Después de intentarlo en repetidas ocasiones de forma infructuosa desde 2011, Irán ha logrado lanzar hoy un mono por encima de la subjetiva frontera del espacio a cien kilómetros de altura en una trayectoria suborbital. El pequeño pasajero despegó a bordo de un cohete Pishgam ("pionero" en farsi) y su cápsula alcanzó los 120 kilómetros de altura antes de regresar a la superficie, donde aparentemente el mono ha sido recuperado sano y salvo.

El primer astronauta iraní



El mono y el cohete Pishgam
Irán, que ya es oficialmente una potencia espacial con tres lanzamientos exitosos en su haber, ha declarado su intención de situar un hombre en el espacio en 2020, aunque aún no está nada claro cómo lo va a lograr. Por ahora, el lanzador iraní más potente en servicio es el Safir 1B -basado en el misil Shahab 3-, con una capacidad máxima de 60 kg en órbita baja. Este año está previsto el debut del Simorgh o Safir 2, una versión espacial del misil Shahab 5 con capacidad para situar cien kg en órbita. Pero de ahí a disponer de un lanzador capaz de situar una cápsula tripulada de varias toneladas va un enorme trecho. En cualquier caso, hace unos meses pudimos contemplar lo que parecía ser un diseño preliminar de una cápsula espacial tripulada que recuerda vagamente al programa Shuguang (Proyecto 714) chino, aunque no se ha especificado si el objetivo de esta nave es llevar a cabo vuelos suborbitales u orbitales.
Más allá de la obvia intención propagandística, el programa espacial 'tripulado' iraní es toda una incógnita. ¿A qué viene ese deseo ferviente de situar seres vivos en el espacio? Muchos analistas occidentales consideran que se trata de una simple cortina de humo para poder desarrollar tecnologías relacionadas con misiles balísticos sin miedo a represalias internacionales. Puede ser, pero sigue sin estar claro el porqué de esa obsesión con los vuelos tripulados.
Vídeo de la misión
Juan, el primer astronauta argentino -1
Juan, el primer astronauta argentino - 2
Juan, el primer astronauta argentino - 3
La Argentina que ocultaron
El 23 de diciembre de 1969, Argentina se convirtió en el cuarto país en enviar un mono al espacio. Junto con otras grandes conquistas sociales y hazañas científicas como el Proyecto Huemul, fueron la verdadera causa de que los poderes mundiales decidieran su destrucción, para que no alcanzara su lugar de potencia sudamericana a la cual se encaminaba. Lamentablemente, hasta el día de hoy, se mantiene oculto este logro como tantos otros de esa época para los ciudadanos de ese gran país. Esta historia, tendría que formar parte de la enseñanza en sus escuelas, pero siguen ocultándola igual que el proyecto Huemul. Quizás, algún día, la historia la escriban los que pierdan y la verdad se sepa