Green porno es una serie de cortos sobre el comportamiento sexual de distintos animales dirigida y protagonizada por la actriz italiana Isabella Rossellini. La primera temporada comenzó en el año 2008 y en ella podemos ver cómo atraen a sus parejas y copulan distintos tipos de insectos, como la libélula, la abeja, la mantis religiosa o el gusano. La segunda temporada está dedicada a la vida marina y se está emitiendo actualmente en el canal del festival de cine de Sundance, donde los cortos han sido un éxito desde sus comienzos, además de en Youtube.
El porno animal más salvaje
Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, los cortos de Green Porno no son documentales, y no se parecen en nada a lo que ponen en la 2 después de comer. Para empezar, porque en ellos no aparece ni un solo insecto real: es la propia Isabella Rossellini la que interpreta a los distintos animales con disfraces lo más realistas posibles, y cuando necesita a un compañero utiliza esculturas de su tamaño que reproducen a esos mismos animales. Pero además, según ha señalado la propia actriz, el fin de los cortos no es mostrar la vida sexual de esos animales, sino excitar al espectador.
Por ello, Isabella no duda en succionar, lamer y fingir orgasmos y apareamientos con caballitos de mar, gusanos y anchoas de tamaño humano, de forma muy similar al porno convencional. Además, la escenografía está muy cuidada y los disfraces emiten todo tipo de fluidos en el momento del clímax, lo que contribuye a aumentar su realismo. A esto hay que añadir la sensualidad de la voz de la actriz, que va narrando lo que ocurre en el filme y lo que van haciendo los diferentes animales.
Isabella Rosselinni es capaz de hacer que hasta un programa de cocina resulte sexual si es ella la que lo presenta, y no dudamos de que tiene morbo verla disfraza de mantis religiosa mientras devora la cabeza de su amante. Probablemente, con cualquier otra actriz el resultado sería simplemente divertido, pero de alguna forma ella consigue darle un contenido sexual que resulta erótico, con todos esos fluidos saliendo de su cuerpo. Sin embargo, es discutible si los cortos pueden ser calificados de porno duro, ya que en ellos no hay nada similar al sexo real. En cualquier caso, será cada espectador el que tenga que decidir si ver a Isabella disfrazada de caracol o libélula le resulta lo suficientemente excitante o no.