Cubierta del plan "Ocupacion Malvinas" presentado por el capitan de fragata Ernesto R. Villanueva en la Escuela de Guerra Naval el 26 de Septiembre de 1941.
ACLARACIÓN:
Escuela de Guerra Naval
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COOPERACION ENTRE EJERCITO Y ARMADA
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Tema 8
“OCUPACION DE LAS ISLAS MALVINAS”
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Presentado por el Cap. De Frag. ERNESTO R VILLANUEVA.
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Año 1941
(SELLO)
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COOPERACION ENTRE EJERCITO Y ARMADA
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Tema 8
“OCUPACION DE LAS ISLAS MALVINAS”
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Presentado por el Cap. De Frag. ERNESTO R VILLANUEVA.
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Año 1941
(SELLO)
Las Fuerzas Armadas Argentinas siempre tuvieron como “hipótesis de guerra” la recuperación de nuestras Islas Malvinas. El presente documento prueba, además, que en determinados momentos se pensó en la “conjuntes” entre la Armada y el Ejército para la operación militar. De allí que el plan presentado por el capitán de fragata Ernesto R. Villanueva en la Escuela de Guerra Naval el 26 de septiembre de 1941 se titulara “Cooperación entre Ejército y Marina. Ocupación de las islas Malvinas”. Años más tarde, entre 1953 y 1953, con el grado de vicealmirante, Villanueva sería el comandante de Operaciones Navales de la Armada. El plan se trabajó en un contexto inusual, por decir menos. Europa estaba en guerra y el Reino Unido, hasta junio del ’41, había luchado solo contra la Alemania Nazi. Luego, Adolf Hitler dirigió su mirada y sus ambiciones hacia el Este y atacó a la Unión Soviética. Precisamente, el día en que Villanueva expuso el plan de Malvinas, a miles de kilómetros de allí, terminaba la batalla por Kiev. Y el día anterior, el Imperio del Sol Naciente botaba el portaaviones “Zuikaku” (grulla afortunada), que, en menos de setenta días, integraría la flota aeronaval que atacó Pearl Harbor, lo cual provocó el ingreso de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Quizá, en esa Argentina neutral y “opulenta”, como la llamó Félix Luna, bajo la presidencia de Roberto M. Ortiz, se pensó que Gran Bretaña estaba demasiado ocupada en otros lugares del mundo como para atender la suerte de unas pequeñas islas coloniales.
El plan estaba contenido en 34 carillas mecanografiadas. La misión era “restituir al país un archipiélago que le pertenece, cuya situación estratégica es de vital importancia para la defensa marítima de la nación”. El objetivo principal era desembarcar en la playa de la bahía Uranie, situada en el seno Berkeley; luego otras tropas desembarcarían en bahía Cow. “Se destinarán cuatros rastreadores como auxiliares de las fuerzas aeronavales (…) para establecer una base de operaciones en Puerto Luis, hasta tanto se pueda operar con seguridad en la bahía de Puerto Argentino (Puerto Stanley)”. En el punto k de la orden de operaciones se lee: “No se estima oportuno ni conveniente hacer intervenir a la aviación de bombardeo del Ejercito, hasta tanto no se prepare en tierra un campo adecuado para los aterrizajes de aviones pesados”. Bajo el subtitulo de La decisión se ordena:
“Apoderarse de Puerto Argentino con tropas de desembarco del Ejercito y la Marina, operando en forma sorpresiva con las primeras luces del día desde bahía Uranie, protegiendo el desembarco con los buques y la aviación de la Escuadra, destruyendo las baterías de la defensa con fuerzas aeronavales operando desde Deseado (a 410 millas de Puerto Argentino), protegiendo con los buques de la flota contra fuerzas navales enemigas, y asegurando las comunicaciones entre buques, fuerzas de desembarco y el Alto Comando Naval, a fin de apoderarse del archipiélago de las Malvinas”. Toda la operación seria auxiliada por un Estado Mayor Combinado.
La fuerza de tareas estaría integrada por “un batallón de Infantería de Marina en pie de guerra (1.000 hombres), repartido” en 2 acorazados (370 hombres), 2 cruceros pesados (200 hombres), 1 crucero ligero (110 hombres), 12 torpederos (15 hombres cada uno: 180), 1 buque tanque (50 hombres) y 9 rastreadores (90 hombres). Las fuerzas del Ejército serian transportadas en dos buques tipo Chaco y comprenderían 2 compañías de Infantería, 1 compañía de ametralladoras pesadas, batería de 7,5 a lomo y 30 hombres de comunicaciones.
En total, 750 soldados. “En la toma de Puerto Argentino, el máximo interés pasa a ser privativo del Ejército; en consecuencia el jefe de la Escuadra delegará en el jefe del Ejército de mayor graduación la dirección y responsabilidad de la operación en tierra, después de realizado el desembarco, debiendo por tal razón, el jefe de las fuerzas de Infantería de Marina subordinar sus actividades en coordinación con el jefe del Ejército”.
Como era un operativo conjunto, la crítica la hizo un oficial del Ejército, el teniente coronel Benjamín Rattenbach (quién años más tarde presidió la comisión que juzgó a los comandantes y jefes militares que intervinieron el 2 de abril de 1982). En 22 líneas dejó sentada su mirada, con un llamativo párrafo: “En lo que atañe al golpe de mano que sirve de tema a este trabajo, mi opinión es que no ofrecerá mayores dificultades, ni siquiera en caso de haber sido reforzado el personal de tierra con alguna tropa de desembarco de la Escuadra del Atlántico Sur (de Inglaterra). Lo difícil será más bien lo posterior: el mantenimiento de las islas frente una tentativa de reconquista de los ingleses”. Como se observa, Rattenbach preveía que no era cuestión de ocupar para después negociar, como lo pensaron los miembros de la Junta Militar de 1982.
Tras este intento, la Argentina recuperará, momentáneamente, el archipiélago malvinense en 1982. Pero para entender este conflicto armado con el Reino Unido de la Gran Bretaña se deben considerar seriamente los desatinados años y meses anteriores