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Historia de los fósiles Neandertales

El comienzo de la historia del Hombre de Neandertal es también el inicio de la paleoantropología. En agosto de 1856 fue descubierto el espécimen que luego sería conocido como Neandertal 1. El lugar fue la cueva Fedhofer en el valle del río Neander, Alemania. Fue bautizado Hombre de Neanderthal porque así se dice "valle del Neander" en alemán.

Los restos óseos fueron encontrados en una cantera cercana a la ciudad de Düsseldorf. Esos huesos fósiles eran un casquéte craneal, dos fémures, los tres huesos del brazo derecho, dos del brazo izquierdo, parte del hueso ilíaco izquierdo, y fragmentos de la escápula y costillas. Encontrados por los trabajadores de la cantera, fueron dejados a un lado para que los viese un profesor local, naturalista amateur, llamado Johann Karl Fuhlrott (ver imagen). Él sospechó enseguida que esos huesos representaban piezas importantes del pasado de la humanidad, aunque no preveía que serían los primeros restos de homínidos en un estado evolutivo anterior. El libro El origen de las especies, de Charles Darwin no había sido publicado todavía, saldría en 1859.



Fuhlrott envió una descripción del material al anatomista Hermann Schaaffhausen y el descubrimiento fue anunciado conjuntamente en 1857.

Una de las primeras especulaciones sobre el origen de esos extraños huesos fue la del científico alemán R. Virchow, que decía que el esqueleto había pertenecido a un jinete cosaco, que tenía esos gruesos huesos supraorbitales formados por frotarse muy seguido la frente, debido al dolor que le causaban las enfermedades óseas. No duró mucho este error, aunque las primeras descripciones tuvieron mucha controversia.

M. Boule y H. Vallois fueron los primeros en decir que el Hombre de Neandertal no formaba parte de los ancestros del hombre moderno. Creían que tenía una contextura parecida a la de los simios, y que seguramente tendría la misma inteligencia, también que caminaba como un mono.

Estas suposiciones estaban basadas en una mala interpretación del espécimen de La Chapelle-aux-Saints (un individuo anciano con artritis crónica en todo su cuerpo), y también por un prejuicio de esos dos científicos, que se negaban a aceptar la relación del neandertal con los europeos modernos.

Luego se supo que los restos de Fedhofer no fueron los primeros neandertales descubiertos. El niño de Engis, en Bélgica fue el primero, en 1829; y el segundo fue un cráneo de mujer en Forbes Quarry de Gibraltar, en 1848. Pero las implicancias de estos dos descubrimientos no fueron advertidas hasta que el descubrimiento del valle del Neander fuera descrito y discutido por varias autoridades en la materia.



El nombre de la especie, Homo neanderthalensis, fue dado por el anatomista irlandés William King en una reunión de la British Association en 1863, y luego publicado en el Quaterly Journal of Science en 1864.

Desde entonces fueron encontrados restos de unos 500 neandertales, una especie que es sin duda la más discutida en el ámbito académico. Hoy en día es aceptada una visión multirregional que ve a los neandertales siendo absorbidos o marginados por los Homo sapiens que llegaron desde medio oriente. Extinguiéndose de esa forma, sin dejar huellas genéticas en los humanos modernos, si es que hubo un cruce entre ellos.

Contamos hasta ahora la historia de los primeros descubrimientos de fósiles neandertales, viene la historia de quién y cómo le dio nombre a la especie Homo neanderthalensis.

Thomas Huxley, gran defensor de Darwin y la teoría de la evolución, también defendió a los neandertales como humanos, salvajes y más cercanos nuestros ancestro primates, pero un humano al fin. Así no sólo unió a los neandertales con los primates, sino a nosotros mismos como primates. Eso fue en 1864, y lo hizo frente a un número de expertos, entre ellos William King.



King era un profesor de mineralogía y geología del Queen’s College en Galway, Irlanda. Había sido discípulo del famoso Charles Lyell, uno de los principales defensores del gradualismo geológico. Fue curador del museo Hancock en Newcastle-upon-Tyne, y era dueño de una librería.

Fue King quien dató los sedimentos de la cueva Fedhofer, (cuna del “primer” fósil neandertal) y los fechó en 30 mil años de antigüedad.

En 1863, durante una reunión de la British Association, King argumentó que los restos fósiles neandertales representaban una nueva especie humana, diferente de la nuestra por ende, y la llamó Homo neanderthalensis.



Este hecho hoy en día puede resultar extraño para los biólogos, ya que hace falta mucho más para nombrar una nueva especie, no sólo un paper leído en una reunión. Pero en aquellos tiempos alcanzó.

En resumen, King sostenía que representaba una nueva especie porque los restos del Neandertal 1, tenían una anatomía que sugería que ese ser fósil tenía una experiencia moral oscura.

Ese paper luego fue publicado en enero de 1864, y es muy interesante la forma en que King lo cierra:

“Las facultades distintivas del Hombre son visiblemente expresadas en su elevado domo craneal, una característica que, aunque muy degradada en ciertas razas salvajes, esencialmente caracteriza a las especies humanas. Pero, considerando que el cráneo Neanderthal es eminentemente simiesco, tanto en sus características generales y particulares, yo mismo me siento obligado a creer que los pensamientos y deseos que algunas vez moraron dentro de él, nunca se elevaron más que los de un bruto. Los Andamaneses, es indisputable, poseen la más vaga concepción de la existencia del Creador del Universo: sus ideas sobre este tema, y sobre nuestras propias obligaciones morales, lo ubican muy poco arriba de los animales de marcada sagacidad*; pero visto en conexión con la conformación estrictamente humana de su cráneo, son suficientes para identificarlo específicamente con Homo sapiens. Donaciones físicas de un grado menor que esas que aquellas que caracterizan a los Andamaneses no se puede concebir que existan: se mantienen junto a los brutos ignorantes.”

Y no puedo dejar de citar el apartado que King hizo en ese asterisco del texto:

“Un paper defendiendo las posturas contenidas en este artículo fue leído en la última reunión de la British Asociation, celebrada en Newcastle-upon-Tyne. En ese paper yo he llamado al fósil con el nombre Homo Neanderthalensis [sic]; pero ahora me siento fuertemente inclinado a creer que no sólo es específicamente sino genéricamente distinto del Hombre”.

Lo gracioso es que el nombre elegido por King quedó, pero su explicación de por qué era una especie diferente no tenía ni asidero, y el mismo King no volvió a hablar más del tema. Pero su nombre quedó allí vinculado con la historia del Hombre de Neandertal.

La causa de la extinción del H.Neanderthalensis es sin duda una de las grandes preguntas de la paleoantropología, uno de los mayores enigmas a los que se enfrentan hoy día la arqueología y la ciencia evolutiva. Pero sin embargo es un misterio sobre el que es difícil encontrar postulados sólidos. Pocos son lo que se han atrevido a escribir largo y en firme sobre este asunto. Lo que lo hace todavía más sorprendente y más enigmático. ¿Que le pasó a nuestra especie gemela?, ¿cómo pudieron desaparecer de la faz de la tierra tan rápida y tan silenciosamente unos seres que poseían unas condiciones físicas y cognitivas tan desarrolladas y tan perfeccionadas?, y lo que es mucho más sorprendente, ¿cómo sobrevivimos entonces nosotros?, los sapiens sapiens, los humanos modernos, que comparativamente parecemos bastante más frágiles y más delicados.

Los neandertales eran colosos humanos, robustos, compactos, bien diseñados y muy resistentes. Y por si todas esas aptitudes no fueran suficientes, eran también criaturas excepcionalmente inteligentes, y sociales, poseían unas capacidades mentales y unas habilidades sociales como nunca antes había conocido la evolución.

Nosotros, los sapiens sapiens en cambio debíamos de parecer a sus ojos como niños, seguramente hasta les producíamos cierta ternura, porque aparentemente los de nuestra especie tenemos rasgos similares a los que tendrían los neandertales infantiles. Como un perrillo que se haya quedado eternamente en su fase de cachorro.



Ciertamente y comparandolo con otras especies pertenecientes a la familia homo, el neandertal tuvo un tiempo de desarrollo y permanencia en el tablero de la vida un tanto breve. Quizá es que algo les impidió alargar su recorrido evolutivo. Pero ¿que pudo ser ese algo?, no lo sabemos con certeza. Cuando cromañon llega a Europa, neandertal estaba en su pleno apogeo, y pocos milenios después se extingue completamente. ¿tuvo nuestra especie algo que ver en ese rápido repliegue y posterior desaparición?. Pues posiblemente si.

A partir del 50.000 las colonias neandertales, ya de por sí menos numerosas y más fragmentarias que las de los sapiens, se fraccionan y reducen cada vez más, y se arrinconan en los límites de su mundo, de nuestro mundo. Mientras que los sapiens prosperan de forma rapidísima y ocupan las zonas centrales de ese territorio en principio compartido. En apenas 20.000 años los neandertales se extinguen por completo. Ya solo quedamos nosotros.



¿Que sucedió de especial en esos 20-25.000 años que pudiera servirnos como pista para resolver el caso de esta desaparición?. Bueno, es una época de bruscos cambios climáticos que evidentemente afectan directamente al modo de vida de todas las especies, desplazando a unas de sus hábitats originarios, y extinguiendo a otras, y posiblemente en los momentos de mayor enfriamiento del clima, con la consiguiente desaparición de las masas boscosas y su sustitución por tundra y estepa, a los neandertales no les resultaban tan útiles sus ancestrales técnicas de caza. Hablamos de un sistema de caza basado en la proximidad y en la emboscada (a ver cómo ocultas un grupo de estos poderosos homínidos en mitad de una estepa vacía, hasta estar lo bastante cerca de su presa como para asestarle un lanzazo sin propulsión alguna). Tenemos pruebas de una retirada progresiva de los neandertales a medida que la estepa-tundra avanzaba. Y de posteriores repoblamientos cuando el clima se volvía más benigno. Este patrón de avance y retirada aisló y reunió repetidamente a las poblaciones de neadertales, pero los sucesivos pulsos fríos erosionaron gradualmente su número impidiendo que la repoblación durante los intervalos cálidos permitiera una recuperación que salvara a la especie. Vamos que al final quedaban tan pocos que se reprodujeron de manera endogámica hasta agotarse completamente, (o eso o bien alguna fluctuación aleatoria redujo su número a cero, o una plaga azotó a la última población...). Algo de esto hubo de suceder, eso es seguro, pero la razón última del final de su linaje, no es más que anecdótica e inevitable, lo que deseamos tratar aquí es la causa, o causas que finalmente llevaron a la especie neandertal a esa situación de extinción inminente, y ese fue un proceso que duró milenios (Clive Finlayson 2010).

Pero los neandertales estaban bien diseñados para el frío. Con sus cuerpos compactos y voluminosos, sus extremidades cortas y robustas, sus narices planas y sus amplios senos craneales. Cuesta creer que el frío les afectara a ellos más que a nosotros. Nosotros, la especie africana, grácil y adaptada a los climas cálidos.

Quizá más que el frío pudiera haber sido el calor lo que les afectó tan negativamente. Existe una teoría (Chinnery y Hudson) que apoyan la existencia de posibles mutaciones dañinas en el genoma neandertal capaces de producir enfermedades neurodegenerativas en entornos cálidos. Es una posibilidad. Pero el caso es que los últimos neandertales se refugiaron en el el suroeste de la península ibérica, Crimea, el cáucaso y los balcanes donde el clima era más benigno y más estable que en cualquier otro lugar,y lo que era mejor aún, en estos últimos reductos sobrevivían masas boscosas, su hábitat favorito, y sobrevivieron allí un buen período de tiempo.



¿Y entonces?. Entonces tal vez el problema fueran los sucesivos cambios en las condiciones climáticas, cambios demasiado rápidos y demasiado seguidos, para permitir a sus no tan numerosas poblaciones recuperarse de las pérdidas demográficas sufridas en los momentos más duros de esta inestabilidad climática. Quizá es que necesitaban más tiempo para modificar sus estrategias de subsistencia cada vez que el clima cambiaba y volvía a cambiar.
Eso es posible, sí, aunque demostraron adaptabilidad y variabilidad en lo que se refiere a sus modos culturales, podemos ver cómo en unas zonas mantenían su industria lítica característica el musteriense, mientras que contemporáneamente en otras zonas, con otras circunstancias y otros requerimientos estaban desarrollando y llevando a cabo culturas más avanzadas y elaboradas, como el chatelperroniense, o simplemente diferentes como el uluzziense,el szeletiense,el bohumiense. Que aunque estas culturas pueden ser atribuídas a la aculturación procedente del contacto con los humanos modernos (Stringer y Gamble 1993) esta diversidad cultural sin lugar a dudas está indicando capacidades de adaptación a nivel cognitivo (A. Rivera Arrizabalaga 2009), es decir distintos mecanismos de supervivencia, para distintas condiciones de habitabilidad. Si el mundo que el neandertal habitaba cambiaba, el neandertal cambiaba su mundo para adaptarse.



Y así se desarrollaban las cosas hasta que llegó: LA DIFERENCIA.
La diferencia, seguramente fue lo que hizo que ellos no y que nosotros mucho. Me refiero a que a la vez que el mundo cambiaba rápidamente, un nuevo vecino venía a instalarse junto a ellos, y a competir directamente por los mismos recursos, éramos nosotros, los humanos modernos y teníamos algo que ninguna otra especie había tenido antes. Todos las especies homínidas (y de primates) compartimos ciertas características que nos son comunes, y en el caso de neandertales y sapiens dada la estrecha cercanía entre ambas dentro del árbol evolutivo, hay muchas más. Por eso pienso que deberíamos de buscar ahora, qué es lo que nos hace diferentes, de ellos y en general de todas las demás humanidades que poblaron la tierra, qué es lo que tenemos de especial, de único para haber esquivado tantas veces el abismo sin retorno de nuestra propia extinción y a la vez haber prosperado de manera tan destacada como lo hemos hecho. No olvidemos que somos la única especie que ha colonizado todos los hábitats posibles del planeta.

Pues la respuesta aquí parece ser que es LA CAPACIDAD SIMBÓLICA.



La capacidad simbólica significa básicamente la posesión de un pensamiento abstracto,que va un paso más allá de la profundidad de planificación, la capacidad de formular estrategias basadas en la experiencia anterior (y de actuar conforme a ellas en un contexto de colaboración grupal) y de la capacidad de innovación de comportamiento, económica y tecnológica.
La capacidad simbólica es la capacidad para representar objetos, personas y conceptos con símbolos arbitrarios, vocales o visuales y de materializar esos símbolos en la práctica cultural (Lewis-Williams 2002).

Existen no obstante un nada despreciable número de hallazgos arqueológicos asociados a especies humanas no modernas, que quieren apuntar la posible existencia de este tipo de capacidades simbólicas como anteriores al sapiens sapiens. Me refiero a las evidencias de uso de colorantes y objetos perforados (restos de los que podemos inferir una posibilidad de decoración corporal o de elementos de uso cotidiano, lo que apuntaría a la diferenciación individual, ya sea referida al grupo con respecto a otros grupos, o lo que es aún más sorprendente y avanzado del individuo frente a otros individuos), enterramientos (que podrían remitirnos a un sentido de trascendencia de la vida humana, y posibilidad de cosmogonía, es decir de creencias religiosas), y sobre todo marcas en huesos y piedras con incisiones con algún atisbo de incisión “artificial”, que se remontan a épocas tan antiguas como el Pleistoceno Medio, como son el fragmento óseo de Pech de l'Aze (300.000 años), el hueso de Bilzingsleben, la vértebra de Stránska, Skála (J.L. Sanchidrián 2001).

El problema que presentan casi todos estos hallazgos es que es muy difícil discernir si realmente son intencionados, o si son la consecuencia de procesos naturales (acción de jugos gástricos, marcas de venas en los huesos, acción de carnívoros) o prácticos (descarnamiento, enterramiento higuiénico),o en el caso de las evidencias neandertales si estos comportamientos fueron invención suya o si se produjeron por imitación de lo que vieron hacer a los sapiens durante el tiempo en que convivieron. Además estos hallazgos destacan por su contrastada escasez en comparación con los atribuídos a los humanos modernos, me temo que nos va a tocar aplazar de momento este tipo de posibilidades a la espera de nuevos hallazgos arqueológicos futuros.



¿ Y POR QUÉ LA CAPACIDAD SIMBÓLICA NOS DA TANTA VENTAJA?

Porque si ciertamente los humanos modernos, nuestros antepasados, consiguieron desarrollar una mayor pericia en el manejo y aprovechamiento del medio en que vivían, lo hicieron porque fueron capaces de ampliar la extensión de sus redes sociales y logísticas, interconectando así sus poblaciones, lo que automáticamente les solucionaría los problemas derivados de la endogamia, y sobre todo permitiendoles sobrevivir en cualquier ambiente climático. Mientras que los neandertales con una cantidad de recursos más limitada o un sistema de innovación cultural más inmovilista habrían de replegarse a áreas marginales, para evitar ser víctimas de la competitividad económica que les generaban los cromañones, quedando sus poblaciones cada vez más distantes, cada vez más fragmentadas, bajo condiciones de vida de extrema dureza en la que su tasa de mortalidad infantil se elevaría y su longevidad se reduciría, erosionando su demografía hasta el punto de que en los tiempos de bonanza climática ya no les fuera posible recuperarse.
Ezra Zubrow ha demostrado que con una tasa de mortalidad tan solo dos puntos superior a la nuestra, los neandertales podrían haberse extinguido en espacio de apenas mil años.
Es decir que no es que las capacidades cognitivas de los neandertales fueran inferiores a las de la humanidad moderna, lo que fueron es diferentes, y ese sistema de organización pudo tener una menor flexibilidad conductual reduciendo su rapidez de adapatabilidad a los cambios climáticos, sociales y demográficos ocurridos en el marco del inicio del Paleolítico Superior.

Y por si todo esto fuera poco el simbolismo fue el vehículo que condujo a la especie humana a la aparición de la agricultura y de la domesticación de animales, (A.Rivera Arrizabalaga 2006) cambiando la faz del desarrollo cultural y la colonización de hábitats de forma radical y para siempre .




FEBRERO 07, 2013
Mandíbula de hace 400 mil años descubierta en Serbia
Acaban de anunciar en PLOS ONE el descubrimiento de un fragmento de mandíbula de un humano antiguo que podría tener una antigüedad de entre 397 mil y 525 mil años.



Fue descubierto en la cueva Mala Balanica, Serbia, por la arqueóloga Mirjana Roksandic, de la Universidad de Winnipeg, Canadá, y colegas. Se trata del resto humano fósil más antiguo de la región y al parecer tiene mucho que decir sobre la evolución de los neandertales.

La cueva venía siendo excavada desde el año 2000, y se han descubierto muchos restos arqueológicos. Y al parecer, por culpa de unos saqueadores que cavaron un pozo hondo, los arqueólogos se animaron a ir más abajo, y ahí apareció la mandíbula. Se cree que la cueva era un cubil de hienas, por aquellos tiempos.

“Proviene de una región de la que básicamente no tenemos nada que sea conocido y bien publicado”, dijo Roksandic. “Ahora tenemos algo para comenzar a construir el cuadro de qué estaba pasando en esta parte de Europa por esa época”.

El fragmento de mandíbula contiene tres molares intactos, y mediante una serie de dataciones indirectas se llegó a una edad de entre 397 y 525 mil años. Los autores creen que se encuentra fuera de las variaciones típicas de Homo heidelbergensis europeo, y no posee características que los primitivos neandertales ya tenían para esta época en Europa Oeste, como los ejemplares de Kocabaş, Vasogliano y Ceprano. Por lo que los autores dicen que “sugiere diferentes fuerzas evolutivas actuando en el este del continente”.

Por la característica de los dientes, los autores estiman que es más parecido a los Homo erectus, que a los homínidos que moraban en Europa Oeste, por esa época. Los neandertales no habrían evolucionado en Europa del este, por aquellos tiempos, tal vez por algún bloqueo de los glaciares que dividían al continente en dos, aislando a los ancestros neandertales, y otorgándoles así su característica distintiva.

Igualmente habrá que esperar las repercusiones, ya que un único fósil fragmentario podría ser justo un individuo inusual dentro de la población, así que habrá que esperar más fósiles, antes de sacar conclusiones tan generales.

fuentes:
http://neanderthalis.blogspot.com.ar
http://elojociegodeodin.blogspot.com.ar
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