La mente humana es muy compleja; inventando a demonios y a seres obscuros a quienes temerles cuando vivimos en el verdadero infierno; ¿qué diferencia hay en el diablo que se apodera de los corazones de los humanos y el que hijo de puta que se apodera de la vida de sus iguales?, ¿qué diferencia hay entre el monstro deseoso de sangre y el humano que con tal de obtener dinero no le importa acabar con la vida de otros?; muchas historias de terror aluden al miedo del humano hacia una fuerza misteriosa que lo asecha, aunque en la realidad vivimos dominados por los verdadero demonios, que tal vez no tengan cuernos ni cola, pero que le causan más daño al mundo que el mismo lucifer…
Generalmente en todas las etapas de la humanidad hay un grupo llamado oprimido y otro llamado opresor; fueron los indígenas los que fueron oprimidos por los conquistadores españoles o fueron se habla de los pobres judíos y su dolor ante la segunda guerra, en pocas palabras se habla de demonios y mártires, ignorando por completo que a lo largo de la evolución humana las verdaderas víctimas han sido los demás seres vivos; he oído mil insulto hacia la figura del ya extinto Porfirio Díaz, pero nunca una sola contra Jean Bethencourt, primer hombre en encerrar a un canario para entregárselo a Enrique II de Castilla, esto en 1402; cuántos caballos murieron de formas terribles en nombre de reinos, gobernantes o de ideas ajenas a ellos, y a cuántos se les han levantado estatuas, cuántos toros no mueren en un grotesco espectáculo que algunos imbéciles llaman entretenimiento, cuántas gallinas no viven en situaciones deplorables en nombre de la producción de alimentos, cuántos animales no están ahora encerrados con una pequeño trasto de agua sucia olvidamos por sus “dueños” que no los ven más que como adorno, pero lo más triste es que cuántos vivirán así en un futuro… ¿Quién es el demonio?, ¿quién es el asesino y quién es el carcelero?, ¿quién juega con la vida de terceros sin preocuparse?... ¿dónde está el humano?, ¿alguna vez existió?
A los que viene al paraíso y lo convierten en infierno se les llama demonios, aunque nosotros nos hacemos llamar humanos: En todo caso si creemos que hubo alguien o algo que nos creo deberíamos agradecer hacia abajo y dejar de dirigirnos al cielo…
Los demonios no practican la piedad ni el respeto, ni siquiera entre ellos; se aplasta unos a otros para obtener el bien personal, a veces hacen alianzas con otros por una ambición más grande; es como una pirámide en la que mientras más alto estés menos humano eres, sería difícil para cualquiera decir a que altura termina el humano y empieza el demonio, por lo que prefiero no arriesgarme y evitar más mentadas de las que ya me gané en las anteriores líneas, y es que es lógico que no nos guste vernos como los malos del cuento, no fue nuestra culpa evolucionar y ciertamente no tendríamos por qué cargar con las barbaries de los que vivieron antes que nosotros, pero aquí hablamos de la raza humano en general y mientras algún ser vivo , llámese animal o planta (incluyendo los humanos), siga siendo llevado a vivir en la miseria por algún miembro de nuestra especie no dejaremos de ser malvados…
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