantes del poder las universidades habían sido uno de los principales organismos de “adoctrinamiento de los subversivos”. Las casas de estudios fueron distribuidas entre las tres fuerzas armadas. Luego fueron reemplazados por civiles de extrema derecha.
Al secuestro y el asesinatote de estudiantes y profesores se sumaba las cesantías masivas. En 1976 fueron separados de sus cargos más de cien docentes.
El proyecto tenia como objetivo el control estricto desde el punto de vista político e ideológico. Además del manejo de los planes de estudios de casi todas las carreras, se eliminaron de la universidad los debates, y la conformación de ideas.
En 1977 el número de vacantes fue reducido. En 1980 el gobierno creo una ley para las Universidades que preveía que los rectores y decanos fuesen designados por el poder Ejecutivo, además contemplaba la designación de los profesores por concurso y que los estudios puedan ser arancelados. Y que los cuerpos directivos de las casas de estudios no pertenecieran a ningún partido político. Durante estos años el presupuesto universitario fue reducido progresivamente. Toda esta situación produjo movilizaciones. Durante 1981 los estudiantes comenzaron a organizarse crearon diferentes petitorios y difundieron publicaciones. Este reclamo fue registrándose en diferentes ámbitos culturales y académicos.
En 1982 luego de la derrota del los militares en la guerra de Malvinas y el inicio de la campaña electoral de los comicios de 1983, la vida política renació en las universidades. Las agrupaciones estudiantiles se reorganizaron.
El régimen militar trato de perpetuarse en las instituciones pero esto comenzó a desmoronarse, no existía respaldo popular, el desprestigio militar fue total, comenzaron a salir a la luz testimonios antes callados por la represión: campos de concentración, torturas, asesinatos masivos. Proliferaron los grupos culturales y artísticos y los festivales de rock se convirtieron en manifestación política implícita. Las organizaciones de Derechos Humanos integraban las demandas parciales en un común reclamo por la vida, en ese despertar de voces se encontraban los reclamos de las madres de plaza de mayo quienes desde 1980 se reunieron.
Así comenzó la transición hacia la democracia, otra vez la esperanza renacía en la sociedad.
[Conclusión:
El periodo de 1976 a 1983 fue unos de los mas sangrientos de la historia argentina donde predominaba el miedo, la inseguridad, y la impunidad por parte de los militares que se creían Dios frente a los cuerpos demacrados e indefensos que se encontraban cautivos en las distintas instalaciones clandestinas.
Miles de personas sufrieron en forma directa o indirecta el “Proceso de organización nacional” a cargo de las Fuerzas Armadas y la complicidad civil de la ultraderecha. Estamos lejos de saber la cifra exacta de las victimas pero podemos calcular que al menos fueron unos 10.000 “desaparecidos”, aunque es posible que la cifra sea superior a esta. Además a esto hay que sumarle quienes sobrevivieron a este periodo.
Quizás lo mas corrupto de este gobierno de facto fue el Estado clandestina que se manejaba con impunidad. No se justifica la tortura y muerte de quienes tenían otras ideologías.
Los operativos de secuestro manifestaban una precisa organización, a veces en los lugares de trabajo, otras en plena calle y a la luz del día, mediante procedimientos de las fuerzas de seguridad que ordenaban “zona liberada” a las comisarías correspondientes.
De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los Desaparecidos.
Estamos todas de acuerdo en que la vuelta de la Democracia fue muy gratificante, ya que fue más que eso; fue la vuelta de la Justicia, la seguridad, la valoración por los derechos humanos y , principalmente, porque todos acordamos que esto nunca vuelva a pasar.
Los argentinos no olvidan; esto se demuestra en la continuidad e insistencia del grupo Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, grupo que cumplió 20 años de lucha.
Bibliografía:
• Laura Graciela Rodríguez y Germán Soprano, « La política universitaria de la dictadura militar en la Argentina: proyectos de reestructuración del sistema de educación superior (1976-1983) », Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Cuestiones del tiempo presente, 2009, [En línea], Puesto en línea el 09 mayo 2009. URL : http://nuevomundo.revues.org/56023. Consultado el 16 diciembre 2010.
• http://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_Reorganizaci%C3%B3n_Nacional
• Luís Alberto Romero (2006) Sociedad democrática y política en la Argentina del siglo XX. Cáp. VII: la dictadura militar 1976-1983. Buenos Aires. Universidad Nacional de Quilmes.
• Pablo Buchbider (2005) historia de las universidades argentinas. Cáp. IX: la universidad entre la politización, la masificaciòn y las dictaduras. Buenos Aires. Editorial Sudamericana.
http://www.larepublica.com.uy/publicaciones/101/20070430/images/256063_0.gif
Introducción:
El 24 de Marzo de 1979 asumió como presidente el comandante del ejército Jorge Rafael Videla como consecuencia del derrocamiento del gobierno constitucional de la presidente María Estela Martínez de Perón e instaló en su lugar una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas.En marzo de 1981 asumió el general Roberto E. Viola hasta fines de 1981. Cuando fue desplazado por el general Leopoldo F, Galtieri.
Este periodo se caracterizó por el terrorismo de estado, la violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo sistemático de recién nacidos y otros crímenes de lesa humanidad.
La política del nuevo gobierno de facto afectó la vida universitaria. La dictadura presidida por Juan Carlos Onganía impuso sobre los claustros universitarios su sello autoritario. Procuró sujetar las universidades al poder político, constriño la libertad académica y limitó la autonomía.
La violencia apareció como una opción más en el contexto de fines de los sesenta. Se llego entonces a legitimar su ejercicio como forma de resolución de los conflictos políticos.
El régimen introdujo una nueva modalidad de ingreso a la universidad, la reducción del cupo de estudiantes por carreras, el arancelamiento de diversos trámites administrativos y la supresión o fusión de casas de estudios y carreras.
Esto dio origen a huelgas y disturbios en las casas de estudios durante este periodo, la violencia y la represión dio como resultado el desaparecimiento de estudiantes y asesinatos en los centros clandestinos.
En 1982, luego de la derrota de los militares en la guerra de Malvinas y el inicio de la campaña electoral para los comicios de octubre de 1983, la vida política renació en las Universidades. El régimen militar trato de perpetuarse pero este comenzó a desmoronarse, y empezó la transición hacia una nueva etapa.
Dictadura Militar de 1976-1983:
Durante las presidencias peronistas de1973-1976 la acción de los grupos guerrilleros fue enfrentada por una organización clandestina, la Triple A, organizada y amparadas desde el Ministerio de Bienestar Social a cargo de José López Rega. Su objetivo consistía en asesinar a los dirigentes o militantes e intelectuales conspicuos, y el ataque a organizaciones de activistas. Las Fuerzas Armadas fueron instruidas por el Poder Ejecutivo en Tucumán que comenzaron a aplicar los métodos de secuestro y tortura que luego desarrollarían ampliamente. Las fuerzas armadas desmontaron los grupos de la Triple A, y alejaron del país a López Rega.
Una vez en el poder, las Fuerzas armadas sintetizaron los dos mecanismos en uno solo: una profunda represión, con la participación de grupos parapolíticos subordinados o simplemente policiales, que habían operado bajo la triple A.
Al menos unos 10.000 personas fueron “desaparecidos”, es posible que la cifra total sea mayor. A ello se le debe sumar los detenidos y torturados que por alguna razón, salvaron sus vidas.
El accionar de este grupo de represores actuaba de forma clandestina. Se basaban en un plan básico común, con secuestro, tortura, detención y ejecución. Existían numerosos campos de detención y cada detenido suponía un expediente o ficha. El Comandante de Cuerpo o Jefe de gran área operativa tomaba las decisiones. En suma se trataba del Estado que realizaba un trabajo de exterminio masivo.
Las víctimas de esta operación fueron, en primer lugar quienes estaban o estuvieron directamente involucradas en organizaciones armadas. Luego quienes pertenecían a las organizaciones de superficie. A eso se sumaba quienes militaban en diferentes movimientos gremiales, religiosos, estudiantiles políticos, humanísticos. El objetivos de de los represores era callar e inmovilizarlos, evitar cualquier forma de protesta o de organización. La autocensura de instituciones y canales fue parte de este proceso. Además de un discurso explicativo y justificatorio de lo que estaba ocurriendo para evitar el desarrollo de versiones alternativas o contradictorias.
Quizás lo más corrupto de este Estado clandestino fue que se negaba a asumir la responsabilidad de sus actos. Fue intención de los jefes militares eludir la figura del dictador, conservar en las Fuerzas Armadas la totalidad responsabilidad de la conducción de la política. El mandato presidencial se acoto y se estableció un mecanismo de designación del sucesor. Y se creó un poder legislativo, la comisión de asesoramiento legislativo.
La práctica represiva del Estado nocturno se traslado al diurno y los operativos incluyeron apropiación de los hijos nacidos en cautiverio. Finalmente los distintos segmentos del poder comenzaron a competir entre sí. La lista de desaparecidos se incremento con un numero de víctimas surgidas entre fracciones del poder. Otro episodio de puja fue la renuncia forzada de Viola a fines de 1981 y su reemplazo por Galtieri. En 1982, la decisión de invadir las islas Malvinas tuvo mucho que ver con la puja interna entre el Ejército y la Marina y dentro del Ejecutivo. La derrota desencadeno el desmoronamiento del régimen.
José Martínez de Hoz, ministro de Economía encabezó el silenciamiento de cualquier oposición de la sociedad considerada una solución radical para los males argentinos. Su plan económico fue presentado en 1976, y tenía como objetivo detener la inflación y estimular la inversión extranjera. Se inició una reducción arancelaria, con la finalidad de incrementar la competitividad de la economía argentina y promover sus “ventajas naturales”. El resultado fue un proceso de importaciones masivas y un efecto desastroso sobre la industria. Grandes empresas industriales cerraron sus plantas. Apoyado en una política laboral que produjo una profunda reforma de las leyes laborales, la prohibición de la huelga, la intervención militar de los sindicatos, y la política represiva, Martínez de Hoz decretó el salarios. Además implementó, a fines de 1978, un sistema de devaluación programada, apodado “la tablita”. Junto con la Ley 21.526, de entidades financieras, promulgada la especulación financiera desmedida. El resultado combinado de las políticas económicas internas y la situación financiera internacional, impulsó un nivel de endeudamiento récord.
En 1980 cayó el primero de los bancos crecidos durante la euforia, el Banco de intercambio Regional, y de ahí en más la crisis avanzó. En marzo de 1981, con el relevo del ministro Martínez de Hoz, la crisis avanzó mucho más, y termino de profundizar frente al contexto. La propuesta de achicar el estado no era popular entre las fuerzas armadas. Para este entonces la preocupación de una fuerte desocupación alentó el gasto estatal en obras públicas aprovechando el fácil financiamiento del exterior.
La política del nuevo gobierno de facto modificó la vida universitaria. Afectó particularmente a las instituciones en las que los proyectos renovadores tenían mayor peso. La dictadura presidida por Juan Carlos Onganía impuso sobre los claustros universitarios su sello autoritario. Procuró sujetar las universidades al poder político, constriño la libertad académica y limitó la autonomía.
Un número relevante de docentes e investigadores abandonó la actividad académica y muchas de ellos partieron hacia el exilio. Otros permanecieron en sus cargos, hubo una “adaptación pasiva”.
Los últimos años de la década del setenta asistieron a un proceso de consolidación y de fortalecimiento de las agrupaciones juveniles y estudiantiles que remitían directamente a la relación con los partidos políticos. Los partidos de izquierda pasaron a dominar el panorama político del movimiento estudiantil. Finalmente, la violencia apareció como una opción más en el contexto de fines de los sesenta. Se llego entonces a legitimar su ejercicio como forma de resolución de los conflictos políticos.
La fascinación por la violencia constitución un elemento central de la cultura política de muchos grupos juveniles en América latina de los años setenta. El ejemplo como el de Cuba, la falta de canales institucionales de participación en la Argentina provocada por los golpes militares, rebeliones estudiantiles en Europa y Estados unidos.
Los conflictos que se desarrollaron en consecuencia de las prácticas limitacionistas diseñadas entre 1976 a 1980, introducían una nueva modalidad de ingreso a la universidad, la reducción del cupo de estudiantes por carreras, el arancelamiento de diversos trámites administrativos y la supresión o fusión de casas de estudios y carreras. En suma, se trataba de políticas destinadas a recortar el número de universidades y el porcentaje de estudiantes inscriptos.
Onganía no logro limitar la polinización creciente en la universidad.
En 1966 las fuerzas policiales se instalaron en las facultades. Pero la resistencia aumento y los estudiantes se movilizaron cuestionando las leyes y los estatutos. En 1967 y 1968 en las universidades se sucedieron episodios violentos que desencadenaron la muerte de muchos estudiantes. Las Organizaciones gremiales estudiantiles se fortalecieron en el marco de de creciente polinización. Los estudiantes participaron en forma entusiasmada en los movimientos que propiciaban cambios. Profundos en la estructura del poder en Argentina. Así surgieron grupos católicos, movimientos integralitas, peronistas, agrupaciones montoneros, la juventud radical, socialismo, franja morada
La Universidad en los últimos años de la década del setenta asistió a un proceso de consolidación y fortalecimiento de las agrupaciones juveniles y estudiantiles que remitían específicamente con los partidos políticos.
Frente a este panorama la decisión de el gobierno fue la despolitización y desconcentrar la distribución geográfica de los estudiantes.
En el año 1973 la movilización estudiantil y la represión de las organizaciones armadas provoco que se abandonara el poder. Agrupaciones de estudiantes tomo las universidades y el poder de varias provincias. Asumida la presidencia Cà’mpora decreto la intervención de las universidades. La Universidad por este entonces atravesaba una crisis.
La represión en la Universidad iniciada en 1974 se acentuó en marzo de 1976, cuando un régimen dictatorial procuro acallar los reclamos populares y aniquilar a todos los movimientos de protesta social a través de la feroz política represiva. La acción represiva ilegal se ejerció sin límites ni controles. El 21% de los desaparecidos fueron estudiantes y la gran mayoría fueron asesinados en centros clandestinos.
Durante este periodo se dicto una ley, la 21.276, que dispuso que las universidades quedasen bajo el control del Poder Ejecutivo. Se suprimieron los órganos de gobierno colegiales y se prohibieron las actividades gremiales y politización implícita en el ámbito universitario. Para los representantes del poder las universidades habían sido uno de los principales organismos de “adoctrinamiento de los subversivos”. Las casas de estudios fueron distribuidas entre las tres fuerzas armadas. Luego fueron reemplazados por civiles de extrema derecha.
Al secuestro y el asesinatote de estudiantes y profesores se sumaba las cesantías masivas. En 1976 fueron separados de sus cargos más de cien docentes.
El proyecto tenia como objetivo el control estricto desde el punto de vista político e ideológico. Además del manejo de los planes de estudios de casi todas las carreras, se eliminaron de la universidad los debates, y la conformación de ideas.
En 1977 el número de vacantes fue reducido. En 1980 el gobierno creo una ley para las Universidades que preveía que los rectores y decanos fuesen designados por el poder Ejecutivo, además contemplaba la designación de los profesores por concurso y que los estudios puedan ser arancelados. Y que los cuerpos directivos de las casas de estudios no pertenecieran a ningún partido político. Durante estos años el presupuesto universitario fue reducido progresivamente. Toda esta situación produjo movilizaciones. Durante 1981 los estudiantes comenzaron a organizarse crearon diferentes petitorios y difundieron publicaciones. Este reclamo fue registrándose en diferentes ámbitos culturales y académicos.
En 1982 luego de la derrota del los militares en la guerra de Malvinas y el inicio de la campaña electoral de los comicios de 1983, la vida política renació en las universidades. Las agrupaciones estudiantiles se reorganizaron.
El régimen militar trato de perpetuarse en las instituciones pero esto comenzó a desmoronarse, no existía respaldo popular, el desprestigio militar fue total, comenzaron a salir a la luz testimonios antes callados por la represión: campos de concentración, torturas, asesinatos masivos. Proliferaron los grupos culturales y artísticos y los festivales de rock se convirtieron en manifestación política implícita. Las organizaciones de Derechos Humanos integraban las demandas parciales en un común reclamo por la vida, en ese despertar de voces se encontraban los reclamos de las madres de plaza de mayo quienes desde 1980 se reunieron.
Así comenzó la transición hacia la democracia, otra vez la esperanza renacía en la sociedad.
[Conclusión:
El periodo de 1976 a 1983 fue unos de los mas sangrientos de la historia argentina donde predominaba el miedo, la inseguridad, y la impunidad por parte de los militares que se creían Dios frente a los cuerpos demacrados e indefensos que se encontraban cautivos en las distintas instalaciones clandestinas.
Miles de personas sufrieron en forma directa o indirecta el “Proceso de organización nacional” a cargo de las Fuerzas Armadas y la complicidad civil de la ultraderecha. Estamos lejos de saber la cifra exacta de las victimas pero podemos calcular que al menos fueron unos 10.000 “desaparecidos”, aunque es posible que la cifra sea superior a esta. Además a esto hay que sumarle quienes sobrevivieron a este periodo.
Quizás lo mas corrupto de este gobierno de facto fue el Estado clandestina que se manejaba con impunidad. No se justifica la tortura y muerte de quienes tenían otras ideologías.
Los operativos de secuestro manifestaban una precisa organización, a veces en los lugares de trabajo, otras en plena calle y a la luz del día, mediante procedimientos de las fuerzas de seguridad que ordenaban “zona liberada” a las comisarías correspondientes.
De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los Desaparecidos.
Estamos todas de acuerdo en que la vuelta de la Democracia fue muy gratificante, ya que fue más que eso; fue la vuelta de la Justicia, la seguridad, la valoración por los derechos humanos y , principalmente, porque todos acordamos que esto nunca vuelva a pasar.
Los argentinos no olvidan; esto se demuestra en la continuidad e insistencia del grupo Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, grupo que cumplió 20 años de lucha.
Bibliografía:
• Laura Graciela Rodríguez y Germán Soprano, « La política universitaria de la dictadura militar en la Argentina: proyectos de reestructuración del sistema de educación superior (1976-1983) », Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Cuestiones del tiempo presente, 2009, [En línea], Puesto en línea el 09 mayo 2009. URL : http://nuevomundo.revues.org/56023. Consultado el 16 diciembre 2010.
• http://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_Reorganizaci%C3%B3n_Nacional
• Luís Alberto Romero (2006) Sociedad democrática y política en la Argentina del siglo XX. Cáp. VII: la dictadura militar 1976-1983. Buenos Aires. Universidad Nacional de Quilmes.
• Pablo Buchbider (2005) historia de las universidades argentinas. Cáp. IX: la universidad entre la politización, la masificaciòn y las dictaduras. Buenos Aires. Editorial Sudamericana.