S. Freud fundador del psicoanálisis en 1898-9 en su prefacio de la Interpretación de los sueños, primera edición:
“Al proponerme exponer la interpretación de los sueños no creo haber trascendido los ámbitos del interés neuropatológico, pues, el examen psicológico nos presenta el sueño como primer eslabón de una serie de fenómenos psíquicos anormales, entre cuyos elementos subsiguientes, las fobias histéricas y las formaciones obsesivas y delirantes, conciernen al médico por motivos prácticos (…) quien no logre explicarse la génesis de las imágenes oníricas se esforzará en vano por comprender las fobias, las ideas obsesivas, los delirios y por ejercer sobre estos fenómenos un posible influjo terapéutico” (1).
De esta forma se inaugura el paradigma del psicoanálisis, el nuevo campo de conocimiento en la naturaleza humana, radical cambio acerca de lo que se entendía por ser humano, además de la propuesta de una alternativa terapéutica diferente al tratamiento médico, dominante con respecto al abordaje de la mente y sus patologías, circunstancia novedosa en su época, y en la actualidad, una herencia contemporánea de un dominio interpretativo de la psique con el más amplio y controversial campo de acción en las teorías enfocadas al estudio de la mente.
Freud médico y neurólogo, el científico absoluto, siempre se considero así mismo en su praxis y teoría dentro del ámbito estrictamente científico:
“Desde el punto de vista de la ciencia debemos necesariamente hacer uso de nuestros poderes críticos en ese sentido y no tener reparos en rechazar y negar. Es inadmisible declarar que la ciencia es un campo de la actividad intelectual humana, y que la religión y la filosofía son otros campos por lo menos tan valiosos y que la ciencia no debe interferir con las otras dos, y que tienen igual derecho a reclamar ser verdaderas. Desafortunadamente esto no es defendible (…) la verdad no puede ser tolerante y no puede admitir compromisos o limitaciones, debe adoptar una actitud crítica y sin compromisos hacia cualquier otro poder que trata de usurpar una parte de sus dominios” (2).
La crítica es la sangre vital de la ciencia, aunque en la postura científica, las dificultades no están establecidas conforme a los resultados sean estos interpretaciones, sino conforme al método, la comprobación, el experimento, el establecimiento de la verdad y la falsedad con respecto a las teorías, todo esto determinado objetivamente, la problemática surge especialmente en el psicoanálisis al intentar adaptar conforme a esta postura de la ciencia el marco teórico que utiliza el psicoanálisis.
Freud es atacado por la forma en que está ligada su teoría con su propia biografía y personalidad, influencia que no puede ser tomado como argumento en contra de la verdad de sus postulados, pero desmerita sus observaciones, por estar fundamentadas en descripciones subjetivas en esencia.
Popper distingue entre la ciencia y la pseudo-ciencia a partir de sus criterios de falsibilidad, bajo esta premisa el psicoanálisis puede ser tomado como ciencia por que fundamentalmente cualquier parte de la teoría psicoanalítica puede ser falseada, al igual que podría serlo los fundamentos del Marxismo. Por lo tanto esta objeción a la cientificidad del psicoanálisis no es suficiente, al contrario fundamentaría al psicoanálisis como ciencia.
En cambio los argumentos de Gruenbaum aludiendo a la insuficiencia lógica de las premisas freudianas, y la incapacidad metodológica de respaldarse con hechos, son argumentos fuertes en las críticas de la cientificidad del psicoanálisis.
Las complicaciones conforme a la corroboración practica del psicoanálisis “en el sofá”, como destaca Guenbaum, son insuficientes para hablar de un método científico en las posturas freudianas.
Conforme a los aspectos terapéuticos del psicoanálisis el mismo Freud se consideró así mismo como el iniciador de un método de investigación de procesos mentales que como un gran terapeuta, por la dificultad de establecer categóricamente el éxito de los procedimientos psicoanalíticos de tratamiento, en la práctica clínica.
La naturaleza precisa conforme a la teoría del inconsciente de Freud en la actualidad es indeterminada, esto quiere decir que ha cambiado el supuesto general de lo que esto mismo significaba para él, y lo que podría ser el inconsciente freudiano adaptado al presente, es decir una teoría del inconsciente contemporáneo no es aceptada consensualmente, y si es difícil establecer la medida en que se concebía el inconsciente de acuerdo a Freud en la época victoriana, mucho más difícil sería establecerlo en el presente basado en los mismos postulados, contradicciones teóricas implícitas en cualquier teoría interpretativa no solamente siendo exclusivas del psicoanálisis, pero que dentro de una aproximación científica al estudio de la mente no son compatibles.
Con respecto a la terapia freudiana, el postulado es hacer salir a la superficie material reprimido e inconsciente para convertirlo en consciente, aunque es debatible si esto conduce a una curación, la opinión general en el ámbito científico es que el psicoanálisis no produce la curación.
BIBLIOGRAFIA
1. Freud, Sigmund, La Interpretación de los sueños, 1989 primera impresión, libro dot. 2011, pdf.
2. Eysenck, Hans, Decadencia y caída del imperio freudiano, 1988, libro dot. 2011, pdf.
3. Cuevas, S. Josafat, El psicoanálisis, DUA, Fac. de Psicología UNAM.
4. Hotthersall, D. (2005) Historia de la Psicología. 4ª edición. México: Mc Graw Hill.
5. Tortosa, F. y Civera, C. (2006). Historia de la Psicología. España: Mc Graw-Hill.