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historias de miedo y terror

Paranormal8/10/2013
historias de miedo y terror
lluvia


la criatura de los ojos tristes

En ese momento, pensó, que hubiera sido mil veces mejor estar loco, que todo lo que sucedió fuera parte de su imaginación. Pero no era así, todo era real y estaba a punto de ponerse peor.”

Era una noche de insomnio, usual como cualquier otra, – ya que llevaba un par de semanas así – al menos eso es lo que pensaba Paul. Como es normal en partes del año, Paul, por estudiar hasta altas horas de la noche en semanas de exámenes, perdía sus horarios habituales de sueño. Por lo cual a finales de semestre sufría de insomnio, pero nunca le produjo mayores problemas. Sin embargo esta madrugada de junio iba a ser diferente.

Paul sin saberlo, había elegido la peor noche para salir a la azotea de su edificio. Era un 23 de junio y con la llegada del invierno, a las 5:00 am, empezó a llover profusamente. Al estar Paul despierto, decidió subir a la azotea a disfrutar de la lluvia. El sabía que era muy inusual por lo demás, que un joven saliera a las 5 de la madrugada con bajas temperaturas solo a quedar empapado por las precipitaciones.

Cuando Paul se abrigó para subir, fue al baño y cuando estaba ahí sintió un ruido en la cocina, lo que lo hizo pensar que tal vez algo había caído porque estaba mal puesto, probablemente una cuchara o plato en el lava lozas. No le dio mayor importancia y acto seguido, se apronta a subir. Pronto a salir del departamento, siente Algo caer en la pieza principal y nuevamente no le dio importancia. Luego, olvida las llaves y vuelve a su habitación a buscarlas. Cuando entra a la habitación, prende la luz y junto a un nuevo sonido inusual en la pieza principal, se produce un corto circuito en el departamento y se quema la ampolleta, quedando a oscuras.

En estos momentos le comienza a inquietar un poco, pero intenta evitar sugestionarse, debido a que sabía que mientras más importancia le diera, peor serían las cosas. Sube el interruptor del automático, cambia la ampolleta y se apresura a disfrutar de la lluvia antes de que acabe. Finalmente Paul se encuentra en la azotea y disfruta de la situación, ya que por la hora que era, más la lluvia, la calma de la ciudad y la vista privilegiada de un edificio de 14 pisos, era según él pensaba, “majestuoso”.

Pasan algunos minutos y la lluvia comienza a disminuir, luego Paul comienza a mirar al edifico de en frente, ya que habían 4 edificios conexos. Cuando de repente ve algo que no debió ver, estuvo en el lugar donde no tenía que estar. En el edificio de en frente nota que hay un departamento vacío, sin cortinas y se veía todo en penumbras hacia adentro, pero aun así pudo distinguir algo en la habitación.

Es en ese momento cuando nota una silueta que le provoco el peor de los escalofríos que había sentido. Era una silueta increíblemente grande considerando el tamaño de la pieza. Dicha silueta de aspecto humano, estaba encorvada, a espaldas a Paul. Lo que veían sus ojos era perturbador, aparentemente lo que observaba estaba devorando algo, por la falta de luz en la habitación no distingue que podría ser y ante el pánico, queda pasmado, inmóvil. Pasaron pocos segundos y la criatura siente que algo lo observa, voltea bruscamente. En ese momento Paul experimenta la peor de las sensaciones.

En cosa de segundos se sintió lleno de terror, pánico, angustia y no podía creer lo que sus ojos veían. Nunca había observado algo tan horrendo y perturbador. Acto seguido, la criatura deja caer lo que tenía en lo que parecían ser sus manos que solo tenían púas y sale de la habitación apresuradamente.

Paul estaba en shock, pero se da cuenta que si no volvía a su hogar, esa cosa, podría ir tras él. Con esa sensación de angustia y horror, corrió lo más rápido que podía, pensando que algo lo seguía. Fueron los dos pisos más largos de su vida, corrió por el pasillo y todo era penumbras por la hora. Finalmente, jadeando llega a su departamento y entra en el. Sintiéndose a salvo por fin, se saca la chaqueta y la deja en el sofá.

Al estar en su habitación, aún no entiende, si lo que vio fue real o parte de su imaginación y de un salto despierta. Sudando y aliviado dice -Fue sólo una pesadilla-. Luego voltea en su cama y le vuelve el pavor, el sudor se vuelve helado, las palpitaciones al máximo y ve a la criatura agachada, sólo observándolo con su mirada triste y horrenda, su piel tenía la textura y aspecto de haberse quemado, tenía llagas en todo el cuerpo y dientes afilados en punta. Era extremadamente delgado, estaba en los huesos. Sus profundos ojos de color amarillo brillante, eran como los de un humano, pero con una expresión de dolor, de angustia eran lo más aterrador en esa cosa. Paul, nunca sintió tanto miedo y la criatura seguía observándolo impávido, Paul cierra sus ojos esperando que sea un mal sueño. Para suerte de él, nuevamente se siente un ruido en la habitación principal y como si fuera otra pesadilla, abre los ojos y la criatura ya no estaba. Mira el reloj y eran las 6:33, no sabía qué hacer, no sabía si era real lo que había experimentado. A esa temprana hora, el sol aún no salía, Paul se apresura y prende todo artefacto y luz posible en el departamento – como si eso fuera a darle protección – se sentía seguro.

Finalmente fue tanta la exaltación y se da cuenta que efectivamente había salido del departamento, ya que su abrigo estaba en el sofá, tal como lo había dejado al volver y estaba mojado aún, por la lluvia. Pasaban los minutos y Paul trataba de convencerse que todo era un sueño. Luego decide llamar a su hermana, a quien le tenía un cariño y confianza diferente al que suele tenerse entre hermanos. Su hermana contesta entre dormida por la hora y Paul intenta contarle lo que paso, pero estaba muy exaltado aún.

En eso que hablaba con Katherine – su hermana – se escucha interferencia en la llamada -cosa común para ambos porque el edifico tenía mala recepción- y definitivamente deja de escuchar la voz de su hermana. En eso, oye algún tipo de léxico que nunca había escuchado, Paul, pensaba que su hermana estaba intentando jugando una broma para quitarle seriedad a la situación, pero era la voz de algo que no era humano, no podía ser la voz de su hermana y se corta la llamada finalmente.

Paul pasmado, entra en pánico y su pavor aumenta cuando empieza a vibrar su teléfono. Era su madre, Paul contesta y escucha la voz desesperada y angustiada de su madre pidiéndole que por favor no lo hiciera, que pensara en su familia. Paul no entendía nada, ya que el no pensaba hacer nada, más que pedirle a algún pariente que lo visitara, o lo recibiera en su casa, para no estar sólo.

En eso Paul intenta tranquilizar a su madre, preguntarle a que se refiere, cuando su madre le dice – !Por favor Paul, no te suicides, tu hermana me dijo que la llamaste para decirle que te disculpáramos, que ya no aguantabas más y que te quitarías la vida, por favor no lo hagas! – Paul quedo pasmado, ya que no pudo decirle nada a su hermana y siente ganas de llorar, una angustia incontenible y al tratar de decirle a su madre que el no había alcanzado a hablar nada con Katherine, se corta el teléfono y siente una serie de golpes en la puerta de entrada, como si algo intentara entrar.

Paul estaba desesperado y ya estaba aceptando que algo malo iba a pasar, sólo decide rezar – comportamiento inusual de su parte, ya que Paul es ateo – luego del primer Padre nuestro, los golpes aumentan en intensidad y escucha que el vecino abre la puerta de su departamento, inmediatamente los golpes en la puerta de Paul cesan. Su vecino, llama a la puerta y pregunta si hay alguien, si está todo bien. Con eso Paul, siente seguridad abre la puerta y ahí estaba Carlos que pregunta – ¿qué paso? ¿Quién golpeaba la puerta así? ¿Eras tú? – Paul, cuando decide contarle lo sucedido, piensa que no le van a creer, se arrepiente y sólo dice, que había tenido un ataque de ira y estaba golpeando la puerta porque se había pegado en un pie, ya que estaba medio dormido. Finalmente Carlos se vuelve a su departamento y Paul cierra la puerta. Pasaron un par de horas y Paul ya se encontraba más tranquilo, las cosas estaban como de costumbre, como si nada hubiera pasado y logra quedarse dormido, ya que se sentía exhausto.

Al despertar, Paul mira su celular y nota que había dormido casi 24 horas, ya que eran las 5:00 am del día 24 de junio. Al ver la hora nota que tiene una gran cantidad de llamadas perdidas de sus padres y su hermana, además de algunos familiares y amigos. Paul pensó que se debían a su extraña conversación con su madre, la cual creía que Paul pensaba quitarse la vida, según la supuesta conversación que nunca tuvo con Katherine. Cuando Paul, decide rehacer su vida, y estudiar para los exámenes finales que tendría esa semana, siente que algo helado le agarra el pie y vuelven los escalofríos de Paul.

En ese momento, pensó, que hubiera sido mil veces mejor estar loco, que todo lo que sucedió fuera parte de su imaginación. Pero no era así, todo era real y estaba a punto de ponerse peor.

Era la criatura, estaba junto a su cama, encorvado como de costumbre y mientras agarra del pie de Paul, comienza a hablar en la lengua extraña -que había escuchado por teléfono el día anterior, cuando hablaba con Katherine -lógicamente, Paul no entendía nada.

Mientras luchaba por ser liberado, sólo esperaba que lo soltaran y se fuera como el día anterior. La criatura finalmente, en su mirada de dolor y angustia – que era lo más extraño y perturbador que tenía en su aspecto – lo mira fijamente y comienza a brotar sangre por sus ojos amarillos. Luego la criatura se levanta, y del pie que tenía agarrado a Paul, lo comienza a azotar contra el piso, era imposible zafarse ante semejante fuerza.

Finalmente la criatura lo arrastra de los pies, lo saca del departamento, por el pasillo hacia los ductos de basura – que hay en todos los pisos del edificio – comienzan a subir y llegan al último piso.

Paul, casi inconsciente por los golpes, queda indefenso, y se rinde ante la criatura. Finalmente luego de todo el sufrimiento y la tortura, el ser lo levanta del cuello, lo asfixia hasta su muerte y lo lanza de la azotea hacia el estacionamiento lateral del edificio.

Ante tal caída, el conserje de turno escucha el golpe, y se apresura a ver. Queda impactado, al ver el cuerpo inmóvil del joven. Inmediatamente piensa que fue un suicidio y lo reporta.

Su familia – que ante el miedo de que se quitara la vida y no recibir respuesta a las llamadas telefónicas – había decidió viajar hacia Santiago, para evitar una tragedia, que nunca estuvo planeada por Paul ciertamente. Lamentablemente, él nunca llego a contarle a nadie lo que había sucedido, por lo que al enterarse su familia del deceso de Paul, asumieron qué fue lo que temían, y no había nada por hacer. Nadie nunca supo, ni va a saber realmente, los horrendos últimos días de vida de Paul, quien murió por estar en el lugar y momento incorrecto.

Fue víctima de la criatura de los ojos tristes, sólo por ver lo que nunca debió haber visto.


miedo




¡Toc, Toc! ¿Quién es?

Sinceramente, nunca temí realmente a ninguna de esas escalofriantes historias que leía con tanto interés. -Solo son relatos que intentan poner a prueba la imaginación de los lectores- me repetía continuamente. Por supuesto que llegué a convencerme de esto. Hubiera preferido, por lo menos, haber estado alerta ante el peligro inminente que no sabía que vendría…

Esa noche estaba sola en mi cuarto, como era lo normal: mis padres se fueron a dormir temprano y la casa se encontraba rodeada de un inquietante silencio, que se disfrazaba de tranquilidad. Yo me dediqué a leer unos creepypastas, como era de costumbre. De alguna extraña manera disfrutaba esa sensación de desasosiego, de incertidumbre, miedo, misterio y esa indescriptible corazonada de que no estás tan solo como crees y que alguien (o algo) te está vigilando. Desafortunadamente, llegó a ser más que solo una “corazonada”.

Estaba tan absorta navegando en Internet, que ni siquiera me di cuenta del tiempo que había pasado.

Cuando me dio curiosidad por saber cuánto tiempo había dedicado a esto (o más bien malgastado), me percaté de que eran las 2:30 AM. Lo primero que pensé fue que seguramente toda mi familia ya estaría durmiendo, así que preparé todas mis cosas para irme a dormir pronto; recordando la prueba de mañana… ni siquiera estudié para esa prueba, hubiera repasado en lugar de estar vagando en mi ordenador.

De pronto, unos golpecitos en la puerta me despertaron de mi ensimismamiento. Lo primero que pasó por mi mente fue que mi hermano intentaba fastidiarme. Sabía que mañana tendríamos que ir a la escuela, pero siempre él se quedaba deambulando en la noche, y desobedecía todas las indicaciones de acostarse temprano.

-¿Quién es?- pregunté, aunque ya estaba convencida de que el único que podía estar despierto a estas horas era mi hermano (claro, además de mi). Sin embargo nadie respondió.

No encontré nada anormal en esto, pues tenía sueño y seguramente mi hermano cayó en la cuenta de que sus niñerías estaban fuera de lugar a estas horas. Aun así resonaron, nuevamente, esos golpes en la puerta, esta vez más fuertes y persistentes

–Pasa- le respondí, denotando claramente mí enojo. Tampoco hubo respuesta alguna.

Tocaron la puerta nuevamente.

-¡Ya vete a dormir de una vez!- Grité exasperada, al mismo tiempo en que abría la puerta bruscamente, para encarar a ese idiota que estaba perturbando mi tranquilidad.

Lo que vi me dejó helada, o más bien lo que no vi. Pues cuando abrí la puerta, no había nadie del otro lado. Me tomó un minuto procesarlo y decidí ir a ver dónde estaba mi hermano.

Imaginarán cuanta fue mi sorpresa cuando lo contemplé durmiendo profunda y apaciblemente.

Consternada, de camino a mi habitación, analicé lo sucedido y llegué a la conclusión de que todo esto no fue más que un síntoma de la paranoia (provocada por leer historias de terror), combinada con una enorme dosis de cansancio, sueño y preocupación por la prueba que se avecinaba.

Satisfecha con mi deducción; sintiéndome realmente aliviada, avergonzada y ridícula por el miedo que me propinó mi elaborada imaginación; regresé a mi cuarto exhausta y dispuesta a tomar un merecido descanso. Lo que encontré sobre mi cama cambió mi vida para siempre, o más bien, mi existencia. Doblado arriba de mis frazadas se encontraba un papel, escrito con una distorsionada caligrafía, que demostraba haber sido escrito con rapidez y nerviosismo. Decía lo siguiente:

“No dudes que si lo quisiéramos ya no estarías entre los vivos… Sabemos lo que haces, te vigilamos en todo momento. Te traeríamos con nosotros; pero necesitamos que avises a los demás del peligro al que se enfrentan, que abatas sus espíritus y los hagas susceptibles al miedo, así será más fácil rastrearlos. Fuimos compasivos al tocar la puerta, seguramente la mejor decisión que has tomado en toda tu insípida vida fue no abrirla de inmediato y resistirte al impulso.

Sin embargo, no siempre avisamos; simplemente capturamos a nuestras víctimas, pero no es una selección al azar… Nos llevamos a aquellas personas que buscan el miedo, sin darles ningún indicio. Probablemente te sentías vigilada antes de recibir este mensaje, tal vez un escalofrío recorrió tu cuerpo, escuchaste un ruido que no podías explicar y lo atribuiste a tu imaginación. Pues si es así, estabas muy equivocada, no era solamente autosugestión ni paranoia; éramos nosotros alimentando tu miedo. Ahora que sabes esto, prepárate, porque la próxima vez iremos a buscarte y no tocaremos la puerta.”

Les digo esto porque ellos me obligaron, me dijeron que les contara toda la verdad para que no se pierdan ningún detalle de lo que les espera.

Ya no hay salvación para mí. Pero si no quieres sufrir el mismo escalofriante y oscuro destino que me espera -vagando en los rincones del infierno; presenciando y sintiendo todas aquellas torturas dirigidas hacia mi o a alguna de las demás criaturas desafortunadas que me acompañan- por lo que más quieras en este mundo te pido que pienses dos veces antes de abrir la puerta, dudo que la golpeen o intenten advertirte de alguna manera, porque ya conoces lo que hacen y de lo que son capaces. De hecho, seguro que están esperando en este momento que salgas de tu habitación y abras la puerta para hacerte lo mismo que hicieron conmigo –despojarme de mi alma, condenarme a un sufrimiento eterno, distorsionar mi existencia y perturbar mi razón cada segundo de mi existencia -.

Tal vez ya vienen por ti, tal vez vendrán mañana u otro día. Pero tarde o temprano tu miedo te delatará y yo estaré esperando ese momento.

Nos vemos en el infierno.
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