Betty Rojkés de Alperovich o "La Zarina": una mujer silenciosa con una familia muy poderosa y rica
04 de Diciembre de 2011|
El diario Perfil, la bautizó como la mujer de "El Zar", dice que su tarea política siempre estuvo bajo la sombra de su esposo, el poderoso gobernador.
De la noche a la mañana, Beatriz Rojkés de Alperovich pasó de ser una ignota política a presidenta provisional del Senado. Su designación causó sorpresa y muchos, que sólo la conocían por ser la esposa del gobernador José Alperovich, comenzaron a preguntarse, quién es esta mujer, que sin una militancia histórica logró conquistar el corazón de Cristina Kirchner.
Amiga del bajo perfil, negó hasta último momento las versiones que la señalaban para ocupar el cargo y sólo lo confirmó cuando se hizo oficial el anuncio.
Los Rojkés son una de las familias judías tradicionales de Tucumán.
Según cuentan, el padre de la senadora, Salomón, llegó a la Argentina a fines del siglo XIX y se radicó en la localidad santafesina de Las Palmeras, donde aprendió de su padre el oficio de comerciante, y cuando ya se había hecho de un capital importante, emigró a Tucumán en busca de mejores negocios.
Allí Beatriz Rojkés cursó la primaria y la secundaria en la escuela Sarmiento:“Era una chica aplicada, bastante conservadora para la época y muy pretenciosa a la hora de elegir candidatos”, recuerda una de las pocas compañeras que se anima a hablar.
Una vez terminada la secundaria, comenzó a estudiar fonoaudiología y, según cuenta el libro El zar tucumano, después de una desilusión amorosa emigró a la casa de su tía Sarita en Buenos Aires para realizar una pasantía en el Hospital Argerich. Fue en esos días cuando José Alperovich, un viejo amigo de la adolescencia, la llamó para invitarla a bailar.
Cuando Alperovich comenzó su carrera política como legislador provincial en la UCR, Beatriz Rojkés creó paralelamente la Fundación PIBE, una institución dedicada a la búsqueda de niños extraviados.
La tarea terminó en un verdadero escándalo político, cuando en 2001 se descubrió que el gobierno provincial, del cual su esposo era ministro de Economía, había beneficiado publicitariamente con importantes sumas de dinero a la fundación. Finalmente la causa se archivó, pero la futura primera dama quedó golpeada y juró no trabajar nunca más en política.
Pero en 2005 faltó a su palabra y aceptó el desafío de ser candidata a diputada nacional. Su tránsito por el Congreso pasó casi desapercibido para los medios nacionales. Pero la lealtad demostrada por su esposo durante el conflicto del campo fue premiada por Néstor Kirchner, que la designó vicepresidenta tercera del PJ nacional. Fue por esos días cuando estrechó vínculos con Cristina, quien no tardó en invitarla a una gira por París. Y de a poco se fue ganando su confianza.
La amistad entre mujeres es un vínculo muy valorado por la Presidenta.
Luego del triunfo que la catapultó como presidenta del Partido Justicialista local, la voz de la Bety comenzó a escucharse con más fuerza en el palacio gubernamental y su frase “vamos por todo” sirvió para que muchos tomaran nota de sus verdaderas ambiciones de poder y para dividir la causa alperovichista entre “betistas” y “josesistas”. Por eso hay algunos allegados a la senadora que se animan a pensar en un Rojkés 2015. /perfil.com
La familia Alperovich-Rojkés domina la política y los negocios de Tucumán
La reciente designación de Beatriz Rojkés de Alperovich como presidenta provisional del Senado dejó en evidencia, una vez más, que el poder del matrimonio más poderoso de Tucumán sigue en franco ascenso. Y con ellos, el del resto de su familia. Desde que José Alperovich accedió a la gobernación, más de una decena de parientes logró penetrar en la administración, tanto como funcionarios o como contratistas del Estado.
La exposición de la familia Alperovich-Rojkés podría tener su punto más alto el sábado, cuando Cristina asuma su segundo mandato. Si todo sale como el kirchnerismo prevé y Julio Cobos no es de la partida, será Rojkés quien le tomará juramento a la Presidenta.
Su marido, José, será un espectador de lujo, ya que estará en el palco de autoridades junto al resto de los gobernadores. Pero no será el único familiar en el recinto. Después de las elecciones del 23 de octubre, dos primos del mandatario tucumano fueron electos como diputados nacionales. Una es Beatriz Mirkin, quien se desempeñaba hasta ahora como ministra de Desarrollo Social en su provincia.
Pero no es la única beneficiada. Oscar Mirkin es el secretario de Obras Públicas de Tucumán y hasta su asunción era dueño de una constructora, B&M, que hizo distintas obras en la provincia por casi 56 millones de pesos, según relata el libro José Alperovich, el zar tucumano, de José Sbrocco y Nicolás Balinotti. Además, es hijo de un ex presidente del club San Martín de Tucumán y hoy suena como uno de los posibles candidatos al cargo. Otro flamante diputado nacional es Benjamín Blomberg, quien también es primo de Alperovich. Antes, también había sido beneficiado con un cargo público: era el representante de Tucumán en Buenos Aires.
La otra Rojkés que tiene un cargo de importancia es Silvia, hermana de Beatriz y, por ende, cuñada de Alperovich. La profesora Rojkés conduce los hilos del Ministerio de Educación provincial desde 2007. Previamente, durante el primer mandato de Alperovich, había sido la titular del Instituto Provincial de Acción Cooperativa y Mutual.
Silvia Rojkés está casada con Eduardo Temkin, que se dice que es uno de los empresarios que más prosperaron en Tucumán, siempre con ayuda de fondos oficiales. Su empresa, Tecno Construcciones SRL, le facturó más de 72 millones de pesos al Instituto de Vivienda en los últimos años.
Carlos Rojkés, hermano de la presidenta provisional del Senado, es un conocido periodista que tiene un programa de TV todas las mañanas. Pero también es funcionario: es representante del Banco de Tucumán, que pertenece al Grupo Macro. En la página de la entidad figura como síndico titular en la comisión fiscalizadora del directorio.
El cuarto de los hermanos Rojkés, Rubén Ricardo, figura como socio de Alperovich en la empresa Avanco SRL, que se dedica a la explotación de establecimientos sojeros y ganaderos. También está inscripta como una empresa constructora, inmobiliaria, financiera y agropecuaria.
Además, hay otros dos familiares que son funcionarios del gobierno tucumano. Por un lado, está Pablo Zeitune, su yerno, quien se desempeña como director de Comercio. Está casado con Mariana, uno de los cuatro hijos que tiene el matrimonio.
Tanto ella como su hermano Gabriel tienen alta exposición, ya que incursionaron en el mundo de las empresas de los Alperovich. Son socios, directores o titulares de varias de las firmas de la familia, algunas de las cuales son proveedoras o contratistas del Estado. Los hermanos de José, Naum y Sara, también asumieron responsabilidades en las empresas.
El otro funcionario es un consuegro de Alperovich, de apellido Polanski, que trabaja bien cerca de él, en la Secretaría Privada de la Gobernación. Por último, otro primo de Alperovich, Jorge Garber, tiene una constructora que también estuvo entre las más beneficiadas con la obra pública. /perfil.com
Una mujer muy rica
La flamante presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich, y su esposo, el gobernador de Tucumán, José Alperovich, amasan una de las mayores fortunas de esa provincia. Ella es hoy una de las políticas más ricas del país: en 2010 declaró una fortuna de $ 20.627.274.
De las declaraciones juradas informadas por el Poder Ejecutivo a la Oficina Anticorrupción en 2011, sólo la supera Cristina Kirchner con $ 80 millones. En el Senado, la tucumana declaró la cuarta mayor fortuna del recinto el año pasado, incluyendo a los hombres.
En 2006, la entonces diputada nacional presentó un patrimonio de $ 7 millones: en cuatro años la fortuna de la esposa del gobernador tucumano se multiplicó por tres. Sin embargo, su declaración anterior a 2006 registraba apenas $ 1,7 millón.
Esas cifras levantaron sospechas entre la oposición y los medios críticos de Tucumán. ¿En qué se sustenta su riqueza? Rojkés declaró tener el 98% de acciones de la firma León Alperovich de Tucumán SA, con $ 8.650.000. Es la automotriz que posee junto a su esposo.
Desde que Alperovich asumió la gobernación, en 2003, la empresa se convirtió en uno de los principales proveedores de camionetas Ford y Volkswagen del Estado tucumano.
Diario PERFIL