Francia: la V República desde De Gaulle a Pompidou.
La definición de la V República llega con el fin de la Guerra de Argelia. De Gaulle emprende una redefinición completa del régimen. Su victoria en el referéndum que propone la elección directa del presidente de la república representa el triunfo de una interpretación presidencial de la constitución. Se celebran nuevas elecciones en noviembre de 1962, pues ha caído el gobierno de Pompidou, y los gaullistas llegan casi a alcanzar la mayoría absoluta. Esta es la manera en que el pueblo refrenda la carismática personalidad del viejo general. La característica principal de la V república fue que su presidente tenía un dominio reservado, mientras el primer ministro era tan solo el que ejecutaba la política del presidente. El consejo de ministros no era el lugar en donde se debatía, sino donde se tomaban decisiones para ejecutar los designios presidenciales. De Gaulle tuvo tres primeros ministros en once años, y los primeros ni siquiera eran de su partido. La oposición era impotente; ya que tantos socialistas como MRP hicieron una oposición blanda al menos hasta que acabó la guerra de Argelia. En el aspecto económico, Francia estaba viviendo una edad de oro, y su economía se internacionaliza con las exportaciones. Nace la Francia de las grandes áreas comerciales y en 1963 se funda el primer “Carrefour”. Toda la sociedad cambia, y la agricultura pasa a segundo término; mientras gran parte de la población se traslada a las ciudades. Nace una civilización de consumo parecida a la americana, con una parcela especialmente dedicada a los jóvenes, que adoran a las estrellas en boga, como Hallyday o Silvie Vartan. Se estanca el número de obreros, y baja el número de campesinos y pequeños patronos. Se habla ya de una nueva clase obrera, y surge una escisión comunista de la CGT, mientras que los sindicatos cristianos se convierten en laicos. A finales de los años sesenta muchos franceses poseen ya una segunda residencia, y mejora en general su nivel de vida. La política exterior le proporciona a Francia un nuevo puesto entre las naciones, aunque nunca fueron partidarios de una OTAN bajo la hegemonía americana; por lo cual los Estados Unidos le habían negado a De Gaulle su ayuda para su programa nuclear mientras no aceptase misiles en su suelo. De Gaulle pretendió la creación de un directorio de la OTAN, y finalmente la abandonó, no en lo político, pero si en lo militar. La discrepancia fundamental con los americanos estaba en las formas: apoyó a USA cuando la crisis de los misiles y en 1969 volvió a suscribir de nuevo el Pacto Atlántico. La política del general se basó sobre todo, en la constitución de una fuerza nuclear y una determinada actitud ante Europa. El programa nuclear tiene su origen en la época de Mendes France. De Gaulle pensaba que Europa debía ser una confederación con una política homogénea, y por eso no quería que entrase Gran Bretaña. Pero al final no le quedó más remedio que aceptar la idea dominante, aunque lo hizo a base de crisis y amenazas, y se valió de su amistad con Adenauer. Intenta establecer una línea directa con Moscú y reconoce la China comunista. Al mismo tiempo critica la intervención americana en Santo Domingo y critica a los judíos. Acabó aceptando la descolonización y la cooperación sustituye paulatinamente los antiguos lazos que unían a la metrópoli con las colonias. Gracias a sus gestos teatrales, consiguió que una potencia media desempeñase un importante papel. Pero su imagen se va deteriorando con el paso del tiempo y en la campaña de 1965 hay ya un claro desfase entre De Gaulle, que cuenta 75 años, y Mitterrand, de 49, lo cual no es óbice a que triunfe el general en la segunda vuelta. La crisis de 1968 no había sido prevista, y entre los estudiantes proliferan los grupúsculos de izquierdas, que quieren conquistar el poder, aunque carecen de la estrategia necesaria para hacerla. Las huelgas no se pueden calificar exactamente de movimiento revolucionario, pues paralizan el país sin una senda concreta. El primer ministro Pompidou fue quien llegó a un acuerdo con los sindicatos. Las elecciones de junio de 1968 fueron las elecciones del miedo, y por eso el partido gaullista domina la Asamblea; y nada más triunfar, el general cambia a Pompidou por Couve de Mourville. Se lleva a cabo una reforma universitaria y la reforma regional supone un cambio en el Senado, que tendría únicamente un papel consultivo. En el referéndum de abril del 69 De Gaulle es derrotado y tiene que dimitir. Francia, sin embargo, le debe a De Gaulle unas instituciones que hicieron posible la estabilidad, y la sucesión de De Gaulle es una dura prueba para el régimen. La derecha se unió en torno a Pompidou, pero el problema son los centristas. Pompidou era ejemplo del progreso de una personalidad en apariencia no demasiado brillante gracias a las oportunidades de la República. Como jefe de gabinete de De Gaulle fue discreto, y más prudente que el general. En la época en que no participa en política, se dedica a la Banca, y por eso se caracteriza por su preocupación por la economía. Su centrismo era moderado, creía en un estado fuerte, derivado del gaullismo pero interesado sobre todo en la prosperidad económica. Pompidou elige como primer ministro a un gaullista, Chaban Delmas, que había sido presidente de la Asamblea y se apoyaba intelectualmente en el sindicalista cristiano de izquierdas, Jacques Delors. El programa del primer ministro era una propuesta para una nueva sociedad, y aunque Pompidou no se opuso, si pensó que el primer ministro debería haberle consultado antes. Se hicieron concertaciones sociales y los salarios más bajos aumentaron. Aunque la política de los dos se unió, los malentendidos nunca cejaron. Pompidou fue el único responsable de la política exterior y la económica; y la única diferencia en el primer tema con De Gaulle es la apertura a Gran Bretaña para Europa. Se responsabilizó el presidente de los programas económicos hasta el punto de que redactó personalmente la introducción del Plan de Desarrollo de 1971. Opinaba que el estado debía intervenir en los grandes proyectos, como el programa “Ariane” o en la industria aeronáutica, donde obtuvo un éxito con el Airbus y un fracaso en el Concorde. Insistía en la concentración de empresas. De todos modos llega un momento en que Pompidou interviene cada vez más en la política diaria, porque considera que Chaban está demasiado vinculado a la izquierda reformista; pero el gobierno se beneficia porque no hay una verdadera oposición. En julio de 1969 Mitterrand se integra en el Partido Socialista, y desde 1972 ya hay un programa común a la izquierda. Y mientras tanto el gobierno se va deteriorando, y aparecen escándalos relacionados con impuestos pagados por el primer ministro. Pompidou intenta mejorar la imagen mediante el referéndum acerca del Mercado Común, pero solo obtiene el 32% de los votos afirmativos. Sustituye a Chaban por Messmer, aunque Chirac se convierte en la estrella del gobierno. En las legislativas de 1973 la izquierda presenta un programa contradictorio, frente a la derecha, que es más pragmática. Los socialistas empatan casi con los comunistas. En los últimos años de la presidencia de Pompidou, parece que ésta estaba vacante, debido a la enfermedad grave que padecía el presidente. Debe considerarse su etapa de presidente como una prolongación de su trabajo como primer ministro, y su mérito principal es haber modernizado la economía francesa. Socialmente, se ratificó el cambio que ya De Gaulle había iniciado. La sociedad francesa se abrió al consumo, se abrió en estos años el primer Mc Donald´s en Francia, las mujeres empiezan a usar de manera masiva pantalones, sobre todo vaqueros, se venden lavadoras y lavavajillas, y aumenta el número de televisores en los hogares. Incluso cambia la Iglesia, con variadas manifestaciones de cristianismo. Muchas parejas se van a vivir juntas antes del matrimonio, y hay películas de porno blando y sex shops. En la política cultural tiene especial importancia Malraux.
Gran Bretaña: el gobierno laborista y el paréntesis conservador.
En 1964 desaparece el gobierno conservador. Harold Wilson era un antiguo seguidor de Bevan, y había emergido en el laborismo desde un brillante expediente académico. Consigue gobernar durante ocho años, manteniendo unido al partido. Pero con el paso del tiempo también sus defectos van saliendo a la luz, y demuestra ser demasiado optimista y calculador, además de recelosos respecto de sus colaboradores. Se dio cuenta de que el mundo mediático era una manera de ganarse a la sociedad, y se convirtió en un personaje falsamente paternalista. Lo fundamental era enfrentarse a los problemas de la economía británica. A pesar de la balanza de pagos negativa, no quiso devaluar la libra, y dio preferencia a medidas sociales, como aumento de las pensiones, hacer desaparecer el racismo del mundo laboral y hacer que desapareciesen los recortes en las recetas farmacéuticas, a base de rebajar los presupuestos de defensa. Pero las dificultades no tardaron en llegar. En política exterior, se oponen a la guerra de Vietnam, lo cual causa problemas en la relación con Estados Unidos. LA concesión de la independencia a algunos estados, como Gambia necesita de apoyo de la antigua metrópoli; pero el problema más grave es con Rhodesia, donde la minoría blanca monopolizaba el poder, y Wilson pretendió arreglarlo con un bloqueo económico, pero no lo logra. Las dificultades llegan también en sus relaciones con los sindicatos, porque las numerosas huelgas causan grandes pérdidas. Tanto Wilson como Castle, responsable de empleo, eran partidarios de un cambio en el papel de los sindicatos, pero el partido Laborista no lo deseaba. En junio de 1969 se llega a un acuerdo que no acaba bien, porque presuponía una posible intervención de la dirección de los sindicatos contra las huelgas no oficiales. El estado interviene en algunos sectores de la economía, lo cual viene a resultar positivo. Wilson creó el Ombudsman1, aunque la reforma de la Cámara de los Lores no se lleva a cabo. Pero los mayores cambios tienen lugar en el ámbito cultural y moral: se cambia el servicio militar, se hace una nueva legislación sobre el aborto, el divorcio y la homosexualidad; y la pena de muerte queda abolida. Se crea la Open University.2
Al final, aunque no eran excesivamente europeístas, ven los laboristas que no queda otro remedio que la incorporación a Europa. El electorado pronto se muestra insatisfecho con el gobierno, y en las elecciones parciales los laboristas pierden bastantes escaños. Pero la mayor amenaza no les llega de los conservadores, sino de los nacionalistas, ya que los galeses obtienen por primera vez en 1966 un escaño, y luego lo hacen los escoceses. El partido Liberal canaliza hacia si los votos de los descontentos. No se trataba tanto de una crisis económica, porque el nivel de vida de los británicos había mejorado mucho, como el estancamiento de la sociedad en un falso optimismo. Wilson culpaba al continente de la caída de la libra, no hacía examen de los errores que el propio gobierno había cometido. A partir de 1969 la situación de la economía mejora, pues la balanza de pagos pasa al positivo. Sustituye a alguno de sus colaboradores y centra su programa en las relaciones industriales, la disminución de los impuestos y el europeísmo. Pero los conservadores ganan las elecciones.
Heath era de extracción humilde, hijo de un carpintero, muy populista y hombre preparado y polifacético, todo lo contrario de lo que tradicionalmente había sido siempre un líder conservador. Por primera vez, se crea un ministerio de Medio Ambiente, y aunque habían prometido desmantelar la política de intervencionismo para controlar los precios, al final la mantienen. El aspecto decisivo de su gestión está en la confrontación con los sindicatos, pues querían imponer una legislación en la cual hacer una huelga en contra de las medidas de control de los salarios, podía representar un delito. La inmigración ilegal también fue objeto de una legislación bastante dura. En política exterior la primera cuestión es el Mercado Común. El problema del Ulster se hizo lo suficientemente grave para monopolizar la política británica en los siguientes años. En el Norte de Irlanda, el Parlamento, Stormont, tenía bastante autonomía en materia fiscal, de política exterior y defensa; pero la existencia de una policía protestante, la Royal Ulster Constabulary, provocaba incidentes de continuo, y e agosto de 1969 hubo que desplazar contingentes militares para poner fin a las violentas refriegas. En marzo de 1972 se hace un referéndum y ganan los partidarios del mantenimiento de la unión con Gran Bretaña. Se acepta en los acuerdos de Sunningdale3 por parte de la República de Irlanda que solo reclamaría la incorporación del Ulster cuando se contase con la voluntad de sus habitantes.
A finales de 1973 el gobierno tiene problemas con los sindicatos a causa de la crisis económica producida por el elevado precio del petróleo. Donde hay más problemas es en el sector de la minería. En las elecciones es uno de los temas más importantes, y los conservadores defienden la idea de que los contribuyentes no tengan que subsidiar a las familias de los huelguistas, sin que se toquen los fondos sindicales. Les perjudicó su propia dureza, ya que los laboristas eran más propensos a negociar con los sindicatos; y debido a eso pierden las elecciones. Los nacionalistas escoceses y galeses también obtienen escaños.
Alemania: de Erhard a Brandt: la Ostpolitik
Erhad, el sucesor de Adenauer, siempre se esforzaba por buscar una solución de consenso, y gracias a su prestigio en economía, ganó las elecciones. Su punto de partida fue la apertura hacia el Este, valiéndose en gran medida de su ministro de AAEE, Schröder, que se esforzó mucho por lograr “permisos de visita”. Bahr defendía el comercio con la otra Alemania, porque pensaba que serviría para la distensión. En la práctica se la trataba como una especie de miembro adicional del Mercado Común. Para acabar con el pasado, se decidió que había que abrir relaciones diplomáticas con Israel, y entre 1959 y 1964 Alemania entrega mil millones de marcos a quienes habían sido víctimas de los nazis; y en 1963 son juzgados varios carceleros de Auschwitz y condenados a cadena perpetúa. El malestar en el mundo universitario empieza ya a partir del año 1961, y paradójicamente la construcción del muro hace que se interesen vivamente por el comunismo. En 1966 hay varias manifestaciones contra la Guerra de Vietnam, y entre los dirigentes estudiantiles destaca Dutschke, que procede de la Alemania del Este. Pero ya antes se había dado malestar en el mundo intelectual, y la obra El vicario, fue muy critica con el comportamiento del papa Pío XII hacia los judíos durante la guerra, a la par que se critica la incapacidad de Alemania para asumir su pasado. La sociedad de consumo estaba ya implantada, en gran medida gracias al canciller, y su abandono del poder se debe más que nada a las luchas internas de su propio partido y a que su atlantismo le hacía oponerse a Francia. Desde diciembre de 1966 ocupa el poder una coalición SPD-CDU, y ahí estarían hasta 1969. Wehner, el gran estratega del SPD, creía que habría que lograr una ley electoral nueva para crear un bipartidismo. El nuevo gobierno está presidido por Kiesinger, democristiano, y cuenta con diez ministros de la CDU y nueve del SPD. A pesar de las distintas orientaciones, la coalición funciona bien. Juegan un importante papel Strauss y Schiller. En la segunda mitad de la década de los sesenta había muchos partidarios de una mayor apertura hacia la RDA, y el mismo Brandt no duda en manifestar que él no puede considerar como un gobierno extranjero al de la República oriental. Otra cuestión importante es la reforma de las universidades, porque los seguidores de Dutschke querían hacer una oposición extraparlamentaria a la que llamaban democracia directa. Pero el contenido no pasaba de ser meramente anarquista. En abril de 1968 Dutschke es víctima de un atentado, a consecuencia del cual muere años después. Una estudiante llegó a abofetear en una manifestación al canciller, y recibió flores por ello de algún intelectual; ese era el ambiente. El mismo Marcuse hablaba de las potencias de occidente como dominadas por una tolerancia represiva. Había manifestaciones que eran solo meros actos de violencia contra las personas y las cosas, y se llegó incluso a actos terroristas. En 1969, en la elección presidencial, vence el socialdemócrata Heinemann con un solo voto de diferencia. En las siguientes elecciones en el mismo año, llega al poder Willy Brandt. Era hijo de padre desconocido y de una vendedora, y llegó a decir él mismo que su llegada al poder significaba el final de la IIGM. Su política respecto al Este fue realista y contribuye a la caída del muro, aunque se realiza a base de cesiones, que dieron el aspecto de un reconocimiento de Alemania del Este a base de muy poco. Pero el problema, después de todos los acuerdos firmados, era que el Bundestag aprobase lo acordado. Finalmente, los tratados de Moscú y de Varsovia se ratifican en mayo de 1972, y el tratado entre las dos Alemanias en diciembre del mismo año. Las reformas aprobadas supusieron la rebaja en la edad de voto a los 18 años y una ley marco de las universidades que aportó reformas en realidad no demasiado importantes. Se introdujo una ley del aborto que en 1975 rectificó el Tribunal Supremo, y se hizo una ligera apertura hacia la inmigración. Se aprobó también una ley que permitía excluir de la burocracia a quienes profesaran ideas contrarias a la constitución. Brandt había prometido profundas reformas económicas, pero las depresiones sociales dejaron el país mal protegido ante la crisis petrolífera, y además Brandt no manejaba con soltura la economía, sino que para ello se apoyaba en Schiller, y éste acabó apoyando a la CDU en la elección de 1972. Gracias al apoyo de intelectuales como Ghunter Grass, a Brandt se le concede en 1971 el Premio Nobel de la Paz. Aunque en las elecciones del 72 Brandt sale bien parado, al año siguiente se produce en el congreso de su partido una gran radicalización, lo cual va en detrimento de su posición. Se propone un plan a largo plazo para socializar todas las empresas, y Brandt se enfrenta a estas ideas tan radicales, y al final acaba dimitiendo por el asunto Guillaume, uno de los funcionarios de su secretaría, que fue acusado de espiar; mientras que Brandt no movió ficha e incluso le permitió acceso a documentos delicados.
Italia: Los años del centro-sinistra
El PC marcó irremediablemente el sistema político italiano, porque hasta los años setenta siguió pretendiendo la hegemonía de un modo tal que lo distanciaban del sistema democrático. Y las características del segundo partido hacía difícil la alternancia; en realidad lo que había era una fragmentación, una polarización que conllevaba que la política italiana siempre tuviera en el eje a la Democracia Cristiana, oscilando hacia diversas fórmulas pero sin una alternancia radical. Había pocas posibilidades de cambiar la situación, porque resultaba inviable una modificación de la constitución que reprodujera el consenso de 1948. Por eso el fenómeno centro-sinistra cubrió el cupo político hasta finales de los años setenta. Se podría haber buscado otra solución, pero había múltiples problemas para hacerlo. En el caso de DC las dificultades venían sobre todo del Vaticano. Amintore Fanfani es el principal líder de tendencia izquierdista de la democracia cristiana, y presidió tres gobiernos, de los cuales en el tercero tuvo un apoyo indirecto de los socialistas. Había propugnado el acercamiento a la izquierda y en un momento dado, reunió en sus manos la presidencia del gobierno, Asuntos Exteriores y la secretaría del partido. Acabó siendo desplazado por Aldo Moro, que era dirigente de la tendencia conocida como “los doroteos”, que son más cautos con la colaboración socialista, aunque la acaben aceptando. Pero también los socialistas ponían problemas, y hubo una sección que se escindió, debido sobre todo a las distintas maneras de ver asuntos como el divorcio, el aborto, o la organización regional, en relación con DC. El centro-sinistra se convirtió en coalición bajo la primera presidencia de Aldo Moro, con Nenni como vicepresidente. Esta fórmula pronto se cuestionó en la vida cotidiana porque había muchos factores contradictorios. Aldo Moro era un político de talante pesimista y hacía bastante poco por mejorar las cosas y se practicó más bien el “ no gobierno”. El principal partido de la oposición es el comunista, y después de la muerte de Togliatti se ofreció como posible elemento aglutinador de una mayoría alternativa, y aprovechaba cualquier pretexto para alejarse de Moscú e impregnarse de principios democráticos. En mayo de 1968 el PC superó la barrera del 26% de los votos. La revolución del 68 en Italia tuvo una especial repercusión porque se produjo en un momento de impasse político, cuando ya era patente la insatisfacción con la fórmula centro-sinistra. Los socialistas ya se mostraban desinteresados de formar parte del gobierno. La protesta universitaria fue temprana, pues ya se inició en el 67, y muy pronto también deriva al mundo laboral. Se forman grupúsculos de izquierda, como Il Manifesto, y hace su aparición e terrorismo, con la formación de grupos como las Brigadas Rojas, que llegan a secuestrar a Aldo Moro. La política va rotando hacia la derecha, y toman el predominio personajes como Colombo o Andreotti. Bajo Andreotti se vuelve de nuevo a la fórmula de cuatro partidos, como en la etapa de De Gasperi, aunque el tema del divorcio crea confrontaciones. La ley se somete a referéndum en 1974 y en contra de lo previsto, obtiene mayoría. Pero el sistema se quedaba anquilosado. A la vista de lo ocurrido en Chile, el principal dirigente comunista, Enrico Belinguer, enuncia la tesis del compromiso histórico, dirigido a la DC, sobre todo. Se insistía en la necesidad de mantener estrictamente los principios democráticos para evitar males mayores. Pero el PC no llegaría a participar en el poder. El cambio de rumbo del sistema político se produce con el secuestro de Aldo Moro, a manos de las Brigadas Rojas. El secuestro duró dos meses, al cabo de los cuales apareció el cadáver de Moro en un callejón de Roma. Como consecuencia de ello, en las siguientes elecciones, el PC baja y suben los socialistas, siendo elegido presidente Sandro Pertini. La sociedad italiana había cambiado en los últimos tiempos, aunque económicamente el centro-sinistra había hecho pocas cosas nuevas, salvo nacionalizar la industria eléctrica. Pero las exportaciones italianas aumentan bastante, y gracias a la emigración rural, desaparece el problema agrario. La crisis de la energía se agrava, y sube la inflación. La lira se devalúa y los salarios suben gracias a la presión sindical, pero el estado debe endeudarse. La diferencia entre el Norte y el Sur sigue siendo importante. Lo que más cambia son los hábitos y comportamientos de la gente. Se aprueba el Estatuto de los Trabajadores, el divorcio, la objeción de conciencia, el aborto. La mujer empieza a tener en la sociedad italiana el papel que merece, quizá porque también las familias se van haciendo más pequeñas, al igual que sucede en el resto de Europa.
BIBLIOGRAFÍA:
EL MUNDO ACTUAL ( J. Tusell)