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La vida de un Ciego

Ciencia Educacion•7/31/2012




¿Alguna vez te has preguntado como puede ser la vida de un ciego? Ser ciego es un gran obstáculo para la vida, un gran problema, no solo tienen que enfrentar las desventajas que les ocasionan no ver, aparte deben de lidiar con la desigualdad laboral y social. En este post encontraran valiosa información tomada de la pagina , que sin dudas nos muestran detalladamente la vida día a día de estas personas.

Datos curiosos sobre los sentidos en los ciegos

Si nos preguntan para qué sirven los sentidos, cualquiera de nosotros podría responder: "El tacto me sirve para palpar, el oído para escuchar, el olfato para oler, y así sucesivamente, pero ¿qué sucede si se pierde un sentido?
Es fácil deducir que un ciego tendrá que sacar mayor provecho de los sentidos restantes para compensar en cierto modo las funciones de la vista. Por esto, los sentidos en los ciegos tienen además otras funciones peculiares e interesantes.

a.- El tacto.-

Bien es sabido que con el tacto percibimos la presión, la forma y extensión de los objetos, su aspereza, suavidad, dureza, blandura, etc. pero téngase también presente que para los ciegos, el tacto adquiere un valor mucho más notorio, pues gracias a él pueden palpar, examinar, observar y conocer una inmensa cantidad de seres y objetos.

Asimismo, gracias al tacto pueden leer y asimilar de este modo toda la información que hay en los libros.
Hay que recalcar también que los ciegos pueden tocar instrumentos musicales y escribir en el teclado ordinario de cualquier computadora valiéndose sólo del tacto.

b. El oído y la ecolocación.-

Muchos ciegos, valiéndose sólo de los oídos, pueden detectar obstáculos como muros o postes sin necesidad de tocarlos.

Para entender esto, hablaremos muy brevemente sobre los murciélagos, quienes practican este sistema pero de forma mucho más desarrollada.

Estos animales pueden volar y cazar a sus presas en la más completa oscuridad. Para que esto sea posible, se desplazan emitiendo ultrasonidos, cuyas ondas, al dispersarse chocan en los objetos que están en su entorno y regresan al murciélago como un eco.

Los murciélagos sienten estos sonidos-reflejos o ecos, y así perciben auditivamente a los objetos o a sus presas.

Este sistema para detectar auditivamente a los objetos se llama ecolocación, es decir , localización por el eco.
Gracias a la ecolocación, los murciélagos pueden saber qué cosas hay en su camino y pueden detectar hasta los insectos más pequeños.

Es obvio que el hombre no posee la magistral habilidad auditiva de los murciélagos; sin embargo, un ciego y también un vidente entrenado pueden detectar muros, postes u otros obstáculos parecidos a más de tres metros de distancia. Para lograrlo, pueden producir ruidos o sonidos, ya sea golpeando los muslos con las manos, zapateando, o golpeando consecutivamente el bastón contra el suelo. De la misma manera el sonido se expande y choca con el objeto, produciéndose un pequeño eco que regresa a los oídos, esto les permite a los ciegos detectar los obstáculos y hacer maniobras para esquivarlos; de ahí que se pueda decir que en cierto modo, es posible ver con los oídos.

Finalmente, diremos que esta habilidad parece desarrollarse más en los ciegos de nacimiento y en los que han perdido la vista a temprana edad.

c.- El olfato.-

Por medio del olfato los ciegos tienen acceso a un caudal de información incalculable.
Por medio de este sentido perciben los diferentes olores que hay en el ambiente y pueden tener conocimiento de la existencia de muchos objetos o situaciones. Por ejemplo, según el olor que perciban a la distancia, pueden saber si pasan por una panadería, zapatería, tienda de ropa, etc.
Con el olfato además es posible reconocer y distinguir alimentos, saber si un objeto es nuevo o viejo e incluso es posible identificar a las personas.

d.- El gusto.-

No podemos dejar de lado al sentido del gusto que a menudo es olvidado injustamente o puesto en un segundo lugar; pero en verdad es tan importante como los demás sentidos. Gracias a él nos podemos deleitar sintiendo los innumerables sabores que existen; imaginemos pues, lo vana y aburrida que sería la vida sin el gusto.



Los ciegos y la lectura

En primer lugar, hay que recalcar que cuando los ciegos leen en Braille, no se detienen para contar los puntos, sino que deslizan rápidamente los dedos renglón por renglón; con esto, un buen lector ciego podría llegar a leer más de 100 palabras por minuto.

También existen imprentas Braille que editan libros cuyas páginas generalmente están escritas por ambas caras, pero aún así, los libros suelen ser voluminosos y generalmente de varios tomos. Para reducir la extensión de los textos, se usa la Estenografía, que es una manera de escribir mediante abreviaciones y contracciones.
Asimismo hay bibliotecas, de las que los ciegos se sirven para leer o prestarse libros.

Son muchos los videntes que aprenden el Braille, pero muy pocos logran leerlo con los dedos. Para leer en Braille suelen valerse de la vista; pero se hace muy complicado, sobretodo cuando las páginas están escritas por ambos lados, pues cuando uno visualiza los puntos de una cara de la hoja, también percibe los puntos del reverso y puede experimentar una notoria confusión.

Puesto que no hay libros en Braille en gran cantidad, hay centros especializados donde se lee a los ciegos en voz alta cualquier libro impreso en escritura normal.

También existen los llamados "libros hablados", los cuales son casetes en los que se ha grabado una obra leída en voz alta.

Asimismo, hay softwares para ciegos, tales como el JAWS, que hacen posible que lo que se lee o escribe en la computadora pueda oírse por los parlantes gracias a una voz sintetizada. De esta manera, los ciegos ahora pueden utilizar Windows 95/98/Me/XP, y pueden tener acceso a Internet sin ninguna ayuda.
También pueden escanear libros al disco duro de una computadora y luego pueden oír los textos mediante el JAWS y otros programas especiales.

Como dato adicional, diremos que muchos ciegos que asisten a colegios o universidades no toman notas utilizando el Braille, sino que llevan una grabadora portátil y graban en casetes todo lo que el profesor explica y luego escuchan la grabación. Esto es práctico en muchos casos, pero aun así, el aprendizaje del Braille es necesario, pues gracias a este sistema los ciegos cuentan con una verdadera escritura alfabética que ha hecho posible que dejen de ser considerados analfabetos.




La Lingüística en las personas con discapacidad

Introducción

En el presente artículo se hace énfasis sobre la importancia de estudiar los diversos aspectos del lenguaje en las personas con discapacidad, pues con los resultados de dichos estudios podríamos comprender más claramente algunos fenómenos del lenguaje que hasta hoy son controvertidos o han sido poco estudiados.
Puesto que sería demasiado extenso englobar y analizar todas las discapacidades, en este artículo he elegido ocuparme de las discapacidades sensoriales, específicamente de la sordera, ceguera y sordoceguera, ya que me siento más familiarizado con las discapacidades de tipo sensorial.

Como es obvio, con este trabajo no pretendo hacer una exposición completa del lenguaje en relación a estas tres discapacidades. El principal fin de este trabajo es hacer una breve introducción sobre algunos aspectos lingüísticos relacionados con la sordera, ceguera y sordoceguera, a fin de que los lingüistas queden incentivados para hacer investigaciones sobre el lenguaje en los sordos, ciegos, sordociegos y también en las personas con otras discapacidades.

Así pues, en este artículo se analizan las siguientes dos preguntas:
¿Qué entendemos por lenguaje? y ¿qué sucede con la adquisición del lenguaje cuando faltan uno, dos o más sentidos?

Es necesario decir que para hacer este trabajo no sólo me he basado en mi experiencia y en la bibliografía, sino que también he visitado colegios y asociaciones para niños y adultos con ceguera, sordera y sordoceguera y me he comunicado con 3 investigadores que estudian las lenguas de señas, quienes gentilmente respondieron a mis preguntas mediante correo electrónico. Dichos investigadores son: Wendy Sandler, de la universidad de Haifa en Israel; Laura-Ann Petito, del "Dartmouth College" en los Estados Unidos de América; y Onno Crasborn, de la universidad de Nijmegen en Holanda. A ellos les estoy muy agradecido. Asimismo, a todo el personal de los colegios y asociaciones que he visitado y a todos los que amablemente respondieron a mis preguntas, ya sea personalmente o mediante correo electrónico, les expreso mi más sincero agradecimiento.

Así pues, este trabajo va dirigido a los lingüistas y a todas las personas interesadas en el estudio del lenguaje, y espero que al leerlo, queden motivados para hacer investigaciones sobre los distintos aspectos del lenguaje en las personas con discapacidad.

1. Datos importantes para la comprensión de este artículo

Podemos decir que una persona con discapacidad es "aquella que tiene una o más deficiencias evidenciadas con la pérdida significativa de alguna o algunas de sus funciones físicas, mentales o sensoriales, que impliquen la disminución o ausencia de la capacidad de realizar una actividad dentro de formas o márgenes considerados normales, limitándola en el desempeño de un rol, función o ejercicio de actividades y oportunidades para participar equitativamente dentro de la sociedad".
Así pues, según esta definición, una persona con discapacidad puede ser un sordo, un ciego, un sordociego, una persona con retardo mental, etc.

Como veremos, es importante que los lingüistas hagamos investigaciones sobre los diversos aspectos del lenguaje en las personas con discapacidad, ya que los resultados de dichas investigaciones nos harían comprender más claramente los fenómenos lingüísticos que hasta ahora son controvertidos, e incluso, con dichos resultados podríamos confirmar, modificar o desechar las teorías lingüísticas que actualmente se manejan, y hasta podríamos crear teorías nuevas.

Por ejemplo, Lenneberg estudió el caso de un niño que presentaba una discapacidad que prácticamente le impedía producir sonidos articulados y apenas podía pronunciar unas cuantas palabras que solamente eran entendidas por las personas más allegadas a él. Sin embargo, dicho niño podía comprender muy bien el lenguaje hablado; entonces, dicho caso es una evidencia de que la capacidad para la comprensión de las oraciones puede desarrollarse aunque no se logre la producción del habla. Y como veremos a continuación, el estudio del lenguaje en las personas con discapacidad puede contribuir al desarrollo de la Lingüística.

2. La lingüística y los sordos: las lenguas de señas

Es interesante que analicemos qué sucede con el lenguaje cuando falta el sentido del oído. Para esto, primeramente debemos preguntarnos: ¿qué entendemos por lenguaje?

Según una definición clásica, el lenguaje es "la capacidad propia de la especie humana para comunicarse por medio de un sistema de signos vocales".

Esto puede parecernos muy obvio, sin embargo, podemos advertir que en el caso de personas con discapacidad, como pueden ser los sordos o sordociegos, el lenguaje no necesariamente se manifiesta mediante un sistema de signos vocales. Por ejemplo, si pensamos en las lenguas de señas, con las que se comunican los sordos, podemos replantear la clásica definición del lenguaje arriba mencionada, diciendo por ejemplo que el lenguaje es la "facultad privativa del hombre para la expresión de pensamientos y afectos", entendiendo que dicha facultad puede manifestarse en lenguas orales o no orales. De hecho, podemos pensar en muchas otras definiciones del lenguaje, pero sea cual fuere la definición que analicemos, es lícito considerar que la facultad del lenguaje también puede manifestarse en lenguas no orales, es decir, en lenguas de señas.

Entonces, si tenemos en cuenta que el lenguaje es la facultad para expresar el pensamiento mediante lenguas, y que las lenguas pueden ser orales o no orales, es natural que consideremos que las lenguas de señas también son el fruto de la facultad humana del lenguaje. Por esto, las asignaciones de "lenguaje oral", "lenguaje de señas", "lenguaje escrito", etc., servirían solamente para designar que la facultad del lenguaje puede manifestarse mediante signos orales, gestuales, gráficos, etc.

Quizá más de una vez nos hemos preguntado si las lenguas de señas realmente son lenguas. Como veremos, esta interrogante ya parece formar parte del pasado, pues las lenguas de señas están reconocidas, no sólo por los lingüistas modernos, sino también por los gobiernos de muchos países. De hecho, muchos investigadores estudian y analizan las lenguas de señas. Así, Steven Pinker escribe: "Contrariamente a lo que nos dice la sabiduría popular, los lenguajes gestuales no son simples pantomimas, inventos de educadores o transcripciones directas del lenguaje oral que se halla en la comunidad. Estos sistemas se dan allá donde exista una comunidad de sordos, y cada uno de ellos constituye una lengua específica y completa, con todos y cada uno de los componentes de las gramáticas típicas de las lenguas orales. Por ejemplo, el Lenguaje de Signos Americano (ASL), que es el que emplea la comunidad de sordos de los Estados Unidos, no se parece ni al inglés hablado ni al Lenguaje de Signos Británico, sino que dispone de sistemas de concordancia y de género que hasta cierto punto son parecidos a los del navajo o el bantú".

Como se sabe, no hay una lengua de señas universal, sino que, al igual que sucede en las lenguas orales, cada comunidad, país o región tiene su propia lengua de señas. De hecho, hay países en Latinoamérica donde las lenguas de señas ya están reconocidas; así, en el artículo 53 de la Constitución Política de la República del Ecuador de 1998 se menciona a la "lengua de señas ecuatoriana"; en la legislación del Uruguay, existe la ley 17.378, que reconoce a la "lengua de señas uruguaya".

Por otra parte, pasaríamos por anticuados si estudiamos una lengua de señas solamente para determinar si es inferior o superior a las lenguas orales. Lo que es propio de nuestro tiempo es considerar a la lengua de señas, no como un sistema limitado de comunicación, sino como el resultado del triunfo de la mente humana ante la falta del sentido del oído, pues en este caso el lenguaje no queda bloqueado, sino que puede manifestarse a través de una lengua de señas.

Como es sabido, las lenguas de señas son estudiadas y analizadas en los departamentos de lingüística de muchas universidades, tales como la universidad de Gallaudet en los Estados Unidos de América, la universidad de Manitova en Canadá, la universidad de Nijmegen en Holanda, etc. Asimismo, actualmente ya existe la llamada "lingüística del lenguaje de señas" (Sign Language Linguistics) y las investigaciones indican que las lenguas de señas poseen los mismos componentes que se pueden hallar en cualquier gramática.
Para acabar esta sección, es necesario que hablemos brevemente de los alfabetos manuales, llamados también alfabetos dactilológicos, porque cada letra se forma según las distintas posiciones que adquieren los dedos de una o ambas manos. En muchos países las letras se hacen con una sola mano, mientras en otros se emplean las dos. Se puede recurrir al deletreo manual para expresar un concepto que no está representado por una seña, para designar nombres propios, para enseñar a un sordo las palabras de la lengua oral, etc. Los alfabetos manuales varían según los países y se usan sólo restringidamente, pues a un sordo le resulta mucho más cómodo expresar un concepto mediante una seña determinada en lugar de hacerlo mediante el deletreo. Sin embargo, como veremos, para un sordociego el alfabeto dactilológico puede ser la única opción de comunicación.
También hay que tener en cuenta que el término "sordomudo" actualmente se considera arcaico, y además, dicho término no es bien recibido por las personas sordas, pues el verdadero mudo es aquel que no puede hablar, y es obvio que los sordos tienen la capacidad para comunicarse mediante el habla. Sin embargo, también es importante que se valore cada lengua de señas, pues es el medio de comunicación natural que se da en cada comunidad de sordos y es una manifestación importante de su cultura. Por tanto, es necesario que los lingüistas investiguemos las lenguas de señas en todos sus aspectos.

3. La Lingüística y los ciegos

Es bien conocido que los ciegos pueden hablar y comunicarse con los demás sin ninguna dificultad. Hay ciegos de nacimiento que son locutores de radio, y al oírlos nadie se da cuenta de que son ciegos a menos que hablen de su ceguera. Como es obvio, el hecho de que los ciegos tengan éxito en la adquisición lingüística nos hace pensar en el carácter innato del lenguaje; sin embargo, hay niños ciegos que presentan problemas en su desarrollo lingüístico, y si pensamos en dichos niños, nos podemos percatar de que muchos de estos problemas se deben a la inadecuada interacción que sus familiares han tenido con estos niños, y esto también nos puede hacer pensar en la importancia de la interacción social en el desarrollo del lenguaje. Así, Pérez Pereira y Castro (1994) estudiaron el caso de un niño ciego al que dieron el nombre ficticio de César, que a los 4 años todavía no había adquirido el lenguaje y presentaba un comportamiento parecido al de los niños autistas. Según refieren dichos autores, los padres de este niño no aceptaban su ceguera y no le daban el afecto necesario, por lo que el niño se había criado muy aislado y su interacción con los demás no había sido adecuada. Por esto, aunque hay muchos autores que han estudiado el lenguaje en los niños ciegos, es muy importante que se sigan haciendo investigaciones a fin de que comprendamos más claramente cómo se desarrolla la adquisición lingüística cuando falta el sentido de la vista.

Por otra parte, es necesario aclarar que el Braille no es una lengua, sino que es un sistema con el que los ciegos leen y escriben; con el Braille no solamente se representan las letras del alfabeto, sino que además se pueden escribir números, símbolos matemáticos, partituras musicales, etc. Entonces, el Braille es un sistema que los ciegos usan en la lecto-escritura y no es ninguna lengua en particular.

Asimismo, es obvio que en los ciegos de nacimiento o en las personas que han perdido la vista a muy temprana edad, el concepto de los seres y objetos está desprovisto de imágenes visuales, y esta idea ha impulsado a muchos a decir que en el lenguaje de los ciegos se da un alto grado de verbalismo. (Llámase verbalismo a la propensión a dar más realce a las palabras que a los conceptos). Sin embargo, al estudiar el verbalismo en los niños escolares ciegos de 4 a 7 años, pude observar que el verbalismo en sus diferentes tipos, era menor de lo que se podría esperar. Además, se puede decir que los diferentes tipos de verbalismo (salvo el caso de la ecolalia crónica) no influyen significativamente en el lenguaje.

Sin duda, la falta de las imágenes visuales trae limitaciones en el conocimiento físico de las cosas, pero esta limitación no parece afectar al lenguaje en sí mismo; por esto, podemos formularnos la siguiente pregunta, que aunque no es nada nueva, no deja de ser interesante: ¿por qué la adquisición del lenguaje puede lograrse aunque falte el sentido de la vista? De hecho, si pensamos en una respuesta para esta interrogante, podremos comprender mejor qué aspectos son realmente imprescindibles para la adquisición del lenguaje en el ser humano.

4. La Lingüística y los sordociegos

La sordoceguera es "una discapacidad multisensorial que impide a la persona valerse de los sentidos del oído y de la vista. No necesariamente ha de ser una pérdida total
de los dos sentidos. El grupo de sordociegos totales es muy reducido, aproximadamente de un 5 a un 10 % del total del colectivo de personas sordociegas, así pues, la mayoría de los sordociegos poseen algún resto auditivo y/o visual".

La sordoceguera puede ser congénita o adquirida. Asimismo, los ciegos que luego han perdido el oído y los sordos que posteriormente han perdido la vista también son considerados sordociegos. Como podemos observar, la sordoceguera es una discapacidad que difiere de la sordera y de la ceguera, pues las limitaciones de un sordociego no son iguales a las de un sordo ni a las de un ciego.

Considerando todo esto, podemos preguntarnos cómo se manifiesta el lenguaje cuando faltan simultáneamente la vista y el oído. Es interesante que analicemos los casos de personas como Laura Bridgman y Helen Keller.
Laura Bridgman, nació en 1829 en Hanover, N. H. Estados Unidos. Cuando tenía dos años perdió la vista, el oído, el olfato y gran parte del gusto debido a la fiebre escarlatina. En 1837, Samuel Howe, director de la Institución Perkins para Ciegos en Boston, se hizo cargo de la educación de la niña, encomendando también este trabajo a algunas personas que trabajaban con él. Primeramente se procedió a hacer etiquetas y en cada una de ellas se imprimió, en letras en relieve, el nombre de un objeto determinado (cama, silla, cuchara, tenedor, etc). Luego se procedió a pegar cada etiqueta al objeto correspondiente; de este modo la niña pudo comprender que el nombre de cada etiqueta designaba a un objeto, y en consecuencia, que un concepto podía ser representado por una imagen táctil. Posteriormente, se le enseñó las letras del alfabeto dactilológico, y puesto que la niña carecía del sentido de la vista, la única manera de que percibiera las letras era mediante el tacto. Entonces, se puede decir que Laura Bridgman fue adquiriendo el idioma inglés, valiéndose solamente del tacto, y aprendió a comunicarse eficientemente mediante el alfabeto dactilológico. También llegó a comunicarse por escrito y se conservan muchas cartas que ella escribió a sus familiares y amigos.

La escritora estadounidense Helen Keller, nacida en 1880, en Tuscumbia, Alabama, perdió el oído y la vista a los 19 meses de edad debido a una fuerte fiebre. Durante su infancia casi no se comunicaba con nadie y prácticamente no tenía idea de lo que era el lenguaje. En 1886, Michael Anagnos, que en ese entonces era director de la Institución Perkins para Ciegos, encomendó la educación de Helen Keller a Anne Sullivan, que era exalumna de dicha institución. Así, en 1887, después de estudiar a fondo el caso de Laura Bridgman, Anne Sullivan llegó a la casa de los Keller en Tuscumbia, y desde entonces vivió junto a la niña y fue su maestra inseparable. En poco tiempo, Anne Sullivan le enseñó a comunicarse mediante el alfabeto dactilológico. Luego, le enseñó a leer y a escribir en Braille. Años después, Helen Keller consiguió hablar gracias a su propia habilidad y al ingenio de Anne Sullivan y de Sarah Fuller, directora de la escuela Horace Mann para sordos, quien le dio las primeras lecciones. Al comienzo de cada lección, Sarah Fuller pronunciaba y repetía ya sea un sonido o una secuencia de sonidos, mientras la niña le palpaba los labios y la lengua, a fin de identificar mediante el tacto la manera de articularlos. Una vez que la niña había conseguido reproducirlos, Sarah Fuller procedía a enseñarle a articular sonidos nuevos, y así sucesivamente. Entonces, Helen Keller aprendió a comprender el habla de sus interlocutores, palpándoles los labios y la garganta ; y después de mucho esfuerzo y perfeccionamiento, llegó a hablar aceptablemente el inglés, el francés y el alemán, e incluso llegó a leer libros en dichas lenguas y también en latín y en griego clásico. Asimismo, solía dar conferencias valiéndose de su propia voz y escribió muchos libros, tales como "La historia de mi vida", "El mundo donde vivo", etc.

Aunque los casos de Laura Bridgman y Helen Keller parecen sugerirnos que para la adquisición del lenguaje, el oído y la vista son menos imprescindibles de lo que podríamos pensar, debemos tener en cuenta que ambas mujeres no nacieron sordociegas y que cuando perdieron la vista y el oído ya eran capaces de pronunciar algunas palabras, que pronto olvidaron. Entonces, nos podemos preguntar qué hubiera pasado si Laura Bridgman y Helen Keller hubieran nacido sordociegas. ¿Hubieran tenido el mismo éxito? Sabemos que si los niños desarrollan la sordoceguera antes de la adquisición del lenguaje, tendrán mayores dificultades en su desarrollo lingüístico. Así, hay muchos sordociegos que prácticamente no han adquirido el lenguaje. Por esto, sería interesante que se hagan investigaciones a fin de conocer más detenidamente hasta qué nivel de comunicación puede llegar un sordociego congénito.

Por otra parte, si pensamos en los sordociegos que logran adquirir el lenguaje o en los que desarrollan la sordoceguera después de la adquisición lingüística, debemos considerar que cada uno de estos sordociegos puede usar uno o más sistemas de comunicación para expresar y comprender el lenguaje. Uno de estos sistemas es la dactilología, que emplearon Laura Bridgman y Helen Keller (en este caso se usa el alfabeto dactilológico y las oraciones son deletreadas en la palma de la mano de la persona sordociega). Otro sistema consiste en transmitir las oraciones al sordociego mediante el alfabeto común, usando el dedo índice como si se tratara de un lápiz, a fin de hacerle las letras mayúsculas en la palma de la mano (este sistema es usado generalmente en la comunicación con sordociegos que antes de perder la vista ya sabían leer y escribir).

También un sordociego puede comunicarse mediante el sistema Braille. Asimismo, hay sordociegos que se comunican mediante el habla, sobre todo cuando la sordoceguera se presenta después de la adquisición del lenguaje oral. Algunos sordociegos pueden usar el método Tadoma, que consiste en comprender el habla de sus interlocutores, palpándoles simultáneamente los labios, las mejillas, la mandíbula y la garganta. Asimismo, Los sordos que luego han perdido la vista pueden seguirse comunicando mediante la lengua de señas, que en este caso debe ser adaptada de modo que el sordociego la comprenda valiéndose del tacto, y para esto, el sordociego puede colocar sus manos sobre las del interlocutor que hace las señas. Incluso, cada sordociego, pensando en su comodidad, puede adaptar su propio sistema para comunicarse con los demás. Así pues, son muchos los sistemas de comunicación que cada sordociego puede usar, según su caso y comodidad.

Entonces, es importante que los lingüistas estudiemos cómo se desarrolla el lenguaje en los sordociegos. También sería interesante que se hicieran más estudios que nos ayuden a comprender más claramente por qué hay sordociegos como Helen Keller, que les ha ido tan bien en el lenguaje, mientras hay otros que no tienen la misma suerte.







¿Cuál es la manera correcta de guiar a un ciego por la calle?

Si deseas guiar a un invidente por unacalle o por un recinto cerrado, debes hacerlo de la siguiente manera:

1. Colócate al costado y a mediopaso por delante del invidente que deseas guiar.

2. Luego, haz que él o ella tecojael brazo, justo arriba del codo. Para esto, puedes decirle simplemente:"Coge mi brazo".

3. Luego pueden empezar a caminarcon naturalidad.



Esta es la técnica estándar, sin embargo, puedemodificarse en los tres casos siguientes:

a. Si La persona ciega a la quedeseas guiar es más alta que tú, él o ella puede coger tu hombro antesde que empieces a caminar.



b. En caso de que quieras guiar aun niño ciego, haz que él coja tu muñeca, y así caminarán seguros.



c. Si van a recorrer un trechomuy largo o si el ciego necesita algún tipo de ayuda adicional paracaminar, flexiona tu antebrazo, de modo que quede paralelo al suelo yasí el ciego pueda apoyar ligeramente su mano y su muñeca sobre tuantebrazo flexionado.



Puedesemplear cualquiera de estas maneras de guiar, lo que importa es que entodos los casos, tú vayas ligeramente por delante de la persona ciega.Así, si hay que subir por ejemplo algún escalón tú debes ser el primeroen hacerlo, de este modo el ciego sentirá que has ascendido ligeramentey sabrá que también debe subir el escalón sin que necesariamente se lodigas.

Enconclusión, así como un ciego, cuando camina solo, lleva su bastón pordelante para prevenirse de lo que va a pisar, tú al guiarlo tambiéndebes ir ligeramente delante de él. De esta manera, no será necesarioque el ciego use su bastón mientras lo guías.



¿Se enamoran los ciegos?

Existen matrimonios donde solamente uno o ambos cónyuges son invidentes, pero ¿qué de bueno o llamativo encuentran los ciegos en su pareja para que ésta les guste?

En mi opinión, hay tres aspectos básicos en los que un invidente se podría fijar al momento de elegir una pareja:

1. El modo de ser :
Sin duda este es uno de los aspectos más importantes, pues la comprensión mutua es necesaria para que surja una relación afectiva feliz y duradera.

2. La voz :
Generalmente cuando dos o más personas videntes se conocen por primera vez, lo primero que hacen es fijarse en la apariencia física, ya que a través de la vista se obtienen las primeras imágenes e impresiones de los sujetos. Pero, ¿qué sucede con los ciegos? ¿Podrán llevarse una imagen de una persona sin haberla visto?
Por suerte la respuesta es afirmativa.

Gracias al oído los ciegos pueden escuchar las voces de las personas y por medio de la voz pueden conocerlas e identificarlas.

Por esto, una voz dulce y melodiosa puede ser tan grata al oído como un espléndido físico lo es para la vista.

3. La referencia dada :
Algunos ciegos, no contentos con oír la voz de la persona que les atrae, exigen a sus familiares o amigos que les den una descripción física detallada de él o de ella. Entonces, se formarán una idea de cómo es la persona, aunque no desde el verdadero campo visual, sino dentro de su propio modo de imaginación. Sin embargo, además de estos tres elementos existen sin duda muchos más, pero todo esto depende de las cuestiones de gusto.




¿Como sueñan los ciegos?

No me atreveré a dar una respuesta demasiado general, pues hacen falta más investigaciones sobre este tema. Sin embargo, trataré de responder a esta pregunta basándome en mi propia experiencia y en los testimonios de muchos ciegos, a quienes les agradezco por su colaboración.

Normalmente los ciegos de nacimiento o los que han perdido la vista a temprana edad (hasta los 3 o 4 años aproximadamente) no sueñan con imágenes visuales, pero en sus sueños pueden hablar, escuchar, sentir, oler, saborear, etc.

Los ciegos que han perdido la vista a una edad más tardía (7 u 8 años) pueden soñar en un principio con imágenes visuales, pero dichas imágenes pueden irse perdiendo conforme pase el tiempo llegando en algunos casos a desaparecer por completo.

Generalmente, los ciegos que han perdido la vista a una edad adulta pueden soñar algunos días con imágenes visuales, y otros días sin ellas.

Pero para dar a este tema un carácter más práctico,citaré a continuación los testimonios de 8 ciegos adultos, quienes voluntariamente han colaborado relatando o explicando sus propios sueños. De esta manera el lector tendrá una idea más clara y directa sobre cómo sueñan los ciegos.

(Algunas de estas personas han sido nombradas con seudónimos. Los testimonios han sido recolectados en 2003 y la edad de cada persona aparece registrada con referencia a dicho año).

Angela Marín. 27 años.
Ciega total de nacimiento.

“Generalmente mis sueños se repiten y la gente con la que sueño también se repite. Sueño que estoy con mis papás o que estoy en la casa o en el carro o caminando con mis amigos; en mis sueños no los veo, pero sé que están allí y me hablan y yo los escucho.
Una vez soñé que estaba viajando al Cusco en un avión en compañía de mi hermana y unos amigos. Y yo les decía:
- Pero ¿cómo vamos a llegar? Es posible que nos afecte la altura.Y ellos decían:
-No importa. Anímate y vamos. Si tenemos problemas nos regresamos.En mis sueños no veo pero en ocasiones puedo oler. También una vez soñé que comía y podía oler y saborear la comida”.

Luis Alberto Nakamatsu. 34 años.
Ciego total de nacimiento.

“Yo sueño con las cosas que hago siempre. Por ejemplo, me gusta mucho hablar de deportes. También sueño con las personas que regularmente están en mi entorno, que pueden ser amigos, familiares, etc”.

Seudónimo: Fernando, 29 años.
Ciego desde los 9 meses de nacido, con ceguera total.

“En mis sueños nunca veo, pero puedo escuchar, hablar e incluso oler. Asimismo, muy pocas veces sueño que camino por la calle con bastón, sin embargo, en la vida real lo hago muy seguido.
Algunas veces he soñado que converso u oigo hablar a personas cuyas voces en realidad nunca he escuchado. Por ejemplo, a los 6 años soñé que hablaba con una niña y como es obvio, oía su voz, sin embargo, en la vida real nunca la escuché, sino que sólo me hablaron de ella. En el tiempo en que leía la famosa novela El conde de Montecristo, soñé que hablaba con una mujer que aparecía entre los personajes de dicha obra, y a pesar de que en verdad era un personaje novelesco y ficticio, en mi sueño pude oír la voz de la dama.
Cierta vez soñé que me encontraba en la playa con unas amigas que conocía solamente en mi sueño. Yo estaba conversando con ellas alegremente cuando vino una ola gigantesca, pero antes de que la ola llegara hacia mí, fui levantado en el aire por una especie de ventisca; pude sentir claramente cómo aquel fuerte viento me levantaba y así permanecí en el aire como 7 o 10 segundos. Luego caí lentamente en un murito que estaba muy cerca de la playa, donde estaban mis amigas, las cuales estaban haciendo breves comentarios sobre lo que me había pasado. Luego seguí hablando con ellas, feliz e ileso”.


Charo Galarza. 33 años.
Ciega desde los 2 años.

“En mis sueños hay imágenes sonoras, es decir, voces u otros sonidos. En cierta forma sueño también con olores o sabores. Obviamente no sueño con imágenes visuales. Difícilmente sueño que estoy caminando con bastón, generalmente en mis sueños camino yo sola por lugares que conozco o en todo caso camino con personas que me guían”.

Seudónimo: Gustavo Adolfo. 40 años.
Ciego desde los 7 años.

“Hasta los 10 o 12 años, yo veía en mi sueños. Después empecé a soñar sin ver. Cuando en mis sueños veía, soñaba con lugares que conocía, pero cuando comencé a soñar sin imágenes visuales, soñaba con lugares que no conocía. Recuerdo que cuando era niño soñé que estaba con un amigo, y estábamos caminando por el patio de una casa, y yo veía una mancha al fondo en una pared, y yo le decía que eso nos podía hacer daño. Entonces él empezó a correr, pero cuando yo también quise hacerlo, sentía como si mis piernas fueran de plomo y no podía correr o corría con pasos muy lentos y pesados. Sin embargo, desde los 10 o 12 años en mis sueños ya no he vuelto a ver.
En el primer sueño donde ya no pude ver, yo estaba en el colegio que queda en el distrito de Barranco y estaba caminando por los ambientes de dicho colegio”.


John Hinojosa. 23 años.
Ciego total desde los 9 años de edad.

“Yo perdí la vista a los 9 años y mientras más pasaba el tiempo yo iba soñando tal como percibo las cosas ahora, es decir, sin visión.
Cuando tenía 15 o 16 años soñé que estaba en un coliseo con varias personas. Y me pidieron dar 3 números, y el primer número que dí fue 8. Entonces todos movieron la cabeza para mostrar su desacuerdo, y todo se comenzó a destruir y la gente quedó aplastada. Luego aparecí en una tierra desértica donde había montes y cerros, y era como si hubiera habido una gran destrucción. Yo podía ver el coliseo con las personas y también pude ver cómo se destruía.

Todavía a los 18 años la mitad de mis sueños eran con visión.
Ahora en mis sueños tengo las imágenes visuales menos perceptibles. Rara vez sueño con blanco; todo lo sueño medio oscuro o plomizo. Desde que soy ciego recuerdo haber soñado solamente 2 o 3 veces con colores claros como el blanco.
Cuando sueño con personas, sólo las escucho, pero los objetos los sueño con mayor detalle.
Con lo que más sueño es con el mar y con los montes y en mis sueños los puedo recordar, pero no puedo recordar rostros de personas”.

Lucio Suárez Sánchez. 30 años.
Ciego total desde los 17 años.

“A veces sueño viendo y a veces sueño como ahora, es decir, sin ver, pero puedo escuchar.
Generalmente en los sueños en que veo estoy en cualquier lugar pero en un ambiente donde es noche, y muy pocas veces sueño viendo de día. También en mis sueños puedo ver a gente que he conocido después de que perdí la vista y las veo según las descripciones que la gente me hace de ellas y hago en mi mente una especie de proyección visual inconsciente de los rostros”.

Víctor Hugo Vargas. 37 años
Ciego desde los 20 años.

“Yo he visto durante mucho tiempo, entonces tengo una idea fija y precisa de algunas cosas, pero hay otras imágenes visuales que con el tiempo se van perdiendo en mi mente como una bruma.
En muchos de mis sueños yo puedo ver, pero no siempre sueño que veo. A veces en mis sueños hay simplemente imágenes sonoras. Hay sueños donde no recuerdo si he visto o no. Pero hay otros sueños donde veo claramente, por ejemplo hace poco soñé que estaba leyendo un periódico.
Generalmente mis sueños son relacionados a paisajes o acontecimientos de todo tipo”.


Agradezco nuevamente a todas estas personas por su gentileza y colaboración.
Espero que esta sección haya sido de provecho a los lectores en general y que sirva como base a los psicólogos o aficionados para que hagan más investigaciones sobre cómo sueñan los ciegos.




¿Qué le dicen los ciegos al resto de la sociedad?

Esta sección dará al lector alguna idea de lo que los ciegos esperan del resto de la sociedad. Para esto se hizo una encuesta a 10 ciegos adultos, y se les hizo la pregunta “¿Qué les dirías tú a las personas que ven?”.

Las respuestas fueron las siguientes:


Charo Galarza:
“Las personas nos deben dar la oportunidad de mostrarles que podemos hacer las cosas, es decir, trabajar, ayudar a nuestra familia, etc”.


Angela Marín:
“Yo aconsejo a las personas que ayuden a los invidentes en lo que puedan. Por ejemplo pueden ayudarles a cruzar una pista, a tomar un ómnibus, etc. Asimismo, no deben olvidar que hay ciegos que son profesionales y tienen un empleo como lo podría tener cualquier persona”.


“Yo aconsejo a las personas que ayuden a los invidentes en lo que puedan. Por ejemplo pueden ayudarles a cruzar una pista, a tomar un ómnibus, etc. Asimismo, no deben olvidar que hay ciegos que son profesionales y tienen un empleo como lo podría tener cualquier persona”.


Manuel Ganoza Ramírez:
“Recuerden que todo en la vida es prestado o recíproco, por tanto, si pueden, deben siempre ayudarnos en lo que necesitemos, por ejemplo, a cruzar una pista, etc”.


“Recuerden que todo en la vida es prestado o recíproco, por tanto, si pueden, deben siempre ayudarnos en lo que necesitemos, por ejemplo, a cruzar una pista, etc”.

Adolfo Zúñiga:

Yo pido a la sociedad que al ciego no lo discriminen y que le tengan consideración, pero no con lástima, sino con la dignidad que poseen los seres humanos”.


Seudónimo: Gustavo Adolfo:
“Ante todo deben pensar que somos personas y de manera más secundaria deben pensar que somos ciegos. Yo soy ciego, pero antes soy persona”.


“Ante todo deben pensar que somos personas y de manera más secundaria deben pensar que somos ciegos. Yo soy ciego, pero antes soy persona”.


Anónimo:
“Nosotros queremos que haya trabajo para todos los colegas ciegos que salimos a las calles a cantar. A veces las personas nos ayudan, a veces se pasan de frente o se ríen de nosotros y nos dicen: “anda a trabajar y no estés mendigando en las calles”, pero no entienden que nosotros a veces no encontramos trabajo y tenemos que salir a las calles para trabajar allí cantando o tocando para poder llevar el pan de cada día a nuestros hogares”.


“Nosotros queremos que haya trabajo para todos los colegas ciegos que salimos a las calles a cantar. A veces las personas nos ayudan, a veces se pasan de frente o se ríen de nosotros y nos dicen: “anda a trabajar y no estés mendigando en las calles”, pero no entienden que nosotros a veces no encontramos trabajo y tenemos que salir a las calles para trabajar allí cantando o tocando para poder llevar el pan de cada día a nuestros hogares”.


Víctor Hugo Vargas:
“Yo les diría a las personas que reflexionen y que piensen cómo sería su vida con alguna discapacidad, por ejemplo con la ceguera. Si se ponen en nuestra situación, entonces nos podrán comprender más fácilmente”.


“Yo les diría a las personas que reflexionen y que piensen cómo sería su vida con alguna discapacidad, por ejemplo con la ceguera. Si se ponen en nuestra situación, entonces nos podrán comprender más fácilmente”.


Seudónimo: Alfonso:
“Los ciegos somos personas, por lo tanto tenemos los mismos sentimientos que puede tener cualquier ser humano. Personalmente me gusta compartir momentos agradables con mis amigos. Diré además que me siento agradecido cuando me ayudan, pero me siento más feliz cuando alguien me ofrece su amistad, porque es maravillosa la sensación de amar y ser amado”.


“Los ciegos somos personas, por lo tanto tenemos los mismos sentimientos que puede tener cualquier ser humano. Personalmente me gusta compartir momentos agradables con mis amigos. Diré además que me siento agradecido cuando me ayudan, pero me siento más feliz cuando alguien me ofrece su amistad, porque es maravillosa la sensación de amar y ser amado”.


Pseudónimo: Nisbeth
"Las personas con discapacidad visual necesitamos una oportunidad. Y tenemos que demostrar a la gente que discapacidad no es sinónimo de incapacidad. También pido que las personas no nos sobreprotejan y que nos ayuden solamente en las cosas que nuestra ceguera nos impide realizar".

Elizabeth Silva:
"Mi único mensaje es que a los ciegos no nos marginen y que no nos ignoren. Pediría además que cuando nos vean en la calle nos tiendan la mano, y que nos ayuden a cruzar las pistas".

¿Cómo leen y escriben los ciegos?

Los ciegos leen y escriben mediante un sistema de escritura y lectura llamado Braille. Las letras (que son muy diferentes de las normales) están constituídas por puntos y son leídas con las yemas de los dedos. El signo base del Braille (que también es llamado signo generador) está formado por seis puntos, tres a la izquierda y tres a la derecha, formando un pequeño rectángulo. De este signo se derivan todas las letras y signos del alfabeto Braille según las distintas combinaciones que se obtienen.



Los puntos se escriben en alto relieve con un punzón y un dispositivo llamado pauta, regleta o pizarra Braille, la cual está formada por dos láminas de plástico o de metal unidas por bisagras. La lámina inferior está formada por pequeños rectángulos, en cada uno de ellos hay 6 agujeros; la superior está constituída por cajetines rectangulares, de manera que al cerrarse la pauta, cada cajetín de la lámina superior encierra a cada rectángulo de agujeros de la lámina inferior. Entre ambas se coloca el papel y todos los signos se escriben punteando la hoja con un punzón de derecha a izquierda; los puntos salen hacia abajo por lo que una vez que se ha terminado de escribir se volteará la hoja y se leerá de izquierda a derecha.



Con este alfabeto se puede leer y escribir en todas las lenguas de mayor difusión, como inglés, español, etc., y también desde principios del siglo XX se lo empezó a aplicar en lenguas no europeas.

También se emplea el Braille para leer y escribir en idiomas antiguos como el sánscrito, griego, hebreo, o latín. Pero con el Braille no solamente se escriben las letras del alfabeto, sino que además se pueden escribir signos de puntuación, números, símbolos matemáticos, partituras musicales, etc. Existen máquinas de escribir Braille, estos dispositivos llevan una tecla por cada punto y un espaciador, una tecla de retroceso y otra para que avance el rodillo, son entonces sólo nueve las teclas básicas que una máquina Braille posee para la escritura. Hay que recalcar que con el punzón pueden escribirse entre 50 y 60 caracteres por minuto, mientras que con la máquina uno puede escribir el doble de caracteres en el mismo tiempo y con menos trabajo.

¿Quién creó el sistema Braille?

Este sistema, usado por los ciegos para leer y escribir, fue creado por Luis Braille, nacido el 4 de enero de 1809 en el pueblo de Coupvray, Francia.

Cuando el niño tenía tres años, tuvo un grave accidente al herirse un ojo mientras jugaba con una lezna y una correa de cuero en el taller de su padre, que era guarnicionero.
La herida se le infectó y el ojo quedó inutilizado. La infección afectó también al ojo sano, de modo que en poco tiempo el niño quedó completamente ciego.

Braille fue siempre apoyado y querido por sus familiares, quienes notaban claramente que el niño era hábil e inteligente.

Teniendo Braille diez años, ingresó a la Real Institución de Jóvenes Ciegos. Allí los limitados visuales aprendían a tocar instrumentos musicales y oficios que requerían habilidades manuales. Asimismo, se les enseñaba a leer mediante un trabajoso procedimiento, que consistía en hacer palpar a los alumnos las letras ordinarias impresas en alto relieve.
De esta manera, los alumnos leían lentamente y la escritura se les hacía muy dificultosa.
Un capitán de artillería llamado Carlos Barbier había creado en esa época un sistema de lecto-escritura a base de puntos, para que los soldados pudieran enviarse mensajes en la oscuridad.
Pronto Barbier se percató de que su sistema podría ser de mucha utilidad para los limitados visuales, y en 1821 lo puso a disposición de la Institución de Jóvenes Ciegos.

Sin embargo, los resultados no fueron del todo satisfactorios pues la escritura no era alfabética, sino fonética, y los signos no eran de fácil legibilidad.

En 1825, Braille, que ya era conocido como alumno destacado dentro de la Institución, empezó a trabajar en la creación de un sistema de lectoescritura también formado por puntos, pero más simple y completo.
En 1829 publicó un volumen, impreso en relieve lineal y en caracteres comunes, donde daba a conocer su sistema, y en 1837 presentó una segunda edición corregida.

Los ciegos aceptaron gustosamente este alfabeto, y a pesar de que al principio los profesores videntes no veían con buenos ojos el sistema creado por Braille debido a que presentaba enormes diferencias con respecto a la escritura común, pronto reconocieron que este alfabeto era el más adecuado para los ciegos.
Así, el Braille se extendió rápidamente por Europa y por los demás continentes y fue adoptado en todas las escuelas y centros para invidentes.

En 1828, cuando aún trabajaba en la elaboración de su sistema, Luis Braille fue nombrado profesor de la Institución y desempeñó dicho cargo con gran eficiencia, ganándose el respeto y la estimación de sus alumnos.

El edificio de la Institución era frío, lúgubre y malsano, por lo que los alumnos, que vivían allí en calidad de internos, morían prontamente o sufrían graves enfermedades. Desafortunadamente, Luis Braille fue uno de los perjudicados, pues a los 26 años experimentó los primeros estragos de la tisis. En 1843, los ciegos y todo el personal de la Institución abandonaron el viejo edificio y se mudaron a un local más amplio y adecuado. Sin embargo, la salud de Braille ya estaba muy deteriorada y pronto tuvo que dejar la docencia, limitándose sólo a dar lecciones de música.

Luis Braille falleció el 6 de enero de 1852, pero su obra ha permanecido y gracias a él los ciegos tienen un admirable sistema de lecto-escritura que les ha facilitado el acceso a la información y al desarrollo.



Bien, ¡Llegaste al final del post!... pero recuerda, esta información es de INFOCIEGOS. [Vease la Fuente]




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